No viajes a Corfú en agosto
Europa Grecia

No vayas a Corfú en agosto

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16 septiembre, 2021

No vayas a Corfú en agosto. Ni en todo el verano, a ser posible. No lo hagas. Te vas a agobiar, a estresar, a frustrar y te vas a marchar con una sensación agridulce. Y es una pena. Porque la isla es bonita a rabiar. Verde, frondosa, escarpada; con valles abruptos y calas de aguas turquesas, deliciosas. Playitas que en agosto son imposibles de disfrutar, como el resto de lugares bonitos que ver en Corfú. Así me sucedió a mí y créeme que sentí alivio de dejar la isla atrás con el ferry. Desembarcar en la tranquilidad de Ítaca y Cefalonia, al sur, fue una bendición.

Paleokastritsa, Corfú

Paleokastritsa, Corfú

Soñando Corfú, la isla de Gerald Durrell.

“¿Por qué aguantamos este maldito clima? Preguntó Larry de improvisto, señalando a la ventana distorsionada por la lluvia (…) Lo que nos hace falta es sol, un lugar donde crecer. Esta mañana tuve carta de George y dice que Corfú es maravilloso… ¿Por qué no hacemos las maletas y nos vamos a Grecia?

La primera vez que supe de Corfú tendría unos 11-12 años. Cayó en mis manos “Mi familia y otros animales” de Gerald Durrell. Un divertido libro en que el naturalista británico relata su infancia, cuando se trasladó con su madre y sus hermanos desde el lluvioso sur de Inglaterra a la luminosa isla de Corfú, en 1935. Entre observaciones y aprendizajes sobre la fauna local -los misteriosos grillos, las afanosas hormigas- tardes calurosas de siesta y largos chapuzones Durrell describió una isla idílica, repleta de personajes entrañables.

Casa de Gerald Durrell en Corfú

Casa de Gerald Durrell en Corfú hoy es un restaurante de lujo

La Corfú de hoy…

Esta Corfú que dibujó el joven Gerry, a través de sus recuerdos, me ha acompañado a lo largo de los años con el creciente deseo de visitarla. Sin embargo, cosas del destino y la planificación, no ha sido hasta mi tercer viaje a Grecia que por fin le he puesto remedio. Llegué hasta ella tras tomar dos autobuses desde los monasterios de Meteora y un ferry en el puerto de Igoumenitsa. Como tantos otros británicos, alemanes, franceses e italianos en busca del mito romántico (unos pocos) o el sol, la playa, la fiesta (la gran mayoría). Corfú sin duda es uno de los destinos estrellas que ver en Grecia.

Así, me he encontrado una isla saturada de turistas -entre los que obviamente me incluyo- donde no cabe un coche más. Y esto es literal: a la hora de tratar de alquilar un vehículo, en varias agencias de la ciudad de Corfú afirmaban no tener un coche disponible hasta llegado septiembre. Debido a una cancelación conseguimos uno a precio desorbitado ¡en qué hora! Pero vayamos por partes.

Agosto, el peor mes para viajar (a cualquier sitio).

Escribió Javier Reverte en “El corazón de Ulises” -a propósito de un viaje a Grecia- “Los que viajamos a menudo quisiéramos ser el turista único, cosa a todas luces injusta e imposible”. ¡Más razón que un santo! Obviamente, no es que esperara encontrar Corfú solo para mí, ¡ni mucho menos! Pero para ser honesta, tal aluvión de personas me resultó excesivo. Imagino que en otras islas mediterráneas este verano ha sucedido exactamente igual, a juzgar por imágenes que he visto en redes sociales de Mallorca o Cerdeña. Y es que para las personas que solo pueden hacer un viaje largo en agosto (no es mi caso; el de mi pareja, sí) tener las vacaciones en este mes obligatoriamente puede ser una condena: precios inflados, muchedumbre etc. Así que, volviendo al tema de viajar a Corfú en agosto, si se puede evitar y dejar para primavera o comienzos del otoño ¡mucho mejor!

Ciudad de Corfú, Patrimonio Mundial

Ciudad de Corfú, Patrimonio Mundial

Odisea por las carreteras de “cabras”.

Tengo que decir que mi primera tarde en la ciudad de Corfú me encantó. Con callejuelas, escalinatas, plazas que me recordaban mucho a las urbes de la costa del Adriático en Croacia o incluso al sur de Italia, la capital es realmente pintoresca. Lo pasé genial explorando el casco antiguo, recorriendo el Fuerte veneciano, saboreando un spritz en una terraza… La “realidad” de la isla la encontramos al día siguiente, cuando parecía misión imposible conseguir un coche de alquiler. Una vez resuelto, pusimos rumbo al norte, donde había reservado tres noches de hotel en Sidari. Lo peor de viajar a Corfú en agosto es, precisamente, el exceso de vehículos en la isla. A mi entender, no está preparada para ello: las carreteras son, en su mayoría, de montaña, estrechas y sinuosas donde solo cabe un coche. Pero hay miles. Y eso se convierte en una tortura a la hora de conducir: camiones, quads, motos… Que obligaban a maniobrar con marchas atrás en medio de empinadas cuestas… Una pesadilla.

Los lugares más bonitos: masificados.

Qué decir a la hora de visitar los lugares más populares de Corfú, esos que salen en las guías de viajes como imprescindibles y los que triunfan en Instagram. A muchos de ellos imposible de acceder: nos tuvimos que dar la vuelta en Agios Georgios-Pagon porque no se podía aparcar. Llegar hasta Paleokastritsa, una gymkana – vimos dos accidentes de moto en las curvas de la carretera-. Y una vez allí, no cabía una sombrilla más en la bonita playa. La idílica villa de Gerald Durrell, Kalami, otro dolor de cabeza tratar de aparcar en su única y angosta calle.

Pero lo que más me horrorizó fue el Canal del Amor. Una serie de formaciones rocosas y bonitos acantilados que han explotado hasta la saciedad, construyendo resorts justo encima. Con la música de discoteca a todo volumen, solo había guiris borrachos dejando su basura en cualquier lado. Un paraje natural convertido en una rave.

El Canal del Amor, Corfú

El Canal del Amor, Corfú

Siempre hay una alternativa: la relativa paz del sur. 

Un tanto desilusionada, no os voy a engañar, al tercer día decidimos ir hacia el sur de Corfú -mucho menos popular que el norte- y ahí encontramos paz. Al contrario de las playas de arena del norte y el oeste, masificadas, al otro lado de la isla hay playas tranquilas, de piedras pequeñas (chinas, como dirían en mi pueblo), aguas transparentes ¡y ni siquiera cobraban las tumbonas! Estoy hablando de Benitses, al sur de la ciudad de Corfú. Visitamos el palacio de Sissí, Achilleion, a una hora intempestiva y fuimos a comer pescado al pueblo marinero de Boukaris. Ahí me reconcilié con Corfú y viví un día maravilloso, cumpliendo las expectativas que traía de antemano de cómo sería viajar a la isla que conocí gracias a Durrell.

Playas del sur de Corfú

Playas del sur de Corfú

Para concluir, no pretendo mermar las ganas de visitar Corfú con este artículo, basado en mi experiencia personal. De verdad te digo que la isla es preciosa, con unos paisajes que encandilan pasando del verde intenso al azul del mar. Sí recomiendo no hacerlo en agosto o pleno verano / temporada alta porque ciertamente a mí se hizo un poco insufrible. Aunque tal vez sea cosa de la edad, que no perdona…

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