De Rennes a Saint-Malo: ruta por la Bretaña francesa

Vistas de Dinan, ruta por la Bretaña francesa en coche

«Por tus besos vendería el porvenir», escribió François-René de Chateaubriand, literato bretón padre del Romanticismo francés. Nacido en Saint-Malo, ciudad atlántica a merced de las mareas, hoy es el viento y el mar quien besa su sepultura cada día en la isla de Grand-Bé, promontorio rocoso al que sólo se puede acceder a pie en bajamar. Esta urbe de pasado corsario y carácter independiente es uno de esos lugares emblemáticos que todas tenemos en mente cuando pensamos en una ruta por la Bretaña francesa en coche. Pero, si me haces de copiloto, verás que hay mucho más: un bosque de cuento donde habitan las leyendas del mago Merlín. La encantadora y medieval Dinan. Incluso el que dicen es el pueblo más bonito de Francia. De Rennes a Saint-Malo, te propongo un recorrido por el oeste francés que dejará en tus labios tan buen sabor como un delicioso crêpe de mantequilla bretona (la mejor del mundo). ¿Te atreves?

Saint-Malo, la Bretaña francesa

Saint-Malo, ruta por la Bretaña francesa en coche

Circuito en coche por la Bretaña francesa: paisajes, cultura, Historia y gastronomía. 

Prepárate para circular por pintorescas vías, a través de un paraje de landas y colinas, bosquejos, prados de vacas y ovejas en una Francia que mantiene una esencia rural y auténtica. También en esta paleta el azul del mar es protagonista: en Bretaña se localizan pequeñas ciudades marineras, animadas de turistas en verano en busca del sol, playa, mejillones y ostras de calidad excepcional. La Bretaña francesa es un destino completo, para sibaritas o simplemente para esas personas que saben que la felicidad se encuentra en las cosas simples, como degustar un buen vino del país al caer el sol en una brasserie, tras haber cansado los pies recorriendo los adoquines de cualquiera de sus villas impregnadas de Historia antigua.

Gaviota en Saint-Malo

Gaviota en Saint-Malo

Bretaña francesa mapa. Ruta de 4 días. 

Fuente: Googlemaps.

  1. Aeropuerto de Nantes: recogida del coche de alquiler.
  2. Rennes, la capital de la Bretaña francesa.
  3. Dinan, Vallée de la Rance.
  4. Saint – Malo, la ciudad «corsaria».
  5. Bosque de Brocéliande: la Puerta de los Secretos.
  6. Rochefort-en-Terre, el pueblo más bonito de Francia.
  7. La Gacilly.
Bajamar, Saint-Malo

Bajamar, Saint-Malo

Descripción de la ruta. Cómo llegar a la Bretaña francesa.

Desde Madrid es sencillos: un vuelo directo con Iberia Express destino Nantes – Atlantique. Una recomendable elección por el horario (8.30 de la mañana) y el servicio de entretenimiento a bordo gracias al cual el ver un capítulo de Juego de Tronos en el móvil hizo que se me pasara el tiempo, literalmente, volando. Tras una hora en las nubes, sólo recoger el coche de alquiler reservado previamente y poner rumbo a Rennes, la capital de la Bretaña, situada a una hora y media de camino por la autovía E3.

Dinan, ruta por la Bretaña francesa en coche

Dinan, ruta por la Bretaña francesa en coche

Día 1: Rennes, corazón de la Bretaña.

Bienvenue à Rennes. La primera inmersión en su casco viejo ya taladra el corazón. Ciudad universitaria, con esa vidilla de música y arte propia del ambiente estudiantil, perderse intramuros es una gozada. Especialmente por el patrimonio que atesora: con más de 300 casas de arquitectura tradicional con entramado de madera, edificadas durante los siglos XV y XVI, lo que se siente al pasar bajo las puertas Mordelaises y caminar alrededor de su gran catedral, es haberse trasladado varios siglos atrás en el tiempo.

Fachadas con entramado de madera en Rennes

Fachadas con entramado de madera en Rennes

De paseo por el casco antiguo de Rennes.

Un día es suficiente para conocer los principales lugares de interés de la capital bretona: la plaza del Ayuntamiento, con el edificio de la Ópera y el Parlamento de Bretaña, del siglo XVI. La imponente catedral de San Pedro, de estilo neoclásico, cuyo interior sorprende con una bella cúpula que no se intuye tras la sobria fachada. A su espalda se localiza la travesía con las casas más antiguas de Rennes: la calle de la Psalette. Viviendas protegidas, es la casa roja la que se considera más vetusta de toda la ciudad. Así era Rennes antes del terrible incendio que la asoló en el siglo XVIII. Estas casas, las más de 300 que se conservan, son joyas que sobrevivieron salvándose de las llamas.

La ópera de Rennes, ruta por la Bretaña francesa en coche

La ópera de Rennes

Catedral de Rennes

Catedral de Rennes, ruta por la Bretaña francesa en coche

Las casas más antiguas de Rennes

Las casas más antiguas de Rennes

Plazas coquetas con terrazas al sol, la tranquilidad del patio de un beaterio, callejones escondidos, un trozo de la vieja muralla, una discoteca en una cárcel del siglo XV… Lo mejor, descubrir Rennes sin prisas, dejándose llevar por los pies atenta a los detalles: de la basílica de Saint Sauveur a la plaza de Ste-Anne, por ese laberinto conformado por casas y mansiones medievales que en cada esquina ofrece un rincón «fotografiable», parando a descansar en el Jardín Botánico Parc du Thabor.

Beaterio en Rennes

Beaterio en Rennes

Los armiños de Rennes: símbolo de la Bretaña, estos simpáticos animales se asoman en puertas y ventanas de la ciudad en casas que actualmente están en reformas.

Armiños en Rennes

Armiños en Rennes

Rennes extramuros: compras y museos. 

Además del casco viejo, merece la pena explorar la moderna ciudad al otro lado del río, con curiosos edificios como el Teatro Nacional de Bretaña, el museo de Bellas Artes y La Criée Marché Central, donde oler y saborear los productos locales bretones en un edificio art-noveau diseñado por el arquitecto Emmanuel Le Ray.

Museo de Bellas Artes de Rennes

Museo de Bellas Artes de Rennes, ruta por la Bretaña francesa en coche

Mercado de abastos de Rennes

Mercado de abastos de Rennes

Para amantes del arte urbano, la ruta más alternativa de Rennes es seguir los trazos del controvertido War!, «el Bansky de Rennes», artista de identidad desconocida, quien protesta por el cambio climático o la extinción de especies animales a través de las paredes.

Arte urbano en Rennes

Arte urbano en Rennes

¿Dónde alojarse en Rennes? Un pequeño hotel boutique junto al Teatro Nacional, con parking: Le Saint Antoine Rennes. En cuanto a comer y cenar en Rennes, apunta: Bistrot Cocagne, un restaurante tradicional junto a la catedral ¡más céntrico imposible! y delicioso menú por 12,95€. Para cenar los ricos mariscos de la Bretaña en el Chez Brume y un crêpe en La Saint George, ¡todo un clásico!

Ensalada de gambas en Rennes

Ensalada de gambas en Chez Brume, Rennes

2 – De Rennes a Dinan y Saint-Malo.

Segundo día de ruta por la Bretaña francesa en coche con pocos kilómetros por delante para descubrir dos pequeñas ciudades con una historia apasionante. Cincuenta minutos por la D137 hasta nuestra primera parada: Dinan, en el Vallée de la Rance.

Sobre la colina de Ahná: Dinan. 

La elevación con nombre del Dios celta de los vivos y muertos, mira al valle del río Rance desde las viejas murallas. Fue en sus orillas donde se instalaron en el siglo IX unos monjes a los que el primer rey bretón Nominoé les asignó tierras y privilegios, a cambio de proteger las reliquias de un santo. Dos siglos después, el priorato se convirtió en un próspero centro comercial con tejedores, curtidores y artesanos… Centro que se fue fortificando hasta convertirse en un baluarte inexpugnable. Estos muros resistieron el embiste del tiempo y de las tropas enemigas: repelieron a los ingleses durante la Guerra de Sucesión del Ducado. Hoy se puede caminar sobre ellos recreándose en los tejados de un anacrónico skylinne.

La muralla de Dinan

La muralla de Dinan

Dinan sigue manteniendo el encanto de antaño, la apariencia y el color de una ciudad detenida en el tiempo, con torreones, fosos a un lado y otro de las puertas de la muralla. Desde el castillo convertido en museo a la Torre del Reloj, sus callejuelas parecen sacadas de una película épica medieval. La basílica románica de Saint Sauveur, construida tras la promesa de un señor de Dinan en plena batalla de los cruzados en Palestina, es el templo más importante de la ciudad. Bajo la luz proyectada de las vidrieras -estás sí son modernas- se guarda el corazón del caballero Du Guesclin, quien liberó Bretaña y Normandía tras la Guerra de los Cien Años.

Basílica de Dinan, ruta por la Bretaña francesa en coche

Basílica de Dinan

El corazón de la basílica de Dinan

El corazón de la basílica de Dinan

La mejor foto de Dinan: la calle Jerzual.

Para terminar una inspiradora mañana recorriendo Dinan, imprescindible la preciosa bajada por la calle Jerzual desde el centro histórico hasta el puerto, en el río Rance, cuyo curso sigue hasta desembocar al mar en Saint-Malo. Como premio por subir la cuesta: una galette y un vaso de sidra en la terraza de una crepería tradicional, La Bigoudène.

La calle más bonita de Dinan, Bretaña

La calle más bonita de Dinan: Jerzual

La ciudad corsaria de Saint-Malo.

Como si persiguiéramos al Rance hasta su abrazo con el océano, la siguiente parada de esta ruta por la Bretaña en coche es Saint-Malo. Separada en una pequeña península, del primitivo puerto galorromano surgió una ciudadela medieval con un fuerte carácter independiente. El espíritu de «hombres libres» se refleja en el privilegio de ondear su bandera sobre el Ayuntamiento por encima de francesa.

Murallas de Saint-Malo

Murallas de Saint-Malo

Del fuerte viento del Atlántico Saint-Malo se protege con unos recios muros. También, del poderío de sus mareas, superando los diez metros de la pleamar a bajamar en muchas ocasiones. Este baile del mar crea un efecto hipnótico a contemplar desde el baluarte, ofreciendo según la hora del día una postal totalmente distinta, con agua hasta el borde mismo de la muralla o bien una lengua de tierra que permite caminar hasta los islotes rocosos donde se yerguen fuertes y castillos.

El fuerte de Saint-Malo

El fuerte de Saint-Malo

Contención del mar en Saint-Malo

Contención del mar en Saint-Malo

Patente de corso en Saint-Malo.

Además de ser la ciudad de Jacques Cartier, descubridor del río San Lorenzo en Canadá, se la conoce como «la ciudad corsaria». Y es que en el siglo XVII, época en que fue el puerto más importante de Francia, se instalaron en ella piratas y corsarios. El más famoso fue Robert Surcouf, capitán al servicio del rey y azote de los galeones y naves militares inglesas y españolas.

El corsario de Saint-Malo

El corsario de Saint-Malo

Saint-Malo intramuros…

Sin tener tanto atractivo como Dinan -a mi parecer- el centro histórico de Saint-Malo fue reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial, ya que como enclave estratégico perteneció al denominado Muro del Atlántico. Huellas de la contienda aún se perciben con documentos fotográficos que se exhiben en su catedral o el bonito Hotel d’Asfeld.

Foto de la Segunda Guerra Mundial en Saint-Malo

Foto de la Segunda Guerra Mundial en Saint-Malo

A pesar de no verlo, la presencia del mar se percibe continuamente al pasear por el empedrado centro de Saint-Malo: los embistes del viento, los quejidos de las gaviotas, las casas de los armadores, tabernas de marineros o la casa Pélicot, cuya estructura recuerda a la parte trasera de un navío. Rincones auténticos a los que asomarse, como si una ventana a otra época fuera, a ese tiempo de piratas y aventuras.

La casa más antigua de Saint-Malo

La casa más antigua de Saint-Malo

¿Dónde dormir en el centro de Saint-Malo? Hotel La Maison des Armateurs, en la Grande Rue junto a la catedral. Para cenar: La Bistro de Jean, un coqueto restaurante con delicias locales.

Le bistro de Jean en Saint-Malo

Le bistro de Jean en Saint-Malo

Día 3: El bosque mágico de Brocéliande.

Tercera jornada en la ruta por la Bretaña francesa en coche y hoy nos sumergimos en un hechizo. En las leyendas del mago Merlín, el hada Viviana y los caballeros de la Mesa Redonda. Sólo hay poner rumbo a Paimpont (a hora y media de Saint-Malo) y atravesar la Puerta de los Secretos.

Carreteras de la Bretaña francesa

Carreteras de la Bretaña francesa

Los misterios de un bosque…

La voz del guardabosques guía en semioscuridad a través de un espectáculo audiovisual, revelando los secretos de un lugar encantado cuna de leyendas. Brocéliande no es un bosque cualquiera: hay que saber escuchar. Saber dedicarle tiempo para que nada precioso escape a la mirada.

Iglesia del Grial, bosque de Brocéliande

Iglesia del Grial, bosque de Brocéliande

Así, desde la Abadía de Paimpont se inicia un itinerario a coche o a pie (dependiendo del tiempo del que se disponga) en busca de los hitos marcados en el mapa como enclaves de memoria colectiva que han alimentado los mitos y leyendas de un pueblo en torno a la figura del hechicero mayor de todos los tiempos…

Roble de 300 años

Roble de 300 años

El árbol de Oro, al borde del Valle sin retorno donde moraba la terrible bruja Morgana y los amantes infieles. La casa del hada Viviana, el amor del mago Merlín y su perdición: ambos yacen bajo las dos rocas puntiagudas que señalan su tumba. La iglesia del Santo Grial, la fuente de la Eterna Juventud, el Castillo de Comper (donde habitó el rey Salomon) o el Roble centenario de los Hindres… Todo enmarcado en una inmensa masa forestal en la que, al penetrar entre los senderos de sombra y luz, parece que cobra vida y el bosque habla.

Árbol de oro en Brocèliande

Árbol de oro en el bosque de Brocèliande

Tumba del mago Merlín, bosque de Brocéliande

Tumba del mago Merlín, bosque de Brocéliande

Por su extensión, visitar el bosque de Brocéliande al completo requiere más de un día… Mi consejo: reservar un hotel en Paimpont, o bien continuar hasta Rochefort-en-Terre para conocerlo al día siguiente. La Puerta de los Secretos es un espectáculo audiovisual orientado a los más pequeños. Con una hora y media de duración, cuesta 8€ y es una actividad ideal para una ruta por la Bretaña francesa con niños ¡les fascinará!

4: Rochefort-en-Terre, el pueblo más bonito de la Bretaña.

De todos los pueblos de la Bretaña francesa si tengo que elegir uno tengo claro cuál es mi favorito. Y es que, al estacionar el coche a la entrada de Rochefort-en-Terre, tras disfrutar de una sinuosa carretera entre árboles y granjas, me pareció entrar a un sueño. Un pueblo tan bonito que parece de mentira. Un pueblo tan bonito que dicen que es el más bello de Francia… Como desconozco la mayoría del país galo no puedo comparar. Pero sí puedo afirmar que me encandilaron sus calles peatonales de casas de piedras totalmente vestidas de flores y macetas, hasta alcanzar el castillo y sus jardines.

Rochefort-en-Terre, pueblos de la Bretaña francesa

Rochefort-en-Terre, pueblos de la Bretaña francesa

Residencia de los señores de Rochefort en el medievo, fue el artista Alfred Klots, propietario del castillo a principios del siglo XX, quien inició la pasión de sus habitantes por darle color a sus casas con todo tipo de plantas y enredaderas, convirtiéndolo así en el pueblo de las flores. Fama que se consolidó y fue adquiriendo popularidad con el paso de los años hasta la actualidad.

Castillo de Rochefort-en-Terre

Castillo de Rochefort-en-Terre

La Gacilly, el pueblo de Ives Rocher. 

Que de pueblos bonitos anda sobrada la Bretaña creo que ha quedado más que en evidencia. La lista podría ser muy larga. Pero, si se tiene tiempo, una buena opción para conocer es La Gacilly, a media hora en coche de Rochefort-en-Terre. En el verde valle del Aff, su paisano Ives Rocher creó un Jardín Botánico y centros de producción dedicados a la naturaleza. Siguiendo su estela, varios artesanos abrieron en La Gacilly su taller y hoy es un destino popular por su Festival de Fotografía que se celebra durante la época estival.

Pueblos de la Bretaña francesa

Pueblos de la Bretaña francesa

Fin de ruta: regreso a Nantes.

Se termina esta ruta por la Bretaña francesa de 4 días dejando muchos rincones pendientes: lo justo sería explorar esta asombrosa región en, al menos, una semana. La autovía del oeste nos lleva a deshacer el camino de vuelta a Nantes para dormir en un hotel junto al aeropuerto. Y, al día siguiente, volar a Madrid. Eso sí, mucho más liviana: sé que un poquito de la magia de Merlín se prende a quien se aventura entre el follaje para dejarle una ofrenda en su tumba de piedra.

La tumba de Merlín, bosque de Brocéliande

La tumba de Merlín, bosque de Brocéliande

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Agradecimientos: gracias a Turismo de Bretaña por invitarme a conocer esta bella región. Todo lo que he escrito en esta ruta por la Bretaña francesa en coche está basada en mi propia experiencia. 

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cosmopolillaZavier Autores recientes
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Zavier

Muy bonito pero….. La Bretaña es Bretaña, porque Bretaña Francesa?? Gran Bretaña es suficiente para hablar de la isla cobrada por Escocia, Inglaterra y Galles. Y Bretaña es suficiente cuando se trata de Bretaña.

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