Entre zocos, especias y palacios: lugares que visitar en Marrakech

Lugares que visitar en Marrakech

Tan lejos y tan cerca. Si me preguntas por la fascinante, caótica a la par que vibrante ciudad de Marrakech lo primero que me viene a la mente es que cómo es posible que en tan sólo una hora de avión se aterrice en otro universo de colores, sonidos, aromas. Marruecos es la entrada al gran continente africano desde Europa y su contraste golpea proyectando un estado de estupefacción permanente la primera vez que se visita. Hay a quien le encanta; también quien no lo soporta. Yo soy de las primeras: desde que fui hace ya varios años se ha convertido en país de obligada visita anual por proximidad ¡y porque me atrapa! El jaleo de los zocos, mercados, mezquitas ¡y la comida! El principal reclamo turístico de Marruecos -ciudad más visitada- sin duda es Marrakech, la puerta al desierto de dunas infinitas y doradas de Merzouga. ¿Vas próximamente de escapada? ¿Quieres saber lugares que visitar en Marrakech? Te cuento mis favoritos.

La plaza de las especias de Marrakech

La plaza de las especias de Marrakech

Lugares imprescindibles que visitar en Marrakech. 

Desde su corazón, la plaza de Jemaa el-Fna conocida como «El teatro más grande del mundo», nos adentraremos a los secretos de la Madraza -escuela coránica- las tumbas de los príncipes sadíes o los palacios más bonitos de Marrakech. Abre bien los ojos; no pierdas detalle entre especias y bailes. Al caer la tarde nos vemos degustando un té de menta en una terraza. Como escenario, la llamada a la oración y los rayos del sol poniente tiñendo de rosa los nevados picos del Atlas…

Plaza de Jemaa el-Fna al atardecer

Plaza de Jemaa el-Fna al atardecer

Consejo: si quieres conocer la ciudad de Marrakech con guía, te recomiendo que reserves un free Tour de GuruWalk en Marrakech.

La farmacia bereber de Marrakech

Tienda de especias en Marrakech

Jemaa el-Fna, la gran plaza de Marrakech.

El humo asciende de los puestos de comida ambulante que cada noche se montan y se desmontan para los cientos de turistas. A precio irrisorio: una harira, 10DH; un tajine 20… Los camareros ofrecen asiento en las mesas corridas donde compartir con viajeros y locales. Por la mañana, no hay puestos. Es un espectáculo de danzas, artistas del henna, vendedores de toda clase de cachivaches, zumos de frutas exprimidos al instante, explotación animal que causa tristeza (inciso: hagamos turismo responsable)… Un trasiego constante de gentes que embota e hipnotiza, bajo el sol sin piedad, antes de buscar refugio al laberinto de calles techadas de la Medina.

Plaza de Marrakech

Plaza de Marrakech

La Medina de Marrakech. 

Gatos, burros, motos, puestos de batidos de aguacate (divino sabor)… Entre tiendas de productos de cuero y otros muchos souvenirs. En el zoco de los plateros brilla el oro y los pies se cansan de dar vueltas intentando en vano encontrar una salida. Suerte que, en algunas esquinas, hay carteles pintados a mano que señalan Jemaa el-Fna o el palacio de la Bahía. La Medina de Marrakech es el mejor lugar de la ciudad para practicar el arte del regateo -quien lo tenga, yo soy nula- y obtener lindos recuerdos a precio democrático. Si logramos escapar, podremos sortear la pintoresca plaza de las Especias rumbo a la Madraza, enfrente de la Farmacia Bereber que, por sus colores y ungüentos merece la pena asomar la nariz.

La Medina de Marrakech

La Medina de Marrakech

La Madraza, escuela coránica de Marrakech. 

Vestigios de Al-Andalus percibo en cada azulejo de la antigua escuela convertida hoy en museo, prima hermana de la Alhambra. Columnas de mármol, cenefas, decoraciones vegetales emulando a la naturaleza que indican que sí, hace siglos esta ciudad imperial de palacios estuvo íntimamente conectada con el Reino Nazarí. Sin duda la Madraza por su importancia histórica y el arte que atesora es uno de los lugares esenciales que visitar en Marrakech.

La Madraza de Marrakech

La Madraza de Marrakech

Curtiduría de Marrakech.

Un poco a desmano, en dirección opuesta al centro -cuesta encontrarla- se hace imprescindible hacerse con una ramita de menta para mitigar el nauseabundo olor que desprenden estas piscinas de colores donde se lava y trabaja el cuero como antaño. Hay que pagar a la entrada y acceder a los servicios del guía ya que no se pueden visitar por libre -allí están trabajando-. Aunque cuidado, a continuación intentarán llevarte a una tienda para que compres algo…

La curtiduría de Marrakech

La curtiduría de Marrakech

La Kutubía, la gran mezquita de Marrakech.

La silueta de su torre se alza tras la plaza de Jemaa el-Fna alta e imponente. El minarete del siglo XII, de estilo almohade, recuerda a la Giralda de Sevilla. Mandada a construir por el califa al-Mansur, en la época de esplendor imperial de la ciudad de Marrakech, el almuédano sigue llamando a la oración a la hora precisa.

La Kutubía de Marrakech

La Kutubía de Marrakech

Palacio El Badi.

Zona sur de Marrakech. Las cigüeñas anidan en las ruinas de lo que fue un lujoso palacio llamado «El Incomparable». Fuentes, estanques, salas de mármol de la India… Eran el reino privado de Ahmed el Mansour, el gran sultán del Renacimiento de Marrakech que conquistó Tombuctú y venció a los reyes de Portugal. Hoy, sólo queda la sombra de un pasado glorioso, antes de sucumbir a la guerra civil y el saqueo.

Palacio El Badí, lugares que visitar en Marrakech

Palacio El Badí, lugares que visitar en Marrakech

Las tumbas saadíes.

De aquella época dorada de Marrakech bajo el mandato de Ahmad al-Mansur, próximas a palacio, son testigo las tumbas reales en la pared sur de la mezquita Moulay El Yazid. En un suntuoso mausoleo yace el sultán con sus descendientes. Las tumbas, cubiertas de azulejos, están cubiertas por una cúpula de madera de cedro tallada, sujetas por 12 columnas de mármol blanco de Carrara.

Tumbas saadíes, lugares que visitar en Marrakech

Tumbas saadíes, lugares que visitar en Marrakech

El Palacio de la Bahía.

Seguimos recorriendo los mejores lugares que visitar en Marrakech: no podemos irnos sin conocer este romántico palacio erigido en el siglo XIX por el visir Ahmed ben Moussa en honor a su esposa preferida. El palacio de la Bahía significa, literalmente, «el palacio de la Bella» o «la Brillante». Pasear por los jardines, patios, albercas y alcobas secretas de este recinto de celosías pintadas en colores alegres traslada a un cuento de «Las mil y una noches». Como todo Marrakech, en general. Una ciudad a la que, por mucho que la visitemos, siempre deja tan buen sabor de boca que no queda otro remedio que volver y volver.

Palacio de la Bahía en Marrakech

Palacio de la Bahía en Marrakech

Echa un vistazo a esta completa Guía de viaje a Marruecos.

Más información sobre el país en la site oficial de Marruecos.

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