A orillas del Vístula, el gran río de Polonia, se asienta el encantador Kazimierz Dolny. Pequeña localidad de 2.600 habitantes rodeada de naturaleza, con frondosos bosques, verdes valles y campos de viñedos. Villa tranquila y pintoresca, en el S.XIX se convirtió en un destino para los artistas paisajistas que buscaban inspiración en los bucólicos parajes de la campiña. Las casas nobles y sus monumentos, entre los que destacan los antiguos graneros, y la figura del castillo sobre un promontorio rocoso ponen la guinda del pastel al que quizá es el pueblo más bonito que ver en Polonia. ¡A mí me pareció precioso!

Puede que hasta ahora no hayas escuchado hablar de este enclave: no es de los lugares típicos a la hora de viajar a Polonia. Los turistas españoles, al menos, se concentran en la capital del país y otras ciudades a las que hay vuelos directos como la bonita Cracovia, Wroclaw o Gdanks, famosas en los últimos años gracias a las conexiones de las aerolíneas lowcost. Sin embargo, antes de visitar Kazimierz Dolny tienes que saber que sí es muy popular entre el turista nacional: a los polacos les encanta. ¡Y no es para menos! Si sigues leyendo te cuento por qué…

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Destino: Kazimierz Dolny, el desconocido este de Polonia.
Localizado en la región de Lublin, este de Polonia, Kazimierz Dolny está a 150 kilómetros de Varsovia, la capital polaca. Unas dos horas en coche por la carretera S17, paralela al Vístula, en dirección opuesta al mar. Precisamente este río fue el que trajo prosperidad y riquezas a esta villa, fundada en el siglo XII por el príncipe Casimiro «el Justo» (de ahí su nombre, ya que en polaco es Kazimierz Sprawiedliwy). El Vístula era en tiempos medievales la principal vía de comunicación para transportar mercancías desde / a tierra adentro al Báltico. Así, se creó una importante red comercial fluvial desde Kazimierz al puerto de Gdansk, la ciudad del ámbar. Los antiguos graneros junto al río y las casas manieristas del centro, que pertenecieron a los ricos comerciantes, son el principal atractivo que descubrir en un paseo por Kazimierz Dolny.

A pesar de sus poquitos habitantes y aunque su apariencia es de pueblito, Kazimierz tiene estatus de ciudad. ¡Tal fue su importancia histórica! Te sugiero comenzar a explorarlo en la ribera del río Vístula, donde un barco histórico en el muelle realiza paseos turísticos durante la temporada veraniega. ¡Las vistas a la campiña son maravillosas! No es de extrañar que los artistas acudieran aquí a descansar y buscas inspiración para sus lienzos. También en la orilla del río se ubican los graneros históricos, donde se almacenaban las mercancías para su transporte, hoy convertidos en museo.
Recomendación: toma nota de mi alojamiento recomendado en Kazimierz Dolny: el Kamienica Biala, un pequeño hotel en un edificio histórico ubicado en pleno casco antiguo de la villa.

Centro histórico de Kazimierz: esplendor del Renacimiento polaco.
El esplendor de esta villa se vivió entre los siglos XVI – XVIII, cuando los ricos comerciantes se construyeron sus palacios y casas burguesas en el centro de la urbe. La calle Nadwislanska conduce al corazón de la ciudad: la plaza del Mercado, centro de la vida en Kazimierz. Aquí se pueden contemplar las casas de estilo manierista tan características, con sus portadas esculpidas en piedra. ¡Una de las mejores muestras del Renacimiento polaco!

Además de comercios y cafés, bajo la galería porticada con techo de madera, en la plaza del mercado se ubica uno de los cuatro pozos históricos que hay en la ciudad. Imprescindible probar aquí el típico kogut, un dulce tradicional con forma de gallo, basado en una leyenda local.
Leyenda del gallo de Kazimierz Dolny: se cuenta que en tiempos antiguos y oscuros, los habitantes de este pueblo practicaban rituales paganos, encendiendo grandes hogueras junto al río. Una noche atrayeron a un diablo que vagaba por el bosque y decidió instalarse en el foso del castillo. Comenzó a alimentarse de los gallos del pueblo, matando a todos hasta que sólo quedó el más viejo y sabio, que a sabiendas del peligro que corría, se escondió con una gallina. Los habitantes del pueblo, preocupados, pidieron ayuda de unos monjes que se decidieron a dar caza al diablo. No pararon hasta encontrar su cueva, que rociaron de agua bendita. Éste, al regresar a su guarida no pudo soportar el olor y huyó lejos de allí. El gallo victorioso salió de su escondite y paseó por todo el pueblo. En recuerdo de este cuento, se hornea un bollo de levadura con forma de gallo, ¡una delicia que hay que probar!

La iglesia de San Juan.
El templo más importante que visitar en Kazimierz Dolny se alza con fachada blanca y tejado rojo: la iglesia de San Juan Bautista y Bartolomé el Apóstol. De estilo barroco, tiene un pequeño claustro y patio interior.

Antigua judería de Kazimierz.
Más allá de la plaza, merece la pena callejear por su empedrado, con casitas muy bien conservadas, algunas de ellas de madera. Vigilantes se mantienen los restos del castillo y la Torre de la Guardia, construida en el S.XIII para controlar el paso de los barcos por el Vístula. Como en otras ciudades de Polonia, en Kazimierz existió una comunidad de judíos y la gran sinagoga era el lugar de ceremonias y reunión. El templo fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y los judíos, deportados a los campos de concentración cercanos como el de Majdanek, a las afueras de Lublin. La sinagoga se reconstruyó en los años 50 y hoy alberga una sala de exposiciones.

¿Ganas de una pequeña caminata? La mejor vista de Kazimierz Dolny se obtiene desde la colina de las Tres Cruces, en un altozano sobre la llanura del Vístula, con los tejados de la ciudad a vista de pájaro. Las cruces se instalaron tras una epidemia de cólera que se cebó con sus habitantes, como símbolo de protección de la localidad. ¡Un lugar perfecto para contemplar el atardecer!
Alrededores de Kazimierz Dolny:
Visitar este maravilloso pueblito es la excusa perfecta para descubrir los atractivos de la región de Lublin. ¿Sugerencias? Explorar Zamość, la ciudad ideal del Renacimiento, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Naleczów, elegante villa termal con un balneario, queda sólo a 22 km de Kazimierz. Para amantes de la naturaleza, hay increíbles rutas de senderismo por los valles y cañones, como el singular barranco de Loess, donde dicen que se respira el aire más puro del mundo.
Pero si lo tuyo es el enoturismo, déjame decirte que en esta comarca los viñedos producen un vino muy singular: a sólo 16 km de Kazimierz se ubican las bodegas Winnica Las Stocki, donde se puede realizar una cata. Un lugar maravilloso donde desconectar del mundo a la vez que deleitarse con el maridaje de este pequeño celler ecológico y familiar. Sorbitos de felicidad copa a copa que hacen sentirte como en casa. ¡Prometido!

Sigue viajando en el blog. Puedes ver la ruta completa por la región de Lublin en este artículo:
Itinerario por la Polonia más desconocida: qué ver en la región de Lublin
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