Qué ver en La Laguna, Tenerife

Recorriendo La Laguna, Ciudad de Paz

¡Pero qué frío! Es poner un pie fuera del aeropuerto de Los Rodeos y lo primero que hago es abrocharme la chaqueta con extrañeza, mientras espero el autobús 104 con parada en el Intercambiador de La Laguna. Retraso mi reloj una hora – las nueve de la mañana – y el termómetro al sol marca quince grados. ¿De verdad he aterrizado en Tenerife? Sí, pero este es el microclima de La Laguna, fresco y húmedo, con diez grados menos que a pie de playa. No importa, en mi boca ya tengo dibujada una sonrisa. Esa que me regaló la chica que me sirvió un café y me preguntó con acento dulce: “¿no quieres nada más, mi niña?” Me encanta Canarias y los canarios. El autobús se para. Subo. Estoy feliz de estar de nuevo aquí. Voy a pasar cinco días en la isla, empezando por explorar todo lo que hay que ver en La Laguna.

Campanario de la Concepción, qué ver en La Laguna

Campanario de la Concepción, qué ver en La Laguna

“La Laguna es una calle larga y al fondo un cura con sotana y paraguas”. Miguel de Unamuno

Qué ver en La Laguna, Ciudad de Paz. 

Con La Laguna empezó todo. Fue la primera ciudad colonial que se construyó por aquellos españoles que navegaron lejos de la península, conquistando los territorios de ultramar para la Corona de Castilla. Fue la primera capital de Tenerife y ciudad de paz, sin murallas, con un diseño que se exportaría después a las ciudades coloniales de América. Así me lo parece cuando voy caminando por su bello Casco Viejo, en un continuo deja-vù con Cartagena de Indias o La Habana, ciudades que he visitado recientemente.

Qué ver en La Laguna, comercios tradicionales

Qué ver en La Laguna, comercios tradicionales

Palacios pintados de colores con exquisitos balcones labrados en madera. Palmeras esbeltas, centenarias, apuntando a un cielo azul manchado de nubes. Las calles peatonales dibujadas con escuadra conservan su trazado original de los siglos XV y XVI, cuando aquí residía Alonso Fernández de Lugo, el “Adelantado” de las Canarias. Título otorgado por los Reyes Católicos por capitanear las conquistas de la Palma y Tenerife, defendidas por aguerridos guanches de triste final.

Calles del Casco Histórico, qué ver en La Laguna

Calles del Casco Histórico, qué ver en La Laguna

En San Cristóbal de La Laguna estableció don Alonso su hogar y el de sus descendientes, por lo que fue conocida como “la Ciudad de los Adelantados”. ¿Cuál es el origen de su nombre? Antes de de la llegada de los godos existía aquí una laguna llamada  Aguere. La ciudad fue fundada sobre ella el mismo día que finalizó la conquista de la isla del gran Teide: el 25 de julio, día de San Cristóbal. Corría el año 1493: año y medio tras la Toma de Granada y diez meses después de que Colón pisara América. Las islas Canarias se convertían en paso estratégico y codiciado en las nuevas rutas marítimas hacia el Nuevo Mundo.

Entrada a la Casa de los Capitanes, qué ver en La Laguna

Entrada a la Casa de los Capitanes, qué ver en La Laguna

La Laguna: callejeando entre conventos, iglesias y palacios.

En la misma plaza del Adelantado comienza mi paseo. He cogido un mapa en la oficina de Turismo, a la vuelta de la esquina, para guiarme en este recorrido por la que es para mí la ciudad más bonita de Tenerife. Frondosos árboles y una elegante fuente de mármol francesa hacen de esta una plaza sosegada, en la que sentarse a leer el periódico a la sombra. Giro sobre mí misma 360 grados: estoy rodeada de monumentales edificios históricos del S.XVI: el Ayuntamiento de La Laguna, la Casa de Anchieta, el palacio de Nava y el monasterio de Santa Catalina de Siena.

Plaza del Adelantado, La Laguna

Plaza del Adelantado, La Laguna

Me asomo al santo silencio de la iglesia del monasterio, con una arquitectura de tintes mudéjares. Su interior es una rica muestra del arte sacro con óleos barrocos, retablos y la Virgen del Rosario a quien acompaña una imagen de una sierva de Dios: Santa Catalina. El convento fue fundado en 1611 por la orden dominica y en su interior se guardan los restos incorruptos de Sor María de Jesús, la protectora de un afamado pirata de La Laguna: Amaro Pargo. Éste financió su mausoleo, aunque la tumba del corsario se encuentra en otro emplazamiento…

Convento de Santa Catalina de Siena, qué ver en La Laguna

Convento de Santa Catalina de Siena, qué ver en La Laguna

Más casas de fachada noble por la calle de la Carrera: la del Corregidor, la Casa de la Alhóndiga y la Casa de los Capitanes. Penetro al patio interior de este última, de patio interior cuadrado franqueado por columnas rojizas. Edificada por el Capitán General de Tenerife de 1624 a 1631: Diego Alvarado Bracamonte. En ella vivieron sus descendientes hasta el S.XVIII, cuando se convirtió en residencia oficial de los Capitanes Generales de Canarias.

Casa de los Capitanes, qué ver en La Laguna

Casa de los Capitanes, qué ver en La Laguna

Prosigo mi paseo por las callejuelas peatonales de La Laguna. Comercios tradicionales, terrazas y cafeterías. Ambiente distendido, estudiantes portando mochilas, bicicletas… Aprovechando que se ha abierto el día habitantes y turistas saborean al aire libre una Dorada, acompañada de unas deliciosas papas con mojo. ¡Me encanta la vida que tiene esta ciudad!

Casco Histórico, qué ver en La Laguna

Casco Histórico, qué ver en La Laguna

Desemboco ante la Catedral de La Laguna, de fachada neoclásica en piedra. Inspirada en una catedral norteña, la de Pamplona, y consagrada a la Virgen de los Remedios, su puerta se encuentra cerrada tras la verja. “La abren a las 5”, me advierte un señor adivinando mi pose frustrada cámara en mano. “Gracias, volveré”.

Catedral de La Laguna

Catedral de La Laguna

Qué ver en La Laguna: la iglesia de la Concepción.

Sigo mi caminar hasta mi iglesia favorita, mucho más antigua, que se encuentra poco más adelante. En la plaza del Doctor Olivera destaca el templo de la Concepción, con su torre emblemática que identifica a La Laguna. Es la iglesia matriz, la primera que se construyó en la isla de Tenerife. Su emplazamiento fue elegido tras la celebración del Corpus por el mismo Adelantado Fernández de Lugo.

Iglesia de la Concepción, qué ver en La Laguna

Iglesia de la Concepción, qué ver en La Laguna

Ascender por la escalera de caracol de su campanario de estilo toscano, donde se guarda la campana más grande de Canarias. Observar los rojos tejados de La Laguna desde las alturas. Visitar su austera iglesia, restaurada a principios del S.XX… Todo ello es posible por sólo dos euros. ¡Merece la pena!

Tejados de La Laguna desde la iglesia de la Concepción

Tejados de La Laguna desde la iglesia de la Concepción

El Palacio de Lercaro.

Prosigo por la calle de Herradores y San Agustín, admirando otros palacios de fachada colonial como el de Salazar o el palacio de Lercaro, donde se ubica el Museo de Historia y Antropología de Tenerife. La arquitectura de su patio interior me traslada por un momento a la lejana Italia: esta casa perteneció al escribano público Gaspar Justiniano, de origen italiano, cuya hija Catalina desposó con el Teniente General de Tenerife, Francisco Lercaro.

Palacio Lercaro, qué ver en La Laguna

Palacio Lercaro, qué ver en La Laguna

Otra parada emblemática se impone ante el ex-convento de San Agustín. Un aristocrático jardín da paso a su atrio fresco, donde todavía se respira cultura: fundado como convento en 1506 por frailes dominicos, poco después se convirtió en la primera universidad de Canarias.

Convento de San Agustín, qué ver en La Laguna

Convento de San Agustín, qué ver en La Laguna

Al adentrarme por estos palacios y casonas del centro de La Laguna no puedo dejar de mirar al techo y asombrarme de los fragmentos minuciosos en exquisita madera… ¡Pero también del suelo! Una colorida obra de arte en forma de baldosas trazando dibujos geométricos, que en algunos casos da pena pisar.

Casa Montañés, qué ver en La Laguna

Casa Montañés, qué ver en La Laguna

La Laguna

Una casa en La Laguna, ¿qué habrá tras esa puerta?

… Y es que son esos pequeños detalles los que conquistan de La Laguna. Más allá de su aire aristocrático de ciudad con solera: sus casas anónimas pintadas en color pastel, con cruces de madera, ventanas cuadradas y plantas brotando entre las tejas.

Casas de La Laguna

Casas de La Laguna

Un mercado repleto de vida.

Antes de que eche el cierre por medio día corro a visitar el colorido mercado de abastos de La Laguna: puestos de frutas subtropicales como mangos y los ricos plátanos de Canarias, especias como si me hubiera trasladado al zoco de Marrakech, me sorprende el cantar de un gallo y las cientos de flores, cuya intensidad satura mis retinas.

Mercado de La Laguna

Mercado de La Laguna

Al otro lado de la plaza del mercado aguarda solitario el Real Santuario del Santísimo Cristo, también ordenado a construir por el señor Adelantado. Las palomas revolotean a mi paso y titubeo al entrar. Una señora me invita: “pase, es gratis”. La iglesia es pequeña y sobrecogedora. En el centro del altar todas las miradas las capta el Cristo, de una palidez cegadora, una de las imágenes más veneradas de Canarias ya que se le atribuyen cualidades milagrosas.

Santuario del Cristo de La Laguna

Santuario del Cristo de La Laguna

Un pirata en el convento de Santo Domingo.

Vuelta a la luz y aún me queda otra visita pendiente: la del antiguo convento de Santo Domingo. En su iglesia de 1527 construida por frailes dominicos se guardó la Virgen de la Candelaria por temor a los ataques franceses y piratas por la cercanía de su santuario a la costa. Mi mirada se pierde en los murales frescos de Cossio de 1949, un pintor local, que ocupan todo el lateral.

Murales de Cosio

Murales de Cosio

Pero lo más interesante es que bajo mis pies se ubica la tumba de mármol del corsario Amaro Pargo, romántica figura que ha dado lugar a novelas y hasta un vídeojuego, y según me cuentan una serie de televisión por estrenar. Famoso por sus donaciones entre los más pobres de la isla, financió con la riquezas acumuladas de sus incursiones marítimas cantidades ingentes de plata para la construcción del Santo Entierro, uno de los principales pasos de Semana Santa en La Laguna.

Tumba de Amaro Pargo

Tumba de Amaro Pargo

Dónde comer en La Laguna. 

Todo un día explorando y conociendo los monumentos y secretos de La Laguna no puede acabar de otra forma que cenando en uno de los restaurantes del centro: el Rakaposhi, con un íntimo patio interior en el que relajarse en un sofá, aunque con lo que más cómoda me siento es con su decoración viajera. Termino la jornada escuchando una charla sobre voluntariado en Uganda a nada menos que la nieta del pintor de los murales de Santo Domingo: Mónica de Cossio, amiga y viajera. ¡Y es que sin duda una de las mejores cosas de La Laguna es su gente!

Monica de Cossio, La Laguna

Monica de Cossio, La Laguna

Alojamiento en La Laguna con Hundredrooms.

En La Laguna me alojé en un estudio junto a la ermita de San Benito (Apartamento 101) en la plataforma de Hundredrooms.com, un comparador de precios que coteja tanto buscadores de hoteles como de apartamentos o estudios para encontrar el precio más económico, filtrando según tus necesidades. Limpio, cómodo y a cinco minutos del centro, fue la mejor opción para las dos noches que pasé explorando todo lo que ver en La Laguna.

San Benito, junto a esta iglesia se encontraba mi estudio en La Laguna

San Benito, junto a esta iglesia se encontraba mi estudio en La Laguna

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10 Comentarios

  1. Responder

    Maria Jose

    8 junio, 2017

    Compañera lo has resumido a la perfección!! Fui a los dos días después que tú y… qué frío pasamosss!!!! No, nos lo esperábamos!! jjajajaj pero todo se nos pasó mientras admirábamos la pequeña ciudad! Un abrazoooo

    • Responder

      cosmopolilla

      12 junio, 2017

      ja ja ja La Laguna y su microclima 🙂

  2. Responder

    unmundopara3

    8 junio, 2017

    Plas Plas Plas!!!
    Inmejorable resumen de una mis ciudades favoritas en el mundo y no es porque viva muy cerca de ella, sino por lo que tu bien describes…su historia su belleza arquitectónica, pero sobre todo por sus gentes!
    #quesuerteviviraqui

    • Responder

      cosmopolilla

      12 junio, 2017

      Y que lo digas ¡qué suerte vivir en Tenerife! Te envidio por lo que volveré a visitaros pronto 🙂 besos

  3. Responder

    ItineraryBox - La Laguna

    14 junio, 2017

    Buenass

    El resumen te ha quedado genial, y sobre todo, muy personal. Tienes buena mano para transmitir 🙂

    La Laguna es, para mi gusto (soy de la tierra), junto con Garachico, las dos localidades más bonitas de esta isla. De hecho, cuando necesito relajarme siempre me pillo el coche para venirme a pasear por todas sus callejas históricas y ver esos detalles que indicas.

    Además, algunas de sus casas, como no podían ser de otra forma, guardan historias de fantasmas y demás, aunque supongo que te lo habrán contado.

    Solo un detallito… ¡¡ aquí no hay autobuses !! ¡¡ hay guaguas !!

    Un abrazo muy isleño.

    • Responder

      cosmopolilla

      14 junio, 2017

      Cierto, empleé la palabra de la península autobús, es cierto que son guaguas 🙂
      Un abrazo

  4. Responder

    DinkyViajeros

    15 junio, 2017

    ¡Qué recorrido tan bonito hiciste! Es imperdonable que hayamos estado tres veces en Tenerife y nunca hayamos visitado La Laguna. Desde luego lo apuntamos como visita imprescindible para la próxima vez que viajemos a la isla. 🙂

    ¡Un abrazo!

    • Responder

      cosmopolilla

      15 junio, 2017

      Oh, no me lo puedo creer ¡La Laguna es increíble! No lo dejéis para la próxima daros un paseo por el Casco Histórico 🙂
      Un abrazo

  5. Responder

    Daniel Galan

    16 junio, 2017

    Tienes una forma de contar tus viajes única Patricia. Leyendo tu post me he transportado a La Laguna así, sin avión ni nada. No tenía ni idea de que esta localidad fuera la primera “colonial” de España… no he ido a Tenerife, pero cuando vaya, sin duda, la incluiré entre mis puntos imprescindibles a visitar! Y juro no irme sin ir conocer el Rakaposhi!!!
    un beso!

    • Responder

      cosmopolilla

      18 junio, 2017

      Un lugar precioso, la Laguna y el restaurante viajero Rakaposhi, que me encantó. ¡muchas gracias por tus palabras, Daniel! Un abrazo

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