Los primeros islandeses en el museo de las Sagas
Europa Islandia

Historias de vikingos en el museo de las Sagas

Escrito por la
el
24 febrero, 2021

La gesta de Raven-Flóki, el navegante de los tres cuervos. La dura vida de los primeros vikingos que se asentaron en las costas islandesas, luchando contra las inclemencias del tiempo. La historia del pueblo islandés es el alma de una tierra hostil y a la vez, prodigiosa. Localizado junto al puerto, el museo de las Sagas es uno de esos lugares imprescindibles que visitar en Reikiavik, sobre todo para quien le guste la cultura, la Historia y tenga interés en conocer el pasado de Islandia, cómo se forjó la civilización humana en esta isla del Hielo y el Fuego al norte del mundo. Un recorrido a través de salas en semioscuridad que recoge “las Sagas”: la memoria de un pueblo perseverante, hecho a sí mismo.

Visita al museo de las Sagas en Reikiavik

Visita al museo de las Sagas en Reikiavik

Me chiflan las historias de vikingos. Guerreros sanguinarios, también eran navegantes, artesanos, ganaderos y poetas. Sus ansias exploradoras los llevó mucho más allá de los límites que marcaban los acantilados y costas escarpadas de Escandinavia, en busca de nuevos horizontes o huyendo de reyes injustos. Si no faltó en mi itinerario el museo vikingo de las islas Lofoten en su tierra originaria, Noruega, tenía que conocer el mítico museo de las Sagas, en la capital más al norte del mundo, Reikiavik.

La dura vida en islandia en la Edad Media

La dura vida en islandia en la Edad Media

Las Sagas islandesas relatan las historias de los primeros pobladores de Islandia en los siglos IX y XI. Consideradas la más antigua expresión de literatura islandesa, fueron escritas entre los siglos XIII – XIV, la mayoría por cronistas y poetas anónimos. Con gran valor artístico e histórico, cuentan hechos trascendentales como la cristianización de Islandia o la llegada de los vikingos a América (la Saga de Erik el Rojo).

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Los “Papar”, primeros habitantes de Islandia. 

Una tierra viva surgida del océano, en la placa que separa el continente europeo de América del Norte. Aún en formación, la lava mana del suelo en uno de los puntos volcánicos más activos del mundo. Este panorama de gran isla montañosa, casi sin vegetación, pero donde la vida es posible gracias a la corriente cálida del Golfo de México encontraron los primeros pobladores que navegaron hasta sus costas, en la Alta Edad Media. No fueron los vikingos. Cuando los escandinavos arribaron a Islandia en el siglo IX ya existían una pequeña comunidad de ermitaños cristianos posiblemente de origen irlandés, a quienes llamaron “Papar” cuyo significado es “Padres”.

Costa sur de Islandia, Vík

Costa sur de Islandia, Vík

El primer explorador vikingo que llegó a Islandia por casualidad se llamaba Naddoður. Se desvió de su rumbo de regreso a Noruega desde las Islas Feroe cuando divisó tierra desconocida. Por aquellos tiempos, otro navegante, un sueco llamado Garðar Svavarsson también encontró Islandia y dio una vuelta completa a sus costas, constatando que era una isla. Pasó en ella un invierno y al retornar a Escandinavia relató que había descubierto un país cubierto de bosques, desde las montañas al mar.

Raven-Flóki, el navegante de los tres cuervos.

La noticia de que había sido hallada una gran isla deshabitada en el Atlántico Norte corrió como la pólvora por los fiordos noruegos. Un navegante llamado Flóki Vilgerðarson decidió comenzar una nueva vida con su familia y cargó el barco de ganado con la intención de llegar hasta Islandia. Puso rumbo a las islas Shetland, al norte de Escocia, territorio que ya había sido conquistado por los vikingos -y en cuya capital se celebra un festival para conmemorarlo, el Up Helly Aa-. En las Feroe Flóki se hizo con tres cuervos y en medio del océano echó al aire: el primero retornó a las Islas Feroe; el segundo, al barco. Pero el tercero siguió hacia delante, guiando a Flóki hasta Islandia. Desde esta hazaña fue conocido como Hrafna-Flóki o Raven-Flóki.

Playa de los Diamantes, sur de Islandia

Playa de los Diamantes, sur de Islandia

Iceland, la tierra del hielo.

El vikingo Raven-Flóki se instaló en Vatnsfjörður, al noroeste. Pero el invierno fue largo y duro, todo el ganado pereció por la falta de pasto. Hastiado por una primavera que no llegaba, subió a la montaña más alta y contempló el gran fiordo de Ísafjörður cubierto de témpanos de hielo y con enormes icebergs flotando a la deriva. Bautizó así a toda la isla como Ísland, literalmente “Tierra de hielo”, Islandia. Retornó a Noruega y no dio muy buena publicidad al país, pero no resultó muy convincente. El éxodo vikingo era inminente.

Los paisajes helados de Islandia en invierno

Los paisajes helados de Islandia en invierno

La Saga del Asentamiento.

Año 874. Desembarcan Ingólfur Arnarson y su esposa Hallveig Fróðadóttir, los primeros escandinavos que se establecieron en Islandia y vivieron en la isla el resto de sus días. Desde la embarcación, al divisar las costas islandesas desde el mar, Ingólfur arrojó los pilares tallados con representaciones de los dioses nórdicos para que fueran ellos quienes decidieran en qué lugar debía instalar su granja. El primer invierno lo pasó en Ingólfshöfði, pero mandó a dos de sus esclavos a buscar dónde el mar había depositado los pilares tallados. Empresa que les llevó tres años, hasta que finalmente hallaron los pilares en una gran bahía “humeante” al suroeste de la isla. Ingólfur se trasladó allí, bautizando al lugar Reykjavík, donde continuarían viviendo sus descendientes.

Los primeros islandeses, museo de las Sagas en Reikiavik

Los primeros islandeses, museo de las Sagas en Reikiavik

Colonos indomables.

Desde la época del asentamiento hasta el siglo XV los vikingos continuaron llegando a diferentes partes de Islandia, instalando granjas sobre todo en la costa sur. Consiguieron extraer hierro procedente de las marismas. Uno de los herreros más célebres fue el artesano Skalla-Grímur. Junto a su padre Kveldúlfur se habían visto obligados a huir de Noruega por una disputa con el rey Harold. El padre murió en la travesía, su último deseo, que arrojaran el ataúd por la borda estableciéndose en el sitio donde llegara a la costa.

Así Skalla-Grímur construyó una granja llamada Borg en lo que es la actual ciudad de Borgarnes. Pero la mayor hazaña de Skalla-Grímur fue la de sumergirse en alta mar buscando una roca suficientemente grande para servir de yunque, portándola él solo hasta la herrería. Skalla-Grímur fue un gran caudillo de Islandia y enemigo mortal del rey de Noruega. Uno de sus hijos, Egill, se convirtió años más tarde en uno de los grandes poetas de Islandia. Habilidad que le sirvió para salvar la vida, ya que fue condenado a muerte tras provocar la ira del rey de Noruega. Se cuenta que poco antes de su muerte, a los 80 años, enterró un tesoro de plata en Mosfellsbær, que nunca ha sido encontrado.

Colonos islandeses, museo de las Sagas

Colonos en Islandia, museo de las Sagas

Melkorka, mujeres celtas en Islandia.

Sorprendentes investigaciones han demostrado que, aunque la mayoría de hombres que habitaron Islandia durante los primeros siglos eran de origen escandinavo, las mujeres sin embargo tenían raíces celtas. ¿El motivo? Los vikingos, en sus incursiones a Irlanda, las capturaban y esclavizaban. Una de estas cautivas fue la famosa Melkorka Mýrkjartansdóttir, raptada con quince años y comprada por un rico comerciante de madera. Melkorka tenía dos peculiaridades: una belleza radiante y era muda. Ambos tuvieron un hijo, Ólafur Pá. Cuál fue la sorpresa del comerciante cuando un día los sorprendió a ambos manteniendo una conversación. Melkorka le confesó la verdad: ella era una princesa, la hija de un rey irlandés llamado Mýrkjartan. Inmediatamente, fue liberada de su estado y le ofreció una granja en el valle de Laxárdalur. Años más tarde, el rey irlandés reclamó a su nieto como sucesor. Sin embargo, Ólafur rehusó, argumentando que Melkorka no sería feliz si abandonaba Islandia para siempre.

Mujeres y niños en Islandia, museo de las Sagas

Mujeres y niños en Islandia, museo de las Sagas

La saga de Erik el Rojo y la colonización de América.

Tras la colonización de tierras islandesas, los vikingos continuaron explorando los fríos mares del norte. Así, Erik el Rojo zarpó al oeste, fundado el primer asentamiento en Groenlandia tras explorarla durante tres años y bautizarla como “Tierra Verde” (Greenland). También alcanzaría las costas de Vinland (hoy Terranova y Labrador, Canadá), siendo el primer europeo en llegar al continente americano. Leifur y su hermana Freydís, hijos de Erik el Rojo siguieron los pasos de su padre como exploradores, llegando a comerciar con los nativos de Vinland y a establecer un asentamiento vikingo en Terranova que no llegó a prosperar.

Brujas y Dioses antiguos.

La gran mayoría de los colonos de Islandia eran paganos y veneraban a los dioses antiguos, cuyo padre es Odín. Los vikingos creían en el destino, estando determinado desde el nacimiento. Existían las brujas o hechiceros, hombres y mujeres que tenían el don de poder predecir el futuro, a quienes trataban con respeto y temor. Las völvur, en cambio, era profetas con mayor estatus, a quienes pedían favores y hacían regalos por interceder con los dioses en su favor. Una de las videntes más famosas fue Þorbjörg lítilvölva, invitada a una fiesta a la nueva colonia de Groenlandia por el caudillo Guðríður Þorbjarnardóttir, pidiéndole que vaticinara el futuro. La völvur predijo éxito y prosperidad para todos sus descendientes. Años más tarde, durante la cristianización las brujas y las völvur serían perseguidas y quemadas, por herejes.

Las brujas de Islandia

Las brujas de Islandia

La cristianización de Islandia.

Año 1000. Islandia se encontraba al borde de la guerra civil a causa de la religión: partidarios de seguir adorando a los antiguos dioses, a quienes el rey de Noruega Ólafur había dado un ultimátum, y los nuevos cristianos. En medio de una calurosa asamblea entre las dos facciones, un cercano volcán desató su furia, arrojando piedras de lava, lo que tanto unos como otros interpretaron como señal divina. El viejo y sabio Þorgeir consiguió convencer a la asamblea de que todos debían ser bautizados y adoptar la fe cristiana, en pro de la paz nacional. Aunque podían continuar adorando a los antiguos dioses en privado. Se cree que en parte los caciques islandeses aceptaron temiendo dar una excusa al rey de Noruega para invadir la isla. Tras la conversión, cuenta una popular leyenda islandesa que las estatuas de los antiguos dioses fueron arrojadas a una gran catarata: Godafoss, una de las cascadas más bonitas de Islandia.

Islandia ayer y hoy.

En los siglos posteriores al asentamiento, Islandia como país perdió su soberanía fruto de guerras internas, pasando a formar parte del reino de Noruega en 1262; más tarde a la corona danesa. La población islandesa, dependiente de la pesca y la agricultura pasó grandes miserias: un clima severo, erupciones volcánicas -especialmente devastadora la del volcán Laki en 1783, conocido como “Las penurias en la niebla”- o la peste negra, diezmando la población. Las condiciones extremas y la pobreza, hicieron que muchos islandeses emigraran a Norteamérica.

Granjas en el sur de Islandia

Granjas en el sur de Islandia

Sin embargo, en el siglo XX las tornas cambiaron para Islandia. El 17 de junio de 1944 se proclamó oficialmente República. Su economía comenzó a crecer rápidamente, convirtiéndose a finales del siglo XX en uno de los países más ricos del planeta y con mayor bienestar social. En pleno siglo XXI, Islandia ocupa el puesto de sexto país más desarrollado del mundo. A pesar de lo recóndito de su ubicación, bajo el Círculo Polar Ártico, cada vez más viajeros se sienten atraídos por su increíble naturaleza de glaciares, volcanes y hielo, donde los navegantes vikingos se instalaron hace un milenio.

Iglesia de Hallgrímskirkja en Reikiavik

Iglesia de Hallgrímskirkja en Reikiavik

Visita el museo de las Sagas en Reikiavik. Datos prácticos.

  • Dirección: su ubicación exacta es Grandagardi, 2.
  • Horario: de 11 a 15 horas (lunes a domingo)
  • El precio de la visita es de 18€ por adulto.
  • Más información en la web oficial del Museo de las Sagas.

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