Explorando el norte de Marruecos

Al otro lado del Estrecho: relato de una escapada al norte de Marruecos.
Larache

Larache, viaje al norte de Marruecos

Viaje al norte de Marruecos. Introducción.

Tan sólo 14 kilómetros separan Europa de África. Allí donde se juntan las  cálidas aguas del Mediterráneo con las frías atlánticas comienza un nuevo continente, desconocido y fascinante. Marruecos es una de sus puertas, exótico y palpitante, familiar y extraño a la vez. En el norte sus pueblos blancos y azules pegados a la costa añoran un pasado andalusí no muy lejano. Sus casas de paredes encaladas adornadas de buganvillas y sus gatos al sol, arrojan retales de una tradicional Grecia que aún guardo en mis recuerdos.

Habitantes simpáticos, pícaros y hospitalarios; Marruecos es cambiar el chip, relajarse y sentarse a degustar un té de hierbabuena sin otro entretenimiento que observar a los transeúntes. Porque allí el tiempo corre más despacio: prisa mata, amigo.

Gatitos en Assilah

Gatitos en Assilah

Ruta de cuatro días por el norte de Marruecos.

Recorrido: Tánger – Assilah – Larache – Tetuán.

Cómo llegar a Tánger: en barco o avión.

Tánger queda muy cerca en barco: numerosos ferrys cruzan el Estrecho desde Tarifa o Algeciras, prácticamente hay uno cada hora. El único problema es que el viento azota a menudo con fuerza la punta sur de la península, así que puede ocurrir que haya temporal y se suspenda de forma transitoria, con lo cual sólo queda esperar a que amaine. Desde Tarifa se tarda una hora y el pasaje cuesta unos 60 euros ida y vuelta. Hay diversas compañías, como Balearia, FRS o Trasmediterránea. En Direct Ferries se pueden comparar horarios y precios de todas ellas y comprar el pasaje.

En avión desde Madrid con Ryanair: esa fue mi opción. Un vuelo comprado con tres meses de antelación, costó aprox. 100 euros. Una advertencia: en el puesto fronterizo exigen que anotes el lugar (dirección postal y teléfono) en el que vas a pasar la estancia. Se montó una buena cola porque mucha gente no lo recordaba, lo tenía en la maleta… ¡Así que llevadla en mano! Los que vinieron en barco no tuvieron este problema.

Alojamiento en Assilah:

Como íbamos varias personas, decidimos alquilar una casita en Assilah a través de homelidays, dentro de la Medina, con patio y terraza. Una buena idea ya que nos permitió ahorrar comprando café, pan etc. para desayunar y cocinar en ella. El precio: cuatro días (tres noches) por 180 euros en total. Aquí os dejo unas instantáneas, ¡la verdad es que nos quedamos prendados de ella!

Patio de Assilah

Patio de Assilah, nuestra casa al norte de Marruecos

 

Cocina

Cocina

 

Dormitorio casa de Assilah

Dormitorio casa de Assilah

Moverse por Marruecos.

Existen varias alternativas: coche de alquiler, taxis, transporte público. Hay que tener en cuenta que en Marruecos se conduce mal, tirando a muy mal y las carreteras son estrechas y tortuosas. ¿Cinturón de seguridad? “No es necesario, amigo“. Adelantar a cinco vehículos seguidos en un cambio de rasante a 140 km por hora parece ser una práctica habitual… Así que, si se coge un taxi, mejor abstraerse y admirar el paisaje… Si se alquila un turismo, mucha precaución con los demás vehículos y prudencia, pues hay controles en cada rotonda. Eso sí: hacedlo con antelación, luego allí en las oficinas locales es complicado que tengan disponibles. Nosotros según el día y el destino combinamos tren, taxi y transporte colectivo (el “party bus“, todo un periplo).

Autobús por Marruecos

El “party bus”

La gastronomía marroquí.

La comida marroquí es simplemente deliciosa. Es un placer degustar los típicos platos como el cous-cous o tajine de pollo y/o verduras… Y pescado y marisco rico, variado y  sobre todo muy barato. La harira, sopa a base de verduras, lentejas y garbanzos, es también muy sabrosa y, pese a lo que parece, nada pesada. La repostería árabe merecería todo un capítulo, con sus irresistibles dulces a base de almendras, dátiles o pistachos.

Tajine

Tajine en Assilah, norte de Marruecos

Cuaderno de viaje:
Día 1 – Tánger – Assilah.

El puerto, donde desembarca el ferri, está en el centro de la ciudad, junto al paseo marítimo de Tánger y la entrada a la medina.

Desde Tánger a Assilah hay un tren que cuesta 16 DH y tarda 40 min. aprox. Sale cada dos horas. Los horarios se pueden consultar en la Web de horarios trenes de Marruecos (www.oncf.ma/). Del puerto a la estación de tren hay unos 40 minutos caminando, aunque os digan que son diez no os lo creáis: doy fe de que está lejos, por lo que recomiendo coger un taxi.

Estación de tren de Tánger

Estación de tren de Tánger

Del aeropuerto al centro de Tánger se tarda una media hora, más o menos como a Assilah. Nosotros decidimos ir directamente del aeropuerto a Assilah, donde habíamos quedado con el resto de amigos, que venían en ferri y tren. Es importante negociar bien el precio y encontrar a pasajeros con el mismo destino: bienvenido al país del regateo.

Assilah, un pueblo portugués en el Atlántico.

Assilah

Assilah, norte de Marruecos

La llegada a Assilah no pudo causarme mejor impresión: un sol espléndido y el mar está en calma; apenas una brisa marina mece las elegantes palmeras que bordean las antiguas murallas, del S.XV. La primera tarde la dedicamos a explorar la pequeña ciudad costera, antiguo bastión de portugueses. La Medina de Assilah está magníficamente conservada, siendo una maraña de calles blancas y estrechísimas, rodeadas por la muralla de arcilla sobre las rocas que la protege del mar y antaño de los corsarios. Aquí os dejo un enlace a la  Historia de Assilah.

Assilah

Assilah

De paseo por Assilah, entre el azul y el blanco…
Puerta de Assilah

Puerta de Assilah

 

Medina de Assilah

Medina de Assilah, norte de Marruecos

Al atardecer habitantes y turistas se congregan en su espigón a admirar la puesta de sol sobre sus muros.

Espigón de Assilah

Espigón de Assilah

Los típicos sitios para turistas como Casa Pepe, Casa García o La Place, son todos muy céntricos, junto a la muralla en la entrada principal a la Medina. En ellos se puede comer pescado, marisco y platos tradicionales ricos y de calidad, pero a precio español. También sirven cerveza, por 25-35 DH. Restaurantes más económicos (pero sin cerveza) y muy agradables son los situados tras la muralla, en ajardinadas terrazas pegados a sus piedras.

Cena en Assilah

Cena en Assilah

Pero antes de la cena, por la tarde, no hay que perderse la hora del té de hierbabuena: en las terrazas se acomodan los marroquíes, siempre mirando frente a la calle, a degustar su dulce infusión, acompañada de dulces o frutos secos como cacahuetes, que ofrecen los vendedores ambulantes que pululan por doquier.

Sólo digo: allí donde fueres, haz lo que vieres… ¡Al rico té!

Té de menta

También abundan los puestos con caracoles, huevos duros (esto sí que me sorprendió) y garbanzos cocidos. Los de zumos de naranja en los que los hacen al momento son baratos y ricos: Marruecos tiene muy buenas naranjas, ¡hay que aprovechar!

Puestos de caracoles

Puestos de caracoles

Los mercados son un buen lugar para perderse y adquirir productos locales: especias, fruta, aceitunas, té, cous cous al peso, etc. En el interior de la Medina están las tiendas de ropa, pulseras, bolsos y mochilas de cuero, alfombras y los típicos sovenires. Los mercados se sitúan fuera: en la parte de atrás de las murallas y al final de la Avenida Mohamed V, muy cerca de la iglesia cristiana.

Iglesia de Assilah

Iglesia de Assilah

Larache, vestigios de un pueblo español al norte de Marruecos.

Día 2 – Assilah – Larache.

Nuestra intención para el segundo día en Assilah era haber ido a la playa. Las más bonitas, según nos habían dicho: las cuevas y la playa del francés. Pero amaneció con bastante fresco y nublado por lo que sustituimos el plan playa por una excursión a Larache, pueblo situado en la línea de costa, a unos 30 minutos en coche en dirección sur. Para ir cogimos dos taxis, no sin antes negociar precio, por 300 DH nos llevaron a los ocho repartidos en dos taxis y en un ratito después de jugarnos la vida varias veces estábamos en Marruecos profundo.

Larache mercado

Larache mercado

Y es que Larache es un pueblo mucho menos turístico y más auténtico que Assilah, tan primorosamente cuidado y bien pintadito, a quien uno de los miembros de la expedición ya había bautizado como “el parque temático”. La Medina de Larache es un hervidero de autóctonos comprando fruta, ropa, cachivaches o pollos, vivos en sus jaulas o colgando en los puestos sin ninguna refrigeración…

Carnicería

Carnicería

A la Medina se accede desde una puerta de ladrillo roja: desde allí comienza el laberíntico recorrido por sus pasadizos abovedados, donde las fachadas de desconchones blancos y azules de sus casas se apretujan.

Larache

Larache

Es fácil perderse por las callejuelas de Larache…
Medina de Larache

Medina de Larache

Medina de Larache

Medina de Larache

Medina de Larache

Medina de Larache

Hacia arriba: el “Chateau Español”, vestigio de cuando los españoles estuvieron allí y desde donde se puede obtener una buena panorámica de la villa. Nos recibieron nos niños jugando a la pelota en la placita y unas cabras echando tranquilamente la siesta: quién no diría que es una estampa de la España de hace treinta años…

Chateau Español

Chateau Español

Hacia abajo: el puerto, donde comimos en una terraza un plato de sardinas asadas por 13 DH (un euro). También compramos marisco en el mismo muelle, recién pescado, y nos lo hicieron en el mismo bar.

Sardinas asadas

Sardinas asadas

Con la tripa bien llena sin que apenas se resintiera el bolsillo (y qué gran satisfacción…) nos sucedió un simpático suceso: en una placita preguntamos a un señor por un lugar cercano donde tomar té y él mismo nos invitó, no sin antes ofrecernos una fuente  de cous-cous en la misma puerta de su casa. Con esta cálida muestra de hospitalidad nos despedimos de Larache  y volvimos directamente a Assilah.

A la entrada de Larache nos recomendaron visitar unas ruinas romanas: Lixus. No llegamos a parar, pero son de entrada gratuita y puede resultar un paseo agradable.

Cous cous en Larache

Cous cous en Larache

Tetuán, perdidos por la gran y auténtica medina del norte de Marruecos.

Día 3 – Assilah – Tetuán.

El tercer día de nuevo nuestros intentos de playear se vieron frustrados por un tiempo cada vez más cambiante: otro día fresco y medio nublado, por lo que por durante el desayuno acordamos ir a Tetuán. Nuestra primera idea fue alquilar dos vehículos, pero al no haberlo previsto con antelación no había disponibles. Nos dirigimos a la estación a preguntar, pero los autobuses daban una vuelta enorme y tardaban horas en llegar… Así que la opción fue coger un transporte privado: en un solar junto a la estación había varias furgonetas con chóferes. Tras un rato de duras negociaciones conseguimos que por un precio razonable (700 DH) nos llevaran ida y vuelta a Tetuán, en el que llamados  “el party bus“.

Dos horas de recorrido en una furgoneta, que nos recordaban a las que usan los de mi pueblo para ir a recoger tomates, atravesando medio norte de Marruecos por carreteras de cabras con música árabe como B.S.O. de fondo… Por no mencionar que cuando les dimos un poco de cuerda a los dos chicos que acompañaban al chofer y les tocamos las palmas se vinieron arriba y se pusieron a bailar (de ahí el nombre de “party bus“). Toda una experiencia para no olvidar…

Tetuán: una ciudad enorme, entre montañas verdes que terminan en el Mediterráneo, nada tiene que ver en sus dimensiones con la apacible Assilah donde veníamos. Caótico tráfico, aglomeración de gente, amalgama de colores, olores… Desde la plaza Primo comienza el bazar y junto al Palacio se accede a la Medina, que merece todo un día de inspección. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sus infinitas calles son un laberinto que asombran y extravían al turista más experto.

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán, viaje al norte de Marruecos

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán

Medina de Tetuán, viaje al norte de Marruecos

¿A cuánto está la caja de gato?
Caja de gatos

Caja de gatos

Comimos cous cous y carne asada en un lugar recomendado por unos amigos que viven allí: en una de las terrazas a las que se accede desde el pasaje que hay justo enfrente del Teatro Español, en la calle que baja del Palacio Real a la plaza Primo. De nuevo un acierto, rico y barato.

Y de vuelta a Assilah en el Party bus, otra sesión de curvas a ritmo bereber… Para recuperar fuerzas, ¡una harira calentita!

Harira

Una rica harira, viaje al norte de Marruecos

De vuelta a Tánger…

Día 4 – Assilah – Tánger.

Nos despedimos de la bella Assilah y cogemos el tren de vuelta a Tánger. Antes de embarcar a Madrid, un paseo por el paseo marítimo y la Medina, atestada de turistas españoles regateando en los bazares. No sé si fue el día gris que me tocó, o la sensación de “esto ya lo he vivido muchas veces en la Alcaicería de Granada”, pero Tánger fue lo que menos me gustó de esta primera incursión al Norte marroquí…

Tánger

Tánger

Imprescindible subir hasta el mirador donde se divisa el mar y el Estrecho y contemplar la otra orilla, esa que tantos ansían y se dejan la vida intentado llegar…

Después de cuatro días intensos decimos adiós a Marruecos, país que me ha atrapado: nada más llegar, me vi buscando vuelos a Marrakech. Muchas ganas de volver y conocer el sur del país. Próximamente…

Murallas de Tánger

Murallas de Tánger

Me despido con un proverbio árabe:  

“Aquel que no viaja no conoce el valor de los hombres”

9 Comentarios

  1. Responder

    Calíope Viajes Vivencias

    3 febrero, 2015

    Marruecos me alucina. De esta ruta que nos narras no conozco Larache, el resto sí y me encanta, aunque la última vez que he estado en Asilah me ha parecido menos auténtica que hace años, una pena, aun así merece la pena. Preciosas fotos! esas cajas llenas de gatos las veo cada vez que cruzo el estrecho, je je je, las mar de a gustito que están. Un saludito.

    • Responder

      @lacosmopolilla

      9 febrero, 2015

      A mí también me gusta mucho Marruecos, es alucinante cómo a sólo unos kilómetros se descubre un nuevo mundo de olores, sensaciones, paisajes… Efectivamente Assilah quizá es demasiado turístico, Larache está más descuidado, pero mucho más “auténtico”. Este año toca ir al sur, al desierto ¡ya os contaré! Un abrazo.

  2. Responder

    Glo

    5 marzo, 2015

    Marruecos no es uno de mis destinos tops… no se nunca me ha llamado la atención. David si que pasó unos días por allí y volvió encantado y tras lo que me contó y tu post me empieza a interesar bastante. A ver si puedo hacer una escapadilla hacia allí y te cuento 😉

    • Responder

      @lacosmopolilla

      5 marzo, 2015

      Je je te entiendo, a mí antes me pasaba lo mismo (debe ser la edad 😉 no me atraía mucho y antes prefería conocer las grandes ciudades monumentales tipo Florencia, París… Pero últimamente me atrae mucho acercarme a otras culturas y me he dejado fascinar por Turquía (Estambul es increíble), Marruecos… Y tanto me ha gustado que vuelvo en Semana Santa, a Marraketch y el desierto. Así que ya os contaré. Un besazo, Glo.

  3. Responder

    ViajesxelMundo

    5 marzo, 2015

    Precioso Marruecos, lástima que cuando fui no tenía ni blog (2003) y escribir ahora sería muy descabellado :p

    • Responder

      @lacosmopolilla

      9 marzo, 2015

      Pues ya sabes, a repetir, es bueno, bonito y barato je je je un abrazo

  4. Responder

    Mar Vara

    5 marzo, 2015

    Qué post más completo! Me lo guardo para cuando vaya por allí, que tengo muchas ganas. Unas fotos preciosas y muy buenas recomendaciones.
    Un abrazo!

    • Responder

      @lacosmopolilla

      9 marzo, 2015

      ¡Gracias, Mar! Espero que te guste mucho, ya me contarás. Un abrazo.

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