Cueva del Aquelarre, Zugarramurdi
España Navarra

Las brujas de Zugarramurdi, el capítulo más siniestro de la Inquisición en España

Escrito por la
el
1 noviembre, 2021

Año 1610, Zugarramurdi. Un pequeño pueblo encajado en las montañas del Pirineo de Navarra, justo en la raya con Francia, se vio sacudido por unos siniestros sucesos que alertaron a la Inquisición. Denuncias, acusaciones cruzadas entre vecinos -la mayoría provocadas por disputas o envidias- acabaron con detenciones, torturas y un Auto de Fe que condenó a morir en la hoguera a 12 mujeres por herejes. La historia más famosa y siniestra de la brujería en España la encontramos en este idílico enclave donde hoy se puede visitar el museo y las cuevas de las brujas de Zugarramurdi, esas que según contaban se reunían en el prado del Aquelarre, lanzaban conjuros y bailaban desnudas hasta el amanecer.

Macho cabrío, el museo de las Brujas de Zugarramurdi

Macho cabrío, el museo de las Brujas de Zugarramurdi

Zugarramurdi, el pueblo de las brujas de Navarra.

Corría el siglo XVII cuando el inquisidor Alvarado llegaba a Zugarramurdi. Un pequeño pueblo abrazado por un bosque frondoso y sombrío, envuelto en la niebla. Eran muchas las leyendas y rumores que se contaban sobre esta villa de caseríos blancos y tejados rojos. Habladurías perniciosas que habían llegado a oídos del Tribunal de Logroño: que sus habitantes eran paganos, que rendían cuentas al maligno en lugar de al Dios único, que en sus cuevas se ocultaban hechiceras para hacer pócimas y conjugar a los elementos, celebraban festines y orgías a la luz de la luna, aquelarres y bailes demoníacos alrededor de una hoguera…

Zugarramurdi, Navarra

Zugarramurdi, Navarra

Si bien la Inquisición llevaba siglos persiguiendo y quemando herejes, es cierto que en España no se instituyó hasta el siglo XVI y sus actuaciones -comparadas con las que se sufrieron en toda Europa- no habían resultado tan perversas. Hasta Zugarramurdi. Un lugar alejado de las grandes capitales, un enclave –el valle del Baztan– escarpado y apartado del mundo donde sus habitantes, especialmente las mujeres, eran herederas de una cultura druida y ancestral. El catolicismo impuesto convivía con los saberes y religiones antiguas, el culto a la madre Tierra -llamada Mari- al sol, la luna, la lluvia y la tormenta a la que daban gracias por la abundancia y las cosechas. Algo que para la iglesia olía a “brujería” y debía erradicar.

Exposición en el museo de las Brujas de Zugarramurdi

Exposición en el museo de las Brujas de Zugarramurdi

La diosa Mari, también llamada Maia, Ama Lur o Matti simboliza el culto a la Tierra. La tradición dice que su forma humana es la de una hermosa mujer que habita en las cuevas o simas. Todos los seres nacemos de Mari y, al morir, regresamos a su seno.

La caza de brujas en Zugarramurdi.

Más allá de la leyenda, lo que sucedió en Zugarramurdi es que la caza de brujas se desató en el pueblo a raíz de varios conflictos entre vecinos supersticiosos, que al parecer resolvieron entre ellos mismos. Pero ya era tarde: las supuestas acusaciones de brujas habían llegado hasta la Inquisición, quien se presentó para estudiar los casos de brujería en Zugarramurdi. El resultado: de los 300 casos expuestos, se procesaron en juicio a cuarenta mujeres de Zugarramurdi, de las que doce fueron condenadas a “purificarse” en la hoguera. Cuando salió la sentencia, cinco de ellas ya habían fallecido, por lo que se depositó en las llamas fue su efigie. Así, estas mujeres eran asesinadas acusadas de practicar ritos satánicos y de brujería. Una terrible historia documentada y contada en el museo de las brujas de Zugarramurdi, ubicado en un antiguo hospital.

Las brujas de Zugarramurdi, museo

Las brujas de Zugarramurdi, museo

La cueva de las brujas.

Si hay una visita indispensable que ver en Zugarramurdi, esa es la sobrecogedora cueva de las Brujas, ubicada a las afueras del pueblo. Las escaleras conducen a una gruta de grandes dimensiones, surcada por las aguas del arroyo Olabidea -en euskera Infernuko erreka, que significa “El arroyo del infierno”-. La roca caliza se extiende por un túnel de 100 metros de largo abierto en sus dos extremos. Un camino de no retorno la atraviesa y rodea pasando por otras cuevas de menor tamaño, también vinculadas a la brujería.

La cueva de las brujas

La cueva de las brujas

Esta ruta era conocida como la del Contrabando, usada por los contrabandistas o personas que huían al amparo de la espesura del bosque de España a Francia y viceversa. Sin duda la orografía de un terreno abrupto ayudó en siglos pasados a la clandestinidad, fuera cual fuera el motivo exacto.

Ruta de los contrabandistas por el Pirineo Navarro

Ruta de los contrabandistas por el Pirineo Navarro

Recomendación: la cueva de las brujas de Zugarramurdi es un recinto cerrado al que se accede adquiriendo la entrada, con un coste de 4,5€ por persona. Consejo: comprarla con antelación en la web de Turismo de Zugarramurdi, ya que por aforo solo garantizan la entrada a las reservas, especialmente concurrida en temporada alta o días festivos. Las entradas al museo se pueden comprar también en esta web.

Bajada a la cueva de las brujas en Zugarramurdi

Bajada a la cueva de las brujas en Zugarramurdi

El origen de “Aquelarre”. 

Como curiosidad, la palabra “Aquelarre” tiene su origen en el término “Akelarrea”. En euskera significa “Prado del Macho Cabrío”: así era denominado el lugar de reunión de las brujas de Zugarramurdi, una extensa pradera verde junto a la también llamada cueva del Aquelarre donde cuentan que pastaba un gran Akerbeltz -macho cabrío- negro, que se transformaba en persona cuando llegaban las brujas.

Prado del Aquelarre, Zugarramurdi

Prado del Aquelarre, Zugarramurdi

¿Existieron brujas en Zugarramurdi?

Aunque dicen aquello de “haberlas, haylas”, lo cierto es que cuando me adentré por la cueva de las brujas de Zugarramurdi hallé un entorno mágico, más propio de “hadas”, bañado por un incandescente sol de otoño que arrojaba destellos dorados sobre los árboles y la hierba. Si alguna vez este rincón estuvo habitado por seres fantásticos, dudo que fueran hechiceras demoníacas. Más bien era sabias o meigas, mujeres que entendían la comunión del ser con la naturaleza, conocían su lenguaje, las bondades medicinales de arbustos y plantas. Mujeres que rendían pleitesía a Mari -la Madre Tierra-; mujeres que quisieron ser libres y vivieron en el tiempo equivocado, condenadas por sus supersticiosos vecinos y la implacable Inquisición, enemiga del saber y la razón.

Cueva de las brujas, Zugarramurdi

Cueva de las brujas, Zugarramurdi

Visitar Zugarramurdi: datos prácticos:

Cómo llegar a Zugarramurdi: el pueblo se ubica a 83 kilómetros de la ciudad de Pamplona, capital de Navarra. Al norte de la comunidad, ya en la raya con Francia, la forma más rápida de llegar es en coche por la nacional 121B, carretera que cruza el valle del Baztan de sur a norte pasando por Elizondo.

Alojamiento en Zugarramurdi: al ser un pueblo pequeño (con 200 habitantes censados aproximadamente) no hay hoteles en Zugarramurdi como tal. Mi consejo es alojarse en un apartamento o casa rural de la zona. Está el Hotel Rural Irigoienea, en la vecina Urdax (a 3 kilómetros de Zugarramurdi):

Más información en la web oficial de Turismo de Navarra.

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Nota: este artículo contiene enlaces de afiliados. Esto significa que si reservas a través de estos enlaces obtengo una comisión sin que por ello suba el precio inicial. Así me ayudas a seguir con el blog. Todo lo que he escrito sobre las brujas de Zugarramurdi está basado en mi propia experiencia y las fotografías y el texto son de mi propiedad.

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