El Monasterio de Leyre, los pilares de un reino

La leyenda de San Virila.

Navarra, S.X. La sierra de Leyre es un macizo de cortados abruptos, afilados como un cuchillo, que sobrevuelan águilas y buitres en busca de presa. El bosque es un ente joven y frondoso, de hayas y abetos entre los que pasea un monje, Virila, atormentado por dudas existenciales. ¿Qué es el cielo, el infierno? ¿Existirá tal vida eterna? Junto a una fuente que mana de la roca se detiene a refrescarse. Hasta él llega el canto de un ruiseñor desde una rama cercana, tan bello que queda profundamente extasiado. No oye la llamada a la oración desde el monasterio de Leyre, monte abajo.

Al despertar de la ensoñación la piedra está desgastada. El camino que desciende al valle menos verde. De regreso al monasterio caras nuevas no le reconocen. ¡Han transcurrido trescientos años! Y aquí obtiene la respuesta: Dios le había hablado mostrándole el misterio de la eternidad.

La senda de San Virila

El bosque de Leyre

Monasterio de Leyre: el corazón de un reino pirenáico.

Continuemos en la Alta Edad Media, esa época oscura y lejana. Esta abadía de religiosos florece y se convierte en la sede de la corte del reino de Navarra, en el panteón de sus reyes. El Monasterio de Leyre vive su época de esplendor bajo el reinado de Sancho III el Mayor, siendo el corazón del movimiento cultural, político y espiritual del reino. Un enclave fundamental para los primeros peregrinos a Santiago, que cruzaban los Pirineos en dirección al fin del mundo.

Monasterio de Leyre

Monasterio de Leyre

Qué sentirían estos peregrinos al detener sus cansados pies en el patio de la hospedería, entonces claustro románico, que desapareció después de más de cien años de abandono y desidia. Los imagino enjutos y tiritando, bajo los ábsides y la torre del S.XI.

Patio de la Hospedería

Patio de la Hospedería

Único capitel que se conserva del claustro románico

Único capitel que se conserva del claustro románico

Cruzarían la Porta Speciosa, en la fachada principal de la iglesia, observados por las criaturas mitológicas y santos salidos del cincel del Maestro Esteban, el mismo de la puerta de las Platerías de Santiago de Compostela, como de una pesadilla: aves furiosas entrelazando sus cuellos y picándose las patas. Leones guardando a sus crías. Pecadores en cuclillas arrepintiéndose de sus actos. En el friso San Miguel y la Transfiguración, martirios de santas entre el diablo y monstruos apocalípticos, Jonás y su ballena.

La Porta Speciosa

La Porta Speciosa

La Porta Speciosa, detalle

La Porta Speciosa, detalle

Suficientemente sobrecogidos penetrarían al calor de la iglesia, cuya cabecera es la construcción románica más antigua de Navarra, para rendirse a Cristo Salvador. Lugar que mucho más tarde, en 1970, ocuparía la patrona, la santísima señora Santa María: la Virgen de Leyre. Una talla neo-románica del autor valenciano José López Furió.

Virgen de Leyre

La Virgen de Leyre

Aquí, como sucede en todas las grandes construcciones, las huellas de un siglo y otro se han ido adhiriendo a sus paredes, integrándose en el conjunto: la nave central corresponde a una gran ampliación del S.XII. En el muro norte, una reja del S.XVI protege un arcón con los restos de los primeros reyes de Navarra. Desde el muro sur se accede a una capilla de retablo renacentista.

Arcón con los restos de los reyes de Navarra

Arcón con los restos de los reyes de Navarra

Iglesia del monasterio de Leyre

Iglesia del monasterio de Leyre, restos de los reyes de Navarra

Los pilares de la iglesia se aprecian desde la cripta, descendiendo al subsuelo de cimientos repartidos en cuatro naves, cubiertas por bóvedas de cañón. Un auténtico palacio subterráneo, solemne y silencioso, que a pesar de su nombre no fue lugar de enterramientos.

Cripta del monasterio de Leyre

Cripta del monasterio de Leyre

Las campanas repican extendiendo su eco por el valle, marcando las doce. Es hora de volver al S.XXI. Hoy el Monasterio de Leyre es un refugio de paz celestial rodeado de naturaleza que aún sigue habitado por monjes benedictinos, a los que se puede escuchar cantar gregoriano uniéndose a sus rezos diarios. Y nosotros, unos peregrinos de la modernidad dispuestos a perdernos entre sus muros sagrados. Seguir la senda de San Virila por el bosque solitario hasta el manantial de los enigmas y quizá conseguir así burlar el tiempo, aunque sea tan sólo un rato.

La senda de San Virila

La senda de San Virila, de camino a la fuente del ruiseñor.

  • El Monasterio de Leyre se ubica en Yesa, a 51 km. de Pamplona.
  • Precio de la entrada: 3 euros.
  • Más información en: Turismo de Navarra.

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cosmopolillaLilián ViajeraCristinajordi (milviatges) Autores recientes
jordi (milviatges)
Invitado/a
jordi (milviatges)

Pues aunque he visitado Navarra varias veces no he tenido la oportunidad de acercarme a Leyre. Y veo que vale muchísimo la pena, de manera que tomo nota. En particular me ha encantado la cripta y la puerta románica Speciosa.

Cristina
Invitado/a
Cristina

Muy bonito como nos has contado esta historia, desde el comienzo con la leyenda de este Santo que durmió durante 300 años, hasta las sensaciones de los peregrinos al llegar al Monasterio (que por cierto, conozco y me parece un lugar fantástico)
Un abrazo y Feliz Navidad Patri.

Lilián Viajera
Invitado/a
Lilián Viajera

Que pena que terminó tu relato! El lugar me ha parecido un remanso de paz … y con tu historia me transporté siglos atrás. Me he imaginado todo mientras la leía. Lindísima la imagen de la Virgen de Leyre, me encantaría conocerla personalmente. Estas historias me encantan!!! Gracias por tu… Leer más »