Hoy emprendo un viaje hacia el siglo X de nuestra era. A un tiempo remoto y oscuro del que poco se sabe. Destino: el norte de la península ibérica. Los agrestes montes Obarenes, donde una pequeña comunidad monacal se vuelca en sus quehaceres diarios. Entre ellos, redactar y copiar textos en latín, donde se recogen juicios, ventas o donaciones. Pero he aquí que en varios pergaminos surgen palabras y frases sueltas de una nueva lengua romance, de uso cada vez más cotidiano: «Potro castanio et pielle» en lugar del latinismo «Equulus Castanus et pellis», se lee claramente en un texto datado en el 939. La reproducción de los Cartularios tras una vitrina dentro de la Colegiata es lo más interesante que ver en Valpuesta: fechados entre el 804 y el 1140, se puede considerar como la cuna del castellano.

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Burgos origen de Castilla y del castellano.
Comarca de Las Merindades, norte de Burgos. En esta tierra montañosa y casi olvidada, cubierta de espesos montes y de escasa población, es donde se encuentra el origen de Castilla. Un condado que se convirtió en reino en la Alta Edad Media.
Hay tres enclaves fundamentales para palpar su Historia: el castillo de Tedeja en Trespaderne, fortaleza tardorromana del S.V considerado como «el primer castillo de Castilla». En la vecina villa de Oña está el monasterio de San Salvador, fundado en el 1011 por Sancho García, nieto del primer conde independiente de Castilla Fernán González. Su iglesia gótica alberga el panteón con los sepulcros de los primeros condes y reyes de Castilla. Entre ellos el de Sancho II «el Fuerte», monarca del que fue alferez el Cid Campeador. El triángulo se completa con Valpuesta. Pequeña aldea que no llega a los 15 habitantes pero cuya Colegiata de Santa María ocupa un relevante papel en este viaje mil años atrás.

Qué visitar en Valpuesta, la cuna de la lengua castellana.
Una carretera comarcal enmarcada en el verde lleva hasta esta pequeña villa medieval. Geográficamente localizada en un valle alavés: el de Valdegovía. De hecho Valpuesta está mucho más cerca de Vitoria (45 km) que de su capital provincial: la ciudad de Burgos queda a 100 km de distancia. Tras estacionar el coche en el parking de la entrada, solo hay que caminar unos minutos por la Calle Real para encontrarse ante el imponente edificio de la Colegiata de Santa María, principal monumento que ver en Valpuesta y donde se escribieron los famosos Cartularios, hace más de un milenio.

Colegiata de Santa María de Valpuesta.
Fundada en el siglo IX (año 804), la comunidad de monjes canónigos de Valpuesta fue una de las más importantes del medievo, sede del obispado durante varios siglos. Estuvo en activo hasta el 1761. Año en que se convirtió en arcedianato dentro de la diócesis de Burgos y, ya en el S.XIX, en parroquia del pueblo.
Aunque su origen se forma en torno a una ermita románica, el edificio fue ampliándose con el paso de los años: el templo que se ve hoy es una colegiata gótica con elementos renacentistas. De hecho, en la última remodelación realizada en el siglo XVI trabajaron en ella artistas de renombre como Felipe Bigarny, uno de los más grandes escultores del Renacimiento español. A este y sus discípulos se le atribuye el retablo dedicado a la virgen, en un estilo manierista italiano.

La colegiata mantiene el claustro gótico, panteón de los nobles de la época. Entre ellos miembros de las poderosas familias Salazar o Velasco, antiguos condestables de Castilla. Las capillas laterales están primorosamente decoradas y cubiertas de pinturas murales. En cuanto a la esbelta torre, es el elemento más moderno del conjunto: es neogótica.

¿El resultado? Un templo ecléctico de dimensiones descomunales, catedralicias. Y en una pequeña esquina, dentro de una vitrina de cristal, se exhibe la réplica de la carta fundacional del monasterio de Valpuesta y un pergamino de los Cartularios, revelando esos primeros momentos en que el latín moría, trasformándose en un protorromance que dará lugar al castellano.

El edificio de la colegiata, actualmente en rehabilitación, fue declarado como Bien de Interés Cultural en 1992.
Los Cartularios de Valpuesta, origen del castellano.
Una leyenda popular cuenta que estos documentos redactados por los monjes se habían perdido y fueron encontrados por casualidad, dentro del órgano, en una reforma de la iglesia. Pero la realidad es que los cartularios originales no se conservan: se trata de una copia del S.XII de documentos anteriores, que han sido estudiadas por expertos durante décadas.
Si bien existe cierta polémica, ya que «oficialmente» la primera manifestación del castellano como lengua romance se conserva en el monasterio de San Millán de la Cogolla (las Glosas Emilianenses, datadas en el siglo XI) en los últimos años, cada vez más eruditos han reivindicado los documentos burgaleses como los más antiguos.
El congreso que lo cambió todo….
Dos momentos clave:
- 2008. Un congreso celebrado en Miranda de Ebro sobre «Valpuesta en los Orígenes del Castellano». En él, dos catedráticos de las Universidades de Sevilla y Valladolid (Manuel Ariza y José Manuel Ruiz Asencio) declararon que el «origen del castellano» no estaba en las Glosas Emilianenses, si no en los Cartularios de Valpuesta. Tras años de estudio paleográfico, ambos concluyeron que en los documentos de Valpuesta «Hay un material con muchos restos de romance castellano que son de finales de los siglos X y XI, mientras que las glosas (emilianeses) son de la segunda mitad del XI».
- 2010. La Real Academia Española ratificó en una publicación a los cartularios como «los primeros documentos en los que aparecen palabras escritas en castellano». Por ejemplo: «Madera» en lugar de «Matera»; «Fresno» en vez de «Fraxinum»; «Fuero» en lugar de «Forum»; «Kasa» en vez de «Domus» o «Manzanos» en lugar de «Pomares».
Primeras pinceladas de una lengua «vulgar» que, poco a poco, iba sustituyendo al latín. Así pues, se puede afirmar que la cuna del castellano está en este rincón del norte de Burgos.

Diferencias entre las Glosas Emilianentes y los Cartularios de Valpuesta.
La diferencia de los Cartularios de Valpuesta con las Glosas Emilianenses, sin embargo, es que en los primeros aparecen palabras y frases en lengua protorromance. Sin embargo, en los documentos que se conservan en San Millán de la Cogolla, en La Rioja, ya hay muestras de estructura gramatical. Siendo este «pequeño» detalle uno de los objetos de la discordia entre los lingüistas en cuanto a lo de señalar a uno u otro lugar como «el origen del castellano».
En cualquier caso, nadie duda de la importancia de los Cartularios de Valpuesta en esta transición del latín a la lengua romance que daría lugar al español. Es más, en el estatuto de autonomía de Castilla y León se menciona a los Cartularios de Valpuesta en su preámbulo, como uno de los primeros testimonios escritos en lengua castellana.
Hoy, estos documentos están guardados en el Archivo Histórico Nacional. Pero su aroma a lugar antiguo, sagrado, donde pacientes monjes practicaban aquello de «ora y labora» como principal Regla de San Benito, cultivando la cultura y literatura además del huerto, aún flota en el ambiente.
¿Cómo visitar la colegiata de Valpuesta?
El horario de visitas es de miércoles a domingo de 10 a 17 horas. Hay que llamar al teléfono que aparece en la puerta, ya que las llaves las tiene un vecino del pueblo.

Otros lugares que ver en Valpuesta.
Vetustas casonas con gruesos muros cimentados a base de piedra y madera articulan el pequeño centro histórico de Valpuesta, con solo un par de calles. Realmente el caminar por esta solitaria aldea parece transportar en el tiempo al visitante. En la fuente de Valpuesta aún sigue brotando agua del manantial de los Montes Obarenes, como antaño. Frente a la Colegiata, destacan dos históricas construcciones, las cuales según me cuentan, están en proyecto de rehabilitación y musealización.

Torre del Condestable de Castilla.
Otro de los edificios históricos que ver en Valpuesta es esta torre rectangular, construida en el S.XV. Los Velasco fueron una de las familias más influyentes del reino durante siglos: el alcázar de los Condestables de Castilla, su residencia principal, se encuentra en Medina de Pomar, también en Las Merindades burgalesas.

La casa – palacio de los Zaldíbar.
También llamada la casa del inquisidor, pues durante un tiempo estuvo habitada por este temido personaje histórico, encargado de los juicios de brujas y herejes por el tribunal de la Santa Sede. Se trata de un palacete tardo – renacentista y conserva el escudo de armas en su fachada, donde aún puede leerse una frase que alude al Carpe Diem: «Vive bien, que has de morir». Para saber si esta noble familia lo puso en práctica, habría que preguntarles a los fantasmas de la Colegiata de Valpuesta…

Comer en Valpuesta: Los Canónigos.
Es el único bar – restaurante del pueblo pero posee la fama de ser uno de los mejores locales donde comer en toda la provincia de Burgos. Regentado por dos vascos discípulos del afamado chef Martín Berasategui, para probar el menú de Los Canónigos hay que reservar con mucha antelación. Otra opción para almorzar en la zona es conducir hasta el vecino pueblo de San Millán de San Zadornil. Puerta a ese lugar mágico, santuario de la naturaleza como es la Metrópoli Verde. Pero esto ya, ¡es otra ruta!

Fuentes documentales para la realización del artículo:
- Fidescu.org «Cuando el latín se hizo español».
- Publicación sobre los «Cartularios de Valpuesta«, por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.
- El Mundo: «La RAE avala que Burgos acoge las primeras palabras escritas en castellano«.
- Diario ABC: «Fijan el origen del castellano en el cartulario burgalés de Valpuesta«.
Sigue viajando por Burgos en el blog. Lectura recomendada:
Nota: este viaje a Las Merindades para conocer el origen del castellano y otros lugares ha sido gracias al proyecto para la promoción de Territorio Obarenes gestionado por la diputación de Burgos. Todo lo escribo en mi blog está basado en mi experiencia y las fotografías son originales y de mi propiedad.