El puente románico sobre el río Meruelo es testigo del paso cansado de los peregrinos camino de Santiago. Los adoquines de piedra con la iglesia de San Nicolás de Bari de fondo conducen a la Calle Real. La más encantadora que ver en Molinaseca, con sus casas de tejados de pizarra y palacios medievales. Estoy en el Alto Bierzo. En una villa tranquila y pintoresca enmarcada en un paraje verde y montañoso. Declarada como Conjunto Histórico – Artístico y uno de los pueblos más bonitos de España, este enclave jacobeo es uno de los lugares imprescindibles que ver en el Bierzo. ¡Queda a sólo 8 km de Ponferrada! ¿Te vienes a descubrirla?

Repleta de casas nobles con los escudos de armas familiares impresos en la fachada –la casa de don Pelegrín o el palacio de los Balboa– y un río de aguas frescas que se convierte en piscina natural durante el verano ¡es un placer visitar Molinaseca! Para ser una villa que no llega a los 1000 habitantes (unos 870, en concreto) su ambiente es animado. Y es que es uno de los enclaves imprescindibles del Camino de Santiago por León provincia. Atrás queda el Alto de la Cruz de Ferro. Delante, atravesar tierras bercianas junto a castillos templarios y viñedos. Pero quedémonos un poquito en Molinaseca…
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Alojamiento en Molinaseca.
En esta villa encantada hay diferentes opciones de alojamiento para todos los bolsillos y gustos. Casas rurales, albergues de peregrinos -sólo para quien esté haciendo el camino a Santiago-. Y pequeños hoteles con mucho encanto como el Hostal Casa San Nicolás, en una casona histórica rehabilitada. La mejor opción es hacer noche en el pueblo para disfrutar de todos los planes que hacer en Molinaseca, especialmente en verano, con las piscinas naturales. Y en otoño, con las rutas de senderismo y preciosos lugares cercanos del Bierzo como Las Médulas o la Herrería de Compludo, entre Ponferrada y Molinaseca.

Lugares que ver en Molinaseca, una preciosa villa en el Bierzo
Siglos antes del descubrimiento de la tumba del apóstol y del trasiego de los peregrinos rumbo a Santiago de Compostela en busca del perdón de sus pecados, Molinaseca ya estaba habitada. Tenemos que remontarnos a los tiempos de los romanos y a una explotación milenaria: Las Médulas. La mina de oro a cielo abierto más grande del mundo. De hecho, no sólo era lugar de paso del preciado material por la calzada romana que llevaba a Astorga; en este lado de la montaña también existía un pequeño asentamiento con actividad minera. Sin embargo, no es hasta el medievo, con la construcción del puente sobre el río, cuando nace el pueblo en sí.
Era la época del auge del reino de León; la villa de Molinaseca perteneció a varios señores feudales: formó parte del señorío de Ramiro Froilaz y a doña Elvira, la hija de Fernando I de León y doña Sancha, hermana de doña Urraca.

El nombre de «Molinaseca» proviene de «Molina sica», tal y como se refleja en la carta de arras de 1168, cuando el conde Ramiro Froilaz le entrega la villa a la infanta doña Elvira. Evolución de «molinum siccum» que alude a «molinos secos», debido a la dedicación principal de sus gentes, al servicio de los monasterios.
Puente de los Peregrinos.
El primer lugar que ver en Molinaseca si se viene por el Camino de Santiago: esta es la imagen que obtienen los peregrinos, justo antes de cruzar el puente medieval levantado en su nombre. Un puente construido en el siglo XII sobre el río Meruelo por y para facilitar la ruta jacobea, también llamada durante la Edad Media el Camino de las Estrellas. Tal era su importancia como una de las vías de peregrinaje más importantes del mundo. Así lo expresó Goethe: «Europa se hizo caminando a Compostela». Y fue gracias a este puente que el pueblo de Molinaseca creció y prosperó, al calor de un itinerario que traída a viajeros de todas partes del viejo continente.

La playa fluvial de Molinaseca.
El puente tiene siete ojos y es una de las estampas más populares e identificativas de la villa, con la iglesia de San Nicolás de Bari de fondo. Atención en verano: se ponen piedras para retener el agua y formar piscinas naturales donde refrescarse. Sin duda lo mejor que hacer en Molinaseca si aprieta la calor es disfrutar de una tarde de baño en las aguas cristalinas de este río berciano, antes de fluir montaña abajo en dirección Ponferrada hasta fundirse con el río Boeza, afluente del Sil.
Iglesia de San Nicolás de Bari.
El templo más importante que ver en Molinaseca es visible desde todo el pueblo, ya que se eleva sobre una pequeña colina. Su construcción está datada en el siglo XVII, bajo una influencia barroca visible en la portada y en el interior de la iglesia. Su constructor fue el maestro cantero Juan de Collado, uno de los más relevantes de su época. Cada día, a la hora del Ángelus (12 del mediodía) las campanas tocan el Ave María de Lourdes.
Otro de los templos imprescindibles de Molinaseca es la ermita de las Angustias, también de estilo barroco, donde se guarda una talla de la Piedad del S.XVII. Este pequeño santuario de piedra se ubica justo antes de cruzar el puente romano y en su interior alberga el sepulcro de los promotores de este templo, el párroco de la villa don Antonio de Castro y Yebra y su sobrino.
Calle Real de Molinaseca y sus palacios.
La vía principal que sigue el trazado del Camino de Santiago y la que recorren todos los peregrinos, paso a paso, admirando las bonitas fachadas de casas de arquitectura tradicional berciana. Decoradas con macetas, están construidas en sillería, con balcones tipo corredor y galerías voladas de madera. Los tejados, de pizarra y caída vertical, están pensados para combatir los duros y fríos inviernos. Algo que también está presente en otros pueblos de esta comarca montañosa, como el precioso Peñalba de Santiago, en el cercano valle del Silencio.

Las casas solariegas y nobles se distinguen fácilmente: son las que tienen los escudos de armas esculpidos en la pared principal. Destaca la Casa de don Pelegrín, hospedería tradicional donde se dice que doña Urraca, reina de León, pasaba la noche cuando salía de viaje a Galicia. Hoy está rehabilitada como alojamiento rural con 15 habitaciones y se llama, simplemente, «Hotel El Palacio«. ¿Te imaginas dormir en el mismo lugar que la reina más famosa de la historia de este reino medieval? Aviso: el hotel también tiene restaurante, de hecho es uno de los mejores lugares donde comer en Molinaseca, con comida típica y casera.

El monumento al Peregrino.
Otras mansiones que ver en Molinaseca, sin salir de la Calle Real, son el palacio de Cangas de Pambley, que perteneció a una de las familias más ricas del Bierzo. Prueba de ello son los dos torreones que se yerguen a uno y otro lado de la casa y el escudo de armas de la fachada. La Calle Real termina en el Crucero del Santo Cristo, donde se alza el Monumento al Peregrino. También un cartel que indica el hermanamiento de esta ruta jacobea con el Kumano Kodo en Wakayama, el «Camino de Santiago japonés». De hecho, se puede usar la misma credencial para poner los sellos al ir cumpliendo etapas. Curioso, ¿verdad?

Alrededores de Molinaseca.
¿Cómo completar una escapada a Molinaseca? Imprescindible visitar el castillo de los Templarios en Ponferrada, ¡otro de los hitos del Camino de Santiago! La capital berciana guarda muchos secretos más allá de su pintoresco casco histórico: la Casa de los Escudos -hoy museo de la Radio- la Fábrica de Luz o la recién restaurada Térmica Cultural, un espacio industrial recuperada como centro de ocio y cultura. El valle del Silencio, las Médulas o el castillo de Cornatel ¡tampoco defrauda! ¡El Bierzo es maravilloso!
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