Cuenta una leyenda que si subes los 241 peldaños de piedra que conducen a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y haces sonar tres veces la campana, se te concederá un deseo. ¿Has pensado ya cuál pedir? Sin duda este es uno de los lugares más mágicos que ver en el País Vasco, impregnado de una energía tan poderosa como la de las mareas del Cantábrico. Este enclave se localiza en Bermeo, parada imprescindible en una Ruta por la Costa Vasca. ¡Pero hay muchas más! De Bilbao a San Sebastián terminando en Vitoria podemos trazar un itinerario por el País Vasco perfecto con algunos de los mejores rincones que visitar en Euskadi. Paisajes de verde intenso y azul cobalto, parques naturales, bosques encantados y una gastronomía cinco estrellas. ¿Te apuntas? ¡Yo siempre estoy deseando volver!
📌 En esta guía del País Vasco encontrarás:
- Rutas por Euskadi provincia a provincia con itinerarion desglosado.
- Mapa de lugares más increíbles del País Vasco que no te puedes perder.
- Recomendaciones de alojamientos y dónde comer para disfrutar la gastronomía vasca como un local.

Contenido del artículo
Propuestas de itinerarios y rutas en coche por el País Vasco
Para exprimir al máximo tu viaje y disfrutar de los paisajes y la cultura local sin prisas (el slow travel es, sin duda, la mejor filosofía para saborear Euskadi), tener una buena base de operaciones es fundamental. Aquí tienes las mejores rutas según los días que tengas disponibles, junto con mis alojamientos recomendados para maximizar tu tiempo.
Qué ver en el País Vasco en 3 días (escapada de fin de semana)
Si tienes poco tiempo, te recomiendo centrarte en una de las capitales y explorar sus alrededores para no pasar demasiadas horas al volante.
Ruta por el País Vasco en 5 o 7 días (itinerario completo)
Con una semana puedes planificar una ruta espectacular combinando el azul cobalto de la Costa Vasca y los tesoros verdes del interior, alternando las bases de alojamiento para hacer el viaje mucho más fluido.
| Días / Tipo de Ruta | Itinerario Sugerido | Alojamiento Estratégico |
|---|---|---|
| 3 Días (Opción Vizcaya) |
Día 1: Bilbao. Día 2: San Juan de Gaztelugatxe y Bermeo. Día 3: Bosque de Oma y Gernika. |
Hotel Ilunion (Bilbao) |
| 3 Días (Opción Guipúzcoa) |
Día 1: San Sebastián. Día 2: Hondarribia y Pasajes de San Juan. Día 3: Zarautz, Getaria y Flysch de Zumaia. |
Pensión del Mar (San Sebastián) |
| 3 Días (Opción Álava) |
Día 1: Vitoria-Gasteiz. Día 2: Rioja Alavesa (Laguardia y catas). Día 3: Parque Natural de Gorbeia o Salto del Nervión. |
Hotel Ars en Vitoria |
| 5 a 7 Días (Ruta Completa) |
Combina lo mejor de la costa y el interior. Empieza en Bilbao (2 noches), recorre la costa vizcaína haciendo noche en Lekeitio (1 noche). Sigue por la costa guipuzcoana hasta San Sebastián (2 noches). Termina adentrándote hacia Vitoria y la Rioja Alavesa (1-2 noches). | Hotel Silken Palacio Urribarren (Lekeitio)
*Combínalo con los hoteles de Bilbao, San Sebastián y Vitoria mencionados arriba. |
Consejos prácticos para organizar tu viaje al País Vasco
Antes de meternte de lleno en los acantilados sobrevolados por dragones, las reservas de la biosfera y las calles empedradas… Es fundamental tener clara la logística. Organizar bien los tiempos y el transporte marca la diferencia entre un viaje estresante y una verdadera experiencia de desconexión.
¿Cuál es la mejor época para visitar Euskadi?
El clima en el norte de España tiene fama de ser caprichoso, y el País Vasco no es una excepción. Ese verde intenso que tapiza sus valles no surge por arte de magia, sino gracias a las lluvias. Si buscas asegurar buen tiempo y días largos, los meses que van de mayo a septiembre son los más seguros. Sin embargo, julio y agosto suelen traer consigo una mayor afluencia de visitantes a lugares icónicos como San Juan de Gaztelugatxe o las playas de surf de Zarautz. Mejor evitar o, si no puedes ir en otra época, ¡reserva alojamiento y actividades con mucha antelación!
Bajo mi punto de vista, los mejores momentos para saborear la región con filosofía slow travel son la primavera (abril y mayo) y el principio del otoño (septiembre y octubre). En primavera, cascadas como el Salto del Nervión o Gujuli bajan espectaculares con el deshielo y las lluvias. En otoño, los bosques mágicos como el de Oma o el hayedo de Otzarreta se tiñen de tonos ocres y dorados, al igual que los viñedos de la Rioja Alavesa tras la vendimia. ¡Un espectáculo visual sin las multitudes del verano!
Si viajas en invierno a Euskadi el mayor problema no es el frío si no las pocas horas de luz… Se hace de noche muy pronto pero los lugares sin apenas turistas son una bendición. Yo he estado en diciembre tanto en Vizcaya como Vitoria ¡y no he pasado mucho frío y además me hizo sol! Nunca se sabe… En cambio un mes de enero que me dio por visitar San Sebastián hizo tal temporal que no pude acercarme al Peine del Viento. En todo caso, hay que llevar siempre algo de abrigo y chubasquero.
Cómo moverse: ventajas de una ruta en coche por la Costa Vasca
Aunque Euskadi cuenta con una buena red de transporte público (como el Euskotren) que conecta a la perfección capitales como Bilbao y San Sebastián, limitarte al tren o al autobús te impedirá llegar a los rincones más salvajes. Los miradores sobre los flysch, los pequeños puertos pesqueros como Elantxobe o las rutas por los parques naturales del interior exigen la autonomía y libertad de llevar tu coche.
Alquilar un vehículo te da la libertad de parar donde y cuando quieras, improvisar un desvío hacia una ermita escondida o quedarte hasta el último rayo de sol viendo el atardecer en los acantilados de Barrika. Si vuelas a Bilbao, San Sebastián o Vitoria, lo más inteligente es recoger el coche directamente en el aeropuerto o estación para empezar la ruta al instante.
🚗 Mi recomendación para alquilar coche al mejor precio:
Siempre comparo tarifas antes de viajar para conseguir las mejores coberturas. Puedes echar un vistazo a las opciones y reservar tu vehículo aquí: Comparador de coches de alquiler (Rental Cars / Booking).
Las tres grandes capitales vascas
Comienzo mi lista de lugares que ver en el País Vasco por sus tres ciudades principales. Si es tu primera vez en Euskadi, ¡te recomiendo empezar por ellas! Combinan a la perfección arquitectura con tradición y gastronomía de alto nivel rodeadas de pura naturaleza.
1. Bilbao (Bilbo), vanguardia a orillas del Nervión
Cosmopolita, con una intensa vida cultural y nocturna, quiero comenzar este listado de sitios imprescindibles que visitar en el País Vasco por la capital de Vizcaya. Una moderna ciudad a orillas del Nervión que ha sabido reinventar su pasado industrial y gris para convertirse en una urbe sofisticada y puntera. Eso sí, conservando intacto el encanto de su Casco Viejo, ¡la mejor localización para ir de pintxos! Con casi 350 mil habitantes, fue elegida como la Mejor Ciudad Europea y, en cuanto pises sus calles, entenderás perfectamente el porqué.

Estos son los mejores planes para descubrir Bilbao en un día o dos:
📍 Mi recomendación: Si es tu primera vez en la ciudad, la mejor forma de ubicarte y conocer su historia es reservar un free tour por Bilbao.
- Haz una visita al Museo Guggenheim, icono del arte contemporáneo y símbolo de la transformación de la ciudad desde su inauguración en 1997. ¡No te olvides de saludar a Puppy! El simpático terrier gigante recubierto de plantas y flores de colores que custodia la entrada.
- Da un paseo por las Siete Calles del Casco Viejo de Bilbao: recorre la calle de la Tendería, admira la Catedral de Santiago, descansa en la Plaza Nueva y visita el Mercado de la Ribera que, con su precioso estilo modernista, presume de ser el mayor mercado cubierto de Europa.
- Toma el metro hasta Getxo (de Santutxu hasta Areeta) para contemplar el Puente Bizkaia. Ubicado al final de la ría, se trata del primer puente colgante con transbordador del mundo. Inaugurado en 1893, es Patrimonio de la Humanidad y aún sigue en funcionamiento, uniendo Getxo con Portugalete.
- Sube al Monte Artxanda en funicular al atardecer para disfrutar de las mejores vistas panorámicas de Bilbao.
- Por la noche, sal a tomar unos pintxos por el Casco Viejo, regados con un buen vaso de txakoli. Algunos de mis bares favoritos y que no fallan son la Taberna Zuga, las patatas canallas del Sorginzulo (en la Plaza Nueva) o el Santamaría, en la calle del mismo nombre. ¡Qué rico se come en Euskadi!

📖 Lectura recomendada: si quieres tener toda la información detallada, echa un vistazo a mi Guía de Bilbao en un día. Todos sus imprescindibles más ruta de pintxos.
2. San Sebastián (Donostia), la elegancia de la Belle Époque
¡Qué bonita es San Sebastián! Es imposible no sucumbir a su encanto. Verde, clásica, cinéfila… Pasear por la playa de la Concha y subir hasta el monte Urgull para admirar las vistas es enamorarse al instante de esta urbe que parece detenida en la Belle Époque. Algunos planes para disfrutar de la capital de Guipúzcoa en un día:
- Darse un chapuzón en la playa de la Concha. O, si el tiempo no acompaña, caminar junto al mar por su elegante paseo repleto de mansiones decimonónicas, de la época en que la realeza y la aristocracia veraneaban aquí.
- Subir a pie hasta el castillo de la Mota, fortaleza que corona el monte Urgull.
- Visitar el museo de San Telmo, el más antiguo de Euskadi.
- Entrar a la catedral donostiarra: este templo neogótico es el más grande de la provincia.
- Asomarse al Peine del Viento, icónica escultura de Eduardo Chillida.
- Subir al monte Igueldo en funicular, las mejores vistas de la ciudad.
- Salir de pintxos por el Casco Viejo. Algunos de los más típicos: la Cuchara de San Telmo, el Borda Berri o el bar La Cepa de San Bernardo. ¡Lo mejor llegar pronto para coger sitio!

3. Vitoria-Gasteiz, la capital verde e histórica
A menudo eclipsada por sus vecinas costeras, en toda ruta por el País Vasco no puede faltar su capital, sede del parlamento autonómico y, sin duda, la ciudad con más zonas verdes de España gracias a su inmenso Anillo Verde. Te invito a descubrir Vitoria-Gasteiz. Coqueta y de alma antigua, posee uno de los cascos medievales mejor conservados de la península. Fue en este mismo punto, el más alto de la ciudad, donde nació la primitiva aldea de Gasteiz, a la que más tarde el rey Sancho VI de Navarra llamó «Nova Victoria».

📍 El mejor punto de partida: Para empaparte de la historia de la capital alavesa de forma amena, te aconsejo reservar este free tour por Vitoria. ¡Ideal para una primera toma de contacto con la ciudad!
Lugares imprescindibles en el centro de Vitoria:
- La Plaza de la Virgen Blanca: El corazón neurálgico de la ciudad, punto de encuentro entre locales y visitantes, y escenario de la famosa bajada de Celedón en fiestas.
- Catedral de Santa María (Catedral Vieja): En esta esbelta catedral medieval, que ofrece visitas guiadas por sus obras de restauración, se inspiró el escritor Ken Follett para su best-seller «Un mundo sin fin», la continuación de «Los pilares de la Tierra».
- Rincones con solera: Esa historia de siglos pasados aún se palpa al caminar por espacios auténticos y anclados en otros tiempos como la Plaza del Machete o la Plaza de la Burullería.
- Ruta de los Murales: El medievo contrasta maravillosamente con la otra cara de Vitoria, repleta de arte urbano. Sigue el Itinerario Muralístico (IMVG) para descubrir espectaculares fachadas convertidas en inmensos lienzos llenos de color y significado por todo el Casco Viejo.
- De pintxos por la almendra medieval: Para poner el broche de oro, mézclate con el inmejorable ambiente local y vete de pintxos. Las barras más espectaculares y concurridas las encontrarás en la calle Cuchillería (conocida cariñosamente como «la Kutxi») y en su paralela, la calle Pintorería («la Pinto»).
Pueblos costeros e imprescindibles de Vizcaya (Bizkaia)
Si hay algo que me enamora de Euskadi son sus pueblos marineros a orillas del Cantábrico. Antiguos puertos balleneros, algunos con mucha historia, dieron al mundo navegantes intrépidos que cambiaron las reglas de la cartografía para siempre. Aquí van algunos de ellos que no te puedes perder en tu ruta por el País Vasco en coche:
4. San Juan de Gaztelugatxe y el encanto de Bermeo
Uno de los pueblos con más encanto que ver en el País Vasco, imprescindible en toda ruta por la costa, es la villa de Bermeo. Con un histórico puerto y monumental casco histórico, al igual que Gernika este municipio se encuentra en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Merece la pena dar un paseo por el centro, en torno a la iglesia gótica de Santa Eufemia y la Torre Ercilla, hoy restaurada como el museo del Pescador. Y por supuesto, probar las famosas anchoas de Bermeo si es época ¡un manjar!

La magia de San Juan de Gaztelugatxe.
¡Uno de mis lugares favoritos que visitar en el País Vasco! Esta «Fortaleza de roca frente al oleaje» es un sitio con una energía especial, que se desprende a cada paso de subida desde el puente de piedra hasta la ermita donde, según la tradición, San Juan dejó su huella marcada. Este enclave rocoso, azotado por las mareas, durante siglos ha sido refugio de monjes ermitaños, escenario de aquelarres e incluso víctima de ataques piratas. Saltó a la fama mundial gracias o por culpa de «Juego de Tronos», la serie de fantasía más vista de toda la historia. Y claro, ahora hay que reservar para poder acceder a ella evitando así la masificación. Algo que te recomiendo que hagas con mucho tiempo si vas a viajar a Euskadi en temporada alta (verano, puentes, Semana Santa etc.)

Consejo: ¿cómo llegar a San Juan de Gaztelugatxe? Mi recomendación es hacerlo en coche. Cuando aparques en la zona habilitada acércate al mirador, ¡unas vistas increíbles! La mejor hora para visitar este islote rocoso y sagrado es el atardecer, con la luz dorada se sacan unas fotos preciosas y no se sufre tanto el calor si vas en pleno verano. Si no tienes coche, puedes reservar una excursión a San Juan de Gaztelugatxe desde Bilbao en este enlace.
5. El Castillo de Butrón (Gatika)
A solo 15 minutos en coche del aeropuerto de Bilbao, en Gatika, se encuentra el palacio más formidable que ver en el País Vasco, digno de un cuento de hadas: el castillo de Butrón. Su artífice fue el marqués de Butrón, quien en el S.XIX quiso transformar un viejo castillo medieval donde vivieron sus antepasados en un fabuloso palacio neogótico. Con torreones, almenas y estrechas ventanas está abrazado por un bosque maravilloso, donde el marqués hizo traer árboles desde los cinco continentes. Lástima que el interior no se puede visitar: sigue siendo de propiedad privada y no está habilitado para el turimo.

6. El Flysch de Barrika y la bahía de Plentzia
Aunque el famoso es el de Zumaia, en la costa de Vizcaya también encontramos sorprendentes formaciones rocosas en este fenómeno geológico denominado con un término alemán: flysch. Su significado es «deslizar» o «fluir» y es lo que hace la montaña mostrando sus entrañas en diferentes capas gracias a la erosión del mar y del viento. A solo 20 minutos del centro de Bilbao, cerca de una playa virgen muy famosa para los surferos –la de Sopelana– se alzan estos acantilados quebrados cuyos rincones más escénicos los encontrarás en el mirador de Barrica y la preciosa playa de Muriola. ¡Uno de los secretos mejor guardados de la costa vasca!
Plentzia.
Muy cerca de los acantilados de Barrika, ya al otro lado del río Butrón, se encuentra uno de mis pueblos favoritos que ver en el País Vasco: la villa de Plentzia. Una agradable localidad marinera protegida por una bahía. Ideal para principiantes del surf por sus suaves olas (¡yo me atreví y fui muy diverdido!) Y después, para tomar unos pintxos en los animados bares del puerto. Apunta la Hamburguesería Bibi para un rico pintxo de tortilla, aunque también tienen otras delicias como las zamburiñas. Un vicio.

7. Mundaka y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai
En el corazón de Vizcaya se esconde un estuario donde el mar Cantábrico se funde con la tierra creando un ecosistema de una belleza apabullante: la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Declarada Patrimonio por la UNESCO en 1984, este entorno es un verdadero paraíso natural compuesto por marismas, acantilados, bosques y playas salvajes. Un refugio vital para miles de aves migratorias y un remanso de paz para quienes buscamos conectar con la naturaleza. ¡Si te gusta el avistamiento de pájaros, este es tu sitio!
Justo en la desembocadura de esta espectacular ría descansa Mundaka. Este pintoresco pueblo marinero de casas de colores ha puesto al País Vasco en el mapa mundial del surf gracias a su mítica ola izquierda, considerada una de las mejores y más largas de Europa. Atrae a surfistas de todos los rincones del planeta, dándole a la villa un ambiente juvenil, surfero y muy internacional.
Pero te aseguro que no hace falta llevar una tabla bajo el brazo para enamorarte de Mundaka. Mi plan perfecto aquí es pasear sin prisas por su animado puerto pesquero (con su inconfundible olor a salitre), asomarme al mirador de Portuondo para llevarme en la retina la mejor panorámica del estuario, y caminar hasta la idílica ermita de Santa Katalina. Este pequeño templo vigila el Cantábrico desde un verde promontorio y es el lugar ideal para sentarse frente al mar, respirar hondo y dejar que el tiempo se detenga. ¡De los sitios costeros más míticos que ver en el País Vasco! A mí me encantó…

🦉 Recomendación para amantes de la naturaleza: avistamiento de aves en Urdabai
Si disfrutas tanto como yo con la observación de fauna y buscas una inmersión total en la Reserva de la Biosfera, tienes que visitar el Urdaibai Bird Center. Es un gran museo vivo y un centro de investigación y avistamiento de aves espectacular, situado en plena ruta migratoria. Lo más increíble de todo es que ofrecen la posibilidad única de quedarte a dormir allí mismo, en el corazón de la marisma, para amanecer rodeado de absoluta tranquilidad y el canto de las aves. Puedes echar un vistazo a esta experiencia y reservar tu habitación en este enlace.
8. Lekeitio, otro de los pueblos más bonitos que ver en el País Vasco.
Situado a medio camino entre Bilbao y San Sebastián, Lekeitio es de esos pueblos que dan ganas de quedarse a vivir en él. ¡Es idílico! Rodeado de naturaleza y al borde del mar Cantábrico, el puerto pesquero aparece rodeado de casas de colores y concurridas tabernas donde todo el mundo toma txacolí. Desde aquí se abre paso un monumental casco histórico de estrechas callejuelas con encantadoras plazas, casas solariegas y una imponente basílica, la de la Asunción de Santa María, templo principal que ver en Lekeitio.
En la punta de la bahía destaca la isla de Garraitz, también conocida como la de San Nicolás. Un islote verde y deshabitado accesible a pie solo cuando baja la marea ¡hay que tener mucho cuidado de no quedarse atrapado en él!

9. Elantxobe, el pueblo colgado del acantilado
Si sigues bordeando la costa vizcaína, te toparás con uno de los rincones más singulares, fotogénicos y peculiares de toda Euskadi. Elantxobe no es un pueblo cualquiera; es un auténtico desafío a la gravedad. Desde la distancia, sus casas tradicionales vascas parecen caer en cascada por la escarpada ladera del cabo Ogoño, apilándose de forma escalonada hasta casi rozar las aguas del Cantábrico.
¿El motivo de esta curiosa y vertiginosa orografía? Antiguamente, este rincón era simplemente el barrio pesquero de la vecina localidad de Ibarrangelu. Para no perder tiempo y llegar rápido a los barcos, los arrantzales (pescadores) comenzaron a construir sus viviendas lo más cerca posible del puerto, adaptando la arquitectura a la inclinación extrema de la montaña. Con el tiempo, el puerto cobró tanta importancia que en 1833 Elantxobe se independizó como municipio propio.
Te recomiendo calzarte unas buenas zapatillas para perderte por su laberinto de callejuelas empinadas (prepárate para hacer piernas). Sube hasta la parte alta para visitar la iglesia de San Nicolás de Bari, dedicada al patrón de los marineros, y disfruta de las espectaculares vistas panorámicas al mar. Otro plan imprescindible que hacer en Elantxobe es bajar al muelle, sentir la brisa limpia, escuchar el sonido del mar rompiendo contra el rompeolas y tomarte un buen txakoli en alguna de las tabernas del puerto. Yo he estado ya tres veces y te aseguro que este pueblo es especial, ¡muy auténtico!

10. Ea, la pequeña villa dividida por un río
A muy pocos kilómetros de Elantxobe, la carretera de la costa nos regala otro rincón vizcaíno que parece sacado de un cuento y que no podía faltar en esta ruta por el País Vasco. La gran particularidad de esta diminuta y encantadora villa marinera es que está atravesada de norte a sur por un riachuelo (el río Ea), que divide el centro del pueblo en dos mitades. Ambas orillas están cosidas por fotogénicos puentes de piedra, siendo el más famoso su puente románico, auténtico símbolo local.
Pasear por Ea es una delicia: sus calles empedradas son estrechas, flanqueadas por caseríos tradicionales cuyas fachadas casi se asoman al cauce del río. El recorrido te llevará de forma natural hasta su recogido puerto y su pequeña playa de arena, que cambia drásticamente de aspecto dependiendo de si la marea está alta o baja. Si quieres descubrir todos los secretos y rincones de este lugar tan singular, te lo cuento con todo detalle en mi artículo específico sobre qué ver en Ea.

Naturaleza, arte e historia en el interior de Vizcaya
¡Pero hay mucho más que ver en el País Vasco que su famosa costa! Si ya conoces todo lo anterior… Apunta:
11. Gernika, el alma y la memoria de la patria vasca
En el valle del río Oca dicen que se encuentra el pueblo donde reside «la esencia de la tierra vasca». Sin duda la localidad de Gernika es de los lugares más simbólicos que visitar en el País Vasco. Y es que, más allá de la tragedia que inmortalizó Picasso en su cuadro más terrible (y famoso) es junto al árbol de Gernika donde jura su cargo cada nuevo lehendakari (presidente electo del Gobierno Vasco). Aunque el 85% de Gernika está reconstruido -quedó arrasada tras el bombardeo de la Legión Cóndor en 1937- hoy se puede hacer una ruta de la memoria por varios espacios dedicados a la memoria de lo que nunca tuvo que suceder: el Museo de la Paz los refugios antiáreos.

12. El nuevo Bosque Pintado de Oma: cómo visitarlo
Si buscas una ruta de senderismo fácil y bonita que hacer en el País Vasco una de mis favoritas es el bosque de Oma. Y es que en este espacio vivo el arte y la naturaleza se fusionan en una creación del genial artista Agustín Ibarrola, ya fallecido. Tengo que aclarar que el que hay hoy no es el bosque original de Oma, ya que este tuvo que cerrar en 2018 a causa de la banda marrón, enfermedad que ha atacado a muchos pinares de la zona. Los expertos decidieron trasladar la obra a otra zona del mismo bosque, conservando el mismo juego de colores e ilusiones ópticas que diseñó el autor para vivir esta experiencia sensorial apta para toda la familia. Puedo asegurar que la visita al bosque de Oma es increíble: a mí me llenó de paz.

🌲 Cómo visitar el bosque de Oma
Es importante saber que, aunque el acceso es gratuito, por motivos de conservación el bosque tiene aforo: solo se permite la entrada a 50 personas por hora. Así que es necesario reservar previamente en la web oficial el día y la hora de la visita: Omako Basoa. En el Centro de Visitantes de las cuevas de Santimamiñe se valida la entrada y explican dónde entrar al bosque. También hay un bus lanzadera desde la estación de tren de Gernika. La ruta por el bosque de Oma son en total 2,8 km de ida y vuelta (una hora aproximadamente).
13. Valle de Orozko
Si quieres desconectar de verdad y empaparte de la esencia rural vasca más auténtica, tienes que adentrarte en el Valle de Orozko. A los pies del imponente macizo del Gorbeia, este extenso valle es un remanso de paz salpicado de frondosos bosques, prados infinitos y robustos caseríos tradicionales (baserris). Aquí el tiempo transcurre a otro ritmo. Te recomiendo acercarte a su interesante Museo Etnográfico, ubicado en un palacio histórico, para comprender la vida, las tradiciones y la rica mitología de estas tierras antes de lanzarte a recorrer alguna de sus múltiples rutas de senderismo. Es el destino perfecto para respirar aire puro y poner en práctica esa filosofía slow travel que en el País Vasco, gracias a sus pueblos y paisajes, cobra dimensiones épicas.

14. Balmaseda, la primera villa de Bizkaia
Fundada en el año 1199, Balmaseda tiene el honor de ostentar el título de la primera villa de Vizcaya. Su pasado medieval como cruce de caminos y enclave comercial clave entre la meseta y la costa se respira en cada rincón de su precioso casco histórico. El gran icono que ver en Balmaseda, y que será el gran protagonista de tus fotografías, es el espectacular Puente Viejo (o de La Muza). Se trata de un puente medieval de piedra coronado por un torreón que cruza el río Cadagua. El trazado de la villa lo componen calles adoquinadas con animadas tiendas y tabernas en torno a la plaza de San Severino, donde reponer fuerzas probando la joya gastronómica local: la putxera de Balmaseda. Un contundente y delicioso cocido de alubias que los antiguos trabajadores del ferrocarril preparaban aprovechando el calor del vapor de las máquinas del tren. ¡Pura historia en cada cucharada!

El interior de Vizcaya ofrece al visitante un paisaje amable entre bosques antiguos, montañas y caseríos históricos. Y al contrario que la costa, tiene mucho menos turismo ¡aquí se encuentran los rincones más auténticos que ver en el País Vasco!
Tesoros de la costa de Guipúzcoa (Gipuzkoa)
Saltamos de provincia siguiendo la línea de la costa para acercanos a los acantilados más salvajes y fotogénicos ¡seguro que ya sabes de los que te hablo! No pueden faltar en una ruta por el País Vasco en coche…
15. El Flysch de Zumaia y la ermita de San Telmo
Más conocida como Rocadragón en «Juego de Tronos», se ubica en la costa de Guipúzcoa. Así que no te extrañe ver dragones sobrevolando los fieros acantilados que parecen arañados por una bestia gigante. Son trece kilómetros de geoparque en una costa de ensueño que culmina con la fotogénica ermita de San Telmo, patrón de los marineros. ¡Sin duda de los sitios más fascinantes que ver en el País Vasco! ¡Como para no enamorarse!

16. Zarautz, la meca del surf del Cantábrico
Otra de las villas históricas y nobles que ver en el País Vasco: Zarautz fue el lugar de veraneo de la reina Isabel II, hace más de un siglo. Aunque mucho antes, vio nacer a un marino universal, el primero en dar la vuelta al mundo navegando: Juan Sebastián Elcano. También Zarautz es el pueblo del famoso chef Karlos Arguiñano -aquí tiene su restaurante, en la playa más larga del País Vasco. La meca del surf del norte de España. Vamos, que motivos sobran para visitar Zarautz.

17. Getaria: el Ratón de la costa y el legado de Balenciaga
A escasos kilómetros de Zarautz (se puede ir caminando por el sendero costero), la sinuosa carretera costera nos regala una de las postales más icónicas de Guipúzcoa: la inconfundible silueta del monte San Antón adentrándose en el mar Cantábrico, bautizado popularmente como el «Ratón de Getaria» por su curiosa forma.
Esta coqueta villa marinera de calles empedradas tiene el tremendo orgullo de ser la cuna de dos figuras históricas universales. Por un lado, el marino Juan Sebastián Elcano, el primer hombre en dar la vuelta al mundo (algo que se palpa en las estatuas y monumentos de la localidad). Por otro, el maestro indiscutible de la alta costura, Cristóbal Balenciaga. Si te gusta la moda, el arte o el diseño, la visita al Museo Cristóbal Balenciaga es una parada absolutamente obligatoria para admirar el legado y la genialidad de sus creaciones. ¡Uno de los sitios más curiosos que ver en el País Vasco!

18. Pasajes de San Juan (Pasaia Donibane)
A un paso de San Sebastián se esconde uno de los puertos naturales más bellos de Guipúzcoa. Victor Hugo lo describió como un «pequeño edén resplandeciente», y no le faltaba razón. Su encanto reside en su única y estrecha calle empedrada que discurre en paralelo al mar, pasando por debajo de coloridas casas de pescadores e históricos arcos. Para vivir una experiencia muy auténtica, te aconsejo llegar a Pasajes de San Pedro y cruzar la ría en la tradicional motora (barquito) que une ambas orillas. ¡La estampa al acercarte al muelle es de las más fotogénicas de toda la costa vasca!
19. Hondarribia, color y murallas medievales
Y en la raya con Francia se encuentra otro de los pueblos más bonitos que ver en el País Vasco: se trata de la villa amurallada mejor conservada de Gipuzkoa, con su entramado de callejuelas repletas de casas nobles decoradas con alegres flores en los balcones. Imperdible.

Parques Naturales y joyas del interior de Álava (Araba)
20. El Parque Natural de Gorbeia: el hayedo de Otzarreta y la cascada de Gujuli
Territorio compartido por las provincias de Álava y Vizcaya, el Parque Natural de Gorbeia se localiza en el corazón del País Vasco. Dentro de este espacio natural se localizan joyas como el hayedo de Otzarreta, un lugar de ensueño que parece sacado de un cuento de hadas, especialmente en el otoño. Un conjunto kárstico con centenares de cuevas y formaciones como el macizo de Itxina, con misteriosas simas en su interior. El pico más alto del parque, el Gorbeia, es todo un hito para los amantes del senderismo: coronado por una cruz, marca el límite entre ambas provincias.
Y qué decir de la preciosa cascada de Gujuli, ya en Álava, donde el río Jaundia se precipita por una escarpada pared de más de 100 metros de altura. Para llegar, solo tienes que caminar desde el parking unos 5- 10 minutos hasta el mirador cascada de Gujuli. La mejor época para verla en todo en su esplendor es en primavera, tras las lluvias.
21. El Salto del Nervión: la cascada más alta de la Península
Tocando ya con el Norte de Burgos, el impresionante Salto del Nervión marca la frontera entre Álava y Castilla y León. Con más de 200 metros de altura el río Delika se desploma por un vertical desfiladero regalando una de las imágenes más bellas del interior de Euskadi en época de lluvias (cuidado, en verano no suele llevar agua).

🥾 Datos prácticos: Ruta al Salto del Nervión por el cañón de Delika
Esta ruta es espectacular porque te lleva por la base del desfiladero hasta los pies de la cascada (a diferencia de la del Monte Santiago, que va al mirador superior). Aquí tienes la logística para organizarla:
- Dónde aparcar: En la pequeña localidad alavesa de Delika. Hay un aparcamiento habilitado justo a la entrada del pueblo, muy cerca del restaurante El Túnel. Desde ahí mismo nacen los carteles del sendero.
- Distancia y tiempo: Son aproximadamente 7 kilómetros de recorrido lineal (ida y vuelta). Al no tener apenas desnivel, se completa fácilmente en unas 2 horas o 2 horas y media a paso tranquilo.
- Dificultad: Es una ruta muy asequible y perfecta para hacer en familia. Eso sí, el camino acompaña el curso del río Nervión y exige cruzar el cauce en varias ocasiones saltando de piedra en piedra. ¡Lleva buen calzado que sea impermeable!
- Mi consejo para no decepcionarte: Para ver sus más de 200 metros de caída con agua, tienes que ir en primavera durante el deshielo o justo después de un temporal de lluvias. Si vas en pleno verano o tras semanas secas, la cascada no tendrá ni una gota.
22. Parque Natural de Valderejo y el desfiladero del Purón
En el extremo más occidental de Álava se esconde el Parque Natural de Valderejo, un auténtico remanso de paz alejado de las rutas turísticas más masificadas. Si te apasiona el senderismo y la observación de aves (hay una espectacular colonia de buitres leonados), no te pierdas este valle espectacular.
La joya indiscutible del parque es la ruta por el desfiladero del río Purón. Se trata de un sendero que se abre paso entre imponentes paredes de roca caliza, acompañando el cauce de aguas cristalinas del río. Caminar por el interior de esta estrecha garganta, cruzando sus pequeños puentes de madera mientras escuchas el eco del agua rebotando en la piedra, es una experiencia puramente slow travel que te conectará de inmediato con la naturaleza más salvaje y silenciosa del interior de Euskadi, que de nuevo conecta con el norte de Burgos. De hecho, puedes empezar la ruta en el pueblo de Herrán (Las Merindades), como yo hice.

23. Parque Natural de Urkiola y el mito de la diosa Mari
Otro parque natural que visitar en el País Vasco es el de Urkiola: según la tradición vasca en su cumbre más alta, la montaña de Anboto, se encuentra la cueva de la diosa Mari, principal deidad de la mitología vasca. Otra leyenda cuenta que quien busque el amor solo tiene que peregrinar hasta el santuario de Urkiola y dar tres vueltas a la piedra que hay frente al templo. Si te gusta el senderismo, te recomiendo visitar el Centro de Interpretación de Toki – Alai, a la entrada del parque: aquí podrás coger mapas e información sobre alguna de las mejores rutas de senderismo que hacer en el País Vasco, por este entorno repleto de mitos e historias antiguas.

24. Laguardia y los viñedos de la Rioja Alavesa
¿Más lugares increíbles que ver en el País Vasco? Pon rumbo a Elciego, un pintoresco pueblito de la Rioja alavesa rodeado de viñedos y con bodegas centenarias donde disfrutar de una cata. Las onduladas colinas verdes se pierden en el horizonte, con las montañas de la sierra de Cantabria como telón de fondo. Un paisaje que cobra su máxima belleza en el otoño, tras la vendimia, cuando se tiñe de colores ocres y dorados. Todo un planazo recorrer pueblos tranquilos y empedrados como Laguardia, Labastida o Samaniego, entre cata y cata. ¡No me digas que no es una de las mejores cosas que hacer en el País Vasco! Chin – chin…

🍷 Recomendación: apunta este Tour por Laguardia con visita y cata en una bodega.
Gastronomía Vasca: qué platos tradicionales probar y dónde (mis recomendaciones)
Viajar al País Vasco y no entregarse a los placeres del buen comer debería estar penalizado. Su cocina se basa en el respeto máximo al producto local, en recetas que han pasado de generación en generación y en una devoción absoluta por los fuegos. Aquí no se come; aquí se celebra la vida alrededor de una mesa.
Platos de mar y tierra: del bacalao al pil-pil al marmitako
Si te sientas a la mesa (con mantel o en la barra de una taberna), hay entidades sagradas de la cocina vasca que tienes que pedir al menos una vez durante tu viaje:
- Bacalao al pil-pil: El milagro de emulsionar aceite de oliva, ajos y guindillas con la gelatina natural que suelta el bacalao en una cazuela de barro. Una obra de arte.
- Marmitako: El guiso marinero por excelencia. Un estofado reconfortante cocinado a fuego lento con bonito del norte, patatas, pimiento choricero, tomate y cebolla.
- Kokotxas: Se extraen de la parte inferior de la barbilla de la merluza o el bacalao. Tienen una textura sumamente gelatinosa y, preparadas en salsa verde o al pil-pil, son un manjar de dioses.
- Txangurro a la donostiarra: Carne de centollo desmigada y guisada con puerro, cebolla y tomate, servida en su propio caparazón y gratinada al horno.
- Anchoas de Bermeo: obligadas si pasas por esta villa marinera.
- Pastel Vasco: Para el toque dulce final. Una deliciosa masa horneada rellena tradicionalmente de crema pastelera o, en algunas zonas, de confitura de cerezas negras.
El arte del pintxo y el Txakoli
El pintxo no es solo comida, es una forma de socializar. Olvídate de cenar sentado: la tradición dicta ir de bar en bar, pedir un par de pintxos (desde las clásicas Gildas hasta alta cocina en miniatura) y acompañarlos con un zurito (corto de cerveza), un vaso de sidra o un txakoli, el vino blanco típico de la zona, fresco y con un punto de acidez que entra solo.
Para ponértelo fácil, he recopilado mis paradas gastronómicas imprescindibles. Desde caseríos centenarios hasta las mejores barras donde dejarte llevar. Si pinchas en el nombre del local, te llevará a su ubicación en Google Maps:
| Restaurante / Local | Ubicación | Mi recomendación (Por qué ir) |
|---|---|---|
| Restaurante Aspaldiko | Loiu (Cerca del aeropuerto y Castillo de Butrón) | Un maravilloso caserío centenario restaurado, catalogado como monumento. Cocina tradicional vasca de máximo nivel y brasas increíbles. ¡A mí me encantó! |
| Restaurante Teike | Balmaseda (Bizkaia) | Experiencia extraordinaria con su menú degustación. Bocados de pura tradición con toques de innovación. Alta cocina muy creativa a un precio súper asequible. Acierto seguro. |
| Bodega Berroja | Muxika (Reserva de Urdaibai) | Una cata de txakoli insuperable con vistas a la reserva de la biosfera. Toda una experiencia gourmet en un entorno único. Ve y me cuentas (imprescindible reserva previa). |
| Taberna de Karlos Arguiñano | Zarautz (Gipuzkoa) | Frente a la playa de Zarautz. A diferencia de su restaurante a la carta, la taberna ofrece raciones y pintxos de autor a precios mucho más asequibles con el sello Arguiñano. |
| Sorginzulo y Taberna Zuga | Plaza Nueva, Casco Viejo de Bilbao | Mis favoritos de la capital vizcaína. Pide las famosas «patatas canallas» del Sorginzulo, ¡son una adicción! |
| La Cuchara de San Telmo y Borda Berri | Casco Viejo de San Sebastián | Aquí no hay pintxos en la barra, te los preparan al momento. Es alta cocina en miniatura. Carrillera, risotto de Idiazabal… hay que ir pronto para coger hueco. |
| Hamburguesería Bibi | Plentzia (Bizkaia) | Aunque el nombre engañe, tienen un espectacular pintxo de tortilla y preparan unas zamburiñas a la plancha que son un auténtico vicio tras pasear por la bahía. |

Mapa de lugares que ver en el País Vasco
Nota: puedes ampliarlo en Google maps.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre qué ver en el País Vasco
| ¿Cuáles son los lugares imprescindibles que ver en el País Vasco por primera vez? | Si es tu primer viaje, tu itinerario debe incluir las tres capitales (Bilbao, San Sebastián y Vitoria), enclaves mágicos como San Juan de Gaztelugatxe, pueblos marineros como Hondarribia y parajes naturales espectaculares como el Flysch de Zumaia o el nuevo bosque de Oma. |
| ¿Cuántos días se recomiendan para visitar Euskadi? | Para una escapada básica centrada en una provincia (por ejemplo, solo Bilbao y alrededores), 3 días son suficientes. Sin embargo, para hacer una ruta en coche completa explorando la costa y los parques naturales del interior, lo ideal es dedicar entre 5 y 7 días. |
| ¿Cuál es el pueblo más bonito de la costa vasca? | Es muy difícil elegir solo uno, pero Hondarribia (Gipuzkoa) suele llevarse el premio por su recinto amurallado y su colorido barrio de pescadores. Otros favoritos indiscutibles en mi ruta son Lekeitio, Bermeo, Mundaka y la vertiginosa orografía de Elantxobe. |
| ¿Cuál es la mejor época para viajar al norte? | Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre son perfectos para hacer slow travel. Evitarás las aglomeraciones de los meses centrales de verano, disfrutarás de temperaturas muy agradables y tendrás la oportunidad de ver las cascadas con agua tras las lluvias primaverales o el contraste de colores otoñales en la Rioja Alavesa. |
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