La Alcazaba, qué ver en Rabat en un día
África Marruecos

Qué ver en Rabat, la incomprendida capital de Marruecos

Escrito por la
el
23 abril, 2020

Rabat tardó en llegar. Ya sabéis mi fascinación por el país al otro lado del Estrecho, tan diferente, exótico, apenas a una hora de vuelo o barco de la Península Ibérica. Pero en mi lista de sitios deseados que visitar en Marruecos su capital no estaba entre las prioridades. Quería conocer Chefchauen, el tesoro azul del Rif.  La maravillosa Essaouira, entre el cielo y el mar, escenario de Juego de Tronos. Perderme en el mar dorado de dunas del sur… Y las plazas de especias y zocos de Marrakech. Postales típicas de Marruecos. Además, había escuchado que no había nada que ver en Rabat, si acaso echar un vistazo fugaz de camino a la gran Mezquita de Casablanca. Así pues, no me decidí a darle una oportunidad hasta mi quinto o sexto viaje, tras haber satisfecho esos otros lugares más turísticos. ¡Ay, qué equivocada estaba!

Qué ver en Rabat, Marruecos

Qué ver en Rabat, Marruecos

«Quien cree sólo lo que oye, juzga lo que no ve». Proverbio árabe

Cómo llegar a Rabat.

Si bien en mis anteriores viajes a Marruecos lo hice en avión – vuelo directo desde Madrid– en esta ocasión, por encontrarme en Andalucía, decidí probar a tomar el barco en Tarifa. La sensación de alejarse de la puntita de Europa durante 14 kilómetros, donde se mezclan las aguas del Atlántico y el Mediterráneo, y entrar a un nuevo continente es mucho más real que con un paseo por las nubes. Una vez en Tánger: tren de alta velocidad, precio: 12€. Desde otras ciudades como Fez y Marrakech también hay tren a Rabat pero aún no han construido -aunque está en proyecto- el rápido. Marruecos se moderniza a pasos agigantados.

Tarifa desde el barco a Marruecos

Tarifa desde el barco a Marruecos

El turismo en Rabat. 

A pesar de ser la capital del país, lo que más me sorprendió de Rabat es que es poco turística. Apenas encontré gente en sus monumentos emblemáticos. Perderse por la medina resultó un continuo contraste de sensaciones, mezcla de olores y colores, puestos de productos frescos… Ritmo constante que se altera de tanto en tanto con la llamada la oración. En esta ciudad no te atosigan como en Marrakech o Tánger, invitando a comprar en las tiendas, continuamente. Eso ya, es un punto a su favor. El tiempo en Rabat es más frío que en el sur del país, nuboso durante el invierno, con amaneceres en los que la ciudad se despierta bajo una espesa niebla procedente del mar… Así pues, si tuviera que definir a la capital de Marruecos con una sola palabra, diría que es auténtica. Rabat es de verdad. 

La kasbah, qué ver en Rabat, la capital de Marruecos

La kasbah, qué ver en Rabat, la capital de Marruecos

Seguridad en Rabat. 

Como siempre que he viajado por Marruecos, no he tenido ningún problema y me he sentido segura. Aunque -y tomad nota, viajeras- me aconsejaron que, a partir de las 10 de la noche, cuando se retiran los puestos de comida ambulante y la Medina se queda desierta, es mejor no andar por las callejuelas solitarias.

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Alojamiento en Rabat: el encanto de un riad tradicional.

Por comodidad, el trato y la situación. Un patio cuadrado donde disfrutar de un delicioso desayuno tradicional con té de menta, pan de pita, zumo, miel… Una terraza con vistas a los tejados de la ciudad. Gestionado por una familia local, mucho más acogedor que una gran cadena: en plena medina, en el bullicio de las tiendas de las callejuelas, se abre la tranquilidad tras la cancela del riad Jbara.

Desayuno en el riad de Rabat

Desayuno en el riad de Rabat

Te puede interesar: echa un vistazo a esta Guía de viaje a Marruecos.

24 horas en la capital de Marruecos: qué ver en Rabat en un día.

La capital marroquí resultó un excelente campamento base para conocer todo lo que ver en Rabat y en Casablanca en una excursión de un día en tren. Si da tiempo, se puede incluir en el itinerario la ciudad imperial de Meknes. Un triángulo completo para una escapada poco convencional a Marruecos, huyendo de lo masificado. Pero ahora, vamos a centrarnos en los principales lugares que ver en Rabat:

Entrada a la medina de Rabat

Entrada a la medina de Rabat

La Medina de Rabat.

Tras la oración de la mañana se monta el mercado intramuros. Una lonja callejera con puestos con naranjas apiladas, piletas de aceitunas, gallinas, pirámides de especias con vivos colores, patas de camello…  La gente hace cola en el horno de pan. Zumos, frutas, té, dulces recién hechos. Perderse por la vieja medina es de mis pasatiempos favoritos cuando viajo a cualquier ciudad de Marruecos. La de Rabat es enorme, dando comienzo en las puertas del recinto amurallado y extendiéndose por todo el corazón de la ciudad.

Babuchas en Rabat

Babuchas en Rabat

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El Zoco del Oro.

La calle de las frutas, la de las telas de colores para elaborar complejos vestidos… Uno de las zonas más cotizadas de la Medina de la capital marroquí es el distrito de los joyeros de Rabat: Souk es Sebat. Bajo un techo de juncos se distribuye el zoco de artesanos de la plata y el oro, con el destellos de lámparas mezclado con el olor penetrante de las babuchas y prendas de cuero.

El Zoco de Rabat

El Zoco de Rabat

Toma nota: ¿el rincón más auténtico de Rabat? El entramado de callejuelas tras el Arco de Bab Diouana, con los Telares y otros puestos artesanos.

Ciudad extramuros: Avenida de Mohamed V.

Rabat, ciudad de contrastes. A un paso de la muralla nos topamos con la fachada más moderna de Rabat. La gran Avenida de Mohamed V es una mezcla de edificios coloniales -época del protectorado – con mansiones de estilo europeo, tiendas, cafeterías, cajeros automáticos, el Teatro Nacional… En ella se ubica la estación de tren, en cuya puerta se toman los petit taxis azules para moverse por la ciudad.

La kasbah de los Udayas.

El lugar que más me gustó de la capital de Marruecos. Sin duda recorrer la kasbah de los Udayas merece de por sí una visita a Rabat. De origen medieval, pasar bajo Bab el Kebir es cruzar el arco del tiempo: esta puerta da acceso a la Alcazaba de los almohades. Conservada como antaño, la antigua fortaleza recuerda a esos enclaves encantadores como Chefchauen o Assilah con sus callejuelas pintadas de blanco y azul, fuentes de mosaicos de colores, puertas cubiertas de bungavillas, tiendas de kaftanes y chilabas… Y decenas de gatos curiosos y cariñosos, durmiendo al sol. Murallas que finalizan al mismo borde del Atlántico.

Gato en los Jardines Andalusíes, Rabat

Gato en los Jardines Andalusíes, Rabat

Puertas de Rabat

Puertas de Rabat

El museo de los Oudayas relata la historia antigua de esta ciudad imperial, hoy capital de Marruecos. ¿Nostalgia de al-Andalus? La kasbah de los Udayas dio cobijo a miles de moriscos expulsados por el rey Felipe III de la Península Ibérica allá por 1609. Sólo hay que fijarse en los azulejos de estrellas, las palmeras, estanques, jazmines… Una de estas joyas que parece sacada de Cuentos de la Alhambra son los Jardines Andalusíes, anexos a los mismos muros de la Alcazaba.

Los Jardines Andalusíes, qué ver en Rabat

Los Jardines Andalusíes, qué ver en Rabat

Jardines Andalusíes, Rabat

Jardines Andalusíes, qué ver en Rabat en un día

El Paseo Marítimo. 

Bajo la Alcazaba se abre la playa y el puerto de Rabat, con barcos pesqueros amarrados en el muelle. Un largo paseo marítimo es el perfecto escenario para una tarde de pesca entre locales, para charlar o, simplemente, tomar un té al caer la tarde, mientras la luz mengua sobre la antigua kasbah.

Atardecer en Rabat

Atardecer en Rabat

La Torre de Hassan.

Un bosque de columnas rodea la antigua mezquita. La torre de Hassan se define como un minarete hermano en tiempo y en estilo a la Giralda de Sevilla y la Kutubiyya de Marrakech. Sin embargo, lo que se ve hoy es lo único que quedó en pie tras el terremoto de Lisboa y asoló también la ciudad de Rabat, destruyendo entre muchos edificios la gran mezquita.

Torre de Hassan, Rabat

Torre de Hassan, qué ver en Rabat

El mausoleo de Mohamed V.

Junto a la Mezquita -o lo que queda de ella- otro de esos lugares imprescindibles que ver en Rabat es el lujoso mausoleo destinado al último descanso del rey Mohamed V. Un sepulcro real construido entre 1961 y 1971 para el monarca y sus hijos, en estilo clásico árabe-andaluz.

El Mausoleo de Mohamed, Rabat

El Mausoleo de Mohamed, Rabat

El barrio de Salé.

Desde la plaza rectangular de la Alcazaba se perciben el conglomerado de casitas del barrio de Salé, al otro lado del río Bu Regreg, hoy integrado en al ciudad aunque antaño fuera república independiente. Fundada por aquellos exiliados andalusíes, en venganza por la expulsión algunos llegaron a convertirse en temibles corsarios, azotando sin piedad las costas de Andalucía.

Vistas de la República de Salé

Vistas de la República de Salé

Necrópolis de Chellah.

Si se visita Rabat durante un día, es probable que no de tiempo a explorar la Necrópolis de Chellah, en el extrarradio de la ciudad. Recomendable para quien disponga de unas horas de más en Rabat, tomando un petit taxi: descubrirá los vestigios de un antiguo asentamiento romano y medieval convertido más tarde en cementerio en la vieja Salé -conocida en las Crónicas de Ptolomeo como Sala Colonia-.

Dónde comer / cenar en Rabat.

Al atardecer se prenden los fogones de los puestos ambulantes en la plaza de la Medina: es hora de cenar. La opción más económica -aunque no la más cómoda- puede ser adquirir un bocata por 7 DH (0,70€). Aunque, si hay ganas de darse un capricho (y con la gastronomía marroquí eso es inevitable), os contaré un «secreto»: la mejor pastela que he probado en todo Marruecos la encontré en Dar el Medina, en una de las calles principales de la Medina. Deliciosa.

Pastela en Rabat

Pastela, dónde cenar en Rabat

Mapa de Rabat. 

  1. La Medina de Rabat.
  2. El Zoco del Oro.
  3. Bab Diouana: los telares.
  4. Ciudad extramuros: Avenida de Mohamed V.
  5. La kasbah de los Udayas.
  6. Los Jardines Andalusíes.
  7. La Mezquita de Hassan.
  8. El mausoleo de Mohamed V.
  9. Distrito de Salé.
  10. Estación de tren Rabat Ville (tren a Meknes).
  11. Rabat Agdal (tren rápido a Tánger y a Casablanca).
  12. Restaurante: Dar el Medina.
  13. Hotel en Rabat: Riad Jbara
  14. Necrópolis de Chellah

Qué ver en Rabat. Fuente: Google maps.

Lugares que ver cerca de Rabat:

Como comenté en la introducción, la capital de Marruecos es excelente enclave para moverse a otras ciudades cercanas en una excursión de ida y vuelta en el día. Así lo hice durante mi estancia: dediqué una jornada completa a todo lo que ver en Rabat. El segundo día me desplacé en tren a Casablanca, con el objetivo de visitar su preciosa mezquita. El tercer día, a Meknes, ciudad imperial que me recordó mucho por su gran plaza y palacios a Marrakech, pero mucho menos saturada de turistas.

Excursión a Meknes desde Rabat

Excursión a Meknes desde Rabat

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Patricia Rojas
Barcelona

¡Hola! Soy Patri, periodista y apasionada de los viajes. Andaluza de Motril (Granada) desde 2013 escribo en lacosmopolilla.com relatos de lugares y gentes del mundo. En mi web encontrarás completas guías de países y ciudades, consejos para ahorrar viajando, rutas en coche o artículos sobre gastronomía local. ¿Viajamos juntas?

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