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Vamos de viaje

Mis viajes en 2021, volar despacio

Escrito por la
el
30 diciembre, 2021

Alzar las alas con miedo. Despegar con incertidumbre. Reencontrarme con mi “yo aventurera”. Cumplir un gran sueño viajero: por fin ver las pirámides de Guiza. Escribo estas líneas a modo de reflexión unas horas antes de subir a un avión de vuelta a casa, a pasar las Navidades con mi familia en Motril. Sin duda 2021 ha sido mucho mejor que 2020 en lo personal y en lo profesional. No lo había puesto muy difícil el año de la pandemia al que dije adiós con alivio. Y aunque haya sido un año extraño he podido recuperar algo de la libertad perdida, de la ilusión por descubrir nuevos lugares del mundo y por seguir explorando un planeta con tantos rincones maravillosos. Así que, aunque aún estemos lejos del fin del maldito coronavirus y una situación ideal, toca estar agradecida.

Mis viajes en 2021 han estado supeditados a la situación cambiante y “lo que nos dejaban hacer”. Pude conocer Egipto, el país de las pirámides y los faraones en primavera, un viaje improvisado y decidido a última hora. Con PCR a la ida y a la vuelta… Pero qué sensación plácida la de navegar por el Nilo, la de tener los templos de Abú Simbel, Luxor, las tumbas del valle de los Reyes… Solo para mí. Si llevaba las expectativas altas Egipto las superó con creces. Volvería sin duda a seguir asombrándome con los lugares de esa antigüedad lejana y fascinante. Me caló y mucho. ¿El viajazo de este año? Ya lo creo.

Vuelta a México lindo: Riviera Nayarit.

Este 2021 he tenido la oportunidad de volver a México lindo y querido por cuarta vez. Un país que atrapa con su gente, sus paisajes, gastronomía y tal diversidad de sitios que da para viajes infinitos. En esta ocasión me llamó el Pacífico: la Riviera Nayarit. Una ruta de playas paradisíacas, pueblos genuinos como Sayulita, San Pancho o San Blas, el muelle al que le cantaba Maná aquella triste canción. Letra que se convirtió en la banda sonora de un divertido viaje con buena compañía y muy buen rollo. La vuelta fue dura.

Las islas Jónicas: un viaje a Ítaca.

No hay dos sin tres y en mi nueva odisea a Grecia puse rumbo a las islas Jónicas, seducida por el romanticismo de pisar la pequeña Ítaca, la patria de Ulises patrón de todos los viajeros. Me reconcilié con Atenas, amé los monasterios de Meteora, me agobié con el exceso de turismo en Corfú y abracé Ítaca comprendiendo por qué Lord Byron quiso comprarla poco antes de morir en tierras helenas. Este cachito de montaña agreste, “Más buena para las cabras que los caballos” como dijo Telémaco conserva ese aura legendaria. Una solitaria y apacible existencia entre otras islas ruidosas donde turistas británicos, alemanes e italianos se desenfrenan. Tal vez porque no es fácil llegar hasta ella… Y que siga así.

Praga: un recuentro muy especial.

En el otoño de este 2021 me he reencontrado con la primera ciudad que visité fuera de España, en un viaje de fin de curso, allá por 2002. Volver a Praga me llenó de emoción. Recorrer de nuevo el puente de Carlos sobre el majestuoso Moldava al atardecer, contemplar el hipnótico reloj astronómico o visitar el viejo cementerio judío en el barrio de Josefov me hicieron sentir muy feliz. 19 años no pasan en balde y creedme, la encontré aún más bonita que en mis recuerdos. Esta vez no solo me conformé con la capital checa: era un viaje de trabajo que me llevó en tren hasta la coqueta Olomouc y la universitaria Brno. Uno de los mejores regalos de este 2021.

Mercadillos de Navidad en Centroeuropa. 

Ya que la Navidad quedó tan deslucida en 2020, este año me he desquitado: primero pasando el puente de diciembre en la Selva Negra de Alemania ¡qué bonito volver a los pueblos de los relojes de cuco bajo la nieve! A pesar de las restricciones de última hora, antígenos para tomar una cerveza… No pude evitar una breve visita a La Alsacia para saturarme de Colmar y Estrasburgo. Horas después, volaba hasta Cracovia y Varsovia para vivir la Navidad en Polonia. Una fría pero estimulante experiencia con olor a vino caliente y especias, sabor a chocolate, galletas de jengibre y sopa de remolacha. Un viaje con todos los sentidos que ha puesto la guinda al mes de diciembre.

El Camino Portugués.

Escapadas por España también las ha habido este 2021. Un reto conseguido: completar los últimos 100 km del Camino Portugués a Santiago de Compostela. Cinco días siguiendo las flechas amarillas por las provincias de Pontevedra y A Coruña entre prados, aldeas y pequeñas ciudades de piedra. Maravilloso. El camino agota tanto los pies como sana el espíritu.

Como cada año las islas Canarias han vuelto a ser refugio seguro, vacaciones de descanso. Tenerife con su eterna primavera a donde escapar de un verano tórrido; la isla del Hierro, precioso descubrimiento que me anoto también en esta lista de nuevos lugares favoritos de 2021. Una isla salvaje, volcánica y auténtica, la más deshabitada de las Canarias donde reencontrase con una misma y con la naturaleza indómita. Sumo y sigo: ya solo me falta Fuerteventura para cerrar el círculo. Amo las Canarias.

Una estupenda escapada a Navarra me acercó en otoño a conocer los escenarios de la Trilogía del Baztan en Elizondo y su idílico valle. A una misteriosa cueva impregnada por la inquietante historia de las brujas de Zugarramurdi. Con una pequeña parada previa en Pamplona para comer deliciosos pintxos en la calle Estafeta ¡qué ganas tenía de volver a pisar Iruña! ¿Más lugares que he descubierto este año? La comarca de Gúdar – Javalambre -Teruel existe-, Buñol y por supuesto seguir conociendo Cataluña, gran propósito que me he encomendado desde que vivo en Barcelona: Altafulla y Salou entre amigas, el precioso valle del Boí con sus iglesias románicas en el Pirineo de Lleida y La Garrotxa en Girona. Justo para ver las hojas del otoño caer en ese bosque mágico que es La Fageda d´en Jordá.

 

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No me olvido de Castilla y León: el Cerrato Palentino, la cita anual con INTUR en Valladolid y catar los vinos de Toro en Zamora. A donde he ido poquito este año ha sido a mi propia tierra, Andalucía. Espero pisarla más en este 2022. La ausencia pesa y, como orgullosa embajadora quiero seguir mostrando cachitos del sur. Enamorar a aquellas personas que aún no han tenido la suerte de recorrerla. Os deseo salud, viajes y muy feliz 2022. Volar alto y ligero de nuevo, más lejos que nunca. Nos lo merecemos.

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