Reloj de cuco en Ravenna, qué ver en la Selva Negra
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Pueblos de cuento y relojes de cuco: qué ver en la Selva Negra de Alemania

Escrito por la
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7 febrero, 2022

Qué felicidad la de volver a los lugares que en el pasado me robaron el corazón. Esta es la pura sensación al subir al coche de alquiler en el aeropuerto de Stuttgart, ciudad industrial del suroeste alemán capital del estado de Baden-Württemberg, donde se ubica la Selva Negra. Ese bosque misterioso de hayas y abetos que se extiende por montañas, valles y colinas. Una masa forestal donde las legiones romanas que se adentraron a conquistar Germania decían con temor que no penetraba la luz del sol -de ahí su nombre-. Mágica, con escenarios de cuento donde marcan las horas los artesanales relojes de cuco, te propongo una Ruta por los pueblos más bonitos que ver en la Selva Negra de Alemania. Te va a conquistar.

Schiltach, qué ver en la Selva Negra de Alemania

Schiltach, qué ver en la Selva Negra de Alemania

¿Visitar la Selva Negra en verano o en invierno? He ido en ambas ocasiones: la primera vez en septiembre y me fascinó. Recientemente he vuelto en diciembre, con la iluminación navideña y un manto blanco de nieve: creo que aún me gustó más. Y es que pasear por la encantadora Friburgo bajo estrellas de luz buscando un puesto de vino caliente o ver la espléndida catarata de Triberg -la más alta de Alemania o eso dicen- rebosante de agua mientras vuelan los copos de nieve resulta un espectáculo inolvidable.

Triberg, Selva Negra de Alemania

Triberg, Selva Negra de Alemania

Ruta por la Selva Negra en coche. Paradas: 

  1. Schiltach.
  2. Gutach y el museo etnográfico de la Selva Negra.
  3. Triberg, la cascada más alta de Alemania.
  4. Schonach y su reloj de cuco.
  5. El lago Titisee.
  6. Monte Feldberg.
  7. Viaducto de Ravenna.
  8. Friburgo de Brisgovia, capital de la Selva Negra.
  9. Baden-Baden, ciudad – balneario.
  10. Bad Wildbad.

Mapa de la Selva Negra de Alemania. Puedes ampliarlo en Google maps.

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10 lugares que ver en la Selva Negra de Alemania en 4 ó 5 días.

El aeropuerto más cercano a la Selva Negra es el de Stuttgart, donde hay buenas conexiones internacionales y vuelos desde varias ciudades españolas. Otra opción es el Frankfurt, algo más alejado o Estrasburgo en Francia, al otro lado del Rin. Lo mejor es reservar un coche de alquiler para poder moverte por tu cuenta. A la hora de planificar el itinerario por la Selva Negra y el alojamiento, recomiendo reservar un hotel o gastehaus en Triberg (una noche) Friburgo de Brisgovia (2 noches) y en Baden-Baden o Bad Wildbad.

Schiltach, a orillas del Kinzig.

Una hora y media de trayecto por la A-81 es lo que se tarda en llegar desde Stuttgart a Schiltach. Ya estamos en la región agreste de la Selva Negra: el bosque lo domina todo. El río Kinzig fluye presto diviendo este pintoresco pueblo en dos, antes de fundir sus aguas con el gran Rin. Schiltach es nuestra primera parada y es uno de esos pueblos de cuento que ver en la Selva Negra: su casco histórico se conserva como en época medieval, con casitas con fachadas de entramado de madera dignas de “Hansel y Gretel”. Por una cuesta se accede al Ayuntamiento, ubicado en una plaza empedrada. Tras los tejados acechan los abetos, como queriendo recuperar su terreno perdido de la mano del humano. Merece la pena dedicar un par de horas a callejear por sus travesías, junto al río y tomar una cerveza en una terraza si el tiempo acompaña.

Ayuntamiento de Schiltach

Ayuntamiento de Schiltach

Gutach y el museo etnográfico de la Selva Negra.

Otra parada imprescindibles que hacer en la Selva Negra es Gutach, pueblo de arquitectura típica con una bonita parroquia y cementerio. Aquí se han refugiado artistas -especialmente pintores- buscando inspiración. Junto a la carretera principal encontramos un museo etnográfico al aire libre, donde se pueden visitar antiguas granjas para conocer la vida de antaño en esta región. El Museo Vogtsbauernhof ofrece talleres y visitas didácticas: a los niños y no tan niños les encantará. Antes de ir recomiendo consultar los horarios: suele estar cerrado durante el invierno.

Museo de la Selva Negra de Gutach

Museo de la Selva Negra de Gutach

Triberg, la cascada más alta de Alemania.

Llegamos al corazón de la Selva Negra: Triberg es un pueblo alargado, distribuido a lo largo de una calle principal. En él hay tiendas de ropa deportiva y de montaña, algunas tabernas y restaurantes y tiendas de souvenirs cuya estrella indiscutible es el reloj de cuco, la artesanía más cotizada de la zona. Si venimos desde Gutach, antes de tomar el túnel hay que hacer una parada: ante el reloj de cuco más grande del mundo, certificado por el libro de los Records Guinnes. Incluso se puede visitar su mecanismo, accesible desde la tienda anexa.

El reloj de cuco más grande del mundo

El reloj de cuco más grande del mundo

Sin duda lo más bonito que ver en Triberg es el entorno en que se enmarca: los bosques de la Selva Negra lo abrazan en un paraje abrupto, por el que se desliza el río Gutach en varios saltos de agua. Con 163 metros de altura la cascada de Triberg dicen que es la más alta de Alemania -hay un cartel- aunque es una afirmación que genera controversia. Lo que sí que es cierto es que se trata de un paisaje espectacular: nevado en invierno con una explosión del caudal del agua; verde en verano y primavera, por donde corretean simpáticas ardillas.

Cascada de Triberg, qué ver en la Selva Negra

Cascada de Triberg, qué ver en la Selva Negra

Alojamiento recomendado en Triberg: en mi segunda vez me alojé en pleno centro del pueblo, a unos pasos caminando de la entrada a la cascada. Cómodo y con un desayuno delicioso: el hotel Garni Central. Se puede aparcar en las calles traseras y enfrente, en la calle principal, hay varios restaurantes donde comer o cenar los platos de la tradicional gastronomía de la Selva Negra.

Desayuno en el hotel Garni de Triberg

Desayuno en el hotel Garni de Triberg

Schonach y su reloj de cuco.

La historia del reloj de cuco de Schonach, vecino de Triberg, es un poco triste: durante años fue el reloj de cuco más grande del mundo hasta que construyeron uno nuevo, un puñado de kilómetros más abajo, arrebatándole el puesto (el mencionado anteriormente). Aún así, sigue cantando las horas con su pájaro de madera tradicional y es visitable el mecanismo interior.

El lago Titisee.

Uno de mis lugares preferidos que ver en la Selva Negra es este bonito lago glaciar de 1,3 kilómetros de largo. En sus orillas se ubica el pueblo del mismo nombre, con tiendas y restaurantes donde calentarse si es invierno o tomar una refrescante bebida en verano: yo me bañé en el lago un día de mucho calor. Dicen que su nombre proviene del emperador romano Tito y se llegó a usar durante el siglo pasado como pista de aterrizaje y despegue de pequeños aviones cuando estaba congelado, hasta que ocurrió un accidente. Y es que, debido al cambio climático, cada año la capa de hielo es más delgada e incluso hay inviernos que ya no llega a congelarse.

Lago de Titisee, Alemania

Lago de Titisee, Alemania

Monte Feldberg.

Sobre el lago Titisee se alza una montaña: el Feldeberg. Con 1493 metros de altura es la cumbre de la Selva Negra, paraíso para senderistas y aventureros especialmente en verano. El paisaje que se contempla desde la parte alta es maravilloso. En invierno el acceso puede estar cerrado debido a la nieve.

Viaducto de Ravenna.

Uno de los mercadillos de Navidad más lindos de Alemania se instala cada diciembre bajo el viejo puente de Ravenna. A medio camino entre Triberg y Friburgo, sin duda hay que hacer una parada. En los alrededores hay varios hoteles, restaurantes y, cómo no, un gigantesco reloj de cuco donde bailan las figuras en traje regional al dar la hora.

Puente de Ravenna, Selva Negra

Puente de Ravenna, Selva Negra

Friburgo, capital de la Selva Negra.

Freiburg im Breisgau en alemán tiene más de 200 mil habitantes y es una ciudad universitaria con un ambiente y vidilla especial. Al localizarse en un valle, protegida por las montañas, goza de un clima templado respecto al resto de la Selva Negra. Es la capital de la ecología en Alemania y la ciudad con más horas de sol. Su casco histórico, por el que circula el viejo tranvía, es de cuento de hadas. Pequeños canales de agua fluyen por sus calles desde la esbelta catedral hasta la fachada del Nuevo Ayuntamiento. Atentas a las placas doradas entre los adoquines: tienen los nombres de los judíos que vivían en Friburgo y fueron deportados a los campos de concentración. Ciudad hermanada con Granada (mi Granada) entre otras, ni que decir tiene que es mi favorita de toda Alemania.

Friburgo, capital de la Selva Negra

Friburgo, capital de la Selva Negra

A Friburgo hay que dedicarle al menos una jornada. La catedral gótica conserva las vidrieras medievales. El viejo Almacén, construido en 1557 en la misma plaza de la Catedral, tiene una llamativa fachada en color rojo y un puntiagudo tejado donde aparecen las esculturas del emperador Maximiliano y su hijo Felipe el Hermoso. El Nuevo Ayuntamiento, la casa donde vivió Erasmo de Rotterdam -esta ciudad se encuentra muy cerca de Basilea, Suiza– y las tres puertas de la antigua muralla son algunos de los imprescindibles de Friburgo. Ciudad que hay que disfrutar de sus bares y festivales de música.

Plaza de la Catedral de Friburgo

Plaza de la Catedral de Friburgo

Alojamiento recomendado en Friburgo: Hotel Gasthaus Schützen, una casa de huéspedes (con parking) tradicional, con restaurante donde degustar la comida tradicional: no hay que perderse la Flammkuchen, una especie de pizza con masa muy fina. A 15 minutos caminando del centro.

Flammkuchen, comida típica Selva Negra

Flammkuchen, comida típica Selva Negra

Por su cercanía con la frontera francesa y la población de Colmar, aquí podemos combinar con una ruta que sume Selva Negra y la Alsacia. Un clásico por Navidad. Si decidimos seguir hacia el norte y cerrar el círculo, la siguiente parada propuesta es Baden – Baden, la coqueta ciudad balneario.

Baden-Baden y Bad Wildbad, las ciudades – balneario. 

Vamos ahora hacia el norte: seguimos en ruta por la Selva Negra y entramos al valle del Oos. Con unos 50 mil habitantes Baden – Baden es una ciudad pequeñita y pintoresca, uno de los principales destinos de lujo y relax de Alemania. Se dice que en los tiempos del emperador romano Caracalla ya se conocían las aguas termales con propiedades medicinales, por lo que él mismo era asiduo a sus baños: parte de las ruinas del balneario romano se conservan. Su aire bohemio con palacios de estilo neoclásico ha atraído durante siglos a la nobleza y los artistas: en Baden-Baden han vivido compositores como Clara Schumann o Johannes Brahms. Hoy la ciudad es Patrimonio de la Humanidad con el famoso casino, el Palacio Viejo medieval, los jardines históricos de Lichtentaler Aller o la monumental Stiftskirche.

Baden - Baden

Baden – Baden. Fuente: iStock

En cuanto al alojamiento en la zona norte de la Selva Negra, recomiendo otra villa-Balneario, más asequible y tranquila que Baden – Baden: Bad Wildbad. En plena naturaleza, muy recomendable la Gastehaus Schmid – Lopez, regentada por un matrimonio germano – español. El broche perfecto para un itinerario memorable.

Espero que te haya gustado esta ruta por la Selva Negra de Alemania. Puedes seguir buscando inspiración viajera en el blog: 

Romántica Alemania: de Würzburg a Heidelberg

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4 Comentarios
  1. Responder

    Tere

    11 febrero, 2022

    Lindo

  2. Responder

    Salome celus

    11 febrero, 2022

    Hermoso…te permite hacer realidad..un sueño…gracias

  3. Responder

    Manuel

    19 febrero, 2022

    Buena ruta y sitios muy bonitos.
    Tengo la suerte de ir por ahí una vez al mes y siempre es bueno descubrir algún sitio nuevo.
    Creo que falta alguno de los imprescindibles, como es Gengenbach. En una de sus puertas se rodó alguna escena de Charlie y la fábrica de chocolate.

    • Responder

      cosmopolilla

      20 febrero, 2022

      Muchas gracias, la próxima vez que vaya a la Selva Negra no me lo pierdo 🙂 Un saludo

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