Memorias de Kioto

Qué ver en Kioto, templo de Memorias de una geisha

"Ella se pinta la cara para ocultar su rostro. Sus ojos son como el agua profunda.
El deseo no existe para la geisha. El sentimiento no existe para la geisha.
La geisha es una artista del mundo etéreo. Ella baila, canta, te entretiene todo lo que quieras.
Lo demás son sombras. Lo demás es secreto."
Memorias de una geisha.

Japonesa en un templo, qué ver en Kioto

Japonesa en un templo, qué ver en Kioto en 2 días

Kioto es la perfecta urbe donde modernidad y tradición se dan la mano. Con más de dos mil templos en los que turistas y locales atan sus deseos en cintas rojas; palacios recubiertos de oro; jardines zen, mercados, callejuelas que me trasladan cientos de años atrás en el tiempo… Y a la vez metrópoli acogedora que sabe mostrar su cara amable y paciente a pesar de la multitud de visitantes, Kioto me fascinó. Confieso que mi principal motivación para viajar a esta ciudad era ese hipnótico pasillo de toriis rojos que me impactó en la gran pantalla con “Memorias de una geisha”: el templo de Fushimi Inari Taisha. Pero lo cierto es que, una vez allí, cada rincón podría ser escenario de película; cada visitante, dueña de su historia mítica e inolvidable. A continuación, te cuento mis lugares favoritos de esta Kioto de leyenda.

Templo de Kioto

Entrada a un templo de Kioto

“Recuerda que las geishas no son cortesanas y no somos esposas. Vendemos nuestras habilidades, no nuestros cuerpos. Creamos un mundo secreto, un mundo de belleza. La palabra “geisha” significa artista, y ser artista es ser considerada como un mundo cambiante de arte”. 

Jardines de Kioto

Jardines de Kioto

Qué ver en Kioto en 2 días, la antigua capital imperial japonesa. 

Sabía que Kioto iba a estar plagada de turistas. Contaba con ello cuando tuve la “brillante” idea de viajar a Japón en agosto. Quizá por eso me armé de bendita paciencia y no me dolió madrugar. Ademas, venía curada de espantos tras asistir a la multitudinaria, pero emotiva, Ceremonia de la Paz en Hiroshima durante el Aniversario de la Bomba Atómica. Tal vez, si hubiera podido elegir habría visitado Kioto en primavera, con el espectáculo de los cerezos en flor. O con los colores de otoño vistiendo parques, templos y jardines de tonos rojizos. Lo hice en pleno verano, con mucho calor. Y aún así, ¡prometo que mereció la pena! Me enamoré de Kioto tras recorrer sus lugares imprescindibles en tan sólo 48 horas:

Casas tradicionales de Kioto

Casas tradicionales de Kioto

Qué ver en Kioto – Día 1. Plan:

  • Madrugar (mucho) para recorrer Arashiyama sin apenas gente. Desde nuestro alojamiento en Emmachi Station (el hotel Excellence Enmachi Ekimae) a la de Sagano – Arashiyama es media hora de tren.
  • Tomar el tren de vuelta hasta la Estación Central de Kioto.
  • Visitar el templo Higashi Hongan-ji, Patrimonio de la Humanidad.
  • Almorzar en el Mercado de Nishiki.
  • Asomarse a Pontocho y Gión: los barrios de geishas.
  • El Santuario de Yasaka-jinja.
  • Fushimi Inari Taisha, justo antes del anochecer.

Arashiyama, el bosque de bambú.

“Komorebi” es la expresión japonesa que hace alusión, literalmente, a “la luz del sol que se filtra a través de las hojas entre los árboles”. La corte imperial de Japón se refugiaba en estas colinas a las afueras de Kioto buscando el sosiego entre el susurro del viento y la suave luz solar colándose entre las flexibles ramas del bambú. Muy lejos queda ya el periodo Heian y este bosque, a no ser que se visite a primera hora de la mañana, dista mucho de ser un remanso de paz silencioso. En Arashiyama se encuentra el templo Zen de Tenryuji, con un hermoso jardín y estanque japonés, además de la villa Okochi, la residencia del que fuera un famoso actor japonés en los albores del cine. A pesar de que mucha gente se decepciona porque en extensión resulta muy pequeño, a mí sí me gustó Arashiyama. Lo considero un imprescindible que ver en Kioto.

Arashiyama

Arashiyama, el bosque de bambú de Kioto

villa Okochi

Villa Okochi, qué ver en Kioto

Templo Higashi Hongan-ji.

Tras volver al centro de Kioto en tren, frente a la que se alza con 131 metros de altura la torre de Kioto, un breve paseo me deja ante Hongan-ji, uno de los monumentos históricos de la antigua Kioto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La enorme puerta del Goei-do da la bienvenida al enorme recinto sagrado. Sobre el mausoleo del maestro Shinran, fundador del “Budismo de la Tierra Pura”, en 1321 se erigió este templo.  Jardines, tesoros nacionales (que no se muestran al público), una imagen de Buda, salas de estudio y un pabellón de té dan una idea del poder que llegó a tener esta comunidad de religiosos eruditos antes de la restaruación Meiji.

Entrada a Hongan-ji

Entrada a Hongan-ji

Hongan-ji, Patio central

Hongan-ji, patio central

Mercado Nishiki.

Repleto de turistas, al oeste de la calle Teramachi se accede al mundo de los olores y colores de Kioto en cientos de puestos en los que se venden souvenires y productos locales. Podría perderme horas en los mercados, pero sólo atravieso el pasillo de punta a punta adquiriendo un poco de sushi en uno de sus comercios.

Mercado de Kioto

Mercado de Kioto

Pontocho y Gion: los barrios de geishas.

El río Kamo-gawa  divide dos de los barrios con más tradición de Kioto. La calle Pontocho, con sus “casas de té” y “locales de citas” donde se dice que aún deleitan a sus invitados las geishas. Y, al otro lado del puente, tras andar unos pasos el mítico Gion. Caminar por las calles de Gion es imaginarse cómo era el Kioto de hace 200 años, con sus callejuelas secretas y las fachadas de casas tradicionales. Aún en este barrio se puede disfrutar del teatro de marionetas en la sala de Gion Corner o del teatro Kabuki en Minamiza. No es fácil ver maikos ni mucho menos geishas, ya que suelen ocultar su identidad y no se exhiben por Kioto a plena luz del día. Aunque en Gion es posible transformarse en maiko por unos minutos (o en samurái) y hacerse reportaje fotográfico, aunque advierto que no resulta muy económico. Yo no lo hice porque iba con prisa y ya me había vestido con el traje tradicional de peregrina de Kumano Komodo en mi reciente paso por la prefectura de Wakayama.

Casas de Gion

Casas de Gion

Santuario de Yasaka-jinja.

Con 1350 años de antigüedad, el santuario de Yasaka-jinja es uno de los lugares esenciales que ver en Kioto. Su corazón, el gran atrio principal adornado por 300 farolillos, es una eclosión de trajes tradicionales y alguna boda japonesa. Tras el templo se encuentra el parque de Maruyama, el pulmón verde de Higashiyama con estanques y puentes, por el que es una delicia pasear. Lástima que se me agota el tiempo… Y antes de que anochezca quiero “perderme” bajo la magia de cientos de toriis rojos…

Templo de Yasaka

Templo de Yasaka

Fushimi Inari – Taisha. 

Cuenta la leyenda que la madre del emperador regente Toyotomi Hideyoshi cayó gravemente enferma en 1589. Desesperado, rezó a la diosa Inari, protectora de las cosechas, prometiendo que si sanaba le haría una generosa donación. La madre mejoró, por lo que el regente mandó a construir la gran puerta Romón, el acceso principal a este bosque de toriis interminables que se cuentan por miles y se prolongan durante cuatro kilómetros montaña arriba. De entrada libre, durante el día y la noche, este santuario es un auténtico laberinto en el que es muy posible perderse al caer la oscuridad, cuando dicen que los zorros guardianes de piedra cobran vida… Alcanzó la fama tras ser escenario de “Memorias de una geisha”, y si bien los primeros pasillos de toriis suelen estar muy concurridos, basta caminar un poco y alejarse de la entrada para encontrar un poco de tranquilidad.

Turistas en Fushimi Inari Taisha

Turistas en Fushimi Inari Taisha

Qué ver Kioto – Día 2. Plan:

  • Madrugar mucho (de nuevo) para fotografiar la calle de Hōkanji Temple (Yasaka-no-Tou)
  • Ryozen Kannon, el Buda al soldado desconocido.
  • Santuario Kiyomizudera. 
  • Castillo Nijo de Kioto.
  • El Pabellón de Oro.
  • Un paseo nocturno por Kamishichiken.

La pagoga de Yasaka (Higashiyama). 

Una de las calles más fotogénicas de Kioto es la que discurre entre comercios tradicionales hasta la pagoda de cinco pisos de Yasaka, en pleno barrio de Higashiyama en el centro histórico. Habitualmente abarrotada de turistas, para captar esa imagen de postal se impone de nuevo madrugar, antes de la apertura de las tiendas.
Pagoda de Yasaka

Pagoda de Yasaka, hora punta

Yasaka, dos horas antes

Pagoda de Yasaka, dos horas antes

Santuario Kiyomizudera, uno de los templos más bonitos de Kioto. 

La cuesta que asciende desde la pagoda Yasaka, con numerosas tiendas de helados y souvenires desemboca  en una gran puerta blanca y roja que da acceso a Kiyomizudera, un conjunto de templos distribuidos por una boscosa colina. Subo la escalinata y me encuentro en la gran terraza, protegida por la pagoda de cuatro alturas con maravillosas vistas a la ciudad de Kioto. Pequeños santuarios, un gran salón o una cascada de tres chorros… Se puede gastar toda una mañana sólo en la magnitud de Kiyomizudera. 

Vistas de Kioto desde Kiyomizudera

Vistas de Kioto desde Kiyomizudera

Ryozen Kannon, el Buda al soldado desconocido. 

El gran buda de Kannon se percibe a distancia, velando por las almas de los soldados desconocidos de Kioto que perdieron su vida en el Pacífico. Un monumento nada concurrido y silencioso, al que entro de casualidad. l amable señor de la taquilla me ofrece incienso para que lo prenda en el quemador mostrando mis respetos.

Monumento al soldado desconocido de Kioto

Monumento al soldado desconocido de Kioto

El castillo Nijo. 

Rodeado de foso y muralla de piedra, extensos jardines zen con islas y estanques, el castillo Nijo fue la residencia de los shogunes Tokugawa en Kioto, clan de gobernantes durante 200 años en los siglos XVII y XVIII. Su interior de primorosa decoración y lujo aún deslumbra a los visitantes que andan sobre “los suelos de ruiseñor”, que al pisar suena para alertar a los guardianes de la presencia de intrusos.  Uno de los puntos más impresionantes del castillo:  la puerta Karamon, que da paso al palacio Ninomaru donde residía el shongun.

castillo Nijo

Castillo Nijo

Puerta del Palacio Imperial

Puerta del Palacio Imperial

El Templo del Pabellón de Oro.

Kinkaku-ji, construido en 1397 como villa de descanso del shogun Ashikaga Yoshimtsu; transformado en templo Zen por su hijo; quemado durante la rebelión de Onin; e inmortalizado por la pluma de Mishima en “El Pabellón de Oro”. Recubiertas sus dos plantas superiores por Pan de oro, su interior evoca el lujo imperial así como la devoción a Buda. Abrazado por un estanque llamado “Espejo del agua”, alegoría del mito de la creación budista, no imagino la belleza de su jardín japonés pintado de los colores del otoño…

El Pabellón de Oro, Kioto

El Pabellón de Oro, qué ver en Kioto

Paseo nocturno por Kamishichiken.

Para finalizar el segundo, y último día en Kioto, doy un paseo al caer la tarde por el barrio de Kamishichiken, el distrito de las geishas al norte de Kioto. Alejado de los circuitos turísticos, encuentro calles silenciosas y vacías, con locales de luz tenue en los que sólo se intuyen siluetas tras las cortinas. De uno de ellos se escapan unas notas de música. Pero no, no hay suerte: las escurridizas maikos -aprendizas de geisha- no hacen acto de aparición. Ya había leído que era complejo verlas… Así que para mí continúan envueltas en la leyenda y el misterio.

“El corazón muere de muerte lenta, mudando cada esperanza como las hojas de un árbol, hasta que no queda ninguna”. Memorias de una geisha. 

Kioto, Memorias de una geisha

Kioto, Memorias de una geisha

Otras cosas que ver en Kioto (que me faltaron por visitar).

¿Cuánto tiempo es necesario para ver Kioto? 48 horas se me hicieron insuficientes… Pero los Alpes Japoneses esperaban. Creo que la ciudad, al menos, merece tres días. Así, con una jornada más hubiera aprovechado para visitar también:

  • El Palacio Imperial de Kioto.
  • El santuario Heian y su gran torii.
  • El pabellón de Plata.
  • El Camino de la Filosofía.

Qué ver en Kioto. Datos prácticos.

Alojamiento en Kioto.

Reservé un hotel en Kioto en el distrito de Nijo, a diez minutos andando del castillo, con línea directa de tren entre la estación central y el bosque de Arashiyama, al otro extremo de la ciudad: hotel Excellence Enmachi Ekimae. Un hotel muy cómodo, con baño en la habitación y muy buena relación calidad – precio para ser Japón (50€ la noche con desayuno incluido).

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4 Autores
cosmopolillaDomiDinkyViajerosJosé Carlos DS Autores recientes
José Carlos DS
Invitado/a

Kioto es una ciudad con una oferta turística espectacular. A nosotros nos pasó lo mismo, mira que estuvimos varios días recorriendo sus calles, y aún así nos volvimos con puntos pendientes a visitar.

Que buenos recuerdos leyendo y viendo tus fotos. Pura nostalgia.

Un saludote.

DinkyViajeros
Invitado/a

Kioto fue posiblemente la ciudad que más nos gustó de Japón. Imprescindible visitarla al menos dos o tres días.

Domi
Invitado/a

¡¡¡Que buenas fotos!!!! ¡¡¡Estoy deseando visitar Japón y con este post me pone los dientes largos!! Junto con Tokio y Kioto, el bosque de Bambú es uno de los lugares que más ganas tengo de conocer del país del sol naciente. 😉

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