Agudiza la vista pero tápate los oídos. Podría ser un buen consejo nada más aterrizar en la Isla Esmeralda. Lo primero, para intentar avistar a un leprechaun: dicen que verlos es símbolo de buena fortuna. Si consigues atraparlo te concederán varios deseos, pues son de los seres más mágicos que habitan la Tierra. Algo que no es nada fácil pues son escurridizos y se ocultan en la profundidad de los bosques. Lo segundo lo recomiendo para no escuchar a la banshee, espíritu que deambula por los páramos solitarios, Cuentan que sus gritos son el aviso de una muerte cercana a quien la escucha y así le pasó a Sir William Duckett. Propietario de Duckett´s Drove, por cuyas ruinas merodea una temida banshee. Incluso en el condado de Clare hay un río, el Daelach, al que se le conoce popularmente como el Arroyo de la banshee. Sus lamento aparece cuando, por falta de lluvias, el agua se vuelve roja como la sangre… Leyendas de Irlanda hay infinitas. Isla de corazón celta, es cuna de historias de brujas, gigantes, duendes y otros personajes míticos del folklore.
Desde Dublín, la animada capital irlandesa a la quebrada costa del oeste, pasando por Irlanda del Norte y otros lugares inolvidables… Hoy he recopilado 10 de las mejores leyendas celtas para viajar por Irlanda de punta a punta. ¿Quieres saber cuáles son? Sigue leyendo…

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Contenido del artículo
1 – Molly Malone, la pescadera.
«In Dublin’s fair city, where the girls are so pretty I first set my eyes on sweet Molly Malone. As she wheeled her wheelbarrow through streets broad and narrow Crying cockles and mussels alive a-live O!»
No hay mujer más popular en la ciudad de Dublín. Si por la tarde sales de pubs, a tomar unas pintas y escuchar música en directo por los pubs más típicos de Dublín, escucharás la canción de Molly Malone. Su estatua, ubicada junto a la antigua iglesia de St. Andrews, es uno de los lugares más fotografiados del centro histórico. Este querido personaje está inspirado en una humilde vendedora de pescado que vivió en la capital irlandesa allá por el siglo XVII. Para sobrevivir, durante el día vendía pescado y mariscos por las calles, atrayendo a su clientela al grito de «Cockles and mussels alive». Según las malas lenguas, por la noche vendía su cuerpo también. Pero su belleza se marchitó pronto, ya que murió muy joven a causa del tifus. Dicen también que su espíritu nunca abandonó Dublín. Y algún despistado se ha topado con ella, arrastrando su carreta de mejillones y berberechos en la oscuridad de la noche…

El fantasma de la Dama Verde.
Otra de las mujeres más famosas de Dublín es Darkey Kelly, conocida como «la Dama Verde». Esta era la madame del más próspero de los prostíbulos en la zona del Temple Bar. Según la leyenda, tenía una relación secreta con el sheriff de la ciudad y quedó embarazada de éste. Cuando fue a reclamarle su paternidad, el sheriff la encerró en una celda del castillo de Dublín, acusada de brujería. Darkey Kelly fue quemada en la hoguera. Sin embargo, cuando se inspeccionó el prostíbulo, en el sótano se encontraron varios cadáveres. La fama de bruja corrió como la pólvora. Aunque sus defensores aseguraron que fue todo un montaje del sheriff: él mismo colocó los cuerpos para justificar su acusación.
Hoy este local está abierto como pub y lleva su nombre: Darkey Kelly´s. Su ubicación: a unos pasos de la Christ Church. Algunos aseguran que en él suceden cosas extrañas, sin olvidar que por los callejones aledaños se suele aparecer la conocida como «la Dama Verde», clamando justicia.

Consejo: puedes conocer más historias de la capital de Irlanda en el Free tour de los misterios y leyendas de Dublín.
2 – Las puertas de colores de Dublín.
Una de las leyendas de Irlanda más populares es la que explica por qué las puertas de las casas de Dublín están pintadas con alegres colores -verde, rojo, amarillo, rosa…- Según cuentan fue a causa de un desafortunado (y sangriento) incidente. Un hombre en estado de embriaguez volvió a casa cuando encontró a su esposa con otro hombre en la cama. Enloquecido por la furia, asesinó a los dos. A la mañana siguiente, se dio cuenta que se había equivocado de casa. En realidad, no había matado a su mujer, si no al vecino ya la esposa de éste. Es por ello por lo que decidieron pintar de llamativos colores cada puerta, para evitar más «confusiones noctámbulas».
Pero la realidad es que esta no es más que una falsa leyenda, que además contribuye al estereotipo del «irlandés borracho». La historia de las coloridas puertas es un acto de rebeldía de los irlandeses hacia la corona inglesa. Más concretamente, hacia la reina Victoria. Y es que cuando el rey consorte Alberto murió, en 1861, la monarca decretó un luto estrito en todo el país. Irlanda pertenecía por entonces y para disgusto de sus habitantes, a Reino Unido. Mandó pintar todas las puertas de las casas de negro, como señal de luto. Y los dublineses respondieron con un despliegue de desobediencia y color.

3 – La Calzada del Gigante.
Una de las leyendas de Irlanda más épicas y maravillosas nos conduce hacia el norte de la Isla Esmeralda. A un paraje volcánico al borde del océano bizarro y fascinante. Si en tu mente está hacer un itinerario por Irlanda en 15 días o una semana ¡no te puedes perder este lugar! Se cuenta que hace siglos, mucho antes de que los ingleses y antes aún que los vikingos desembarcaran en estas costas, vivía un gigante llamado Finn Mc Cool. Temido a la par que admirado por su fuerza y mal genio, se había enemistado con el gigante de la isla vecina, el escocés Benandonner. Para llegar hasta él sin pisar el agua, contruyó una grandiosa calzada de piedra para cruzar el mar. Con casi 60 millones de años, 40 mil columnas de basalto conforman este prodigio conocido como la Calzada del Gigante. ¡Es Patrimonio de la Humanidad!

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4 – El fantasma de Ballygalley.
¿Te atraverías a dormir en un castillo con fantasma? Seguimos en el Norte de Irlanda, condado de Antrim. A 25 millas de Belfast, a orillas del mar, se localiza una idílica urbe costera presidido por una mansión señorial. Se trata del castillo de Ballygalley, un hotel de cuatro estrellas con una tremenda historia entre sus muros. En él vivió una mujer conocida como Lady Isobel con un terrible destino: su malvado marido la encerró en un torreón como castigo por no darle un heredero varón. Isobel, fruto de la desesperación, se arrojó al vacío. Algunos huéspedes afirman haber visto a su fantasma vagando por los pasillos y estancias del edificio… ¿Sólo para valientes?
5 – La sirena de los acantilados de Moher.
Vamos ahora hasta la Costa Oeste de Irlanda. Uno de los parajes naturales más asombrosos de la isla son estos acantilados que superan los 200 metros de altura. Visitados cada año por miles de turistas, los acantilados de Moher son escenario de diferentes mitos y leyendas, como no podía ser de otra forma. Una de las historias que cuentan los locales es la de un intrépido pescador que no le temía a las corrientes. Desafíaba a las olas y las mareas faenando cerca de estas moles de piedra oscura. Un día encontró entre sus redes a un ser mágico tan hermoso que le robó el corazón: una sirena de cabello verde y ojos de océano. Intentó agasajarla y convertirla en su esposa pero la sirena permaneció fría y distante, ya que no pertenecía al mundo mortal. El joven, con el alma rota, la dejó partir. Dicen que esta sirena habita una ciudad submarina llamada «Kilstiffen», cuyas torres de algas pueden verse bajo las aguas con los primeros rayos de luz, sólo si el mar está calmado completamente. Así que, una vez más, te recomiendo agudizar la vista al visitar los acantilados de Moher. Con sirena y sin ella, este paisaje de infarto te dejará sin respiración.

6 – La primera bruja de Irlanda y los fantasmas de Kilkenny.
Viajamos ahora hasta Kilkenny, la ciudad más pequeña de Irlanda. Ubicada a orillas del río Nore, a sólo 90 minutos de Dublín en coche o tren. En ella se alza un imponente castillo medieval sobre una colina, que durante siglos perteneció al conde de Pembroke. En la gran explanada del castillo tuvo lugar un siniestro episodio: el primer juicio de brujas celebrado en Irlanda. Corría el año 1324 y una rica viuda llamada Alice Kyteler, quien regentaba una taberna, fue acusada por sus propios hijastros de practicar rituales satánicos. El obispo Richard de Ledrede se enfrentó con el senescal de Kilkenny, allegado de Alice, en una lucha por condenarla. Gracias a tener amigos influyentes, la mujer logró huir a Inglaterra y ponerse a salvo. Pero no sucedió lo mismo con su criada Petronilla. Fue torturada por los eclesiásticos hasta que confesó haber participado en siniestros rituales. La joven fue condenada a la hoguera y mientras moría devorada por las llamas, la escucharon maldecir a la ciudad.

A ella atribuyen las desgracias acaecidas en Kilkenny, que de tanto en tanto sacuden la ciudad. Como la gran inundación de 1763 en la que 16 personas se ahogaron en el río. Dicen que justo antes del amanecer, entre la bruma matinal, pueden verse a varias figuras espectrales intentando salir de la corriente. Son los siniestros «fantasmas» de Kilkenny. Por cierto que la taberna de la señora Alice sigue abierta. Hoy es uno de los pubs más populares y más auténticos de Kilkenny, conservando su encanto medieval. Lo encontrarás en pleno centro de la ciudad: el Kyteler´s Inn. ¡Su logo es un gato negro!

7- La princesa de Galway.
Una de las leyendas celtas más tristes y bonitas de Irlanda conecta con el origen de la ciudad de Galway. Hace más de ocho siglos, junto a la desembocadura del río Corrib, existía un pequeño pueblo pesquero cuyos habitantes luchaban contra las duras inclemencias del clima. El más valiente de la aldea era un joven pescador que se atrevía a meterse al mar aún cuando había tormenta, navegando por la bahía hasta las islas Arán. Cuentan que por sus venas corría sangre vikinga y de él se enamoró Galvia, la joven y hermosa hija del rey Breasal. Pero debido al origen humilde de su enamorado, el caudillo rechazó rotundamente la unión. Galvia, la princesa, se puso tan triste que se arrojó al río, dejando que sus turbulentas aguas la arrastraran con la corriente. En su honor el pueblo se llamó Galway, Gaillimh en irlandés. Hoy esta urbe es una de las más vibrantes y animadas de toda la Isla Esmeralda. ¡A mí me robó el corazón!

8 – La roca de Downpatrick Head.
Uno de los paisajes más alucinantes en la Costa Oeste de Irlanda son los escarpados acantilados de Downpatrick Head, en el condado de Mayo. En este salvaje enclave encontramos una de las leyendas de Irlanda atribuidas a su santo patrón: San Patricio. Cuentan que en este lugar solía congregar a sus fieles y se dedicaba a predicar la palabra de Dios. Lugar señalado con un pequeño santuario de piedra. En el borde del abismo se puede ver una roca emergiendo del mar, separada del acantilado. Llamada Dún Briste, la tradición señala que fue el mismo santo quien logró separarla de tierra firme, quedándose aislada en el mar. Lo hizo asestando un sólo golpe con su bastón, en respuesta a la negativa de convertirse al cristianismo de un caudillo local, quien quedó sobre la roca como castigo por no renunciar al culto pagano.

9 – La reina pirata del castillo de Howth.
De grandes mujeres están repletas las leyendas de Irlanda. Una de ellas fue Grace O´Malley, llamada «la reina pirata». Con excelentes habilidades de navegación, su fama era conocida dentro y fuera de la Isla Esmeralda, en pleno siglo XVI. En uno de sus muchos viajes surcando el mar, llegó al castillo de Howth, situado a las afueras de Dublín. Grace solicitó provisiones para su tripulación pero el señor del castillo le denegó la entrada, poniendo como excusa que ya era muy tarde y su familia estaba cenando. La reina pirata se enfureció con la respuesta, por lo que no dudó en asaltar el castillo y secuestrar al heredero del barón de Howth, por el que pidió un suculento rescate. Además en sus términos puso como condición que siempre habría un plato extra en la mesa para los visitantes de última hora que solicitaran comida al castillo. Nadie pudo negarse a las peticiones de la reina pirata.

10 – La banshee de Duckett´s Grove.
Uno de los lugares más encantados de Irlanda es el castillo fantasma de Duckett´s Grove, condado de Carlow. Antaño mansión gótica con torreones, jardines y recias murallas, la desgracia se cebó en ella por culpa del señor de la casa. Sir William Duckett era un donjuan que gustaba engatusar a las jóvenes casaderas con falsas promesas de amor para después dejarlas en el olvido. Pero una de sus amantes tenía poderes mágicos y no se tomó el desaire muy bien: despechada, maldijo a toda la familia. En su venganza incovó a una banshee para predecir la muerte de cada uno de los Duckett hasta que al final, los criados abandonaron la propiedad y esta fue devorada por la maleza. Hoy Duckett´s Grove es un lugar maldito, en ruinas, al que los locales tratan de no acercarse por si escuchan el llanto de la banshee, con sus funesto sino. Si te atreves a desafiar a los malos augurios, este tétrico enclave se encuentra a medio camino entre Dublín y Kilkenny.

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