Qué ver en Logroño ♥️ Imprescindibles y ruta de pinchos: ¿nos bebemos la capital de La Rioja?

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Que a Logroño se viene a beber vino —del bueno, del de La Rioja— es una verdad universal. Pero ojo, que acabar “trompa” cual elefante en la calle Laurel dependerá de tu resistencia y del número de bares que logres tachar de la lista. Porque una escapada a la capital riojana no está completa sin ese baile de pinchos, desde los míticos champis del Soriano hasta las propuestas más vanguardistas.

Sin embargo, Logroño es mucho más que su (bendita) gula. Es una ciudad que se despliega a orillas del Ebro, donde el eco de los peregrinos del Camino de Santiago se mezcla con el aroma a hojaldre de la Mariposa de Oro y el silencio de sus calados medievales. Esta ciudad es, además, el punto de partida perfecto para una ruta por La Rioja en coche: tras descubrir sus torres gemelas y sus murallas, te esperan los monasterios de San Millán de la Cogolla o las colinas de viñedos infinitos de la Rioja Alta.

En esta guía voy a contarte qué ver en Logroño en un día (o un fin de semana), mezclando esos imprescindibles históricos con mis rincones favoritos para sentirte como una local más. Como periodista de viajes y defensora del «slow travel», he pateado estas calles adoquinadas cámara en mano y he catado el vino directamente en sus calados subterráneos en diferentes ocasiones para traerte una ruta real y vivida. ¿Nos bebemos la capital de La Rioja?

De pinchos y vinos en Logroño
De pinchos y vinos en Logroño

⚡ Resumen rápido: lo mejor de Logroño

  • 🍷 Monumentos: Concatedral de la Redonda, el Puente de Piedra y los misteriosos calados subterráneos.
  • 🍢 De tapas: La mítica Calle Laurel (¡imprescindible el champi del Soriano!) y la alternativa Calle San Juan.
  • 🍇 Bodegas sin coche: Cata en Franco-Españolas o descubre el vino de autor en la urbana Arizcuren.
  • 🚗 Alrededores: Pueblos de cuento como Laguardia y Haro, o los monasterios de San Millán de la Cogolla.
  • 🛏️ Mi alojamiento favorito: el hotel Marqués de Vallejo, a unos pasos de la Concatedral.

Contenido del artículo

Qué visitar en Logroño en un día, dos o tres

Resumen itinerario Hoja de Ruta: Qué hacer en Logroño
Día 1: Esencia Logroñesa Ruta por el casco histórico: Concatedral de la Redonda, Calle Portales y Murallas del Revellín. Atardecer en el Puente de Piedra y cena épica en la Calle Laurel.
Día 2: Vino y Cultura Visita a una bodega urbana (ej. Franco-Españolas), paseo por el Parque del Ebro y la Casa de las Ciencias. Por la noche, descubre los pinchos de la Calle San Juan (el secreto de los locales).
Día 3: Alrededores Excursión a Laguardia (a solo 20 min) para ver su pórtico policromado o visita a los Monasterios de Yuso y Suso en San Millán de la Cogolla. Puedes hacerlo por libre si vienes con coche o reservando un tour.

Consejo previo para visitar Logroño: cómo llegar y dónde aparcar

Logroño es una ciudad muy cómoda y «caminable», la principal ciudad que ver en La Rioja. Pero llegar hasta aquí tiene su aquel. Si vienes en tren o autobús, estás de suerte: la estación está a unos 15 minutos a pie del centro, por lo que puedes olvidarte del coche. Si vuelas, el aeropuerto de Logroño-Agoncillo tiene conexiones limitadas (principalmente Madrid), así que muchos viajeros optan por volar a Bilbao o Vitoria y alquilar un coche desde allí.

💡 Mi consejo para aparcar gratis en Logroño: Si vienes en coche, ni se te ocurra intentar meterte en el laberinto del casco histórico. El mejor sitio para dejar el vehículo sin pagar un euro es el parking gratuito frente a la Muralla del Revellín (en la calle Norte). Estás a un paso de todo y te ahorras el dolor de cabeza de las zonas azules o los parkings de pago del centro.

Si prefieres comodidad total y el parking del Revellín está lleno, el aparcamiento subterráneo del Espolón es la opción más segura, aunque ahí sí te tocará rascarte el bolsillo.

Qué ver en Logroño en un día
Qué ver en Logroño en un día

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Alojamiento en Logroño. Mi recomendación:

Más céntrico imposible: el hotel Marqués de Vallejo, un alojamiento elegante con vistas a la Concatedral. Por su ubicación, Logroño es una buena ciudad para hacer “base” y explorar desde ella otros lugares de la región, por ejemplo hacer una ruta de pueblos bonitos en La Rioja.

Qué ver en Logroño: los 15 imprescindibles que no te puedes perder

Logroño es señorial, es una urbe verde con cielos claros y comercios de siempre, de toda la vida. Conserva así el sabor de antaño, cosa que se agradece. Empezamos esta ruta a pie por el casco histórico de Logroño por su templo más emblemático: la Concatedral. ¿Lista para caminar? Al final de artículo te dejo un mapa de Logroño para que puedas localizar todos esos sitios inolvidables rápidamente en Google Maps.

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¿Es tu primera vez en la ciudad? Te recomiendo empezar por este Free Tour por Logroño para situarte y conocer las leyendas del casco antiguo.

1. La Concatedral de Santa María la Redonda (y su secreto renacentista)

Situada en la animada Plaza del Mercado, en el corazón de la ciudad se alzan majestuosas las dos torres barrocas del templo religioso más importante que ver en Logroño: su concatedral. Quizás te preguntes: ¿por qué concatedral y no catedral a secas? La razón es administrativa (y de orgullo regional): comparte la sede de la diócesis riojana con las vecinas catedrales de Santo Domingo de la Calzada y la gótica de Calahorra.

Concatedral, qué ver en Logroño en un día
Concatedral, qué ver en Logroño en un día

Lo más curioso de este edificio es su origen y su cimentación. Se construyó sobre una antigua iglesia románica que, por ser de planta octogonal, recibía el nombre de «la Redonda». Sin embargo, al estar edificada en una zona pantanosa cerca del Ebro, los constructores del siglo XVI tuvieron que usar un ingenioso sistema de «cimientos sobre sarmientos de vid» (sí, ¡troncos de vid!), que no se pudren con la humedad y absorben los asentamientos del terreno. ¿Todo en La Rioja está vinculado a la cultura del vino? Al parecer, SÍ…

Aunque por fuera sus torres «gemelas» (que en realidad no son iguales, una es ligeramente más alta) atraen todas las miradas, el verdadero tesoro está en el deambulatorio, tras el altar mayor. Allí se custodia El calvario de La Rioja, un pequeño óleo sobre tabla del genio renacentista Miguel Ángel Buonarroti. Además del Miguel Ángel, no te pierdas las seis tablas flamencas de Gillis de Coingnet y el impresionante retablo mayor de estilo churrigueresco.

🕒 Datos prácticos: Abre de lunes a sábado de 8:30h a 13:00h y de 18:00h a 20:45h. Domingos de 9:00h a 14:00h y por las tardes. Entrada gratuita.

2. El Puente de Piedra y la entrada del Camino de Santiago

Los peregrinos del Camino de Santiago a su paso por Logroño, acceden al centro de la urbe cruzando este histórico puente. Edificado con doce arcos para este fin, según la tradición por San Juan de Ortega, el que hoy se alza es una reconstrucción del siglo XIX. Emblema de la ciudad, el puente actual con tres torres defensivas aparece en el escudo de Logroño.

El Camino de Santiago pasa por Logroño
El Camino de Santiago pasa por Logroño

3. La Muralla del Revellín y el Cubo

Una vez cruzado el puente, situados nuestros pies en el casco histórico de Logroño, se puede caminar hasta los restos de las fortificaciones medievales que tuvo la ciudad, conservando el Cubo del Revellín, torre cilíndrica donde se ubicaban las troneras y cañones. Sobre la llamada puerta del Camino aún se puede contemplar el águila bicéfala de Carlos V, símbolo imperial.

Antiguas murallas de Logroño
Antiguas murallas de Logroño

4. Calle Portales y la Mariposa de Oro

Desde la plaza de la catedral se extiende un paseo peatonal de soportales con bares y comercios tradicionales. En ella se ubica la popular confitería la Mariposa de Oro. Comercio histórico y con solera, con dulces, pasteles y hojaldres milhojas ¡se deshacen en el paladar! Merece la pena adquirir al menos uno como recuerdo dulce de la ciudad. A mí me parecieron exquisitos; la simpatía de la dueña, no tanto…

Confitería la Mariposa de Oro, Logroño
Confitería la Mariposa de Oro, Logroño

5. La Iglesia de San Bartolomé (el tesoro gótico)

Si buscas el origen de todo, lo encontrarás aquí. Esta es la iglesia más antigua de Logroño, con vestigios que nos llevan hasta el siglo XII. Fue declarada Monumento Nacional en 1866 y es, sin duda, una de las paradas con más fuerza visual de la ciudad. Su espectacular pórtico gótico es un auténtico libro de historia tallado: a través de 19 viñetas labradas en piedra, narra con detalle el martirio del apóstol San Bartolomé y el hallazgo de sus reliquias.

No te limites a mirar la fachada; fíjate también en su torre campanario. De estilo mudéjar en su parte superior y románica en la base, formó parte de la antigua muralla defensiva de la ciudad. Entrar en su interior, donde reina el silencio y la penumbra del gótico temprano, permite hacer un viaje en el tiempo al Logroño medieval.

🕒 Datos prácticos: El horario habitual de apertura es de lunes a domingo de 10:00h a 13:00h y de 17:30h a 20:00h.

6. El Parlamento de La Rioja y la antigua Tabacalera

Ubicado en la calle Marqués de San Nicolás, este edificio es un ejemplo perfecto de cómo Logroño ha sabido dar una segunda vida a su patrimonio. Lo que hoy es la sede del Parlamento de La Rioja fue antaño el imponente convento de la Merced. De su pasado religioso aún conserva una fachada barroca del siglo XVII que te obliga a detenerte, pero su historia es mucho más movida: tras la desamortización, el edificio sirvió como hospital, cuartel e incluso cárcel.

El Parlamento de La Rioja
El Parlamento de La Rioja

Justo al lado se alza la icónica chimenea de ladrillo de la vieja fábrica de tabacos, que estuvo en funcionamiento hasta los años 70. Hoy, tras una rehabilitación magistral, el complejo también alberga la Biblioteca de La Rioja. Es un rincón donde el ladrillo industrial convive con el arte barroco, creando uno de los espacios culturales más interesantes de la capital.

7. La Iglesia de Santiago el Real y el curioso Juego de la Oca

Logroño es parada fundamental del Camino de Santiago Francés, y esta iglesia es el lugar donde mejor se siente esa energía peregrina. Se dice que es el templo más antiguo dedicado al apóstol en la ciudad, construido sobre una iglesia románica anterior que fue destruida por un incendio. En su fachada te recibirá una imponente estatua de Santiago «Matamoros», muy acorde al espíritu de la Reconquista de la época (siglo XVI).

Pero lo que realmente hace especial a este rincón es su plaza. Allí se encuentra el famoso Juego de la Oca gigante tallado en el suelo. Pero no es un juego cualquiera: es una alegoría de la ruta jacobea. Cada casilla representa una de las paradas principales del Camino (como Jaca, Puente la Reina o Santo Domingo de la Calzada). Verás a niños y peregrinos saltando sobre las casillas, mientras a pocos metros la Fuente del Peregrino ofrece un respiro a los que vienen caminando desde tierras navarras.

8. El Paseo del Espolón (y los famosos «atributos» de Espartero)

El Paseo del Príncipe de Vergara, conocido por todos como El Espolón, es el salón de estar de Logroño. Diseñado a principios del siglo XIX extramuros, es una zona ajardinada preciosa donde los locales pasean bajo los tilos. El epicentro del parque es el monumento ecuestre al General Espartero, un personaje muy querido en la ciudad (estaba casado con una logroñesa).

Paseo del Espolón, Logroño
Paseo del Espolón, Logroño

Y aquí va el dato curioso que todo el mundo comenta: el tamaño de los atributos del caballo de la estatua es tan… generoso, que ha dado lugar a la expresión popular «tienes más huevos que el caballo de Espartero». Más allá de la anécdota, no te pierdas la Concha del Espolón, un auditorio al aire libre donde se celebra la ofrenda del primer mosto a la Virgen de la Esperanza durante las fiestas de San Mateo en septiembre. ¡La más popular de Logroño!

9. Los Calados de la calle Ruavieja

Logroño se construyó sobre vino, literalmente. Bajo el empedrado de la calle Ruavieja, la más antigua de la ciudad, se esconden decenas de calados: bodegas subterráneas del siglo XVI donde el vino reposaba a temperatura constante. El de San Gregorio es una joya de 30 metros de largo con bóveda de cañón que puedes visitar para entender por qué en 1583 se prohibió el paso de carruajes por esta calle: ¡el traqueteo «asustaba» al vino que dormía bajo el suelo!

10. El Café Moderno

Si las paredes del Café Moderno hablasen, contarían la historia de Logroño desde 1916. Situado en la Plaza Martínez Zaporta, es el café centenario donde hay que ir a tomar un cortado o un vermú para sentirse un logroñés más. Es famoso por sus tertulias y su himno propio, «Fibra de Pájaro», que suena los fines de semana. Entrar aquí es como pausar el reloj y disfrutar del aroma a madera y café de toda la vida.

11. Iglesia de Santa María de Palacio

Es imposible perderse buscando este templo, ya que su «Aguja» (una linterna gótica octogonal en forma de pirámide del siglo XIII) domina el skyline de la ciudad. Se llama «de Palacio» porque fue construida sobre el antiguo palacio del rey Alfonso VII. En su interior, no te pierdas el claustro, que es un remanso de paz absoluto en medio del bullicio del casco antiguo.

12. Museo de La Rioja

Ubicado en el imponente Palacio de Espartero (barroco del XVIII), este museo es una de esas paradas que sorprenden. Es gratuito y te permite viajar desde la prehistoria hasta el arte contemporáneo riojano. Es el lugar perfecto para poner en contexto todo lo que vas viendo en la ciudad, desde restos arqueológicos romanos hasta las famosas tablas de San Millán.

Ánforas romanas para guardar el vino
Ánforas romanas para guardar y transportar el vino

13. Mercado de San Blas

Para conocer una ciudad hay que visitar su mercado, y el de San Blas es el templo del producto riojano. Diseñado por el arquitecto Fermín Álamo, aquí la estrella es la huerta: pimientos de cristal, alcachofas, espárragos y, por supuesto, embutidos locales. Es el sitio ideal para comprar un «souvenir» comestible y auténtico antes de marcharte. ¡Y que no falte comprar una botella de vino D.O. Rioja!

Vinos D.O. Rioja
Vinos D.O. Rioja, qué ver en Logroño en un día o dos

14. Parque del Ebro

El Ebro es el alma de Logroño y este parque su pulmón. Con más de 150.000 metros cuadrados, es el lugar preferido de los locales para hacer deporte o pasear bajo los sauces llorones y chopos junto a la orilla. Cruza su pasarela peatonal para tener una de las mejores panorámicas de la ciudad con las torres de la Redonda de fondo.

15. La Casa de las Ciencias

Cruzando el puente de Hierro llegamos al antiguo matadero municipal, un precioso edificio de ladrillo que hoy alberga la Casa de las Ciencias. Es un plan ideal si viajas en familia en Logroño, pero incluso si vas sola, merece la pena acercarse a su jardín experimental. ¿El motivo? Las huellas de dinosaurio (icnitas) que hay en el exterior, traídas directamente de los yacimientos de la Rioja Baja.

Otros edificios emblemáticos en el centro de Logroño

Para completar tu paseo arquitectónico, te recomiendo hacer una breve parada frente al Ayuntamiento de Logroño, una obra moderna y espectacular diseñada por el prestigioso arquitecto Rafael Moneo. Muy cerca de allí y a un paso de la calle Laurel, tampoco puedes pasar por alto la vistosa y colorida fachada del Teatro Bretón de los Herreros, inaugurado en 1880 y que a día de hoy sigue siendo el gran referente cultural y escénico de la ciudad.

Dónde comer en Logroño: Más allá de la Calle Laurel

La zona más emblemática de Logroño para tomar pinchos y vinos es la calle del Laurel, a un corto paseo de la concatedral. Junto a ella se alzaban las antiguas murallas de la ciudad, hasta que fueron demolidas a finales del siglo XIX. Nació entonces esta travesía y el primer bar de la ciudad: el Blanco y Negro, todo un clásico a día de hoy. Con decenas de locales, actualmente es el punto de encuentro por excelencia entre viajeros y logroñeses al calor de un Rioja. ¡Comerse y beberse Logroño aquí es un placer!

Calle Laurel en Logroño
Calle Laurel en Logroño

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La leyenda de la Laurel: el lenguaje de los balcones

Se cuenta que, antiguamente, en esta zona trabajaban muchas prostitutas. Para avisar a sus clientes de que estaban disponibles y no tenían el «cupo» lleno, colgaban una rama de laurel en su balcón. Cuando la calle estaba llena de estas ramas, los logroñeses ya sabían que la actividad estaba en pleno auge. Con el tiempo, la rama desapareció, pero el nombre se quedó para siempre en el imaginario de la ciudad.

Nota de Cosmopolilla: Hoy, afortunadamente, lo único que cuelga en la Laurel son los olores de los champis a la plancha y el bullicio de las copas de Rioja chocando. 🍷

Mis pinchos favoritos en la Calle Laurel (y qué pedir en cada bar)

Se la conoce popularmente como “La Senda de los Elefantes”, y es que si intentas tomar un vino y un pincho en cada bar, lo más probable es que salgas «trompa» y a cuatro patas. El secreto de la Laurel es que casi cada bar tiene una especialidad estrella. Para que no te pierdas entre tanta oferta, aquí tienes mi selección de imprescindibles en una ruta de pinchos por la Calle Laurel. Si pinchas en el nombre del local, te llevará a su ubicación exacta en Google Maps:

Bar El Pincho que debes pedir
El Soriano / Bar Ángel Champiñón: El clásico entre los clásicos. Tres champis a la plancha con una gamba y una salsa secreta deliciosa. A mí me encantaron.
Blanco y Negro El Matrimonio: Bocatita de anchoa con boquerón y pimiento verde. El bar más antiguo de la calle, un local con historia y solera.
Bar Jubera Patatas Bravas: Para muchos, las mejores de Logroño. Su salsa es adictiva.
Lorenzo (El Tío Agus) Tío Agus: Pincho moruno de lomo con una salsa secreta de la abuela en pan de mini-chapata.
Páganos Pincho Moruno: Carne de cerdo de primera calidad asada al carbón.

Calle San Juan: la alternativa local con más calma

Si la Laurel está demasiado masificada (especialmente los sábados noche), haz como los logroñeses y huye hacia la Calle San Juan. Está muy cerca, tras el Espolón, y aunque es algo más corta, la calidad de sus pinchos es excepcional y el ambiente es un poco más relajado.

En la San Juan no te puedes perder el «Oído Cocina» con sus orejas de cerdo crujientes o el Torres Gastrobar si buscas algo un poco más elaborado. Es el lugar perfecto para terminar la noche con un buen vino de Rioja sin los empujones de la Senda de los Elefantes. ¡Un local mítico!

Champiñones en el bar Soriano de la Calle Laurel, Logroño
Champiñones en el bar Soriano de la Calle Laurel, Logroño

Qué comer en Logroño: platos típicos de La Rioja

Más allá del noble arte del pincho, sentarse con mantel y saborear la gastronomía tradicional es una obligación (¡y un placer!) apostando siempre por el producto local y el fuego lento. En tu paso por la ciudad, tienes que pedir unas buenas patatas a la riojana (con su toque de chorizo y pimentón que resucita a un muerto), unos caparrones (las alubias rojas estofadas típicas de la región), la clásica menestra de verduras de la huerta del Ebro o un buen plato de bonito con tomate. Sabores de siempre que, por supuesto, maridan de maravilla con un reserva de la tierra. ¡Qué bien se come en La Rioja!

Bodegas en Logroño ciudad: Enoturismo sin coche

Una de las grandes ventajas de la capital riojana es que no necesitas el coche para vivir una experiencia vinícola de primer nivel. Existen varias bodegas en Logroño ciudad a las que puedes llegar dando un agradable paseo desde el centro histórico. Es el plan ideal para disfrutar de una cata sin preocuparte por quién conduce.

Bodegas Franco-Españolas: historia viva

Cruzando el Puente de Hierro te encuentras con este gigante histórico fundado en 1890. Bodegas Franco-Españolas es una de las «bodegas de ciudad» con más solera. ¿Sabías que era la favorita de Ernest Hemingway o del mismísimo Rey Alfonso XIII? Sus salas de barricas son impresionantes y ofrecen visitas que combinan cultura, historia y, por supuesto, una cata de sus míticos vinos Bordón o Diamante.

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¿Quieres asegurar tu plaza para conocer esta bodega histórica? Te aconsejo reservar con antelación el Tour por las Bodegas Franco-Españolas (incluye cata de vinos).

Visita a una bodega en La Rioja
Visita a una bodega en La Rioja

Bodega Arizcuren: el vino de autor en pleno centro

Si buscas algo radicalmente distinto y exclusivo, tienes que conocer Arizcuren. Se trata de una «bodega de garaje» situada en una antigua nave en el casco urbano. Javier Arizcuren, arquitecto y viticultor, elabora aquí vinos de producción muy limitada que están rompiendo moldes. Es una visita íntima y moderna que te permite entender la nueva ola de los vinos riojanos sin salir de la ciudad.

🍷 Consejo Cosmopolilla: Si tienes poco tiempo y solo puedes elegir una, Franco-Españolas es perfecta por su arquitectura clásica. Si ya eres una wine lover avanzada y buscas algo más técnico y personal, vete directa a Arizcuren. ¡Recuerda reservar con antelación!

Qué ver cerca de Logroño (Excursiones de medio día o día completo)

Si tienes la suerte de contar con más de un día, Logroño es la «base de operaciones» ideal. A menos de 30 o 40 minutos en coche, el paisaje cambia y te sumerges en castillos, valles termales y cunas del castellano.

Laguardia y sus cuevas (Rioja Alavesa)

A solo 20 minutos de Logroño se encuentra uno de los pueblos más bonitos de España. Laguardia descansa sobre una colina rodeada de murallas medievales. Lo más fascinante es que el pueblo está «hueco»: bajo sus casas hay cientos de cuevas que antaño servían para elaborar vino. No te pierdas el Pórtico de Santa María de los Reyes, con su policromía original del siglo XVII intacta.

Haro y el Barrio de la Estación

La capital del vino de La Rioja Alta es parada obligatoria. Su famoso Barrio de la Estación concentra la mayor densidad de bodegas centenarias del mundo (como CVNE, Muga o López de Heredia). Es un espectáculo arquitectónico y el mejor lugar para hacer una cata histórica entre edificios de piedra y locomotoras antiguas.

Visita a Haro, capital del Rioja
Visita a Haro, capital del Rioja

San Millán de la Cogolla: Yuso y Suso

Patrimonio de la Humanidad y lugar donde nacieron las primeras palabras escritas en castellano. El Monasterio de Suso (el de arriba, más antiguo y mozárabe) y el de Yuso (el «Escorial de La Rioja») son visitas que ponen los pelos de punta por su espiritualidad y belleza. Una lección de historia necesaria.

Pueblos con encanto: Sajazarra y Briones

Si buscas fotos de postal, vete a Sajazarra; su castillo del siglo XV parece sacado de un cuento. Por otro lado, en Briones no solo disfrutarás de su trazado medieval, sino que allí se encuentra el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, considerado uno de los mejores del mundo en su categoría. Es una experiencia sensorial que va mucho más allá de una simple cata.

Museo de la Cultura del Vino Vivanco en Briones
Museo de la Cultura del Vino Vivanco en Briones

La Rioja Oriental: Arnedillo y dinosaurios

Si viajas con niños (o buscas relax), pon rumbo a la zona oriental. En Arnedillo puedes bañarte en sus pozas termales al aire libre (¡gratuitas y a 40°C!) incluso en pleno invierno. Muy cerca, en Enciso, los más pequeños alucinarán con las huellas de dinosaurio (icnitas) reales que se conservan en los yacimientos. Y para los amantes de las compras, una parada en Arnedo, la ciudad del calzado, para aprovechar sus outlets de marcas internacionales.

📸 ¿Quieres planificar la ruta perfecta? No te pierdas mi guía detallada sobre los pueblos más bonitos de La Rioja para exprimir tu viaje al máximo.

Mapa de lugares que ver en Logroño imprescindibles

  1. Concatedral de Santa María la Redonda.
  2. Puente de Piedra.
  3. Calle Portales.
  4. Iglesia gótica de San Bartolomé.
  5. Muralla del Revellín.
  6. Antigua Tabacalera.
  7. Iglesia de Santiago el Real y Juego de la Oca.
  8. Calle Ruavieja.
  9. Iglesia de Santa María de Palacio.
  10. Café Moderno.
  11. Museo de La Rioja.
  12. Mercado de San Blas.
  13. Paseo del Espolón.
  14. Parque del Ebro.
  15. Casa de las Ciencias.
  16. La calle Laurel.
  17. Calle San Juan.
  18. Mirador del Ebro (parque).
  19. Bodegas Franco – Españolas.
  20. Hotel Marqués de Vallejo.

Puedes ampliarlo en Google maps.

✍️ Sobre la autora: Soy Patricia Rojas (La Cosmopolilla), periodista de viajes y ganadora del premio al Mejor Blog de Viajes Profesional en enero de 2026. Me encanta la filosofía «slow travel» y perderme por La Rioja; de hecho, he recorrido Logroño y sus alrededores varias veces para traerte mis pinchos favoritos, las mejores bodegas urbanas y esos rincones secretos que solo los locales conocen de primera mano.

Preguntas frecuentes sobre visitar Logroño en un día o dos

1. ¿Cuánto tiempo se necesita para ver Logroño?

Aunque puedes ver los imprescindibles en un día, lo ideal es pasar un fin de semana (2 días) para disfrutar de su gastronomía con calma y visitar alguna bodega histórica como Franco-Españolas sin prisas.

2. ¿Cuál es la mejor época para viajar a Logroño?

Cualquier momento es bueno, pero si buscas ambiente total, ven durante las Fiestas de San Mateo (septiembre), coincidiendo con la vendimia, o en San Bernabé (junio), cuando la ciudad recrea su asedio histórico.

3. ¿Qué pincho es el más famoso de la calle Laurel?

Sin duda, el champiñón del Bar Soriano (o del Bar Ángel). Es el bocado más icónico de la ciudad: tres champis, una gamba y esa salsa secreta que te hará chuparte los dedos.

4. ¿Es fácil aparcar en el centro de Logroño?

No, el casco antiguo es mayoritariamente peatonal. Lo mejor es dejar el coche en el parking gratuito del Revellín o en el aparcamiento subterráneo del Espolón si prefieres algo vigilado y céntrico.

5. ¿Qué ver cerca de Logroño con niños?

El plan estrella es ir a Enciso a ver las huellas de dinosaurio o disfrutar de las pozas termales naturales de Arnedillo, donde el agua sale caliente todo el año.

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