Rochefort-en-Terre: el pueblo más bonito de Francia está en la Bretaña

Qué ver en Rochefort-en-Terre en la Bretaña

Suaves colinas bajo un cielo azul con nubes de algodón. Prados de vacas. Granjas. Bosques a orillas de un riachuelo. Avanzamos por una sinuosa carretera apenas transitada al sur de la Bretaña, en dirección a Rochefort-en-Terre. Ese que presume de ser «el pueblo más bonito de Francia». Ante tal declaración, las expectativas sólo pueden ser muy altas. Veamos si se cumplen. El paisaje que lo rodea, al menos, me tiene embelesada, recordándome a uno de esos cuentos que leía de niña.

Casas típicas de Rochefort

Casas típicas de Rochefort

Cómo llegar a Rochefort-en-Terre. 

Este «Pequeño Pueblo con Carácter» se ubica en El Golfo del Morbihan. Yo lo incluí dentro de mi Ruta por la Bretaña francesa en coche, en un itinerario de cuatro días por Rennes, la capital de la Bretaña, las bonitas e históricas Dinan y Saint-Malo y el mágico Broceliande, el bosque del mago Merlín. Se puede ir directamente de Nantes a Rochefort-en-Terre, principal ciudad industrial y aeropuerto al oeste de Francia: son 108 km por la E60, aproximadamente una hora y veinte minutos de trayecto. Acceder en transporte público es complicado y requiere varios cambios. Lo mejor es reservar un coche de alquiler a aterrizar en Nantes-Atlantique.

Aparcar en Rochefort-en-Terre.

Pueblo antiguo de casco medieval peatonal, hay que estacionar en el parking de la entrada, al final de la cuesta que salva el peñasco sobre el que se yergue. Recomiendo llegar muy temprano o poco antes de ocaso (y hacer noche en él), sobre todo si viajamos en temporada alta, para poder disfrutar de esta villa con tranquilidad, sin exceso de turistas: este título de «pueblo más bonito» le ha valido para consolidar una fama adquirida de largo que atrae a miles de visitantes.

Calle principal de Rochefort

Calle principal de Rochefort

Alojamiento en Rochefort. 

Echa un vistazo a este hotelito con encanto, en pleno centro histórico: Le Parc de Lywel.

Qué ver en Rochefort-en-Terre: un paseo por «el pueblo más bonito de Francia». 

Coche y maletas aparcadas, nos disponemos a atravesar la muralla y adentrarnos por este pueblo anclado en el pasado, entre casas de piedra con un vestido de flores hasta su castillo. Una villa que se conserva como antaño, con casas de los siglos XV y XVI, habitado por menos de 1.000 personas. 

Casas de piedra en la Bretaña, Rochefort-en-Terre

Casas de piedra en la Bretaña, Rochefort-en-Terre

La florida calle Saint-Michel.

Los pasos siguen el empedrado que marca la travesía principal que atraviesa Rochefort: la calle Saint-Michel. Tiendas de artesanías, coquetas cafeterías en las que sentarse a tomar un café acompañado de un delicioso crêpe de mantequilla… Lo más bonito de Rochefort son sus cuidadas fachadas: si ya de por sí resultan atractivas con sus entramados de madera típicas de la Bretaña, se le suman las flores aportando alegría y color. Una armonía y placer visual que enamora en la plaza del Puits, el corazón de este pintoresco pueblo. La Colegiata de Notre-Dame-de-la-Tronchaye, es el templo de la villa edificada en el siglo XII.

Colegiata de Notre-Dame-de-la-Tronchaye

Colegiata de Notre-Dame-de-la-Tronchaye

Las flores de Rochefort.

Fue a principios del siglo XX cuando el artista Alfred Klots, propietario del castillo construido por los señores de Rochefort en el medievo, quien organizó un concurso para premiar la casa con las flores más lindas. Los habitantes se volcaron: todos querían ganar el premio. Ahí comenzó su apogeo y fama merecida de villa escenario de fantasía, detenida en el tiempo de lo imposible.

Tiendas de Rochefort

Tiendas de Rochefort

El castillo de Rochefort-en-Terre. 

Inevitable realizar un paseo de ida y vuelta culminando en el castillo. El espolón rocoso que sobresale de la colina fue el emplazamiento elegido para la construcción de una fortaleza en el siglo XII. Bajo su amparo fue creciendo la villa, protegiéndose con una muralla de enemigos e invasiones. Reconstruido mucho después, en el XVII, hace un siglo que se convirtió en lugar de encuentro de artistas gracias a ese pintor americano en busca del romanticismo.

Castillo de Rochefort

Castillo de Rochefort

Siglo XXI: los pueblos más bonitos de Francia. 

Así pues, la popularidad de Rochefort es una constante en el tiempo, que se viene a reafirmar en el nuevo siglo. En 2006 gana el concurso Villes et villages fleuris y pasa a pertenecer a la asociación de Les Plus Beaux Villages de France (los pueblos más bellos de Francia). Fama merecida, sin duda, que corroboro tras recorrer su estructura atractiva y vetusta sintiéndote tal cual es: de cuento.

Casas floridas de Rochefort-en-Terre

Casas floridas de Rochefort-en-Terre

Los alrededores de Rochefort.

Exploradas las calles y casas del pueblo, es muy recomendable realizar el sendero marcado en azul que parte junto a la orilla del estanque del Moulin Neuf. Una excursión ideal que bordea Rochefort en un par de horas, contemplando este entorno de ensueño del oeste francés. La verdad, tras la visita, no sé si realmente es el pueblo más bonito de Francia (para elaborar un juicio justo tendría que conocerlos todos), pero sí que cumplió las expectativas. Un lugar para enamorarse y querer quedarse más tiempo del que por desgracia, tuve aquellos días recorriendo la Bretaña.

Pozo, Rochefort-en-Terre

Pozo, Rochefort-en-Terre

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Agradecimientos: gracias a Turismo de Bretaña por invitarme a conocer esta bella región. Todo lo que he escrito sobre Rochefort-en-Terre son opiniones basadas en mi propia experiencia. 

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