Palacios de Marrakech

"Nada es duradero. Toda alegría se desvanece. Todo pesar se olvida." Las mil y una noches.

Las cigüeñas “hacen gazpacho” bajo un cielo sin nubes y un sol de justicia. Sus formidables nidos que han cimentado año tras año como casa donde pasar el invierno se yergue sobre una torre sin tejas ni tejado. Tan sólo adobe desnudo y gastado por el viento. Muros que rodeaban las alcobas, el harem, las estancias privadas y los estanques ahora secos del sultán Ahmed al-Mansur Dhahbi. El Badi fue uno de los más bellos palacios de Marrakech, hoy en ruinas. Una vieja gloria testigo de aquellos tiempos en los que la ciudad imperial fue la próspera capital de un reino bajo la luz de la dinastía saadí. Un pasado de leyenda que se derritió como las nieves de los picos del Alto Atlas al llegar la primavera. Quién sabe si volverá a brillar…

Cigüeña, Palacio El Badi

Cigüeña, Palacio El Badi

Los sultanes hace mucho que se marcharon de la Ciudad Roja. Pero Marrakech sigue siendo la princesa de Marruecos. Su aura de lujo y exotismo sobrevive tras las tapias de una medina destartalada y caótica, por la que es misión imposible no perderse. Su gran plaza de Jamaa el Fna es “el teatro más grande del mundo”, donde cada atardecer se dan cita los olores, colores y sonidos de esta África del norte multicultural y cosmopolita, lugar de exilio de expatriados, cineastas y artistas. Recorrer el zoco, la Madraza, los curtidores y adentrarse por sus antiguos palacios es empaparse del espíritu mágico de Oriente, esperando que al frotar una lámpara maravillosa aparezca ese genio travieso que nos conceda un deseo tan sólo con imaginarlo…

Lámparas de Marrakech

Lámparas de Marrakech

Palacios de Marrakech. 

“Cuanto voy a contarte a ti y a todos mis honorables invitados no me ocurrió si no porque el destino ya lo había dispuesto de antemano. Porque toda cosa escrita debe acaecer sin que sea posible rehuirla o evitarla”. Las mil y una noches. 

Medina de Marrakech

Medina de Marrakech

Palacio El Badi, “el incomparable”. 

Ahmed el Mansour fue el gran sultán del siglo XVI. Atravesó las cumbres, las dunas doradas del desierto y conquistó Tombuctú. Un botín de oro le sirvió para recubrir paredes y techos de su nuevo palacio, erigido para celebrar otra victoria, contra los reyes portugueses. En El Badi el agua brotaba de las fuentes y reflejaba el sol en estanques de flores perfumadas. En las salas de mármol de la India se rasgaba el laúd y entonaban canciones de amores prohibidos. Marrakech vivía el Renacimiento de la ciudad cinco siglos después de su fundación y de haber sido la próspera capital del reino de los almohades, que se extendía por el norte hasta Sevilla.

Entrada al Palacio El Badi

Entrada al Palacio El Badi

Estanque, Palacio El Badi Marrakech

Estanque, Palacio El Badi, Marrakech

Pero el esplendor se marchitó pronto. Los saadíes se enzarzaron en una guerra civil que culminó cuando el príncipe árabe Moulay Rachid ascendió al trono. Fue su heredero quien despojó al Palacio El Badi de sus tesoros y trasladó la capital a Meknés, dejándolo en ruinas. Hoy su interior alberga un museo con el minbar de la mezquita de la Koutoubia, una joya de cedro con plata y oro del S.XII.

Palacio Badi y El Atlas

Palacio Badi y El Atlas

El brillante palacio de la Bahía.

El visir Ahmed ben Moussa tenía un sueño: construir el palacio más grande de todos los tiempos. Un logro que quiso hacer realidad en pleno Romanticismo, siglo XIX, edificando una mansión inspirada en la arquitectura tradicional de al-Andalus. Esta suntuosa obra se la dedicó a su esposa preferida (tenía otras tres, además de una veintena de concubinas): “el palacio de la bella” o “la brillante”.

Palacio Bahia, palacios de Marrakech

Palacio Bahia, palacios de Marrakech

Suelo del palacio Bahia

Suelo del palacio Bahia

Nada menos que ocho hectáreas de superficie, con 160 alcobas en un mismo nivel, entre patios, albercas y jardines. El dibujo de los azulejos son reminiscencias del palacio nazarí de La Alhambra. Techos labrados en madera de cedro, arcos y puertas artesonadas dignas del sultán de Las mil y una noche. Tras las celosías y verjas pintadas parece que se oculta Sherezade, preparando su historia, dispuesta a mantenerse con vida otra noche más. El visir murió. El sultán vació el palacio pero siguió utilizando su gran patio y la Sala de Honor para recepciones oficiales.

Palacio Bahia, Marrakech

Palacio Bahia, Marrakech

Ventanas del palacio Bahia

Ventanas del palacio Bahia

Palacios de Marrakech: Dar el Bacha. 

Escondido entre el enjambre de callejuelas de la Medina se ubica el más misterioso de los palacios de Marrakech: Dar el Bacha, también llamado Dar el Glaoui. Un palacio real donde vivió uno de los personajes más célebres y crueles de la Ciudad Roja, Thami el Glaoui, el señor del Atlas. Famoso por protagonizar escándalos y alojar a políticos extranjeros, hoy sus muros de ricas salas y patios permanece cerrado al público. Sin embargo, esta zona merece una visita ya que se ubican galerías de arte, encantadores riad en los que sentirse como una sultana o  curiosos establecimientos como la librería Dar el Bacha.

Una puerta a los palacios de Marrakech

Una puerta a los palacios de Marrakech

Comer en un palacio de Marrakech.

Saborear un delicioso cous cous con verduras o un tradicional tajín en un auténtico palacio del S.XVI, en un salón de decoración árabe, rodeada de velas, músicas, con espectáculo de danza del vientre incluido, es posible en plena Medina en restaurantes como Dar Essalam. Un local que ya sedujo a Winston Churchill y al cineasta Alfred Hitchcock, quien rodó una escena de “El hombre que sabía demasiado”.

Restaurante Dar Essalam en Marrakech

Restaurante Dar Essalam en Marrakech

Dormir en un palacio en Marrakech.

Ahora bien, también es posible sentirse esa princesa Sherezade moderna, sin ningún rey opresor, y vivir nuestra auténtica Mil y una noches en un palacio de Marrakech. Para nostálgicos: el Hotel Palais Khum, riad que presume de haber sido residencia de huéspedes tan eminentes como Winston Churchill o Roosevelt. De inspiración hispano- marroquí nada como atreverse a soñar con la suntuosidad del Palais Dar Donab, con una piscina invita a no salir de ella, aunque esperen al otro lado los vestigios de la Ciudad Roja e Imperial del gran Marruecos.

Palais Dar Donab, Marrakech

Palais Dar Donab, Marrakech

Palacios de Marrakech. Datos prácticos.

Horarios y precios:

  • Tanto El Badi como el Palacio de la Bahía abren a diario de 8 a 17h. Precio: 10 DH (1€)

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