Siglo II de nuestra era. Pausanias, viajero y reputado geógrafo del Imperio, cruzó la puerta de los Leones adentrándose al corazón del antiguo reino de Micenas. La ciudad de Agamenón, héroe de La Iliada que lideró la Guerra de Troya, ya estaba en ruinas, condenada al olvido y la desidia, devorada por el viento y la maleza. El escritor documentó todo aquello que encontró a su paso: las viejas murallas, los restos del palacio del rey micénico, las gradas de un antiguo teatro… El esplendor y la gloria de la urbe más importante de la Antigua Grecia durante el periodo micénico -del 1600 al 1100 a.C.- estaba reducido a polvo. No será hasta mediados del siglo XIX cuando se excave y recupere parte del legado bajo tierra. Hoy, planificar una visita a Micenas es una de las experiencias imprescindibles que hacer en el Peloponeso.

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Visita a Micenas, Patrimonio de la Humanidad.
Sol cegador y cielo azul intenso en Nauplia, la ciudad más bonita de Grecia. Por su ubicación, esta coqueta urbe con tres castillos a orillas del mar es la base ideal para explorar los tesoros arqueológicos de la parte oriental del Peloponeso. Empezando por el teatro del Epidauro y Micenas -se pueden combinar las dos en un mismo día- a 23 kilómetros en coche, e incluso Esparta y Mystras, un poco más retiradas.

Según la mitología griega, el semidiós Perseo fundó la ciudad de Micenas, tras la muerte accidental del rey de Argos. Protegida por Hera, la esposa de Zeus, fue próspera y rica en oro durante siglos. En las fuentes del Antiguo Egipto, Micenas ya aparece mencionada en una inscripción del templo funerario del faraón Amenhotep III.
El yacimiento arqueológico de Micenas.
Un aire seco y caliente da la bienvenida a la legendaria ciudad de Micenas. La Puerta de los leones, -dos leonas según los expertos- reconstruida en 1841 por el arquéologo griego Kyriakos Pittakis, hace a su vez de portal del tiempo, dando paso al recinto amurallado sobre una colina.

Las siguientes excavaciones a cargo de británicos y atenienses fueron destapando poco a poco los misterios de la vieja Micenas: el Círculo de Tumbas A y B, distribuidas a lo largo de una fosa circular. Las más antiguas están fechadas en el siglo XVII a.C. y en ellas encontraron objetos minóicos que se exhiben en el Museo Arqueológico como piezas de valor incalculable, únicas. Sin duda, si te gusta el arte y la historia, Micenas es una parada imprescindible en una ruta por Grecia.

Los restos del palacio real.
Las murallas ciclópeas con las que se protegía a la ciudad y los restos del palacio del rey, en la parte alta del recinto, pertenecen a la época de prosperidad de Micenas. Una majestuosa entrada con columnas era el vestíbulo para una residencia de planta cuadrada distribuida en torno a un patio central. En estas estancias gobernaron los caudillos de la ciudad, contemplando la vasta extensión del paisaje del Peloponeso a sus pies. Un paisaje de valles, montañas y colinas hasta llegar al golfo de Nauplia. También entre las ruinas de Micenas han sido identificadas casas de sirvientes, artesanos y guerreros, extrayendo vasijas y otros objetos cotidianos.

Pueblo luchador, los vestigios de un santuario dedicado a la fecundidad y un templo donde adorar al dios de la guerra arroja luz sobre el carácter de los micénicos. Otros increíbles hallazgos son las tablillas de arcilla con inscripciones en un primitivo alfabeto lineal.

Existen varias teorías sobre la decadencia y abandono de Micenas. Guerras y terremotos la hicieron debilitar y terminó perdiendo su hegemonía y poder. El golpe definitivo parece que fue asestado por sus vecinos, los habitantes de Argos, quienes sitiaron la ciudad en el 468 a.C.
La tumba de Agamenón.
En la parte exterior de la acrópolis de Micenas, al parecer, están ubicadas las tumbas de las personalidades más relevantes de la ciudad. En la colina Panayitsa destaca el llamado Tesoro de Atreo o Tumba de Agamenón: se trata de un tholos -recinto funerario abovedado- realmente monumental, datado en el 1250 a.C. Saqueada en la Antigüedad, no pasó desapercibida para el viajero Pausanias, quien la describió en sus escritos. Ni por los británicos muchos siglos después: el conde de Elgin, entonces embajador, se apropió de parte del dintel de la entrada, llevándolo al museo Británico de Londres.

¿Quién fue Agamenón? Héroe de la guerra de Troya.
Hijo del rey Atreo y de la reina Aérope, Agamenón reinaba en Micenas y era el gobernante más poderoso de Grecia cuando se produjo la terrible ofensa a su hermano Menelao, rey de Esparta: su esposa Helena lo abandonó, huyendo con el príncipe Paris a Troya. Así comienza el gran poema épico escrito por Homero La Iliada. El rey Agamenón lidera las tropas como comandante jefe comandando la flota de barcos dispuesta a asediar Troya durante 10 años, hasta destruida finalmente con la argucia del «caballo».

Según la obra de Homero, Agamenón fue asesionado a traición en su regreso a Micenas, por el amante de su mujer Clitemestra. Antes de marchar a la guerra habían tenido varios hijos, famosos en la posteridad y la mitología griega: Orestes y Electra. Agamenón fue adorado en los siglos posteriores en la Grecia clásica, levantándose estatuas en su honor. La máscara funeraria en oro encontrada en Micenas lleva su nombre -hoy se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas-. Sin embargo, los historiadores no la atribuyen a su persona, si no a un monarca o noble que debió vivir en Micenas unos tres siglos antes al héroe homérico.
El Museo Arqueológico de Micenas.
La visita a Micenas no está completa sin recorrer las salas del pequeño museo en la base de la acrópolis. Si bien las piezas más importantes -como la máscara de Agamenón- se encuentran en Atenas, en el museo de Micenas hay numerosos objetos de la vida cotidiana, cerámicas y otros utensilios destinados a los rituales funerarios. Una interesante colección de piezas micénicas que ayuda a entender o visualizar cómo era la vida aquí, en el Peloponeso occidental, en la época de esplendor de Micenas.
Muy cerca de Micenas: el teatro del Epidauro, el mejor conservado de la Antigua Grecia. ¡No te lo puedes perder! Desde Atenas puedes reservar un tour para conocer Corinto, Micenas y el teatro del Epidauro, los monumentos más impresionantes de todo el Peloponeso.
