Ruta por el norte de Marruecos ❤️ de Tánger a Asilah

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Mi primera vez en África no viajé muy lejos en distancia, aunque en lo cultural y los gastronómico se me antojó inmensamente exótico y diferente. Tánger, Tetuán, Asilah y Larache se convirtió en mi hoja de ruta para una perfecta escapada al norte de Marruecos, al otro lado del Estrecho. Económica y divertida, me dieron ganas de conocer mucho más. De casas blancas y azules, prados verdes al borde del Atlántico, ruinas romanas enmarcadas en las escarpadas montañas del Rif… Hay mucho que ver en el norte de Marruecos. Pronto volví para seguir explorando y conocer la preciosa ciudad de Chefchauen, fundada por exiliados andalusíes. ¿Me acompañas a descubrirlo?

En este itinerario por el norte de Marruecos en 4 – 5 días, con base en Asilah, visité Tánger, Larache y Tetuán. Las dos primeras turísticas y populares; las segundas muy auténticas. Tanto me gustó esta primera incursión en este país vecino que planeé un siguiente viaje al sur, para descubrir el encanto de Marrakech y un mar de dunas dorado en el desierto del Sáhara. ¡De las mejores experiencias que vivir en Marruecos! Pero empecemos por el Norte…

Larache, ruta por el Norte de Marruecos
Larache, ruta por el Norte de Marruecos

Un Viaje al norte de Marruecos

Tan sólo 14 kilómetros separan Europa de África. Allí donde se juntan las  cálidas aguas del Mediterráneo con las frías atlánticas comienza un nuevo continente, desconocido y fascinante. Marruecos es una de sus puertas, exótico y palpitante, familiar y extraño a la vez. En el norte sus pueblos blancos y azules pegados a la costa añoran un pasado andalusí no muy lejano. Sus casas de paredes encaladas adornadas de buganvillas y sus gatos al sol, arrojan retales de una tradicional Grecia que aún guardo en mis recuerdos.

Habitantes simpáticos, pícaros y hospitalarios; viajar a Marruecos es cambiar el chip, relajarse y sentarse a degustar un té de hierbabuena sin otro entretenimiento que observar a los transeúntes. Porque allí el tiempo corre más despacio: prisa mata, amigo.

Consejo: este es mi TOP 10 lugares que ver en Marruecos. Por cercanía y por comodidad, ¡el norte sin duda es un buen lugar para empezar a descubrir este sorprendete país!

¡No viajes a Marruecos sin seguro de viaje!

En Marruecos no estamos cubiertos por las prestaciones de la Seguridad Social como en España. Así que si enfermamos durante el viaje, necesitamos un seguro con coberturas médicas. Por todos esos imprevistos que puedan surgir -necesidad de atención médica, cancelaciones, retrasos, robos, etc.- y porque todas las opiniones Heymondo seguros de viaje, el que yo tengo, son positivas… Te recomiendo contratarlo con antelación. ¿Ventajas? Dispondrás de un chat médico disponible las 24h en la aplicación móvil para resolver dudas o consultas y, en caso de urgencia, solo tienes que pulsar “Llamada”, con coste gratuito desde el extranjero. Si lo compras a través de mi web tendrás un 5% de descuento (20% de descuento si viajas en grupo o familia). Lo puedes conseguir pinchando aquí:

Si quieres saber más sobre cómo evitar posibles timos y estafas, los «peligros» de visitar el país y otros consejos prácticos… Echa un vistazo a estas recomendaciones sobre seguridad en Marruecos.

Internet en Marruecos: ¡Cuidado con el Roaming!

Un aviso muy importante: Marruecos no pertenece a la Unión Europea, por lo que tu compañía te cobrará tarifas de Roaming carísimas (a precio de oro). Para no perderte en las laberínticas medinas de Tetuán o Larache, donde Google Maps es tu mejor amigo, te recomiendo contratar Internet en Marruecos. ¿Cómo? Comprando previamente al viaje la eSIM de Holafly.

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Cómo llegar a Tánger: en barco o avión.

La vibrante ciudad de Tánger queda muy cerca en barco: numerosos ferrys cruzan el Estrecho desde Tarifa o Algeciras, prácticamente hay uno cada hora. El único problema es que el viento azota a menudo con fuerza la punta sur de la península, así que puede ocurrir que haya temporal y se suspenda de forma transitoria, con lo cual sólo queda esperar a que amaine. Desde Tarifa se tarda una hora y el pasaje cuesta unos 60 euros ida y vuelta. Hay diversas compañías, como Balearia, FRS o Trasmediterránea. En Direct Ferries se pueden comparar horarios y precios de todas ellas y comprar el pasaje.

En avión desde Madrid con Ryanair: esa fue mi opción. Un vuelo comprado con tres meses de antelación, costó aprox. 100 euros. Una advertencia: en el puesto fronterizo exigen que anotes el lugar (dirección postal y teléfono) en el que te vas a alojar. Se montó una buena cola porque mucha gente no lo recordaba, lo tenía en la maleta… ¡Así que llevadla en mano! Los que vinieron en barco no tuvieron este problema.

Alojamiento en Asilah.

Como íbamos varias personas, decidimos reservar una casita muy bonita en Asilah dentro de la Medina, con patio y terraza con vistas al mar. Una buena idea ya que nos permitió ahorrar comprando café, pan en el obrador de la esquina etc. para desayunar y cocinar en ella. ¡La verdad es que estuvimos genial! La opción de alojarse en un riad tradicional también es muy buena, para vivir en primera persona la hospitalidad marroquí.

Patio interior, alojamiento en Asilah, Norte de Marruecos
Patio interior, alojamiento en Asilah, Norte de Marruecos

Moverse por Marruecos.

Existen varias alternativas: coche de alquiler, taxis, transporte público. Hay que tener en cuenta que en Marruecos se conduce mal, tirando a muy mal y las carreteras son estrechas y tortuosas. ¿Cinturón de seguridad? «No es necesario, amigo«. Adelantar a cinco vehículos seguidos en un cambio de rasante a 140 km por hora parece ser una práctica habitual… Así que, si se coge un taxi, mejor abstraerse y admirar el paisaje… Si se alquila un turismo, mucha precaución con los demás vehículos y prudencia, pues hay controles en cada rotonda. Eso sí: hacedlo con antelación, luego allí en las oficinas locales es complicado que tengan disponibles.

Nosotros según el día y el destino combinamos tren (de Tánger a Asilah), taxi (a Larache) y transporte colectivo (Asilah – Tetuán). Los buses colectivos se toman en la estación de autobuses de Asilah.

La gastronomía marroquí.

La comida marroquí es simplemente deliciosa. Es un placer degustar los típicos platos como el cous-cous o tajine de pollo y/o verduras… Y pescado y marisco rico, variado y  sobre todo muy barato. La harira, sopa a base de verduras, lentejas y garbanzos, es también muy sabrosa y, pese a lo que parece, nada pesada. La repostería árabe merecería todo un capítulo, con sus irresistibles dulces a base de almendras, dátiles o pistachos.

Cuaderno de viaje por el norte de Marruecos:

Día 1 – Tánger – Assilah.

El puerto, donde desembarca el ferry, está en el centro de la ciudad, junto al paseo marítimo de Tánger y la entrada a la medina. Desde Tánger a Asilah hay un tren que cuesta 16 DH y tarda 40 min. aprox. Sale cada dos horas. Los horarios se pueden consultar en la web de horarios trenes de Marruecos. Del puerto a la estación de tren hay unos 40 minutos caminando, aunque os digan que son diez no os lo creáis: doy fe de que está lejos, por lo que recomiendo coger un taxi.

Del aeropuerto al centro de Tánger se tarda una media hora, más o menos como a Asilah. Nosotros decidimos ir directamente del aeropuerto a Asilah, donde habíamos quedado con el resto de amigos, que venían en ferry y tren. Es importante negociar bien el precio y encontrar a pasajeros con el mismo destino: bienvenidos al país del regateo.

Asilah, un pueblo portugués en el Atlántico.

La llegada a Assilah no pudo causarme mejor impresión: un sol espléndido y el mar está en calma; apenas una brisa marina mece las elegantes palmeras que bordean las antiguas murallas, del S.XV. La primera tarde la dedicamos a explorar la pequeña ciudad costera, antiguo bastión de portugueses. La Medina de Assilah está magníficamente conservada, siendo una maraña de calles blancas y estrechísimas, rodeadas por la muralla de arcilla sobre las rocas que la protege del mar y antaño de los corsarios. Aquí os dejo un enlace a la  Historia de Assilah.

Medina de Asilah
Medina de Asilah

Al atardecer habitantes y turistas se congregan en su espigón a admirar la puesta de sol sobre sus muros.

Gastro – tip: ¿dónde comer en Asilah?

Los típicos sitios para turistas como el Casa Pepe, Casa García o La Place, son todos muy céntricos, junto a la muralla en la entrada principal a la Medina. En ellos se puede comer pescado, marisco y platos tradicionales ricos y de calidad, pero a precio español. También sirven cerveza, por 25-35 DH. Restaurantes más económicos (pero sin cerveza) y muy agradables son los situados tras la muralla, en ajardinadas terrazas pegados a sus piedras. Me dijeron que el Casa Pepe es el local favorito del Gran Wyoming, quien tiene casa cerca y no os lo vais a creer… ¡Pero allí estaba!

Pero antes de la cena, por la tarde, no hay que perderse la hora del té de hierbabuena: en las terrazas se acomodan los marroquíes, siempre mirando frente a la calle, a degustar su dulce infusión, acompañada de dulces o frutos secos como cacahuetes, que ofrecen los vendedores ambulantes que pululan por doquier. También abundan los puestos con caracoles, huevos duros (esto sí que me sorprendió) y garbanzos cocidos. Los de zumos de naranja exprimidos al momento son baratos y ricos: Marruecos tiene muy buenas naranjas, ¡hay que aprovechar!

Los mercados son un buen lugar para perderse y adquirir productos locales: especias, fruta, aceitunas, té, cous cous al peso, etc. En el interior de la Medina están las tiendas de ropa, pulseras, bolsos y mochilas de cuero, alfombras y los típicos sovenires. Los mercados se sitúan fuera: en la parte de atrás de las murallas y al final de la Avenida Mohamed V, muy cerca de la iglesia cristiana. Y es que esta pequeña ciudad lo tiene todo ¡incluso playa!

Playa de Assilah
Playa de Assilah

Larache, vestigios de un pueblo español al norte de Marruecos.

Día 2 – Assilah – Larache.

Nuestra intención para el segundo día en esta ruta por el Norte de Marruecos era la de quedarnos en Assilah para ir a la playa. Las más bonitas, según nos habían dicho: las cuevas y la playa del francés. Pero amaneció con bastante fresco y nublado por lo que sustituimos el plan playa por una excursión a Larache, pueblo situado en la línea de costa, a unos 30 minutos en coche en dirección sur. Para ir cogimos dos taxis, no sin antes negociar precio, por 300 DH nos llevaron a los ocho repartidos en dos taxis y en un ratito después de jugarnos la vida varias veces estábamos en Marruecos profundo.

Mercado en Larache, Norte de Marruecos
Mercado en Larache, Norte de Marruecos

Y es que Larache es un pueblo mucho menos turístico y más auténtico que Assilah, tan primorosamente cuidado y bien pintadito, a quien uno de los miembros de la expedición ya había bautizado como «el parque temático». La Medina de Larache es un hervidero de autóctonos comprando fruta, ropa, cachivaches o pollos, vivos en sus jaulas o colgando en los puestos sin ninguna refrigeración…

A la Medina de Larache se accede desde una puerta de ladrillo roja: desde allí comienza el laberíntico recorrido por sus pasadizos abovedados, donde las fachadas de desconchones blancos y azules de sus casas se apretujan. ¡Cuidado, es fácil perderse por la medina de Larache! 

Callejuelas de la medina de Larache
Callejuelas de la medina de Larache

Hacia arriba: el Chateau Español, vestigio de cuando los españoles estuvieron allí y desde donde se puede obtener una buena panorámica de la villa. Nos recibieron nos niños jugando a la pelota en la placita y unas cabras echando tranquilamente la siesta: quién no diría que es una estampa de la España de hace treinta años…

Fortaleza de Larache
Fortaleza de Larache

Hacia abajo: el puerto de Larache, donde comimos en una terraza un plato de sardinas asadas por 13 DH (un euro). También compramos marisco en el mismo muelle, recién pescado, y nos lo hicieron en el mismo bar.

Puerto de Larache
Puerto de Larache, ruta por el norte de Marruecos

Con la tripa bien llena sin que apenas se resintiera el bolsillo (y qué gran satisfacción…) nos sucedió un simpático suceso: en una placita preguntamos a un señor por un lugar cercano donde tomar té y él mismo nos invitó, no sin antes ofrecernos una fuente  de cous-cous en la misma puerta de su casa. Con esta cálida muestra de hospitalidad nos despedimos de Larache  y volvimos directamente a Assilah.

Lixus, ciudad romana al Norte de Marruecos.

A la entrada de Larache nos recomendaron visitar unas ruinas romanas: Lixus. No llegamos a parar, pero son de entrada gratuita y puede resultar un paseo agradable.

Tetuán, perdidos por la gran y auténtica medina del norte de Marruecos.

Día 3 – Assilah – Tetuán.

El tercer día de nuevo nuestros intentos de playear se vieron frustrados por un tiempo cada vez más cambiante: otro día fresco y medio nublado, por lo que por durante el desayuno acordamos ir a Tetuán. Nuestra primera idea fue alquilar dos vehículos, pero al no haberlo previsto con antelación no había disponibles. Nos dirigimos a la estación a preguntar, pero los autobuses daban una vuelta enorme y tardaban horas en llegar… Así que la opción fue coger un transporte privado: en un solar junto a la estación había varias furgonetas con chóferes. Tras un rato de duras negociaciones conseguimos que por un precio razonable (700 DH) nos llevaran ida y vuelta a Tetuán, en el que llamados  «el party bus«.

Dos horas de recorrido en una furgoneta, que nos recordaban a las que usan los de mi pueblo para ir a recoger tomates, atravesando medio norte de Marruecos por carreteras de cabras con música árabe como B.S.O. de fondo… Por no mencionar que cuando les dimos un poco de cuerda a los dos chicos que acompañaban al chofer y les tocamos las palmas se vinieron arriba y se pusieron a bailar (de ahí el nombre de «party bus«). Toda una experiencia para no olvidar…

Tetuán: una ciudad enorme, entre montañas verdes que terminan en el Mediterráneo, nada tiene que ver en sus dimensiones con la apacible Assilah donde veníamos. Caótico tráfico, aglomeración de gente, amalgama de colores, olores… Desde la plaza Primo comienza el bazar y junto al Palacio se accede a la Medina, que merece todo un día de inspección. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sus infinitas calles son un laberinto que asombran y extravían al turista más experto.

El centro de Tetuán
El centro de Tetuán
¿A cuánto está la caja de gato?
Gatitos en Tetuán
Gatitos en Tetuán

Comimos cous cous y carne asada en un lugar recomendado por unos amigos que viven allí: en una de las terrazas a las que se accede desde el pasaje que hay justo enfrente del Teatro Español, en la calle que baja del Palacio Real a la plaza Primo. De nuevo un acierto, rico y barato. Y de vuelta a Assilah en el Party bus, otra sesión de curvas a ritmo bereber…

Callejuelas de la medina de Tetuán
Callejuelas de la medina de Tetuán

De vuelta a Tánger…

Día 4 – Asilah – Tánger.

Nos despedimos de la bella Asilah y cogemos el tren de vuelta a Tánger. Antes de embarcar a Madrid, un paseo por el paseo marítimo y la Medina, atestada de turistas españoles regateando en los bazares. No sé si fue el día gris que me tocó, o la sensación de «esto ya lo he vivido muchas veces en la Alcaicería de Granada», pero Tánger fue lo que menos me gustó de esta primera incursión al Norte marroquí… ¡Menos mal que al tiempo volví y le di una segunda oportunidad…!

Imprescindible subir hasta el mirador donde se divisa el mar y el Estrecho y contemplar la otra orilla, esa que tantos ansían y se dejan la vida intentado llegar…

Fortaleza de Tánger
Fortaleza de Tánger, viaje al norte de Marruecos

Después de cuatro días intensos decimos adiós a Marruecos, país que me ha atrapado: nada más llegar, me vi buscando vuelos a Marrakech. Muchas ganas de volver y conocer el sur del país. Próximamente… Consejo: si tienes tiempo ¡no dejes de ir a Chefchauen! Seguramente el lugar más bonito que ver en el norte de Marruecos. ¡Te encantará!

Echa un vistazo a mis otras entradas sobre Marruecos en el blog:

Guía de Viaje a Marruecos, exotismo a tiro de piedra

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9 comentarios en “Ruta por el norte de Marruecos ❤️ de Tánger a Asilah”

  1. Calíope Viajes Vivencias

    Marruecos me alucina. De esta ruta que nos narras no conozco Larache, el resto sí y me encanta, aunque la última vez que he estado en Asilah me ha parecido menos auténtica que hace años, una pena, aun así merece la pena. Preciosas fotos! esas cajas llenas de gatos las veo cada vez que cruzo el estrecho, je je je, las mar de a gustito que están. Un saludito.

    1. A mí también me gusta mucho Marruecos, es alucinante cómo a sólo unos kilómetros se descubre un nuevo mundo de olores, sensaciones, paisajes… Efectivamente Assilah quizá es demasiado turístico, Larache está más descuidado, pero mucho más «auténtico». Este año toca ir al sur, al desierto ¡ya os contaré! Un abrazo.

  2. Marruecos no es uno de mis destinos tops… no se nunca me ha llamado la atención. David si que pasó unos días por allí y volvió encantado y tras lo que me contó y tu post me empieza a interesar bastante. A ver si puedo hacer una escapadilla hacia allí y te cuento 😉

    1. Je je te entiendo, a mí antes me pasaba lo mismo (debe ser la edad 😉 no me atraía mucho y antes prefería conocer las grandes ciudades monumentales tipo Florencia, París… Pero últimamente me atrae mucho acercarme a otras culturas y me he dejado fascinar por Turquía (Estambul es increíble), Marruecos… Y tanto me ha gustado que vuelvo en Semana Santa, a Marraketch y el desierto. Así que ya os contaré. Un besazo, Glo.

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