Tajine de pollo

El mejor tajine de Marruecos

Cae la tarde y cientos de lucecitas comienzan a prenderse en Jemmaa el-Fna, la plaza central de Marrakech. De los puestos se eleva el humo a la par que la melodía de dulzainas y tambores… Me entusiasma la gastronomía de Marruecos. Sus intensos sabores agridulces, sus especias. Las combinaciones de casi cualquier cosa: carne, cereales… Con frutos secos. Realmente creo que es posible enamorarse (también) de este país a través del color, sabor y olor de sus platos.

¿Vamos a ver qué hay de cenar?
Marrakech. La gastronomía de Marruecos

Marrakech. La gastronomía de Marruecos

La mejor gastronomía de Marruecos.

Entrante: Pastela de pollo y almendras.

La pastela en la cultura marroquí se asocia a celebraciones y días especiales. Quizá es por eso que su interior sorprende a cada bocado con pluralidad de ingredientes. Como indica su nombre, es una pasta que se puede rellenar de cualquier cosa: carne, pescado, frutos secos… Logrando una extraña pero deliciosa combinación dulce-salada. La más rica que he probado fue una pastela de pollo con almendras y pistachos en la plaza de Marrakech.

Pastela de pollo

Pastela de pollo

Entrante: Sopa Harira.

Nada puede sentar mejor en las horas del crepúsculo que una harira calentita, cuando en las zonas de costa sopla el viento del Atlántico o rápidamente se ha tornado fría la arena del desierto. Se trata de un nutritivo guiso a base de legumbres como garbanzos o lentejas, verdura y huevo. El toque singular lo aporta el aroma del cilantro, el comino, el jengibre y el azafrán.

Una harira en Assilah

Una harira en Assilah

Entrante: ensalada marroquí.

Fresca y ligera, la tradicional ensalada marroquí lleva tomate maduro cortado en cuadraditos, pimiento verde, cebolla roja, zumo de limón y el ingrediente top: las aceitunas. Negras o verdes, es su particular aliño con tomillo, pimienta y comino lo que le da esa punto que hace que no puedas dejar de comerlas.

Variedades de aceitunas en Tetuán

Variedades de aceitunas en Tetuán

Primer plato: Cous – cous.

¿Quién no ha probado nunca un couscous? Su nombre procede del bereber y significa «redondito», por las diminutas bolitas de sémola de trigo que lo componen. Es el plato estrella de la gastronomía de Marruecos, aunque se prepara en muchas otras zonas de África, y tiene tantas variedades como cocinas: de verduras, con garbanzos, de ternera o pollo aderezado con pasas, acompañado de cordero y pistachos… Puede que éste no fuera el más rico que he degustado pero sí el más acogedor, ya que nos invitó a comerlo en la puerta de su casa un señor de Larache.

Un couscous en Larache

Un couscous en Larache

Primer plato: Tajine de pollo.

Mi comida favorita dentro de toda la gastronomía de Marruecos es el tajine. Tan versátil como el couscous en cuanto a componentes, su nombre se debe al recipiente de barro cocido con tapa cónica donde se prepara. He saboreado exquisitos tajines por todo Marruecos, pero recuerdo en concreto mi primer tajin en Assilah, la perla azul y blanca del Atlántico: de pollo y verdura, se deshacía literalmente en el paladar. Para mí, es el mejor tajine que he comido nunca.

Tajine de pollo y verduras

Tajine de pollo y verduras en Assilah

Segundo plato: Kefta de cordero.

El kefta es un plato típico árabe que consiste en carne picada con especias. Se amasa manualmente hasta conseguir forma de pequeñas hamburguesas o albóndigas («kefta» significa «mano»). Envueltas en una espesa salsa de tomate un pelín picante y recubiertas de huevo, fue una de las delicias en tradicional recipiente de barro que nos recibió en el coqueto hotel de la Garganta del Dades, al sur del país camino del desierto.

Kefta

Kefta

 

Segundo plato: fritura de pescado.

Marruecos es un país completo: desierto y oasis de palmeras, montañas de cumbres nevadas, riscos y valles… Y costa, kilómetros de mar cálido y apacible en el norte: el Mediterráneo; más salvaje y frío en el oeste: el Atlántico. En los pueblos y ciudades con puerto es fácil encontrar pescado y marisco fresco y, lo mejor, a precio irrisorio.

Fritura de pescado y gambas

Fritura de pescado y gambas

Postre: Té de hierbabuena con dulces árabes.

Dulce y sabroso, el té en Marruecos es una religión. Una costumbre símbolo de hospitalidad y amistad, que se sirve durante todo el día, después de cada comida o como excusa para entablar conversación. Para una tarde de distensión, se le pueden agregar un platito de pastas y dulces cuya esencia es siempre la miel, las almendras o los dátiles. Como si de Marrakech nos hubiéramos trasladado de repente a la Arabia de «Las mil y una noches».

Marruecos

Té de hierbabuena con dulces árabes

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cosmopolillaBoBelén (Mis viajes y sensaciones)LILIÁN VIAJERAMar Vara Autores recientes
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Hi Patri Ayer que regresaba a Málaga lo leí en pleno aeropuerto, así que me dieron ganas de tomar un vuelo para ir a Marruecos en ese momento, sobre todo cuando comentaste por Twitter que mejor que hacer cous cous era tomar uno desde Madrid. Es que la comida marroquí… Leer más »

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