Pasión por La Rioja, cuando viajar nos hace felices

Monaterio de Suso, Ruta por La Rioja en coche

El río Ebro serpea azul y brillante bajo el mirador de Briones. Lo observo perderse en la lejanía, atravesando La Rioja de oeste a este regando huertas y viñedos, esbozo del gigante que está destinado a ser. Al fondo los picos de la Sierra Cantabria marcan la frontera con Euskadi, conteniendo las borrascas en pro de ese microclima bienhechor para la variedad Tempranillo. Porque si pensamos en Rioja, inevitablemente, la mente nos lleva al vino. Ese manjar de dioses servido por el copero Ganimedes. Pero también a pueblos centenarios, algunos de los más bonitos de España. A naturaleza prehistórica sobre la que los dinosaurios imprimieron sus huellas. A monasterios que guardan los primeros manuscritos del castellano y el euskera. Te propongo una ruta de 3 días por La Rioja en coche visitando algunos de sus enclaves más esenciales. Un destino ideal para el otoño mezclando monumentos y paisajes, enoturismo y gastronomía, que al regresar nos deje un sabor de boca inolvidable.

Dicen que el vino nos hace felices. Imagina beberlo en su lugar de origen…

El río Ebro desde Briones, La Rioja

El río Ebro desde Briones, La Rioja

Ruta de 3 días por La Rioja en coche. 

Día 1: Logroño. Un paseo por el centro histórico y de pinchos por la calle Laurel.

Día 2: La Rioja Oriental. Dinosaurios y “la Capadocia Riojana”.

Día 3: ruta por La Rioja Alta. Monasterios y los pueblos más bonitos de La Rioja.

Primer día. Un paseo por Logroño. 

Comenzamos nuestra ruta por La Rioja en coche en la capital de la región: Logroño. Ubicada a 3 horas y media de Madrid, la tarde es para recorrer las encantadoras calles del centro histórico con esa vida tranquila que tanto echo de menos en la gran ciudad. Nuestro cuartel general es el hotel Marqués de Vallejo, un alojamiento elegante con vistas a la Concatedral, a sólo dos pasos de ella. El coche lo hemos dejado a cinco minutos caminando, en el parking del paseo del Espolón. Así podemos patear Logroño sin prisas, desde la plaza del Mercado a la puerta del Camino, vestigio de los tiempos del emperador Carlos V.

Concatedral de Logroño

Concatedral de Logroño

Suenan las campanas. Me asomo a cada comercio tradicional que guardan los soportales de esta plaza castellana. Una sombrerería, un librero y, aún sin haberlo encargado, hasta me atrevo a pedir un delicioso milhojas en la confitería la Mariposa de Oro por tres euros. Créeme que lo vale. Camino hasta la muralla del Revellín, junto a edificios emblemáticos que forman parte de la Historia de Logroño como la Chimenea de la Tabacalera o el antiguo convento de la Merced, hoy Parlamento de La Rioja.

Castroviejo librero, Logroño

Castroviejo librero, Logroño

Muralla de Logroño

Muralla de Logroño

De pinchos por la calle Laurel.

Hay muchas más cosas que ver en Logroño pero la noche se nos echa encima. Para cenar, nada más típico que una ruta de tapas por los bares de la calle del Laurel. Los pinchos se exhiben en las barras con el reclamo de acompañar a un buen Rioja por dos euros cincuenta. Una croqueta en la mítica taberna del Tío Blas; los champiñones más deliciosos que he probado en mi vida en el Soriano. Prometo que no es exageración. Pero esto es sólo un primer contacto. La “experiencia Laurel” será mucho más divertida y completa nuestra última noche en La Rioja, acompañada de la sabiduría de El educador en vinos, quien además de diseñar el mejor itinerario de bares, nos enseñará a maridar e intensificar sabores con técnicas de invención propia.

Calle del Laurel, Logroño

Calle del Laurel, Logroño

Champiñones del bar Soriano

Champiñones del bar Soriano

Día 2. La Rioja Oriental. 

Fungiturismo en Pradejón. 

En La Rioja hay dos tipos de bodegas: las que crían vino, ¡y las de setas! Comenzamos nuestro segundo día de ruta en coche por La Rioja en Pradejón, Rioja Baja, el pueblo del champiñón en España. Y es que, si la comunidad autónoma produce el 50% de las setas de nuestro país, de este pueblo proviene nada menos que alrededor de un  30%.  Visitar las instalaciones de Fungiturismo es una sorprendente y didáctica visita sobre el mundo del cultivo de los hongos, un alimento nutritivo, bajo en grasas y que además, está delicioso.

Fungiturismo en La Rioja

Fungiturismo en La Rioja

Tras las huellas de dinosaurios: los yacimientos de Enciso. 

El sol se eleva en el horizonte y la siguiente parada es Enciso. En un agreste paisaje de desfiladeros y montañas sobrevoladas por buitres leonados, relataban los mayores que “hace muchos años vivían gallinas gigantes”. El rastro de sus huellas quedaron impresas en el barro de la que fuera una gran laguna. Y no, no eran gallinas si no enormes reptiles  que cazaban, huían o luchaban por la supervivencia antes de extinguirse para siempre. En los yacimientos de Virgen del Campo y Valdecevillo son visibles más de treinta huellas fosilizadas, algunas pertenecientes a grandes carnívoros.

Huellas de dinosaurios en La Rioja

Huellas de dinosaurios en La Rioja

Para completar la visita y pasar un día en familia, junto a Enciso se encuentran las instalaciones del Barraco Perdido, un parque temático en el que, además de un centro de interpretación y museo de los yacimientos paleontológicos, dispone de una playa cretácica (piscina) y multiaventura.

Barranco Perdido, La Rioja

Barranco Perdido, La Rioja en coche

El mundo del dinosaurio en Barranco Perdido

El mundo del dinosaurio en Barranco Perdido

Termas naturales Arnedillo.

Ya en tiempos de los romanos eran conocidas y usadas de manera medicinal las aguas termales del oriente riojano. Talladas en piedra al margen del río Cidacos, bañarse en las pozas de Arnedillo es una relajante experiencia. Que no refrescante, ya que están a unos 35 – 40 grados. Es por ello que los usuarios alternan con las aguas frías del arroyo. De acceso público y abiertas las 24 horas, no puedo imaginar el placer de sumergirse en un humeante baño una noche de pleno invierno bajo el hechizo lunar.

Baño en las termas de Arnedillo

Baño en las termas de Arnedillo, La Rioja en coche

Arnedo, la “Capadocia riojana”. 

Siguiendo el cauce del Cidacos, el almuerzo lo hacemos en Arnedo en el hotel Virrey. Aquí compruebo la fama merecida de la huerta riojana, gracias a unas hortalizas y verduras kilómetro cero. Eso es sabor a auténtico, y no a nevera de supermercado. La receta casera de las torrijas, especialidad de la casa, debe ser la codicia de cualquier chef de alta cocina. Tras el atracón, se impone subir andando la cuesta camino de las cuevas de los Cien Pilares, un tesoro bajo tierra aún desconocido.

Torrija, hotel Virrey en Arnedo

Torrija, hotel Virrey en Arnedo

Cuevas de los Cien Pilares. 

Cerro de San Miguel. A mis pies los tejados rojizos del accidentado paisaje de Arnedo, agujereado como un queso gruyere. Se sabe que ya en la época celtíbera estaban habitadas estas laderas, costumbre que se prologó hasta los años 50 del S.XX entre las clases más humildes que llegaban a trabajar en la industria del calzado.

Vistas de Arnedo

Vistas de Arnedo, ruta por La Rioja en coche

Hoy una de esas casas – cuevas, que a mí me recuerdan a las del Sacromonte granadino, se puede visitar como muestra de la que era una vivienda tradicional sin que le falte detalle: cuadra, aperos de labranza, cocina o alcobas.

Habitación de una casa cueva

Habitación de una casa cueva, La Rioja en coche

Salita, Casa cueva de Arnedo

Salita, Casa cueva de Arnedo

En el nivel superior el misterio sigue impregnado las paredes excavadas con cientos de agujeros alrededor de las columnas. Usada como palomar, otras teorías apuntan a un antiguo monasterio en los primitivos comienzos del cristianismo -de ahí la similitud con la Capadocia -. Todas estas oquedades servirían a los monjes para rezar, guardar relicarios o incluso quién sabe si de osario. Aunque, en la tradición popular de Arnedo, era conocida como “La botica de los moros”. Una interesante visita que sólo se puede hacer guiada y es necesario reservar (Visita a la Cueva de los Cien Pilares).

Cueva de los Cien Pilares

Cueva de los Cien Pilares

Cata de vinos en las bodegas Ontañón.

Si beber un buen Rioja es un placer, doble deleite el hacerlo en su casa. Un recorrido por La Rioja no estaría completo sin una cata de vinos en una de sus bodegas tradicionales. La elegida en esta ocasión son las bodegas Ontañón, un templo del vino situado a las afueras de Logroño. “Pasión  por la viña, pasión por el vino, pasión por el arte”, un lema para una bodega – museo inspirada en la mitología clásica, con esculturas, pinturas y vidrieras del artista riojano Miguel Ángel Sainz. Aquí la sorpresa volvió a atraparme al saborear uno de sus tintos, suave y aterciopelado, que ya había metido por azar en mi lista de favoritos un sábado cualquiera en Madrid: “Antología”. Qué cierta aquella cita, “el vino es poesía embotellada…”

Perséfone, museo bodega Ontañón

Perséfone, museo bodega Ontañón

“Hay más filosofía y sabiduría en una botella de vino que en todos los libros”. Louis Pasteur.

Cata de vinos en bodegas Ontañón

Cata de vinos en bodegas Ontañón

Día 3. La Rioja Alta. Pueblos y monasterios. 

Monasterio de la Virgen de Valvanera.

Siglo IX. Sierra de la Demanda. Cuenta la tradición que un ladrón arrepentido de nombre Nuño Oñez, encontró una virgen envuelta en un panel en la oquedad de un gigantesco roble a cuyos pies brotaba una fuente. Interpretando la divina señal, se hizo monje ermitaño y construyó con la madera del árbol una capilla. Alrededor de esa imagen se congregaron más de cien ermitaños, fundándose la comunidad que daría lugar al monasterio de la Virgen de Valvanera.

Monasterio de la Virgen de Valvanera

Monasterio de la Virgen de Valvanera

El tercer día de ruta en coche por La Rioja nos adentramos por un paisaje montañoso y aislado. El cañón del río Najerilla es abrazado por bosques frondosos y solitarios. Vamos a conocer a la patrona de La Rioja, una imagen de virgen románica inexpresiva, sosteniendo un orbe y al niño. Un crucero de piedra marca la señal hasta donde antaño no se les permitía pasar a las mujeres. La reina Isabel fue la primera en saltarse la prohibición. Nos recibe uno de los cuatro monjes que actualmente viven en el monasterio, Andreas, trabajando en la hostería y el restaurante para peregrinos a los que mueve la devoción mariana o, simplemente, buscan un retiro del mundanal ruido. Y es que la cobertura móvil no llega a este valle. Cuando necesite paz en el espíritu, vendré a Valvanera.

Monasterio de Valvanera

Monasterio de Valvanera

La virgen de Valvanera

La virgen de Valvanera

San Millán de la Cogolla.

Monasterio de Suso, la “cuna de la lengua”. 

En esta misma sierra de la Demanda, más atrás aún en el tiempo -año 473- nació San Millán. Eremita famoso por sus milagros, la cueva donde vivió se convirtió a su muerte en lugar de enterramiento y peregrinaje. Se alzó una iglesia de estilo mozárabe, en la que ricos y poderosos se disputaban el descansar lo más próximo posible al santo. Así, en el monasterio de Suso se hallan las sepulturas de los Siete infantes de Lara, aquellos héroes míticos del romancero castellano, y de tres reinas de Pamplona.

Cueva de San Millán, monasterio de Suso

Cueva de San Millán, monasterio de Suso. La Rioja en coche

En este monasterio, uno de los centros culturales y religiosos más importantes de la Edad Media en el sur de Europa, se escribieron las Glosas Emilianenses. Se trata de anotaciones manuscritas en un códice en latín, que muchos estudiosos señalan como la primera manifestación del castellano como lengua romance, así como del vasco, por lo que el monje autor de las glosas procedería del norte. Tanto las reliquias de San Millán como una copia del Códice (el original está en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid) hoy se pueden observar en el monasterio de Yuso o “de abajo”. Para visitar Suso hay que reservar previamente.

Glosas emilianenses

Glosas emilianenses

El Monasterio de Yuso, “El Escorial” de La Rioja.

El Real Monasterio de Yuso se mandó a construir quinientos años después del de Suso por el rey de Navarra, ya que el “de arriba” se había quedado pequeño. Yuso es conocido por el sobrenombre de “El Escorial” de La Rioja, por el estilo herreriano en el que fue reconstruido tras demoler toda su estructura románica. También porque en su interior se custodia una colección completa de cantorales del S.XVII, además de otras obras de valor incalculable para la lengua castellana como las del poeta Gonzalo de Berceo, monje de Suso.

Monasterio de Yuso

Monasterio de Yuso, La Rioja en coche

La Sacristía, monasterio de Yuso

La Sacristía, monasterio de Yuso

Conocer con una visita guiada el claustro y la iglesia de bóveda estrellada, la espléndida Sacristía con frescos del S.XVIII, la sala de Códices y Cantorales hasta la joya de la corona: los marfiles que decoran el Arca relicario de San Millán, es una de las cosas indispensables que hacer en La Rioja. Para un futuro cercano me apunto volver a Yuso durante el Equinoccio de primavera u otoño: cada 21 de marzo y septiembre, a las seis y cuarto de la tarde, un haz de luz penetra por el rosetón de la iglesia, traspasando el círculo del trascoro y proyectando un círculo de sol en el centro geométrico de la iglesia.

Cantorales, monasterio de Yuso

Cantorales, monasterio de Yuso

Marfiles, Arca de San Millán

Marfiles, Arca de San Millán

La Rioja en coche: ruta de pueblos.

Las visitas culturales nos consumen toda la mañana. Tras un contundente almuerzo riojano en la hostería de Yuso, más nos vale apurarnos, ¡aún queda mucho por ver! La tarde es para descubrir pueblos como Santo Domingo de la Calzada, parada obligada en El Camino de Santiago. Cual peregrina, recorro la bonita calle Mayor de fachadas nobles y señoriales, entre ellas la Casa de Trastámara donde murió el rey Enrique II de Castilla, hasta su catedral de torre exenta. La gran plaza de España y la del santo, donde se ubicaba el hospital de peregrinos dan una idea de la importancia de esta población incluso antes del famoso milagro del gallo y la gallina.

Calle Real, Santo Domingo de la Calzada

Calle Real, Santo Domingo de la Calzada

Catedral de Santo Domingo de la Calzada, La Rioja

Catedral de Santo Domingo de la Calzada, La Rioja en coche

Plaza de España, Santo Domingo de la Calzada

Plaza de España, Santo Domingo de la Calzada

Sajazarra y Briones, pueblos bonitos de España. 

Entre colinas de viñedos se alza Cellorigo encaramado a una pared rocosa. Ahora vamos siguiendo al Ebro, con la intención de visitar dos enclaves riojanos que pueden presumir de pertenecer a la lista de “Los pueblos más bonitos de España”: Sajazarra y Briones.

Paisaje de La Rioja

Paisaje de La Rioja

En el primero, Sajazarra, parece haberse detenido el tiempo. Concretamente, allá por el S.XV, cuando era villa del señorío de los Velasco y, en un alarde de poder, levantaron orgullosos su castillo. Si bien la muralla que protegía a sus habitantes es anterior, de la época de Alfonso X el Sabio. Aunque más juiciosos fueron sus habitantes, conservando intacto el encanto de sus calles, casas, iglesias. Sencillamente, me cautivó.

Castillo de Sajazarra

Castillo de Sajazarra

Calles de Sajazarra

Calles de Sajazarra

Briones ha sido re descubierto gracias a una popular serie televisiva que lo tomó como escenario de intrigas y desamores: “Gran Reserva”. Ubicado en una atalaya sobre el río Ebro, su Historia convulsa de villa de realengo con privilegios otorgados por la corona habla de conquistas árabes y castellanas. Aunque hoy es un pueblo apacible, que parece dormir cuando se le contempla desde el mejor mirador: lo que queda del viejo torreón.

Briones, los pueblos más bonitos de España

Briones, los pueblos más bonitos de España

Y así, el atardecer se nos escurre entre los viñedos de San Vicente de la Sonsierra

Atardecer en los viñedos

Atardecer en los viñedos

Día 3+1. Navarrete y su Alma de cántaro. 

Finaliza nuestra ruta por La Rioja en coche con una última parada, antes de tomar la autovía en dirección de vuelta a Madrid. Próxima a Logroño, en Navarrete, los amantes de la alfarería encontrarán su paraíso particular entre las paredes del taller de Toño, la Alfarería Naharro. Artista del torno y de la tradición, sus obras pueden estar destinadas a la decoración, puro placer sensorial, o a ser el perfecto recipiente de manjares en prestigiosos restaurantes con estrella Michelín. Una pasión que transmite al verlo en acción y que, a alguien totalmente ajena a esta materia como yo, le dejó con ganas de meter las manos en el barro y atreverse a crear. Probaremos.

Ya que aprender y viajar nos hace felices… ¡Habrá que volver a La Rioja! 

Alma de cántaro

Alma de cántaro

Agradecimientos: muchas gracias a La Rioja Turismo por su invitación a conocer esta bella región. Un placer recorrer sus rincones más emblemáticos. Todo lo que he escrito en este artículo sobre mi ruta por La Rioja en coche está basado en mi propia experiencia.  

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cosmopolillaJosé Carlos DSDinkyViajerosMaria Jose Autores recientes
Maria Jose
Invitado/a

Viajar te hace feliz y si es con vino mejor que mejor, jejejjeej. Bueno fuera bromas, tengo que regresar a La Rioja para profundizar en ella y conocer la cultura enológica. Eso sí, me has traído muchos recuerdos de cuando JP, unos amigos y yo pasamos buenos ratos en la… Leer más »

DinkyViajeros
Invitado/a

Tomamos nota, que aún no conocemos La Rioja.

José Carlos DS
Invitado/a

Pues únicamente de La Rioja conozco Logroño, por lo que tengo mucho pendiente. Especialmente me llaman la atención los yacimientos de Enciso. Tomo buena nota para un futuro viaje 😀

Un saludote.