Veules-les-Roses ❤️ el pueblo más bonito de Normandía

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Alta Normandía, departamento de Sena Marítimo. El río más pequeño de Francia, el Veules, recorre poco más de un kilómetro antes de morir en el océano Atlántico, en un escénico paisaje de acantilados de roca blanca conocido como la Costa de Alabastro. En sus orillas se ubican molinos centenarios, huertos, jardines de flores y casitas de piedra, en una pequeña villa que enamoró al mismo Víctor Hugo y otros artistas de la época. ¿Su nombre? Veules-les-Roses, una de «Les Plus Beaux Villages de France». Para mí, el pueblo más bonito que ver en Normandía. ¡Dan ganas de quedarse a vivir en él!

Competidores tiene y no son pocos: el Mont Saint-Michel en la Baja Normandía. Ètretat o Honfleur, al sur. Y qué decir de esos pueblos medievales atrapados en el tiempo, de la zona de la Alsacia u Occitania. Refugio de pintores y poetas en el siglo XIX, esta villa también forma parte de la Ruta de los Impresionistas: Monet y amigos se instalaron en el muelle y la extensa playa de gijarros para retratar la luz en las olas golpeando las verticales paredes de un litoral abrupto y salvaje. Yo tenía claro que este pueblo no podía faltar en mi itinerario por Normandía en coche: llegué desde Rouen, la capital normanda, a sólo 63 kilómetros por la A-150.

Un paseo por el Veules
Un paseo por el Veules

Veules-les-Roses, el pueblo más bonito de Normandía

Aunque sólo tiene 600 habitantes, el encanto de Veules-les-Roses conquista nada más poner un pie en él. Como no se puede conducir por el casco histórico -sólo residentes- hay que estacionar el vehículo en un parking a las afueras: el Parking des Cressonnières. A sólo unos pasos el Chemin des Cressonnières conduce al interior del pueblo.

¿Dónde dormir en Veules?

No hay mucho alojamiento disponible en Veules-les-Roses, así que si quieres pernoctar en él te recomiendo hacerlo con bastante antelación, especialmente si es de cara a la estación veraniega. El Relais Hôtelier Douce France es encantador y está en pleno centro de la villa.

Casas típicas normandas en Veules
Casas típicas normandas en Veules

Paseo del río Veules: «los Campos Elíseos».

El paseo por el margen del Veules -como indiqué al comienzo, con 1.149 metros es el río más corto de Francia- es una preciosa ruta entre molinos de piedra, campos de flores, hortensias, berros y pintorescas casitas. Algunas de ellas en la arquitectura típica de entramado de madera de esta zona de Francia, con el techo de paja. La sensación de paz que transmite el sonido del agua con el trino de los pájaros es indescriptible ¡qué pueblo tan idílico! Sin duda de las villas más bonitas que ver en Francia.

Molinos antiguos
Molinos antiguos

El molino Antiguo, con su gran rueda de madera, se encargaba de canalizar el agua desde el río hacia las casas. Otro de los más llamativos está un poco más adelante: el Moulin des Aïeux. Más pequeño y escondido, el Molino del Mercado, a unos pasos de Les Pucheux.

Molinos en Veules-les-Roses, Normandía
Molinos en Veules-les-Roses, Normandía

Centro histórico.

El casco histórico del pueblo se extiende desde el río hasta el mar; su corazón es la iglesia de San Martín. Una parroquia de origen medieval que tuvo que ser reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial. Por dentro, sus columnas están esculpidas con motivos marineros, recordando la principal faena a la que se dedicaban los habitantes de la villa. Incluso las plantaciones de berros en las huertas están vinculadas a los hombres de la mar: estos brotes verdes servían para curar enfermedades propias de pasar mucho tiempo sin ingerir alimentos frescos como el escorbuto. A unos pasos de la iglesia se puede ver el sencillo edificio del Ayuntamiento, junto a un monumento a los caídos en la Guerra Mundial.

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín

Homenaje a Víctor Hugo. 

Tiendas de artesanos, cafeterías, terrazas… El mar está cada vez más cerca pero antes de alcanzar la playa, una gran placa recuerda al huésped más querido de la localidad, Víctor Hugo, quien pasó temporadas en Veules-les-Roses, disfrutando de la naturaleza privilegiada de la villa. Dicen que le encantaba pasear junto al río y subir hasta los acantilados para disfrutar de las vistas. De hecho una de las grutas se llama la cueva de Víctor Hugo.

Playa de Veules, la costa de Alabastro
Playa de Veules, la costa de Alabastro

Playa de Veules-les-Roses.

El mar se abre en un horizonte espléndido. Un pequeño muelle con puestos de ostras -la delicia local- da vidilla a este pequeño mirador sobre el océano donde locales y turistas disfrutan del sol y las olas. La playa de Veules está cubierta de grandes guijarros redondeados a causa de la erosión, abrazada por altos acantilados a ambos lados. Un restaurante al fondo y una hilera de casetas de madera arroja la idea de que este es un destino estival concurrido, al llegar los meses más calurosos. Si te gusta caminar hay varias rutas marcadas por el litoral para conocer la Costa de Alabastro a pie, sin prisas. Para hacerte una idea, sólo tienes que subir a este mirador: Point de vue. La energía de este lugar, con el viento y las gaviotas, es especial.

Puesto de ostras en el puerto
Puesto de ostras en el puerto

Dónde comer en Veules..

¡Recuerda que los franceses almuerzan entre las 12 y las 13! Después, será difícil coger mesa… Lo más típico que comer en Veules son las ostras veulaises, manjar del mar que se cultiva sólo aquí con un peculiar y suave sabor, ya que por el río el agua es menos salina. Como en el resto de Normandía hay mejillones de roca, galettes y sidra. ¡Me encanta la dulce! Puedes probar las ostras en el propio puerto, comiéndolas frente al mar. O en la misma calle principal hay varios locales como Le Bistrot des Roses y Le P’tit Veulais.

Ostras típicas de Veules
Ostras típicas de Veules

Explorar los alrededores de Veules-les-Roses.

¿Qué ver en los alrededores de este pueblo? Toda la costa de Alabastro es una maravilla natural: nada menos que 130 kilómetros desde Le Tréport, el norte de Veules, al puerto de Le Havre. Pasa por la ciudad de Dieppe, la escalera tallada con vistas al mar de Saint-Jouin-Bruneval. Fècamp, interesante villa portuaria con una abadía y restos de un castillo medieval… Y por supuesto los famosos acantilados de Ètretat, retratados también por el pincel de Monet. Sin duda de los paisajes más impresionantes de la costa atlántica francesa a los que merece la pena dedicar varias jornadas. ¡Un viaje épico por Normandía! 

Costa de Alabastro en Normandía
Costa de Alabastro en Normandía

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