Plaza del Castillo, qué ver en Pamplona en un día
España Navarra

Qué ver en Pamplona, la coqueta capital navarra

Escrito por la
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4 abril, 2022

Recuerdo la primera vez que pisé Pamplona. Fue hace ya una década e iba sin más pretensiones que las de pasar un fin de semana en un festival de música indie en La Ciudadela. Entre concierto y concierto paseé por la ciudad y, cómo no, recorrí toda la calle Estafeta probando sus pinchos. “Qué bonita es Pamplona” me sorprendí. Rincones como la calle Redín y el mirador del Caballo Blanco, o la fachada del Ayuntamiento definitivamente me conquistaron y prometí volver, con más tiempo. Así lo hice. Corazón de Navarra o puerta hacia otros lugares espectaculares de este antiguo reino como la mágica Selva de Irati o el literario valle del Baztan, te recomiendo que dediques al menos una jornada a visitar esta pulcra urbe jacobea. Para que, como yo, no te lleves sorpresas te cuento qué ver en Pamplona en un día, esos sitios que no te puedes perder.

Qué ver en Pamplona en un día

Qué ver en Pamplona en un día

Con un ambiente cosmopolita gracias al Camino de Santiago además de divertido -incluso durante el gélido invierno- multitud de zonas verdes, una historia apasionante, cultura, monumentos, casas de colores, un agradable centro histórico peatonal… Pamplona es mucho más que una fiesta estival taurina; es de esas ciudades que “enganchan”. Provocan ganas de volver por volver, aunque solo sea por el placer de caminar sus adoquines y saborear pinchos gourmets de barra en barra. ¿Me acompañas en una ruta a pie por la ciudad?

Pamplona en día: planes para disfrutar la capital de Navarra.

  1. Las murallas de Pamplona: entrada a la ciudad.
  2. La Ciudadela.
  3. Plaza del Castillo.
  4. El Ayuntamiento de Pamplona.
  5. Catedral de Santa María la Real.
  6. Mirador del Caballo Blanco.
  7. La iglesia de San Saturnino.
  8. Capilla de San Fermín.
  9. Centro de Interpretación del Camino de Santiago.
  10. De pinchos por la calle Estafeta.

Mapa de lugares que ver en Pamplona, puedes ampliarlo en Google maps.

Alojamiento recomendado en el centro de Pamplona.

En mi último viaje a la capital de Navarra me alojé en pleno casco histórico, esquina con la famosa calle Estafeta y a unos pasos de la plaza del Castillo: el hotel Sercotel Europa. Ubicación inmejorable para disfrutar de la ciudad y un rico desayuno.

Murallas de Pamplona.

El río Arga serpea trazando ondulaciones alrededor de la que es hoy la ciudad de Pamplona. Antaño, durante tiempos medievales, fueron tres burgos independientes -Navarrería, San Cernín y San Nicolás- que peleaban entre sí. Finalmente, acabaron siendo uno en 1423. Las murallas interiores fueron derribadas; sin embargo, queda parte del perímetro exterior de una gran muralla periférica del siglo XVI, por los que se puede pasear. Si vienes desde la estación de tren pasarás bajo ella para acceder al centro de la ciudad: una urbe antigua y codiciada por su situación estratégica. De ahí que conserve tantos enclaves defensivos.

La Ciudadela.

También llamada el Castillo Nuevo, esta gran fortaleza renacentista se alza en medio de un parque, recordando a otras construcciones similares al sur de los Pirineos como La Ciudadela de Jaca. Con forma de estrella desde el aire, durante siglos cumplió su función militar y hoy es museo y lugar de encuentro gracias a eventos culturales como el festival de música que me llevó por vez primera hasta Pamplona.

Plaza del Castillo.

Una amplia plaza rectangular, de nada menos que 14 mil metros cuadrados, ocupa el centro de la vida urbana de Pamplona. Su nombre proviene de los dos castillos que existieron en este enclave, antes de ser derribados y convertirse este espacio en una gran explanada donde se han celebrado mercados y fiestas populares. En el centro se sitúa un quiosco de música; a los lados, bajo la atenta mirada de la estatua de Carlos III, espléndidos edificios del siglo XVIII entre los que se encuentran el emblemático Café Iruña, frecuentado por un Ernest Hemingway enamorado de Pamplona o el teatro Gayarre.

La plaza del Castillo, Pamplona

La plaza del Castillo, qué ver en Pamplona en un día

Ayuntamiento de Pamplona.

Tal vez la imagen más famosa o televisada de Pamplona es el comienzo de las fiestas de San Fermín el 7 de julio, cuando se produce el chupinazo desde uno de sus balcones. La fachada barroca del Ayuntamiento de Pamplona es el emblema de la ciudad, cargada de simbología para quien detiene sus ojos unos minutos en sus detalles. Las estatuas son alegorías del significado de este edificio institucional desde su concepción: Hércules con un garrote, ya que la función del Ayuntamiento es mantener la paz. El león plateado o la Prudencia y la Justicia custodiando la entrada a cada lado. ¿Otra curiosidad del edificio consistorial? Señala la altura de la capital navarra con respecto a los dos mares más cercanos: el Cantábrico y el Mediterráneo.

Ayuntamiento de Pamplona

Ayuntamiento de Pamplona

Por cierto que mucha gente desconoce que se puede acceder de manera libre al interior del Ayuntamiento, y contemplar el origen de los burgos de Pamplona o las llaves de la ciudad tras una vitrina de cristal.

Llaves de la ciudad de Pamplona

Llaves de la ciudad de Pamplona

Catedral de Santa María la Real.

La calle se empina en dirección al principal templo religioso que ver en Pamplona. Para coger fuerzas, se pueden comprar unos tradicionales garroticos en Pastas Beatriz, todo un clásico pamplonica. Esta travesía que transita por pleno Camino de Santiago conduce hasta la fachada neoclásica sobre la que se alzan dos torres: de ellas dijo Víctor Hugo que eran “Dos orejas de burro”. Y es que no a todo el mundo convence la sobria fachada neoclásica de la catedral de Pamplona.

Fachada de la catedral de Pamplona

Fachada de la catedral de Pamplona

Pero, más allá de su portada, merece la pena explorar su espléndido interior. Muchos tesoros custodia Santa María la Real; entre ellos una joya del gótico: el mausoleo de alabastro de Carlos III el Noble y su mujer Leonor I de Castilla. Tampoco hay que perder detalle de la sillería del coro, la verja gótica, las bóvedas policromadas o el famoso cristo de Anchieta, esculpido en el siglo XVI. ¿Queréis conocer una leyenda apocalíptica? Dicen que el mechón de cabello del cristo cada año, crece. Cuando llegue al pecho será el fin del mundo…

Mausoleo de alabastro, catedral de Pamplona

Mausoleo de alabastro, catedral de Pamplona

El claustro gótico es otra maravilla, así como la capilla de los Obispos, la parte más antigua del templo. Anexo, se ubica un lugar “secreto”: la cocina del siglo XIV usada por los monjes que vivían en el monasterio pegado a la catedral.

Claustro, catedral de Pamplona

Claustro, catedral de Pamplona

Mirador del Caballo Blanco.

A unos pasos de la catedral se encuentra el rincón más encantador que ver en Pamplona, a mi parecer. Por la estrecha calle del Redín parece que, de pronto, nos hemos trasladado a un pueblo del Pirineo, con esas fachadas típicas y tejados de cuento. La travesía se abre a una amplia explanada de hierba. Se trata de un mirador, un balcón natural con vistas 180 grados al norte de Pamplona: el río Arga, Rochapea, las montañas al fondo nevadas en invierno. Aquí se palpan las murallas de la ciudad vieja, pudiendo visitarse el Centro de Interpretación de las Murallas de Pamplona.

Casco viejo de Pamplona

Casco viejo de Pamplona: hacia el mirador del Caballo Blanco

La iglesia de San Saturnino o San Cernín.

De la colección de iglesias góticas que posee Pamplona, San Cernin sin duda es la más popular, alzada sobre una antigua capilla románica destruida durante las guerras entre los burgos medievales. En el bello pórtico del siglo XIII y el atrio se puede contemplar una talla de Santiago peregrino y San Sernin, misionero románico que predicó en las Galias y el Pirineo, primer obispo de Tolosa. Las dos esbeltas torres -del Reloj y la Campana- han sobrevivido desde tiempos medievales, formando parte del skyline de Pamplona. En el interior, la Virgen del Camino da cobijo a los miles de peregrinos que pasan cada año por esta ciudad en dirección a Santiago de Compostela.

Iglesias góticas de Pamplona

Iglesias góticas de Pamplona: San Sernin

Capilla de San Fermín.

Otra de las cinco parroquias antiguas de la ciudad de Pamplona, aunque tuvo que ser reconstruida tras un bombardeo, es la iglesia de San Lorenzo. En ella se custodia al santo y copatrón de Navarra, San Fermín, bajo una espléndida cúpula iluminada con luz natural gracias a la linterna. Hay que verla.

Centro de Interpretación del Camino de Santiago.

De reciente creación y en pleno casco viejo, el centro de Interpretación del Camino de Santiago Ultreia es una oficina multimedia dirigida a acoger y dar soporte al peregrino. Y es que Pamplona es la primera ciudad del Camino Francés, el que mayor número de viajeros transita desde Roncesvalles hasta el corazón de Galicia, a 789 kilómetros en dirección oeste. Todo un reto que hay que superar, al menos una vez en la vida. ¡O eso dicen!

De pinchos por Pamplona: la calle Estafeta.

Sin duda uno de los mejores planes que hacer en Pamplona es ¡irse de pinchos! Deliciosos, gourmet, con productos de la tierra y la huerta navarra… Son un vicio y están deliciosos. La calle más popular es la Estafeta -es tradición probar los pimientos del bar del mismo nombre-. Otros bares que no fallan: los de la plaza de la Navarrería como los Burgos de Iruña o el Mesón; la Mejillonera es un clásico. Comerse Pamplona ¡siempre es un placer!

De pinchos en Pamplona

De pinchos en Pamplona

Más información en la web oficial de Turismo de Navarra.

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