Bienvenue à Rennes. Ciudad coqueta, de ambiente joven y universitario, cosmopolita gracias a la gran cantidad de estudiantes Erasmus. Más allá de sus terrazas, creperías bretonas y cafés, perderse por el laberinto de callejuelas intramuros en la ciudad medieval es todo un viaje en el tiempo, varios siglos atrás. Con su arquitectura tradicional, todo su centro histórico parece de cuento, gracias a sus más de 300 casas con fachadas de entramado de madera. Rennes me pareció una de las ciudades más bonitas de Francia. Si en tus próximos planes estar conocerla, bien en una escapada o de camino a otros lugares cercanos como Saint-Malo o el Monte Saint-Michel, te cuento qué ver en Rennes, la capital de la Bretaña en el oeste francés, sus sitios imprescindibles.
Visité Rennes en un viaje por la Bretaña francesa en coche y me encantó la ciudad. Sólo dormí una noche allí ya que tenía un apretado itinerario para conocer lugares mágicos de esta región como el bosque de Broceliande o Dinan. Pero si vas con calma te aconsejo relajarte en ella y disfrutarla al máximo, pues su vidilla cultural y estudiantil es genial.

⚡ Resumen rápido para tu visita a Rennes
- 🏰 Lo imprescindible: Piérdete por el centro histórico, admira sus más de 300 casas de entramado de madera, la Catedral de San Pedro y el imponente Parlamento de Bretaña.
- 🚶♀️ La ruta: Es una ciudad perfecta para recorrerla a pie en un solo día.
- 🥞 Gastronomía: No te vayas sin probar un auténtico crêpe en La Saint-Georges acompañado de sidra bretona.
- 🚗 Alrededores: Base estratégica ideal para visitar el bosque de Broceliande o Saint-Malo.
Contenido del artículo
Cómo llegar a la Bretaña: cómo ir a Rennes desde Nantes.
Para llegar a Rennes desde Madrid/Barcelona es simple: hay vuelos directos destino Nantes – Atlantique. Tras aterrizar, sólo hay que recoger el coche de alquiler reservado previamente y poner rumbo a la ciudad, situada a una hora y media de camino por la autovía E3. En transporte público, desde la Gare de Nantes parten trenes de alta velocidad (1 hora y 15 minutos) o regionales (más económicos pero tardan dos horas y media) a diario. En mi caso elegí un coche de alquiler ya que viajábamos dos amigas y nuestra intención era, desde Rennes, realizar una Ruta por la Bretaña.
Aunque yo hice esta ruta llegando desde la ciudad de Nantes, debes saber que Rennes cuenta con su propio aeropuerto situado muy cerca del centro. Recibe vuelos directos desde varias ciudades de España (algunos operados por aerolíneas de bajo coste). Para ir del aeropuerto de Rennes a la ciudad, la forma más rápida y económica es tomar el autobús número 57, que te dejará en el centro en apenas 20 minutos.
Además, a la hora de moverte, te sorprenderá saber que Rennes es una de las ciudades más pequeñas de Francia en contar con su propia red de metro (completamente automático). Junto con su red de autobuses urbanos (STAR), hace que dejar el coche aparcado y moverse en transporte público sea comodísimo.

Dónde dormir en Rennes.
¿El mejor alojamiento en la capital bretona? Nosotras nos hospedamos en un pequeño hotel boutique junto al Teatro Nacional, con parking ya que no se puede aparcar en el centro histórico de Rennes: Le Saint Antoine Rennes. ¡El desayuno, con auténtica mantequilla bretona entre otras delicias locales, estaba increíble!
Itinerario resumen: Qué ver en Rennes en 1 o 2 días
Para que te sea más fácil organizar tu escapada a la capital bretona, te he preparado este cuadro resumen. Aunque un día es suficiente para recorrer el centro histórico, si le dedicas un fin de semana completo podrás disfrutar de su cara más vanguardista y cultural sin prisas, además de saborear un rico crêpe. Al final del artículo te dejo un mapa de Rennes con todas las localizaciones en Google Maps.
| Duración | Mañana | Tarde |
|---|---|---|
| 1 Día (Lo imprescindible) | Ruta por el casco antiguo: Portes Mordelaises, Catedral de San Pedro, Rue de la Psalette, Place du Champ-Jacquet y Plaza de la Mairie. | Paseo botánico por el Parc du Thabor. Cena y ambiente nocturno en la Rue Saint-Michel (la «Calle de la Sed»). |
| 2 Días (Rennes al completo) | Día 1: Igual que el itinerario de un día (centro medieval y plazas reales). Si es sábado, parada obligatoria en el Mercado de Les Lices. | Día 2: Visita a Les Champs Libres (Museo de Bretaña), paseo junto al río Vilaine y tarde de museos (Bellas Artes). |
Introducción: un poco de Historia de Rennes.
Rennes posee más de dos mil años de antigüedad. Fue fundada como capital de los Riedones, una tribu gala, en la confluencia del río Vilaine y su afluente el Ille, en el siglo II a.C. Llamada Condate durante la Edad Media, afianzó su poder como una de las ciudades más importantes del oeste en los tiempos del Ducado de Bretaña, antes de anexionarse al reino de Francia en 1532 tras sucesivas bodas de estado.
El gran incendio de 1720 asoló buena parte de la urbe, quedando sólo en pie unas 300 casas antiguas, de las 900 que se conservaban desde el medievo. Tras la Segunda Guerra Mundial, Rennes fue creciendo y consolidándose como centro industrial y tecnológico. Hoy, es la décima ciudad más importante de Francia, con más de 200 mil habitantes, de los cuales nada menos que 67 mil son estudiantes.

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De paseo por el centro histórico de Rennes.
Un buen punto de partida para comenzar a explorar todo lo que ver en Rennes es la oficina de turismo de la ciudad. Situada en pleno casco histórico, dentro de la antigua capilla de Saint-Yves, en ella se puede recoger información sobre los lugares que nos interese visitar en la capital bretona, además de conocer un poco sobre su historia en la exposición permanente.
💡 Te puede interesar: Te recomiendo reservar esta visita guiada por Rennes, para descubrir mucho mejor su historia y todos los rincones secretos de la mano de un guía local.

Desde ella, sólo hay unos minutos caminando hasta la Catedral de San Pedro, en el corazón de la ciudad. Un templo católico de sobria portada neoclásica -ya que la anterior gótica del siglo XII se derrumbó en 1490-. Dedicada a San Melaine, el primer obispo de la ciudad enterrado en ella en el siglo VI, su bello interior contrasta con el austero exterior: realmente no te esperas la belleza de la cúpula, los detalles de los mosaicos, el esplendor entre las columnas de mármol.

Tras la catedral, se ubica la calle de la Psalette: en ella se encuentran las casas más antiguas de Rennes. Esas que sobrevivieron al terrible incendio y cuyas fachadas están protegidas por tener entre 300 y 400 años de antigüedad.

Pero la Rue de la Psalette no es la única. Para disfrutar de esta arquitectura única de vigas de madera torcidas (que parece que bailan sosteniéndose unas a otras), te animo a callejear buscando maravillas como la Rue du Chapitre (donde los edificios lucen tallas preciosas), la espectacular Plaza du Champ-Jacquet, o las calles Saint-Georges y Saint-Guillaume. Antes del fatídico incendio de 1720, la ciudad contaba con miles de ellas; hoy, las casi 300 que resisten son un verdadero tesoro histórico.
Beaterios, conventos y monasterios que visitar en Rennes.
Si bien continuamos nuestro paseo, pasando junto a la basílica de Saint-Sauveur, en dirección a la calle Saint-Michel, entre encantadoras plazas con terrazas, podremos admirar muchas más de estas casas con la tradicional arquitectura de entramado de madera: parece el escenario de una película medieval. Tras cada puerta se esconde un bello patio, como el del Beaterio de Rennes: la quietud, como en el convento de los Jacobinos, invade estos espacios primorosos, al aire libre, transportando a un lugar rural y lejano como si no estuviéramos en medio de una gran ciudad francesa.

La Puerta Real de Rennes y los armiños de la Bretaña
En este recorrido es imprescindible cruzar las históricas Puertas Mordelaises (Portes Mordelaises), que marcan el límite de la antigua muralla del siglo XV que protegía la ciudad. Antiguamente conocida como la «Puerta Real», era el acceso principal por el que los Duques de Bretaña hacían su entrada solemne y prestaban juramento, protegidos por un doble puente levadizo y dos recias torres simétricas.
Ojo al dato curioso: hoy, paseando por los alrededores de estas puertas, podrás fijarte en este detalle: los armiños de Rennes. Símbolo de la Bretaña, estos graciosos animales asoman pintados en puertas y ventanas de casas tradicionales que están en proceso de restauración. ¡Yo no podía dejar de fotografiarlos!

El Ayuntamiento de Rennes y el Parlamento de la Bretaña.
Fuera del arco medieval se ubica otro de los lugares más importantes que ver en Rennes como es la plaza de la Mairie, en cuyos extremos se ubican el edificio de la Ópera y el Ayuntamiento. Gran ágora concurrida por estudiantes y bicicletas, muy cerca también se localiza el Parlamento de la Bretaña, un monumental edificio del siglo XVII sede del Tribunal de Justicia de la región.
Obra del arquitecto real Salomon de Brosse, conocido por la construcción del Palacio de Luxemburgo en París, en 1994 fue pasto de las llamas debido a las manifestaciones de los pescadores bretones en Rennes. El techo se destrozó y, tras varios años de obras, su interior se puede visitar también por los turistas en la actualidad.

La cara más moderna que ver en Rennes.
Ciudad rebosante de cultura, extramuros se ubican el Museo de Bellas Artes de Rennes (entrada gratuita). El Teatro Nacional o el Mercado de Rennes: La Criée Marché Central. Alguna vez leí que para conocer la esencia de un pueblo hay que visitar su cementerio y su mercado. Desde luego los puestos de productos frescos de la Bretaña que se exponen en las vitrinas son todo un espectáculo. Resulta casi hipnótico ver cómo se corta en partes exactamente iguales las porciones de mantequilla bretona (según dicen, la mejor del mundo… Yo puedo asegurar que está muy buena).

Si tu visita a Rennes coincide con el fin de semana, el sábado por la mañana tienes una cita ineludible en la Place des Lices. En esta plaza, donde en la Edad Media los caballeros disputaban sus torneos y justas, se instala hoy el segundo mercado al aire libre más grande de Francia. Desde 1622, casi 300 productores locales despliegan aquí los mejores sabores bretones: ostras, quesos, verduras, flores y, por supuesto, la famosa galette saucisse (una salchicha envuelta en crêpe de sarraceno) que debes probar sí o sí.
Arte urbano en Rennes.
Rennes tiene su Banksy particular: el grafitero desconocido que firma sus obras como War! Un artista controvertido y comprometido con el medio ambiente, ya que sus pintadas tienen que ver con noticias que alertan sobre el calentamiento global, la desaparición de las abejas en todo el mundo o el triste camino de la extinción hacia el que caminan especies como el oso polar. Si permaneces atenta a los murales de Rennes, reconocerás su firma.

Les Champs Libres: el corazón cultural del siglo XXI
Pero para empaparte de la faceta más vanguardista de Rennes, tienes que acercarte a Les Champs Libres. Este impresionante edificio de arquitectura contemporánea (obra del arquitecto Christian de Portzamparc) es un hervidero cultural que fusiona ciencias y artes. En su interior alberga la imponente Biblioteca de la ciudad, el Museo de Bretaña (ideal para entender la evolución de la región desde la Prehistoria) y el fascinante Espacio de las Ciencias con su propio planetario. Si viajas a Rennes en familia, este lugar es un acierto seguro.
El Parc du Thabor: un oasis botánico
Y si te cansas del asfalto, siempre puedes huir a respirar naturaleza al Jardín Botánico Parc du Thabor, considerado uno de los jardines urbanos más bellos de toda Francia. Ubicado en el antiguo huerto de los monjes de Saint-Melaine, este parque de 10 hectáreas es una maravilla paisajística y uno de los pulmones de la ciudad. Combina a la perfección la simetría de un jardín a la francesa con influencias del romanticismo británico. No te vayas sin pasear por su espectacular rosaleda (con más de 2.000 variedades de rosas, espléndido en primavera) y admirar la hermosa arquitectura de su Orangerie y sus pajareras. Es el lugar perfecto para hacer un picnic o simplemente descansar tras un largo día de caminata conociendo los imprescindibles que ver en Rennes.
Dónde comer y cenar en Rennes. Mis recomendaciones.
Sin duda saborear la gastronomía bretona es de los planes imprescindibles que hacer en Rennes. Aquí van mis locales favoritos, probados en primera persona. Apunta:
- Bistrot Cocagne, un restaurante tradicional justo al lado de la catedral ¡más céntrico imposible! Con delicioso menú con delicias locales y productos kilómetro cero a precio muy asequible.
- A la hora de la cena descubrí los deliciosos mariscos de la Bretaña en el Chez Brume.
- Aunque, si se da la ocasión, no hay que desperdiciar la oportunidad de comer un auténtico crêpe en La Saint-Georges, ¡todo un clásico con una decoración preciosa!
- Recuerda: la bebida típica en la Bretaña es la sidra. En versión dulce y seca, a mí personalmente me gusta más la primera, servida en taza de cerámica blanca.

¡Nos vamos de fiesta! Salir en Rennes…
Si después de toda la caminata aún te quedan ganas de fiesta, no dejes de ir a la Rue Saint-Michel para disfrutar del animado ambiente universitario en sus bares y terrazas. ¿El lugar más curioso? La Prison Saint-Michel, una antigua cárcel de la ciudad, en funcionamiento hasta el siglo XIX, cuyas salas e incluso mazmorra ahora están acondicionadas como bar de copas y sala de baile.

Mapa de lugares que ver en Rennes en un día.
- Oficina de Turismo de Rennes.
- La Catedral de San Pedro.
- Casas más antiguas de Rennes: Rue de la Psalette.
- Plaza de la Mairie.
- El Parlamento de Bretaña.
- Basílica de Saint Sauveur.
- Jardín Botánico Parc du Thabor.
- La Criée Marché Central.
- Alojamiento en Rennes: hotel Le Saint Antoine.
- Comer en Rennes: Bistrot Cocagne.
- Cenar en Rennes: Chez Brume.
- La mejor creperie de Rennes: La Saint George.
- Salir en Rennes: la Rue Saint-Michel y La Prison Saint-Michel.
- De compras: Galerías Laffayette.
Mapa de lugares que ver en Rennes en un día en una ruta a pie por el centro de la ciudad. Fuente: Google maps.
En ruta por la Bretaña: pueblos bonitos cerca de Rennes.
¿Viajas más de un día o dos a La Bretaña? Los mejores lugares que ver cerca de Rennes, en el oeste francés, a una o dos horas en coche de la capital bretona, son:
- Rochefort-en-Terre, el que dicen que es «el pueblo más bonito de Francia».
- El bosque encantado de Broceliande, donde habitan las leyendas del mago Merlín, la bruja Morgana y el hada Viviane.
- Saint-Malo, la ciudad de los corsarios en la Bretaña.

Agradecimientos: gracias a Turismo de Bretaña por invitarme a conocer esta bella región. Todo lo que he escrito sobre qué ver en Rennes, la capital de la Bretaña son opiniones basadas en mi propia experiencia.
✍️ Sobre la autora: Patricia Rojas (La Cosmopolilla)
Soy periodista de viajes y creadora de contenidos digitales. En enero de 2026 tuve el inmenso honor de ganar el galardón al Mejor Blog de Viajes Profesional en FITUR. Durante mi gran viaje en coche por la Bretaña francesa tuve la suerte de perderme por las callejuelas y entramados de Rennes, y en esta guía te comparto mi experiencia real y consejos de primera mano para que aproveches al máximo tu visita a la ciudad.
Preguntas Frecuentes sobre visitar Rennes (FAQs)
| ¿Qué es imprescindible ver en Rennes en un día?
En tu visita de un día no puedes perderte las casas de entramado de madera de la Rue de la Psalette, la imponente Catedral de San Pedro, la Plaza de la Mairie, el Parlamento de la Bretaña y tomarle el pulso a la ciudad en el Mercado Central de La Criée o en el ambiente universitario de la Rue Saint-Michel. |
| ¿Cómo llegar del aeropuerto de Nantes a Rennes?
Una vez aterrices en Nantes, la forma más rápida y flexible de llegar a Rennes es en coche de alquiler (aproximadamente a 1 hora y media por la autovía E3). Si prefieres el transporte público, desde la Gare de Nantes parten trenes de alta velocidad que realizan el trayecto en apenas 1 hora y 15 minutos. |
| ¿Dónde aparcar y alojarse en Rennes?
Al ser una ciudad con un centro histórico peatonal donde no se puede aparcar, lo más recomendable es buscar alojamiento con parking propio o concertado. Un hotel ideal y muy bien ubicado es Le Saint Antoine Rennes, cerca del Teatro Nacional. |
10 comentarios en “Qué ver en Rennes ♥️ Guía para descubrir la capital de Bretaña en un día”
No sabes lo bien que viene toda la info del post. Este año estaba en mis planes visitar la ciudad, me quedé con más ganas de Bretaña tras haber visitado su antigua capital, Nantes. No sé si en los próximos meses podré conocer Rennes, pero te aseguro que estoy deseando pasear por la ciudad en busca de casas que se estén restaurando jejejeje.
Un abrazo
Gracias Kris, yo estoy deseando regresar a Francia y a La Bretaña… Por lo pronto habrá que esperar.
Precisamente tenia previsto un viaje a la Bretaña esta primavera, y uno de los destinos era esta ciudad. por lo menos he viajado allí de forma virtual. Espero pronto poder visitarla. Muy curioso el tema de los armiños.
Gracias Mar, seguro que puedes ir más adelante, te encantará
Hacía tiempo que tengo en mente una escapada a la Bretaña, aprovechando la existencia de vuelos low cost a Rennes. Y la verdad es que parecía que antes del verano se iba a dar la oportunidad. A puntito estuve de comprar los vuelos. Quedará para más tarde, pero tu post y ya me indica que la ciudad merece la pena. Me encantan, sobre todo, estos paisajes urbanos con entramado de madera. Me parecen encantadores.
Yo volé a Nantes (los vuelos a Rennes suelen tener un precio más elevado) que sólo está a una hora de la capital de la Bretaña, pero en cualquier caso es una ciudad muy bonita y que merece mucho la pena visitar