Un mapa del Imperio Romano. Pupitres de madera. Al fondo un cucrifijo, la pizarra y un paraguas negro colgando del perchero. El frío se cuela por la puerta entornada del aula donde dio clase Antonio Machado hace ya más de un siglo, uno de los lugares más icónicos que ver en Baeza. Ciudad andaluza declarada Patrimonio de la Humanidad, aquí vivó el poeta de «Campos de Castilla» de 1912 a 1919. En ella trató de sanar su alma tras la pérdida de su querida esposa Leonor en Soria, paseando su tristeza por los adoquines de esta urbe histórica y repleta monumentos renacentistas. ¿Te vienes a conocerla?

Rodeada de un mar de olivos y ubicada a 10 kilómetros de Úbeda, en la provincia de Jaén, visitar Baeza en un día es como retroceder atrás en el tiempo gracias a su bien conservado casco histórico. El paseo de las murallas con sus antiguas puertas. La maravillosa plaza de Santa María con la catedral de Baeza. El palacio de Jabalquinto con su magnífica fachada o la plaza del Pópulo con sus casonas y arcos no dejan indiferente. Para terminar con el recuerdo más dulce: unos deliciosos hojaldres de la abuela rellenos de crema. Luego te cuento dónde: vamos con el listado de cosas imperdibles que hacer en Baeza. ¡A mí me chifla esta ciudad! De las más bonitas que ver en Andalucía sin duda.
«¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando no te vea! Antonio Machado»
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Cómo llegar a Baeza y dónde alojarse.
Baeza se encuentra a 46 km de la ciudad de Jaén: unos 30 minutos en coche por la carretera A-316. También es posible llegar a Baeza en transporte público: la compañía ALSA tiene varias conexiones diarias con Úbeda, parando justo antes en Baeza (tarda un hora en realizar el trayecto). Mi consejo es que al menos dediques un día a conocer Baeza. Pero si quieres disfrutar de la ciudad como se merece, reserva una o dos noches en un hotel en el casco histórico: el TRH Ciudad de Baeza se encuentra en el antiguo convento de las Carmelitas, edificio del siglo XVI. ¡Te encantará!
Paseo de las Murallas de Baeza.
Baeza es para patearla así que te recomiendo llevar calzado cómodo. El mejor lugar donde comenzar a visitar Baeza son sus murallas medievales, de origen árabe. Un largo paseo con vistas al mar de olivos tan característico de Jaén cruzado por un joven río Guadalquivir. En el horizonte, la silueta de la Sierra de Cazorla, parque natural y Reserva de la Biosfera que se hizo famosa gracias a las imágenes del documental «El hombre y la Tierra» de Félix Rodríguez de la Fuente. El mirador de Antonio Machado y la Cruz de Baqueta son dos de las paradas imprescindibles, antes de penetrar al interior del casco histórico de Baeza por la monumental Puerta de Úbeda.

Torreón de Baeza.
Sobre esta se alza un robusto torreón, construido en el siglo XII como parte de las antiguas fortificaciones de la ciudad. En aquella época por aquí pasaba la la frontera entre los reinos cristianos y los musulmanes de Al-Andalus. La ciudad fue conquistada por el rey Fernando III «el Santo» en el 1227. Aunque el escudo esculpido en la parte exterior de la puerta es de los Reyes Católicos.
Consejo: si es la primera vez que visitas esta ciudad, te recomiendo hacer este free tour por Baeza.

Plaza de Santa María, la más bonita que ver en Baeza.
El empedrado de la calle Sacramento conduce hasta la plaza de Santa María, pasando junto a antiguos palacios renacentistas como el Palacio de los Avilés. Atención a su portada plateresca del S.XVI: conserva la puerta adintelada, los escudos nobiliarios y el dintel esculpido. Y es que esta es la tónica de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad: hay docenas de palacios que ver en Baeza, aunque muchos de ellos son privados y no están abiertos al público.

La plaza de Santa María es el corazón de Baeza, grande y espléndida, rodeada de edificios emblemáticos. De una parte la Universidad de Baeza: un espléndido palacio renacentista aún en uso por lo que no se permiten visitas turísticas. A la izquierda las Casas Consistoriales Altas: construidas en el S.XV, pertenecían al noble Don Gil Bayle Cabrera. A su muerte el palacete pasó al Consejo de la Ciudad: en su fachada se pueden ver los escudos de Juana I de Castilla -la mal llamada «Loca» y su esposo Felipe «el Hermoso», además del de su hijo, el emperador Carlos V con la águila bicéfala. El Museo Catedralicio se encuentra justo enfrente. Y al fondo de la plaza la catedral, el templo religioso más importante que visitar en Baeza, ¡aunque no es el único!

Fuente de Santa María.
En medio de la plaza atrapa todas las miradas la fuente de Santa María, siempre rodeada de turistas fotografiándose en ella. Construida en el S.XVI por Ginés Martínez de Aranda, es otro de los monumentos renacentistas que ver en Baeza. ¡Una de sus postales típicas! Atención a sus detalles: cuatro columnas sostienen un arco del triunfo, decorado con cinco medallones y el escudo de Felipe II.

La Catedral de Baeza.
Mucha gente desconoce que donde hoy se alza la catedral de Nuestra Señora de la Natividad existió un templo romano hace dos milenios. Convertido en iglesia y más tarde en mezquita, la actual catedral de Baeza muestra una sobria y armoniosa construcción siguiendo los cánones del clasicismo. Su arquitecto principal, Andrés de Vandelvira, junto con otros artistas del momento, creó un espectacular templo cuya torre con más de 50 metros de altura domina el skylinne de Baeza.
Atención a la Puerta de la Luna, del S.XIII, de estilo gótico – mudéjar y con un rosetón, es uno de los elementos más antiguos de la catedral. La puerta del Perdón, en la fachada sur, da acceso al claustro. Solo por contemplar el retablo barroco del altar mayor, obra del escultor Manuel del Álamo en 1674, merece la pena visitar el interior de la catedral. La espectacular Capilla Dorada, del S.XVI, es la más suntuosa de todas las capillas laterales, dedicada a la Adoración de los Reyes Magos. ¡Una joya!

Recomendado: no te pierdas esta visita guiada por Baeza y su catedral. ¡Te encantará conocer todos sus detalles!
Casa del Arcediano.
La parte trasera de la catedral es un laberinto de callejuelas que conserva el retorcido trazado de la Baeza musulmana, llena de recovecos. Caminar por ella es sentirse dentro de una película de temática medieval -bien podrían haber grabado aquí algunas escenas de «Juego de Tronos»-. La calle Alta, por la que se accede a la antigua Casa del Arcediano, conduce de vuelta al «meollo» pasando junto a las ruinas de la iglesia de San Pedro, el antiguo convento de Santa Catalina o el palacio de Villarreal. ¡Será por palacios que ver en Baeza!

El Palacio de Jabalquinto.
Pero de todos ellos, este es sin duda el más eminente. Ubicado frente a la iglesia de Santa Cruz -una de las pocas iglesias de estilo románico en Andalucía- su fachada es soberbia. Y es que este es uno de los edificios de arquitectura civil más bonitos que ver en Baeza, considerado obra culmen del estilo gótico Isabelino. Mandado a construir por un noble primo del rey Fernando el Católico en el S.XV, Juan Alfonso Benavides Manrique, señor de Jabalquinto, hoy es la sede principal de la Universidad de Baeza.

La fachada, obra de Juan Guas, tiene mil detalles: clavos de piñas, puntas de diamante, flores, lazos, pináculos y ocho escudos heráldicos. Cuatro corresponden al señor de Jabalquinto y los otros cuatro a su mujer, doña Beatriz de Valencia. Su interior posee un gran patio central con doble arquería y capiteles de mármol, con una monumental escalinata y precioso jardín neoclásico. Todo para demostrar el poderío y la riqueza de la nobleza castellana que se instaló en Baeza tras las campañas militares contra los musulmanes. Sus hazañas y favores hacia la corona les llenaron los bolsillos de títulos y monedas.

El instituto de Antonio Machado en Baeza.
A solo unos pasos del palacio de Jabalquinto, en la calle San Juan de Ávila, se localiza el instituto donde Antonio Machado fue profesor de francés a principios del S.XX. El edificio, antigua universidad de la ciudad, distribuye las aulas y el salón de actos en torno a un gran patio central cuadrado. La clase de Machado se conserva intacta, homenaje y testigo de uno de los escritores más influyentes del S.XX. Fotografías de la época y otros cachivaches del instituto se muestran en las vitrinas como una máquina del tiempo a otra época.

Los primeros meses del poeta sevillano en la ciudad no le fueron muy gratos. Machado llegó a escribir que «Esta tierra es casi analfabeta. Soria es Atenas comparada con esta ciudad donde ni aun periódicos se leen. Aparte de esto (…) la gente es buena, hospitalaria y amable». Sin embargo, con el tiempo terminó cogiéndole cariño, siendo los campos de Jaén fuente de inspiración para algunos de sus mejores versos.
La casa donde vivió Machado en Baeza no se conserva, aunque está indicado el lugar con una placa en la esquina de Gaspar Becerra. Su siguiente destino, en 1919, fue la ciudad de Segovia. En esta urbe castellana sí se ha mantenido su vivienda (y es una de las mejores visitas de la ciudad): la Celda de viajero.

La plaza del Pópulo.
Otro de los lugares imprescindibles que ver en Baeza: la magnífica plaza del Pópulo, también llamada plaza de los leones por su curiosa fuente. El edificio principal, de estilo plateresco, fueron las antiguas carnicerías y más tarde sede judicial, más conocida como Casa del Pópulo. Hoy acoge la oficina de turismo de Baeza.
La Puerta de Jaén formaba parte de la muralla medieval, aunque este tramo fue destruido por orden de Isabel la Católica, en castigo por las guerras entre las familias nobles de Baeza por hacerse con el poder, «pretendiendo ser más que la reina». Pegado a la puerta está el Arco de Villalar, ya de época posterior: se construyó en 1521 para celebrar la victoria sobre los Comuneros de Carlos V en Villalar.

Fuente de los leones.
Pero lo más llamativo de la plaza es sin duda esta fuente dedicada a una princesa íbera: Imilce. Natural de Cástulo, cerca de donde hoy se ubica Linares, se convirtió en la esposa del general líder de los cartagineses, Aníbal Barca, quien cruzó la península ibérica para plantar cara a los romanos.

Plaza de la Constitución.
Antigua plaza del Mercado, en esta amplia explanada aún se conservan la Alhóndiga del S.XVI o las Casas Consistoriales Bajas. Otros monumentos son el Triunfo de la Inmaculada, la Fuente de la Estrella y el quiosco de la música, de mediados del S.XX. Una plaza que hoy día sigue siendo un punto de encuentro para locales y visitantes, repleta de vida. Eso sí, cuando no está en obras (como yo la encontré).

Torre de los Aliatares.
En el extremo de la plaza se eleva otro torreón de origen medieval, vestigio de la muralla musulmana del S.XII: la Torre de los Aliatares. Con planta rectangular y 30 metros de altura, el reloj es del S.XIX y el primero que se instaló en la ciudad. Es por ello que este torreón es otro de los símbolos que visitar en Baeza y de sus monumentos más antiguos.

Dulces típicos de Baeza.
¿Una parada para un desayuno o merienda? Atención a la confitería de la esquina, bajo los soportales: en la calle de San Francisco esquina con calle San Pablo. Te recomiendo comprar en este lugar una caja de hojaldres de la abuela ¡los más ricos del mundo! Los más tradicionales son de crema pero también los hay rellenos de cabello de ángel o chocolate.

Más lugares que ver en Baeza.
¡Aún queda más Baeza que recorrer! Siguiendo por la calle San Francisco llegaremos al Ayuntamiento de Baeza, frente a la casa donde vivió Machado. El edificio en sí es otra joya arquitectónica renacentista. Construido en el S.XVI en estilo plateresco, su primer uso fue el de cárcel de la ciudad y Casa de la Justicia. La fachada más decorada, con ángeles y columnas corintias, corresponde a la Casa del Corregidor de Baeza. En 1867 la prisión se trasladó a otro lugar y se convirtió en Casa Consistorial.

A unos pasos del Ayuntamiento se localiza el pequeño Mercado de Abastos, con los típicos puestos de frutas, pescados o verdura. Del antiguo convento y hospital de la Encarnación los domingos se puede visitar la iglesia barroca. Parte del convento hoy se ha convertido en uno de los mejores restaurantes donde comer en Baeza (y de los más caros): el Vandelvira Restaurante. Con un sol repsol, también aparece recomendado en la Guía Michelín.

Y antes de dar la vuelta y volver calle arriba, un vistazo a otra mansión renacentista: el palacio de los condes de Mejorada. ¡Es tan increíble el patrimonio que ver en Baeza!
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