Estoy segura de que el espíritu de Erasmo de Rotterdam aún sigue vagando por Basilea, la Ciudad del Arte. Este fue el lugar donde recibió sepultura el gran humanista del Renacimiento, centro de peregrinaje e inspiración para los culos inquietos o viajeros incansables como yo. Puedo imaginarlo con su túnica de hombre erudito recorriendo los callejones y recovecos de la ciudad medieval, bebiendo el agua fresca que brota de los basiliscos de bronce de las más de doscientas fuentes que aún se conservan por el casco antiguo. Porque Basilea, a pesar de que se la conoce como ciudad industrial y sede de importantes farmacéuticas, sigue manteniendo ese encanto de ciudad vetusta y eminente de la Vieja Europa. Algo que, confieso, me sorprendió. Esto, y otras muchas otras curiosidades que ver en Basilea… Te las cuento.

⚡ Qué visitar en Basilea: Resumen rápido
- 🏰 Lo mejor: La Catedral, la tumba de Erasmo, la Marktplatz y las casas medievales del casco antiguo.
- 🚆 Transporte: Muévete gratis en tranvía con la BaselCard (te la dan con tu alojamiento).
- 💦 Verano: Haz como los locales y báñate en el río Rin dejándote llevar por la corriente.
- 🛌🏻 Alojamiento recomendado: el B&B Hotel Basel.
Contenido del artículo
Qué ver en Basilea: Lugares imprescindibles y curiosidades
Dicen que en Basilea es la única ciudad de Suiza donde se siente el mar… Cientos de kilómetros tierra adentro, esto es posible gracias al Rin, la majestuosa arteria que fluye entre las dos Basileas, la Ciudad Vieja y la Nueva, que en verano se convierte en una auténtica playa urbana donde relajarse y refrescarse con vistas a sus fachadas y torres medievales.
¿Sabías que el basilisco es el símbolo «no oficial» de la ciudad? ¿Que sus habitantes cuando aprieta el calor se «lanzan» al Rin y se dejan arrastrar por la corriente? Esta ciudad suiza es para patearla y vivirla, al menos un par de días.
🗺️ Propuesta de itinerario: Basilea en 1, 2 o 3 días
Para facilitarte la ruta por Basilea, aquí tienes un esquema rápido sobre cómo organizar tu tiempo en la ciudad del Rin y aprovechar al máximo tu estancia (y tu tarjeta de transporte gratuita). Al final del artículo te dejo un mapa de Basilea para que localices todos los sitios en Google Maps.
| Día 1: Imprescindibles |
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| Día 2: Arte y río Rin |
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| Día 3: Alrededores |
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Basilea, una ciudad de dos mil años.
Mucho antes de que Erasmo frecuentara estos lares, Basilea fue fundada por las tribus celtas. En el año 30 a.C. el Imperio romano instaló sus tropas en la colina sobre el Rin, donde hoy se eleva la catedral con sus torres idénticas. Así pues, sus orígenes se pierden en la oscuridad de los tiempos…
Ruta por Suiza
Basilea fue mi primera parada en una Ruta de seis días por Suiza ¡y me encantó!

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Internet en Suiza: ¡Cuidado con el roaming!
Un detalle importantísimo que no se te puede pasar por alto antes de viajar a Basilea: Suiza no pertenece a la Unión Europea ni al Espacio Económico Europeo. ¿Qué significa esto? Que el temido roaming existe. Si enciendes el móvil nada más aterrizar con tu compañía telefónica habitual, la factura puede darte un buen susto.
Para poder usar Google Maps, buscar restaurantes o subir tus fotos sin preocupaciones durante toda la ruta, lo mejor es llevar internet resuelto desde casa.
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Moneda en Suiza y cómo pagar sin comisiones
Al igual que ocurre con el roaming, Suiza también tiene su propia moneda: el franco suizo (CHF). Aunque en algunos establecimientos muy turísticos podrían llegar a aceptarte euros, el tipo de cambio que te aplicarán será malísimo y siempre perderás dinero.
En Basilea se puede pagar absolutamente todo con tarjeta, desde un café hasta el billete del trasbordador del Rin. Sin embargo, tu banco tradicional te cobrará una comisión altísima por cada transacción en moneda extranjera y por el cambio de divisa.
💳 Para pagar sin comisiones: Te aconsejo llevar una tarjeta bancaria gratuita y sin comisiones por cambio de divisa. Yo utilizo la tarjeta N26, que es totalmente gratuita, se gestiona desde el móvil y te aplica el tipo de cambio real, ahorrándote mucho dinero en el viaje.
El idioma de Basilea: alemán suizo.
En Suiza existen cuatro idiomas oficiales (francés, italiano, alemán suizo y el romanche, una mezcla de los tres anteriores). La situación estratégica de Basilea la ubica al norte, en la frontera con Alemania y Francia, pero el idioma que se habla en todo el cantón es el alemán. Algo que no dejó de sorprenderme al desplazarme sólo unos kilómetros en tren dirección Berna: de resonar en mis oídos este idioma sajón pasé a escuchar sólo francés. Mi percepción era la de haber cambiado de país, sin haberlo hecho.

Cómo llegar a Basilea: un aeropuerto para tres países
Una de las cosas que más me llamó la atención al organizar el viaje es su curioso aeropuerto. El EuroAirport Basel-Mulhouse-Freiburg es un caso único en el mundo: está ubicado físicamente en territorio francés, pero sirve a Suiza, Francia y Alemania. ¡Una obra de ingeniería transfronteriza! Al aterrizar, solo tienes que seguir los carteles hacia la salida de Suiza.
Desde España hay vuelos directos diarios bastante económicos. Una vez recojas tu equipaje, la forma más rápida y barata de llegar al centro es tomar el autobús número 50 a la salida de la terminal. Pasa cada muy pocos minutos y te deja en la estación central de trenes (Basel SBB) en apenas un cuarto de hora.
Transporte gratis en Basilea: La tarjeta turística
«Aquí tiene, su tarjeta de transporte y su clave wifi«. ¿Y esto qué significa? Que por ser turista y alojarme en un hotel de Basilea tengo derecho a tomar el tranvía y autobús urbano gratis, todas las veces que quiera mientras dure mi estancia. También wifi en los puntos indicados en el mapa, ya que Suiza está fuera de la zona europea de libre circulación de datos. Es decir: no hay rooming. Algo que aporta el Ayuntamiento te hospedes donde te hospedes, sea en un albergue o en un hotel de lujo.
Recomendación: toma nota de mi alojamiento recomendado en Basilea por ubicación y buena relación calidad – precio: el B&B Hotel Basel.

Sí, los turistas somos bienvenidos en Basilea. Una ciudad abierta y cosmopolita que sin embargo no goza de mucho turismo, por lo que en pleno verano es posible pasear por una ciudad medieval sosegada y sin las mareas humanas de Lucerna. Con mi tarjeta turística en mano, ya estoy lista para salir a descubrir lo que ver en Basilea.
¿Una sugerencia? También puedes recorrer cómodamente el centro de la ciudad haciendo varias paradas con el Autobús turístico de Basilea.
El Basilisco y el Báculo de Basilea.
Una terrible bestia con cuerpo de serpiente, patas de ave y alas espinosas cuya mirada es letal. Por la semejanza con el nombre, el animal mitológico del basilisco se considera un símbolo no oficial de la ciudad, estando muy presente en toda la iconografía urbana como si se hubiera escapado de la «Cámara de los Secretos» de un libro de fantasía.

Sin embargo, el emblema oficial es el Báculo de Basilea, que aparece en el escudo de armas de la ciudad. Y es que hasta la Reforma era un príncipe – obispo el gobernador de Basilea y portaba un báculo de plata como símbolo de su poder. Este Báculo está omnipresente en cualquier esquina… ¡Incluso en el suelo!

Las fuentes de Basilea.
Los niños juegan dentro del agua mientras los adultos se relajan a la sombra. Hace calor y las fuentes de Basilea son el divertimento perfecto para los más pequeños. Nada más aterrizar, una de las cosas que más me llama la atención de esta ciudad es la cantidad de fuentes que hay en sus calles y plazas: más de doscientas. Con ninfas, dioses grecorromanos como Neptuno con su afilado tridente, el popular basilisco… Incluso las hay tan antiguas que representan a santos católicos, construidas antes de la reforma de Lutero y convertirse Basilea al Protestantismo. Todas las fuentes son potables y no tardo en hacer como los locales: llevar una botella de agua en el bolso y recargarla, de cuando en cuando.


¿La fuente más curiosa de Basilea? La Fuente de Tinguely, ubicada en una explanada del parque donde se encontraba el antiguo teatro de la ciudad. En 1977 se construyó un nuevo edificio justo enfrente; el antiguo fue demolido. El artista Jean Tinguely diseñó un estanque con forma de elipse, donde los surtidores serían las máquinas del viejo teatro, en continua danza entre aire y agua como lo fueron en el pasado actores y actrices, público y escenario.
Historia impresa en puertas y paredes.
Como ya he subrayado, el casco medieval de Basilea es una joya: uno de los más viejos y mejores conservados de Europa. Un conjunto de casas y edificios cuya antigüedad se puede leer impresa en sus paredes, ya que sobre las puertas reza una fecha. No es la de la construcción de la vivienda, si no del primer documento en el que quedó registro de su existencia.

La Catedral de Basilea y la tumba de Erasmo de Rotterdam
Volviendo a Erasmo de Róterdam, el «padre» de los erasmus y cuya nueva traducción de las Santas Escrituras fue usada por Lutero para su Biblia en alemán, no sólo su tumba es el único secreto que guarda la catedral de Basilea. Su claustro alberga una serie de nichos pertenecientes a ricos refugiados protestantes que fueron llegando a la ciudad huyendo de las hogueras de la Inquisición. Nobles alquimistas y químicos que se instalarían definitivamente a orillas del Rin. Combinando sus saberes y experimentos, convertirían a Basilea en lo que es hoy, una de las grandes industrias farmacéuticas del mundo.

Además de recorrer el claustro y la nave principal, se puede acceder a las alturas por una de las torres, para obtener una bonita perspectiva de Basilea. Mas no se admite la subida en solitario desde que hace unos años alguien se suicidó arrojándose al vacío.

Otros rincones con encanto que no te puedes perder
El mirador del Pfalz
Justo detrás de la Catedral, se esconde uno de mis rincones favoritos: la terraza del Pfalz. Es el mirador por excelencia de la ciudad. Asomarse aquí al atardecer para contemplar cómo el río Rin fluye con fuerza y ver los barquitos cruzar de una orilla a otra es un auténtico espectáculo. Prepara la cámara porque las panorámicas desde aquí son de postal.
El Mittlere Brücke (Puente Medio)
Para cruzar de la Gran Basilea (Grossbasel) a la Pequeña Basilea (Kleinbasel), tienes que caminar por el Mittlere Brücke. Es uno de los puentes más antiguos y con más historia que cruzan el Rin. A mitad de camino, te regala una perspectiva preciosa de las fachadas de colores que se asoman al agua. Cruzarlo a pie mientras los silenciosos tranvías pasan a tu lado te hará sentir el verdadero pulso de la ciudad.
El barrio de St. Alban: la «Pequeña Venecia»
Si disfrutas del slow travel y buscas tranquilidad o romanticismo, tienes que perderte por St. Alban. Es el barrio más antiguo de Basilea y, gracias a sus pequeños canales, antiguas casas de molineros y calles empedradas, se ha ganado el apodo de la «Pequeña Venecia». Aquí todavía se conserva una imponente puerta de la muralla medieval y el curioso Museo del Papel. Es un remanso de paz absoluto, ideal para huir del bullicio del centro de Basilea.
Una iglesia con cafetería: Elisabethenkirche
Basilea es una urbe de contrastes, y la Iglesia de Santa Isabel (Elisabethenkirche) es el mejor ejemplo. Se trata de un imponente templo neogótico del siglo XIX, con unas vidrieras espectaculares. Pero lo que me dejó atónita ya que no me lo esperaba fue descubrir que en su interior ¡hay una cafetería! Tomarse un café, una cerveza o descansar bajo las altísimas bóvedas de una iglesia es una de esas experiencias curiosas y cosmopolitas que hacer en Basilea.
El Ayuntamiento (Marktplatz) y los mercados de Basilea
El mercado de la Marktplatz.
Cerca de la catedral se ubica la plaza del Ayuntamiento, la Marktplatz, el corazón de Basilea. Todas las mañanas de lunes a viernes se ubica aquí el mercado de alimentos y flores, pintado la ciudad de alegría. La fachada del Ayuntamiento es color sangre y data de 1501, año en que Basilea se une a la confederación Helvética. Merece la pena entrar bajo los arcos y contemplar su ornamentado patio interior. En las almenas hay colocados los escudos de los doce cantones que entonces conformaban Suiza; faltan algunos como Ginebra o Tesino, que aún no estaban adheridos.

Flohmarkt Barfüsserplatzm, el mercado de antigüedades de Basilea.
Más curioso es el mercado de antigüedades que cada sábado se instala en Petersplatz. No es como un Rastro corriente, a veces los cachivaches más extraños pueden ser encontrados entre sus tesoros vintage, como una miniatura de basilisco perteneciente a alguna antigua familia de Basilea. Ropa, joyas… Y un espacio de juguetes de segunda mano donde los niños pueden vender los que ya no usan.

El río Rin: Baños de verano y el tradicional trasbordador
Paseando plácidamente por el Rin y ¡sorpresa! Decenas de personas tirándose al agua, deslizándose por ella a la velocidad de la corriente. Portan consigo unas bolsas impermeables que a la vez hacen de flotadores, llamadas «fishing bag». En cualquier puesto en la ribera las venden por el precio de 25 francos suizos (25 euros).


El trasbordador del Rin.
Una ciudad por y para el Rin, principal eje de Basilea, puerto fluvial y vía de comunicación y transporte de riquezas. Pero también el Rin separaba la Vieja y Nueva Basilea, por lo que se instaló un original trasbordador que cruzara ambas orillas en pocos minutos, usando un sistema de poleas y la propia corriente. Cuesta 1,60 francos y, si se encuentra en la otra orilla… ¡Usa la campanilla!

Museos que ver en Basilea: La capital cultural de Suiza
La capital cultural de Suiza. Ciudad universitaria. A todos estos apelativos se añade Ciudad del Arte. Basilea es una ciudad de vida cultural apasionante en la que se ubican más de treinta museos y galerías de arte, como la Fundación Beyeler. Soprendente espacio diáfano y luminoso con más de 200 obras de arte contemporáneo de los grandes: Monet, van Gogh, Cézanne, Picasso, Andy Warhol o Roy Lichtenstein.
Tampoco hay que perderse en Basilea el museo Tinguely. Con la mayor colección de obras cinéticas del mundo, este es una locura con las obras del pintor y escultor suizo Jean Tinguely. También en Basilea podemos encontrar un museo de Casas de Muñecas. Ideal para visitar Basilea con niños.

La colección de miniaturas del Hoosesagg Museo.
Mención aparte merece la cristalera de la puerta de casa de la familia Vergeat, en el entramado de calles con nombres de especias. En ella se exhiben miniaturas de todos los rincones del mundo por temáticas, cambiadas cada dos meses. ¿Será este el museo más pequeño del mundo?

Carnaval y Navidad en Basilea.
Fuera estío, el carnaval de Basilea (Basler Fasnacht) es una fecha señalada y uno de los más famosos de Suiza. Autóctonos y visitantes se vuelcan en celebrarlo con diversión y felicidad. Casi tanta como cuando se prende la luz de sus mercadillos navideños, donde lo típico es calentarse el cuerpo con un vaso de vino caliente especiado y las Basler Brunsli, galletas de almendras que sólo se consumen en esta época.

Torres de las farmacéuticas en Basilea.
En el skylinne de Basilea sobresalen dos torres: las del campus de Roche y Novartis, las dos grandes farmacéuticas. Industrias más importantes de la ciudad y donde trabajan miles de empleados de todo el mundo, la torre de Roche con 178 metros de altura es el edificio más alto de Suiza, visible más allá de los límites de la ciudad. Se organizan visitas guiadas a su campus, para todo aquel que sienta curiosidad.

Dónde comer en Basilea: mis recomendaciones
La gastronomía suiza es un maravilloso cruce de caminos. Al tener cuatro idiomas oficiales y estar situada en el corazón de Europa, en sus fogones se mezclan la influencia francesa, alemana e italiana, creando un recetario delicioso y muy variado. De la cultura germana heredan su amor por el Rösti (una deliciosa torta de patatas crujiente), los embutidos y la contundencia de sus platos invernales. De la tradición francesa nos llega la devoción absoluta por el queso, siendo la Raclette y la Fondue los reyes indiscutibles de las mesas suizas. Y, por supuesto, la huella italiana del cantón del Tesino aporta la maestría en la polenta, los riquísimos risottos y una pasta / pizzas tan ricas que compiten sin sonrojo con su vecino del sur.
Si hablamos de los platos más típicos que tienes que probar en esta ciudad del Rin, apunta dos nombres: la Basler Mehlsuppe (una sopa de harina tostada con mucho sabor, imprescindible en su Carnaval) y, para el postre, los Basler Läckerli, unas galletas tradicionales especiadas con miel, almendras y fruta confitada que llevan horneándose aquí desde hace siglos.
Eso sí, ten en cuenta que comer o cenar en Suiza es muy caro. Para que aciertes de pleno y te vayas con un buen sabor de boca, aquí te dejo mis recomendaciones:
Mis locales favoritos de Basilea
- Un lugar muy elegante y de gran calidad: la Brasserie, Bar und Event Volkshaus Basel.
- Algo diferente: el menú «sorpresa» del Rubino Restaurant. Yo cené una noche aquí y fue muy divertido, pero no haré spoiler…
- Para probar comida típica y cerveza artesanal: Restaurant Fischerstube. Toda una institución en el centro de Basilea. Aquí elaboran su famosa cerveza local «Ueli Bier» desde los años 70. Su ambiente de taberna tradicional es fantástico y es el lugar perfecto para probar platos típicos suizo-alemanes, un buen Rösti o codillo con excelentes valoraciones en internet.
- Para presupuestos ajustados y mucho ambiente: Markthalle (Mercado Gastronómico). Situado bajo una enorme y preciosa cúpula muy cerca de la estación SBB. Es un concepto de street food con puestos de comida local e internacional. Ideal si buscas comer muy bien, variado y a un precio mucho más asequible que en un restaurante tradicional suizo.
Qué ver en los alrededores de Basilea
La ubicación de Basilea es un auténtico privilegio geográfico. Al encontrarse exactamente en la frontera donde se abrazan Suiza, Alemania y Francia (el famoso punto conocido como «Dreiländereck» o Rincón de los Tres Países), esta ciudad se convierte en el campamento base perfecto para hacer excursiones de un día a tres países distintos.
Si prefieres seguir explorando Suiza, a menos de una hora en tren tienes la coqueta capital del país, Berna, con su casco antiguo Patrimonio de la Humanidad, o la bellísima Lucerna, a orillas de su famoso lago y rodeada de picos alpinos. Tampoco quedan muy lejos las impresionantes Cataratas del Rin, una maravilla natural que a mí me dejaron la boca abierta y el cuerpo mojado, ¡son las más caudalosas de la Europa continental!
Pero lo más fascinante de Basilea es que puedes cruzar la frontera en un corto trayecto de tren o incluso en tranvía. Hacia el norte, te adentrarás de lleno en territorio alemán para descubrir la naturaleza frondosa, los pueblos de entramado de madera, los relojes de cuco y los escenarios de cuento de la Selva Negra. Hacia el noroeste, saltarás a Francia para enamorarte de los viñedos, la magia de Alsacia y los paisajes verdes de la cordillera de los Vosgos. ¡Todo a un paso!
Sigue de ruta por Alemania y Francia

Mapa de lugares que ver en Basilea
Nota: puedes ampliarlo en Google Maps
Más información en Turismo de Basel.
Sigue viajando por Suiza en el blog:

Sobre la autora
Soy Patricia Rojas (La Cosmopolilla), periodista de viajes y creadora de La Cosmopolilla en 2013. Escribo también en otros medios como la revista National Geographic y gané el premio al Mejor Blog de Viajes Profesional en FITUR (enero de 2026). Recorrí Basilea durante mi ruta en tren por Suiza, comprobando de primera mano por qué es la capital cultural del país y disfrutando de sus históricos rincones a orillas del Rin.
Preguntas Frecuentes sobre Basilea (FAQs)¿Cuántos días se necesitan para ver Basilea? ¿Qué es la tarjeta de transporte de Basilea (BaselCard)? ¿Es caro viajar a Basilea? |
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16 comentarios en “Qué ver en Basilea ♥️ La ciudad del Rin (Ruta 2 – 3 días)”
Oooh! Gracias por este post, tengo pendiente este viaje! Tomaré nota de todo, que me ha venido genial toda esta información.
Gracias, una ciudad muy bonita y Suiza en general es preciosa 🙂
He vivido muchos años en Basel! Gracias por ese maravilloso resumen de esta ciudad tan sorprendente. Vale muchíssssissimo la pena y no entiendo porque se queda fuera del circuito turístico… animo a todos de vivirla unos días, te sorprenderá!!
Totalmente de acuerdo contigo, Stefania. ¡Basilea merece la pena!