Esta ciudad no te la imaginas. No encontrarás en el mundo una igual. Su nombre: la Metrópoli Verde, aunque también le dicen «La Nueva York de los Bosques», por su cantidad y variedad de «culturas forestales». En ella apenas hay humanos -solo de visita- pero está más llena de vida que cualquier urbe de cemento y cristal. Sus habitantes más longevos tienen cientos de años y estiran sus brazos hacia el sol cubiertos de musgos y líquenes, haciendo a su vez de casa de pájaros e insectos. Cosmopolitas, dialogan entre sí gracias al lenguaje de susurros de ramas y hojas que les presta el viento. Provienen de diferentes partes del mundo, formando sus propios barrios, plazas y avenidas. Algunos, presumidos, cambian de vestido según la estación: es el caso de los robles, tilos, hayas, abedules, castaños o quejigos. Otros, más sobrios, conservan su tono verde perenne: las encinas, enebros, pinos o tejos. También los «extranjeros» tienen su distrito, cuya estrella indiscutible es la secuoya gigante de norteamérica. ¿Quieres «perderte» por sus calles de naturaleza arbórea e infinita? Apuntáte a una de las rutas por el bosque de San Zadornil.

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¿Dónde se encuentra la Metrópoli Verde?
Hay que situar el mapa al norte de Burgos, Las Merindades. Los Montes Obarenes conforman un parque natural en la parte más meridional de la Cordillera cantábrica. Al sur quedan la comarca de La Bureba, con las llanuras y el mar verde de Castilla, gracias a los campos de cereales. Al norte, la línea azul y serpenteante del Ebro dibuja la frontera con Euskadi. La Metrópoli Verde se enmarca dentro de este espacio natural protegido a 100 km de Burgos ciudad y a 50 km de Álava.
Una zona remota y agreste, tesoro ecológico por su biodiversidad. Desplegada en un accidentado terreno de valles profundos, gargantas y desfiladeros de roca kárstica, donde anidan rapaces como el águila real y el buitre leonado. Es fácil verlos alzando el vuelo y surcando el cielo desde los muchos miradores que hay en San Zadornil.
Rutas por el bosque de San Zadornil.
Una red de senderos señalizados recorren este bosque frondoso que en realidad son muchos bosques en uno, conectando los diferentes «barrios». Algunos de los más ilustres:
- Los castaños centenarios.
- El barrio de las secuoyas.
- Los Acebos.
- Las Grandes Hayas.
- El Tejo de May.
- Los Robles de Piedra.
- Etc.

Alojamiento recomendado en Las Merindades.
En mi último viaje a Territorio Obarenes me alojé en El Priorato de Trespaderne, un precioso hotel rural en el corazón de Las Merindades ¡muy bien ubicado para visitar la zona! Otra opción más básica de alojamiento en el norte de Burgos, con buena calidad – precio, es el hotel rural El Molinar, muy cerca de la preciosa ciudad de Frías y las cascadas de Tobera.
¿Y qué ruta por la Metrópoli Verde elegir?
Pues depende de la forma física y del tiempo disponible. Mi consejo: pon el el GPS del coche o Google maps la dirección de la Oficina de Información de la Metrópoli Verde. Se encuentra en el pequeño pueblo de San Zadornil y en ella podremos coger un mapa del bosque y que nos asesoren en cuanto a la ruta a seguir. Hay una zona infantil con juegos interactivos, libros, exposiciones… ¡Incluso unas nuevas gafas de realidad virtual!

Mapa de las rutas en la Metrópoli Verde:
En cada tramo de pista viene la distancia marcada en kilómetros, por lo que es fácil de calcular.

Importante: cuidado con…
Ojo: NO confundirse con la Casa del Parque Montes Obarenes – San Zadornil. Este espacio interpretativo se encuentra en la villa de Oña, en el otro extremo del parque natural y a casi una hora en coche. En ella también es posible coger mapas e información pero la recomiendo para visitar otra zona de Las Merindades con otras rutas como la Vía Verde del río Oca (entre Oña y Trespaderne) o la Tejeda de Cilla, con árboles milenarios posiblemente de los más antiguos de la península ibérica.
Ruta del Mirador del Valle: secuoyas y castaños.
Esta es una de las más típicas por una de las zonas más bonitas de la Metrópoli Verde. Es de exigencia media, ya que la subida del principio es bastante pronunciada y se puede hacer en unas 4 horas (una tarde o una mañana). Comienza en la pedanía de Arroyo de San Zadornil, donde hay que estacionar el vehículo. El sendero comienza junto a los antiguos lavaderos del pueblo y sigue por una pista hasta una bifurcación: la de la izquierda lleva a la Fuente de la Resilla, donde se ubica el barrio de los Extranjeros con el bosque de secuoyas gigantes.

A la derecha, el barrio de los castaños centenarios y el mirador del Valle, con vistas parciales a la masa verde y compacta de este ecosistema mixto, con mil tonos de verde en primavera. Durante el otoño también es muy vistosa, ya que los castaños se tiñen de dorado antes de perder sus hojas de cara al invierno. La ruta se puede hacer circular: el total son unos 10 km (ida y vuelta).

Información adicional de la ruta: además de bastones y abundante agua, acuérdate de llevar comida (frutos secos, fruta o un bocata), ya que hay merenderos. Por favor: no dejes basura, no recolectes plantas ni molestes a los animales. En definitiva: respeta el entorno y no dejes huella de tu paso por el bosque.

Los Barrerones y Mirador Panorámico de San Zadornil.
Ruta sencilla y corta, ideal para hacer con niños. Hay que conducir hasta Villafría de San Zadornil, una pequeña aldea de piedra sumida en la vegetación, con vacas pastando a sus anchas. Desde el parking sale una ancha pista de tierra hacia el Refugio del Boj, pequeño arbusto de hoja perenne típico de la media montaña. El mirador panorámico se encuentra un poco más adelante, en una explanada junto al que se ha instalado recientemente un observatorio de aves de madera. Aquí, el silencio y la paciencia son los mejores aliados. Los prismáticos, también.

Aves que se pueden avistar en San Zadornil:
¿Eres pajarero? Agudiza vista y oído. La sinfonía de trinos es la banda sonora que acompaña la excursión por el bosque de San Zadornil. ¡Quién pudiera traducir este misterioso (y maravilloso) lenguaje. Este es territorio de: abubillas, la tórtola común, águila real, busardo ratonero, el búho real, el halcón peregrino, la paloma torcal, la crova piquirroja, el cuervo grande, el avión roquero y el buitre leonado, señor de los cielos.

Hay que volver por el mismo camino, lo que sería una excursión fácil y breve (7 km ida y vuelta). Se puede alargar un poco más continuando la pista hasta el barrio de las hayas. ¡Espléndido despliegue de verde en primavera! Cuidado si ha llovido recientemente: el camino puede estar totalmente embarrado.

Otras rutas en San Zadornil.
- El Tejo de May: los tejos eran árboles sagrados para los celtas -al igual que los robles-. Muy abundantes antaño en el norte de la península ibérica, aún quedan resquicios de estos guardianes del pasado. Desde Villafría de San Zadornil son 5,6 km, solo ida, hasta El Casumbo, a 1037 metros de altitud, bajo el que se encuentra la tejeda. Ya metidos «en harina», el hayedo centenario o «Grandes Hayas» queda a solo 1,5 km.
- Mirador de los Barrucales: ideal para echar la jornada, ya que desde la Casa de San Zadornil son 9,8 km solo ida, pasando por los Robles de Piedra y el «barrio de los Pinaster». A la vuelta se puede pasar por la llamada «Fuente del Coño» y el bosque de quejigos, antes de tomar la carretera que baja de vuelta al centro de visitantes. Por su longitud y duración, esta ruta en la Metrópoli Verde es solo para senderistas habituales o expertos. ¡No digas que no te avisé!
Respirar aire puro y oxigenar cuerpo y mente. ¡Qué chute de naturaleza! ¡Ojalá más «ciudades» en el mundo así!

Sigue viajando por Burgos en el blog. Lectura recomendada:
Qué ver en Frías, la ciudad más pequeña de España está en Burgos
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