Los datos son claros: la mayoría de españoles que viajan a Francia visitan su capital, París. Al menos en la primera vez. Mi caso no es la excepción que confirma la regla: yo también «pequé» y mi primer contacto con el país vecino fue para admirar las luces de la Torre Eiffel, subir a Notre-Dame y comer un crepe tras otro en el bullicioso Montmartre tras las huellas de «Amèlie». Y aunque «Siempre nos quedará París» lo cierto es que lugares maravillosos que ver en Francia hay muchos. Tal vez demasiados: es un destino que da para repetir una y otra vez. Y así lo hago cada año, una vez pateada y satisfecha con explorar la capital francesa. Si sigues leyendo te digo cuáles son mis favoritos ¡y espero te sirvan de inspiración para próximas rutas!

Contenido del artículo
1 – El Mont Saint – Michel.
¿Hay un lugar más mítico que visitar en Francia? Los casi 3 millones de turistas que recibe al año el Mont Saint – Michel lo colocan en el top de lugares más turísticos del país (tras París). ¡Por algo será! La fama le precede a esta isla rocosa a merced de las mareas más galopantes del mundo, llegando a quedar varias veces incomunicada al año por carretera (hay una web para consultar las grandes mareas). Coronada por una abadía medieval donde aún vive una pequeña comunidad de monjes benedictinos, al visitar el Mont Saint-Michel se siente una energía especial.
Es un lugar único aunque el exceso de turismo puede estropear la experiencia: mejor evitar la temporada alta, festivos, puentes… Y, por supuesto, madrugar mucho o llegar a última hora de la tarde. Prometo que merece la pena. Creo que es de esos sitios que hay que ir al menos una vez en la vida.

Consejo: la forma más fácil de llegar al Mont Saint-Michel es contratando una excursión desde París de un día.
2- Los acantilados de Ètretat.
Siguiendo la línea del litoral en dirección norte, en Ruta por Normandía llegamos a la mágica costa de Alabastro. Un total de 130 kilómetros desde la ciudad portuaria de Le Havre hasta Le Trèport dibujan un quebrado paisaje donde paredes de roca blanca han sido talladas por el viento y las olas. Las playas de cantos rodados y las villas marineras se alternan en un paraje salvaje y expresivo, cuya belleza natural captaron los pintores impresionistas a finales del XIX. El cuadro más famoso el de «Los acantilados de Ètretat» de Monet. Si buscas un paisaje marino que ver en Francia deslumbrante, éste se lleva la palma.

3 – Rouen, la ciudad de Juana de Arco.
Y hablando de Monet, el maestro impresionista por excelencia, su obsesión por captar la luz nos conduce hasta una de las ciudades más bonitas que ver en Francia. Rouen, la capital normanda es conocida como «La ciudad de los cien campanarios». También por su catedral, cuya impresionante fachada fue retratada en una serie de 31 lienzos por Claude Monet. Uno de ellos se conserva en el Museo de Bellas Artes (entrada gratuita). Pero fundamentalmente Ruán fue el lugar de ejecución de Juana de Arco, la doncella de Orleans, en 1431. Por lo que la heroína trágica está presente en cada rincón de la urbe: la plaza del mercado, la iglesia de Juana de Arco, el Historial Jeanne d´Arc o la Torre de Juana de Arco -el Donjon de Rouen-. Homenaje póstumo a un terrible crimen cometido contra la joven que coronó al delfín de Francia, Carlos VII, tras sus victorias capitaneando un ejército contra los ingleses siendo una adolescente campesina.

Alojamiento recomendado en Rouen: me gustó mucho el Appartement typique Rouen. Encantador piso abuhardillado muy cerca del Museo de Bellas Artes, con el desayuno incluido.
4 – Playas del Desembarco de Normandía.
Uno de los lugares históricos más emotivos que visitar en Francia sin duda son las playas del Desembarco de Normandía. Extensos arenales en el Canal de la Mancha que se tiñeron de rojo el D-Day (6 de junio de 1944) cambiando el curso de la Segunda Guerra Mundial en favor de los aliados. Un día no basta para la cantidad de memoriales, museos, monumentos, búnkers y nidos de ametralladoras, cementerios… Que existen en esta zona del noroeste del país. Quizá los más significativos sean la playa de Omaha, el Pointe du Hoc, el Cementerio Militar Americano o el cementerio de guerra alemán de Le Cambe ¡aunque hay muchas más localizaciones! Si estás en ruta por Francia y eres fan de la Historia o del cine bélico -¿quién no ha visto «Salvar al sodado Ryan»?-, es una parada obligatoria en un itinerario por Francia.

5 – Rennes, la capital bretona.
Mi flechazo con Rennes ocurrió al instante y es por esto que no puede faltar en mi lista de lugares increíbles que ver en Francia. ¿Por qué la capital bretona conquista? Tal vez por su centro histórico con más de 300 casas de arquitectura tradicional de entramado de madera ¡un verdadero viaje a la Edad Media! O quizá por su ambiente joven y universitario, sus coquetas cafeterías, las creperíes donde degustar una deliciosa galette acompañada de una jarrita de sidra dulce, sus plazas y mercados donde venden «la mejor mantequilla del mundo» ¡o eso dicen!… En cualquier caso, explorar Rennes resulta encantador.

Toma nota de mi alojamiento recomendado en Rennes: el hotel Le Saint Antoine Rennes. Un cómodo hotel boutique con buena ubicación y desayuno excelente.
6 – Ciudades medievales de la Bretaña.
Claro que Rennes es el mejor punto de partida para hacer una Ruta por la Bretaña francesa. Reconozco que esta región del Oeste francés es una de mis regiones favoritas que ver en Francia, ¡ideal para recorrerla en un roadtrip! La tierra de Astérix y Obélix, héroes galos más famosos de la ficción, está plagada de dólmenes y menhires como los de Carnac ¡considerado el monumento prehistórico más extenso del mundo! Pueblos y ciudades medievales absolutamente de cuento, como Dinan, Rochefort-en-Terre, La Gacilly, Josselin o Saint – Malo, la villa corsaria. ¡Fascinante!

7 – Côte de Granit Rose.
El «fin del mundo» francés es rocoso y accidentado, como ocurre con el Finisterre gallego. Si la Punta de Corsen, en Brest, es la «nariz» de Francia, justo al norte se ubica un escénico paisaje conocido como la Costa de Granito Rosa. Su curiosa geografía forja un litoral salpicado de extrañas formas de color rosáceo que desatan la imaginación: animales, objetos o seres fantásticos que parecen convertidos en piedra por un extraño conjuro. Hay un sendero que la recorre a lo largo de 10 km, entre las localidades de Perros – Guirec y Trébeurden, frente a las que se ubican el parque natural de las Siete Islas. Un paraíso para los «pajareros» donde sólo viven dos fareros, turnándose cada 10 días, y donde se pueden observar alcatraces o frailecillos en los meses veraniegos. Sí, has leído bien, no hay que viajar a Islandia para ver frailecillos ¡es posible en las costas bretonas!
8 – Carcassonne, la ciudad de los cátaros.
Otro de los enclaves más turísticos que ver en Francia sin duda es la ciudad medieval de Carcassonne. Abstenerse en puentes o festivos poque se pone tan horrible que no se puede ni caminar y olvídate de almorzar intramuros -lo digo por propia experiencia-. A orillas del río Aude se alza la silueta de una fortificación con murallas y torreones, digna de una película de príncipes y princesas. Así es Carcassonne, refugio de cátaros al amparo del príncipe de Occitania, Raimundo Roger Trencavel. Declarado hereje por el papa Inocencio III y preso en las mazmorras del castillo. Los cantos de los juglares que lo llamaron «Parzival» aún resuenan en estas viejas murallas, cuajadas de épicas historias.

9 – Canal du Midi, el sueño del rey Sol.
El Canal del Mediodía francés es una obra de ingeniería asombrosa que une dos mares: el Mediterráneo y el océano Atlántico, a través de una vía navegable fluvial desde Burdeos a Séte. Construido entre 1666 y 1681, bajo el reinado de Luis XIV, el «Rey Sol», esta proeza que cruza todo el sur de Francia de este a oeste es en la actualidad mide 240 kilómetros y es el canal navegable en funcionamiento más antiguo de Europa. ¡Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco!
El Canal du Midi se puede contemplar por todos los puntos de su recorrido, ya que pasa junto a las ciudades de Narbona, Toulouse, Bèziers -donde están las esclusas reales- o Castelnaudary, ya sea a pie, en bicicleta (hay rutas por sus orillas) o navegando -alquilando un barco sin patrón con la empresa Le Boat-. ¡De los lugares más curiosos que ver en Francia!

10- Estrasburgo, la capital del Gran Este francés.
En la zona del Bajo Rin, junto a la frontera alemana, encontramos otra de las ciudades más bellas que ver en Francia ¡a mí me pareció preciosa! Además de albergar varias instituciones internacionales como el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo o el Tribunal de Derechos Humanos, el centro histórico -conocido como «la Isla Grande» es Patrimonio de la Humanidad. Hay muchos museos y monumentos que visitar en Estrasburgo, desde su espectacular Catedral de Notre – Dame, templo gótico con 142 metros de altura. Las callejuelas, casas y canales de la Petite – France, uno de los rincone más pintorescos de la urbe o la plaza Kléber, donde cada Navidad se instala un gigantesco árbol y mercado navideño.

11 – Pueblos de La Alsacia.
Estrasburgo es la capital de la Alsacia y la base ideal para explorar esta pintoresca región tan animada al llegar la Navidad: Colmar, Eiguisheim o Riquewihr, el pueblo de «la Bella y la Bestia» son algunos de los más populares en una Ruta por la Alsacia en coche, que por cercanía se puede combinar con la maravillosa Selva Negra alemana ¡pero eso ya es otro país! Fantasía pura, especialmente si haces un itinerario por La Alsacia en Navidad, ¡aunque es tan famosa que hay que reservar con meses de antelación!

12 – Albi, la ciudad de Toulouse-Lautrec.
A esta urbe medieval de Occitania, a orillas del Tarn, tienen muchos sobrenombres: la Ciudad Roja (por el color de sus casas de ladrillo); la ciudad episcopal, la ciudad del pintor Toulouse – Lautrec o la de los albigueses, más conocidos como los cátaros. Y es que si de algo puede presumir esta coqueta villa que se extiende bajo la catedral de Santa Cecilia es la de una convulsa y apasionante Historia, desde que fue fundada por los romanos hace dos milenios. Importante cruce de caminos entre el Mediterráneo y el Atlántico, es una delicia pasar por la ribera del río Tarn, visitar los salones y jardines del Palacio de Berbie -hoy museo de Toulouse – Lautrec- y degustar unas ostras con vino blanco en el mercado de abastos, por citar algunos planes que hacer en Albi. A mí esta ciudad Patrimonio de la Humanidad me encantó.

Toma nota de mi alojamiento recomendado en Albi: reservé un apartamento con una habitación, baño y cocina: Le Rinaldi, al otro lado del puente Viejo.
13 – Pueblos medievales de Midi – Pyrénées.
Desde Albi podemos hacer una ruta por las villas medievales de Midi – Pyrénées, entre los que se encuentran algunos de los pueblos más bonitos que ver en Francia: Conques, Saint Cirq Lapopie, Najac, Cordes-sur-Ciel, Rocamadur o Belcastel. Seguro que te suenan, pues Rocamadur es el tercer lugar más visitado de Francia (tras París y el Mont Saint-Michel) ¡un itinerario de cuento!

14 – Nantes, la ciudad de Julio Verne.
Seguro que si haces una búsqueda de las ciudades más bonitas que ver en Francia no te aparece Nantes de primeras. De fachada industrial, no tiene un monumental casco histórico como Estrasburgo o Rennes. Pero eso no quiere decir que no sea interesante y no merezca una visita. A orillas del Loira, poco antes de su desembocadura, Nantes es la ciudad natal de Julio Verne, universitaria, cosmopolita y divertida. Además del imponente castillo de los duques de Bretaña, la ciudad destaca en el panorama del arte urbano: cada verano realiza el festival Le Voyage à Nantes, con intervenciones callejeras nada convencionales que convierten la urbe en un despliegue fantástico. Casi tanto como los seres fantásticos que pueblan la Isla de las Máquinas, inspiradas en el universo Verne. Ideal para quien viaje a Francia con niños.

15 – El País Vasco francés.
Al otro lado del Bidasoa se extiende el País Vasco Francés, atrapado entre el mar y la montaña. Una región maravillosa y muy turística, con lugares tan pintorescos como el pueblo marinero de San Juan de Luz. La encantadora ciudad de Biarritz, donde veraneaba la alta aristocracia europea. Su coqueta capital, Bayona. Y ya tierra adentro, en los Pirineos Atlánticos, haciendo frontera con Navarra encontramos los poéticos paisajes de Ainhoa o Saint-Jean-Pied-de-Port. El comienzo del Camino Francés a Santiago de Compostela. Un planazo.
16 – Los castillos del Loira.
¡Otra de las rutas más populares que hacer en Francia! Se trata de un itinerario (que se puede realizar en coche o en bicicleta) por todo el valle del Loira -conocido como «el jardín de Francia», siguiendo el curso de este gran río francés. Comienza en la ciudad Orleans y termina en Saint-Nazaire, su desembocadura en el océano Atlántico. La excusa perfecta para conocer lindas localidades y cómo no espléndidos châteaus como el castillo de Chambord, Cheverny, Chaumont, el castillo de Amboise (donde se encuentra la tumba de Leonardo da Vinci), Chenonceau, Montrésor, el de Villandry con sus espléndidos jardines o el castillo de los duques de Bretaña, ya en Nantes.

El itinerario por los castillos del Loira ideal, para conocer los más importantes, es de una semana, aunque también se puede plantear una versión corta en 3 – 4 días. Y ojo porque en algunos de ellos se puede dormir, ya que se han rehabilitado como hoteles: por ejemplo, el Chateau de la Brillere. ¡Qué maravilla!
Consejo: puedes reservar un tour a los castillos del Loira desde París en este enlace.
17 – La Provenza.
Cada mes de julio Instagram se tiñe de violeta, gracias a las fotos y vídeos de los campos de lavanda de La Provenza, sur de Francia. Pero más allá de esos paisajes idílicos y pastorales, esta región mediterránea tienes urbes tan interesantes como Avignon, rodeada de murallas medievales protegiendo el Palacio de los Papas, la construcción gótica más grande del medievo. Marsella, la segunda ciudad en habitantes del país muestra su fachada marinera en el Puerto Viejo presidida por la basílica románica – bizantina de Notre-Dame de la Garde. Pero si hay un lugar encantador que visitar en La Provenza, ése es la bonita Cassis y el Parque Nacional des Calanques. Toda una sorpresa que descubrí en mi tercer viaje a Francia, hace ya muchos años. Aluciné con sus estrechas bahías entre acantilados, de pinares y aguas color turquesa. Un pequeño paraíso.
18 – Niza, capital de la Costa Azul.
El lujo y el glamour sigue formando parte de esta pequeña ciudad enclavada en una pedregosa costa justo antes de llegar a Italia. Niza posee una alma antigua -fundada por griegos-. Una atmósfera mediterránea que desde hace siglos ha atraído a artistas: es la urbe de Henri Mattisse y Marc Chagall. Caminar por el paseo de los Ingleses -y tomar un helado de Nutella-. Perderme por las callejuelas del casco histórico, con casitas de fachadas pintadas en tonos pastel. O comer una pizza con un aperol spritz en una terraza del puerto, son algunas de las cosas que hice en Niza que me hicieron sentir más en italia que en Francia. C’est la vie. Pero es bonita igual. Y desde Niza, un salto a Cogolin y Saint – Tropez (en barco).
19 – Los Alpes marítimos.
Desde Niza casi se pueden tocar las montañas. Y es que los Alpes marítimos quedan a sus espaldas con las cumbres cubiertas de blanco durante el invierno. Saint – Martin – Vésubie y el Parque Nacional de Mercantour no es una zona nada frecuentada por los turistas internacionales; lo conozco porque mi padre creció allí. Pero guarda tesoros tan sugerentes como el Valle de las Maravillas. Ideal para amantes senderistas dispuestos a recorrer bosques y lagos glaciares bajo picos que superan los 3000 metros de altura, hogar del lobo y la cabra montesa. Si buscas lugares de naturaleza que visitar en Francia fuera de lo típico, apunta.
20- Nimes, la Roma francesa.
Volvemos a Occitania para conocer la ciudad más romana que ver en Francia: Nimes. Conectada en tren con Barcelona, en esta urbe sureña destaca la Arena de Nimes. Un espectacular anfiteatro romano construido en el año 90 de nuestra era y la Maison Carrée, antiguo templo de columnas corintias. Si te gusta el patrimonio y la historia, Nimes te espera.

21- La Dordoña.
El valle de la Dordoña es otro de los lugares que ver en Francia imprescindibles. ¿Motivos? La Cueva de Lascaux, santuario del arte paleolítico gracias a sus pinturas -hoy, como sucede con Altamira, sólo se puede visitar una réplica-. Los castillos medievales de Puymartin, Montfort, Commarque, LePaluel, Hautefort y Beynac. La ciudad medieval de Sarlat-la-Canéda, una de las más increíbles de todo el país. Y qué decir de los jardines colgantes de Marqueyssac. ¡Otra idea de ruta por Francia extraordinaria!
22 – Annecy, el antiguo hogar de los condes de Ginebra.
¿Más ciudades bonitas que ver en Francia? Annecy, en el corazón de los Alpes, es mediana e idílica, transportando a Suiza por un momento. A orillas de un lago y abrazada por las montañas, sus palacios, las casitas de colores y torreones a lo largo de canales le han valido el sobrenombre de «la Venecia de los Alpes». Annecy está muy cerquita de Ginebra y a 6 horas en coche de París. Pero, la buena noticia, hay tren de alta velocidad con la capital francesa: tarda menos de 4 horas. La escapada perfecta y puerta de entrada a los altos Alpes: Annecy está a unos 90 km de Chamonix-Mont-Blanc, el techo de Europa. Lugar donde senderistas y escaladores encuentran su paraíso. Aunque no hay que ser montañero profesional para disfrutar de los Alpes franceses: subir al Aiguille du Midi en teleférico, asomarse a la lengua de hielo la Mer de Glace o hacer la circular de los lagos glaciares de Chamonix son algunas de las actividades más populares que hacer en Francia en verano para amantes de la pura naturaleza.

23 – Collioure, el pueblo de Machado.
A un salto de la Costa Brava se ubica el pintoresco pueblo de Collioure, refugio de Antonio Machado en el exilio, tras estallar la Guerra Civil. En el cementerio municipal una sencilla lápida recubierta de flores y la bandera de la República rinde homenaje al poeta que sabía como nadie «Que se hace camino al andar». Esta villa mediterránea, popular destino de veraneo, posee mucho encanto, con un pequeño puerto, baluarte de piedra y casitas de postigos azules cubiertos de hiedra.

24 – La isla de Córcega.
Los griegos la llamaron «la Sublime». Saint-Exupéry, autor de «El Principito», escribió sobre ella que «El sol le hizo tanto el amor al mar que acabaron engendrando Córcega». Corse en francés, es la cuarta isla más grande del Mediterráneo y sus paisajes agrestes roban el corazón. Escarpada -sus picos rozan los 3000 metros de altura- y salvaje, su interior es verde, cubierto de pinares. En la costa, las calitas de aguas cristalinas y azul turquesa invitan al baño, escondidas entre acantilados de granito y caliza. Unas vacaciones de ensueño en sus pueblitos marineros como Corte, al norte o Bonifacio, al sur. No hay que perderse las rocas de granito rojo de Piana, llamada por los locales «los acantilados de la sangre» por su intenso color donde parece que el sol se «desangra» al atardecer.

25 – París Je t’aime.
El lugar más obvio que ver en Francia, al final. Porque la «ciudad de la Luz», la capital francesa, hay que conocerla sí o sí. Decía el gran Cortázar «París es la mujer de mi vida», y es que lleva seduciendo a escritores, pintores y cineastas desde hace siglos. Los Campos Elíseos, la Torre Eiffel, el río Sena, Notre – Dame, Los Inválidos, sus museos y cementerios… Componen un puzzle que descubrir y saborear en una y mil ocasiones. Porque París es única. ¿O acaso alguien lo duda?

¿Qué otros lugares de Francia añadirías a la lista?
Mapa de sitios que ver en Francia:
- Mont Saint – Michel.
- Acantilados de Etretat.
- Rouen.
- Playas del Desembarco de Normandía.
- Rennes.
- Dinan, ciudades medievales de la Bretaña.
- Costa de Granito Rosa.
- Carcassonne.
- Canal du Midi.
- Estrasburgo.
- Colmar, La Alsacia.
- Albi.
- Cordes-sur-Ciel (pueblos bonitos Midi – Pyrénées).
- Nantes.
- Biarritz, País Vasco francés.
- Castillos del Loira.
- Cassis, La Provenza.
- Niza.
- Alpes Marítimos.
- Nimes.
- Sarlat, La Dordoña.
- Annecy.
- Collioure.
- Córcega.
- París.
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