El Etna por la ruta del pistacho

El Etna en tren, Randazzo

Dicen que Vulcano, el dios del fuego, tiene su fragua bajo el monte Etna. Aún hoy, de cuando en cuando, se percibe un resplandor rojo que brilla desde el cráter, iluminando el cielo nocturno de Catania. El herrador trabaja de nuevo, tal vez en una arma digna de Júpiter para luchar contra colosos y titanes.

El Etna en tren, Sicilia

El Etna en tren, Sicilia

Un cristal salpicado de gotas de lluvia. Avanzamos lentamente por una vía angosta que chirría, en un tren antiguo con más de 50 años. Los asientos tapizados de cuero rojo se van ocupando y quedándose vacíos en cada estación conforme nos acercamos a la montaña. Pueblos pequeños y tranquilos aferrados a las laderas, construidos en piedra volcánica. Un desolador desierto de lava. Un bosque alpino. Nieve en la cumbre. Y al fondo el mar. El contraste de paisajes me tiene ensimismada mientras recorro el Etna en tren, atravesando los campos de pistacho que producen ese fruto exótico con que decoran la más exquisita pasta italiana, además de postres y dulces. Todo un descubrimiento para mi paladar tan delicioso como inesperado.

Ruta del pistacho, el Etna en tren

Ruta del pistacho, el Etna en tren

El Etna en tren: Adrano, Bronte y Randazzo. 

08.00. Buenos días, Catania. Anoche llegué desde Palermo, la capital de Sicilia. Un trayecto que cubrí cuando el sol ya se había puesto, pero gracias a un tiempo frío y despejado pude intuir la majestuosidad del Etna, centelleante de blanco. Nuestra idea inicial era hacer una ruta de senderismo hasta uno de sus cuatro cráteres. Desde el Refugio Sapienza, situado a 1923 metros de altitud, sube el funicular hasta los 2500. Pero, como sucede muchas veces en invierno, el acceso se encuentra cerrado por nieve.

Catania y el Etna

El Etna desde Catania

El tren que bordea la base del Etna.

Mientras desayunamos un exquisito latte macchiato con un croissant relleno de crema de pistacho decidimos un plan alternativo: coger el tren que rodea el Etna durante 114 km por la base del volcán, haciendo parada en los bellos pueblos de Adrano, Bronte y Randazzo. Sugerente, ¿verdad?

Croissant de pistacho

Croissant de pistacho

Estación del Borgo: punto de partida del tren del Etna.

10.00 Estación ferroviaria del Borgo. Hemos caminado algo más de media hora -amiga, a la vuelta cogemos el metro- asomándonos al pequeño pero hermoso Jardín Botánico, con el Etna siempre de frente. Catania la percibo más apacible que Palermo, menos caótica, más limpia. Tiene un aire universitario y una vida en la calle que me conquista en seguida. Compramos los billetes. El tren sale a las 10.30 con destino final Randazzo, pudiendo bajarnos y volver a subir en las paradas intermedias.

Estación de Catania Borgo, donde parte la ruta el Etna en tren

Estación de Catania Borgo, donde parte la ruta el Etna en tren

Primera parada de la ruta del Etna en tren: Adrano.

11.15 Adrano. Atrás ha quedado la ciudad. El traqueteo del tren se ha ido internado por huertos y campos mediterráneos. En la base del Etna recorremos uno de los asentamientos más antiguos de Sicilia, con restos de pueblos neolíticos que se perciben en las piedras de la muralla y su necrópolis, aunque las raíces de la posterior ciudadela de Adranon son helenas. La huella de los árabes y los normandos en la Alta Edad Media también se adivinan en su torreón, el puente de los Sarracenos o el castillo Normando. Con una buena colección de monumentales iglesias y el monasterio de Santa Lucía, sin embargo lo que me atrae de Adrano es ese parque donde los ancianos charlan al sol, los puestos de frutas y verduras, la vida cotidiana sin prisa del sur de Italia que aquí retrato, me temo que con prisa para coger el siguiente tren.

Adrano, Sicilia

Adrano, Sicilia

Torreón de Adrano

Torreón de Adrano

Señores en Adrano

Señores en Adrano

Segunda parada: Bronte, capital del pistacho.

12.35 Bronte. La cumbre de la montaña está cada vez más cerca, y esta ruta del Etna en tren pasa junto a Bronte, la capital del pistacho. El viento del Mediterráneo trae nubarrones negros que empiezan a enturbiar el día azul y cubre el volcán. La tierra es negra, de lava calcinada, con plantas exóticas que me recuerdan a los paisajes volcánicos de las Canarias, lugar que conozco bien. A ambos lados de las vías se extienden los campos de pistacho, cultivo que trajeron los árabes a las fértiles faldas del Etna.

El Etna en tren por la ruta del pistacho

El Etna en tren por la ruta del pistacho

Tercera parada: Randazzo. 

13.40 Randazzo. Un grupo de escolares han invadido el vagón. El profesor me ha preguntado de dónde soy y les ha explicado que le encanta España y que va a viajar a Sevilla en breve. Quiere ver una corrida de toros. He arrugado la frente y le he explicado que estoy totalmente en contra de los espectáculos taurinos, y en general cualquier tipo de maltrato animal sin parecer desagradable. Fin de la conversación. La última parada es este pequeño pueblo a 800 metros de altitud. El aire es más frío, empieza a chispear. Sus calles están desiertas.

Calles de Randazzo, Sicilia

Calles de Randazzo, Sicilia

Randazzo, un pueblo volcánico.

Caminamos por Randazzo. Nadie. Comemos un trozo de pizza al taglio al lado de la iglesia. Fundado por griegos, Randazzo conoció su esplendor bajo los normandos, como muestra su iglesia gótica construida en piedra volcánica. Sus estrechas calles de casas sicilianas decoradas con macetas son encantadoras. Nada diría que en esta plaza se instalaron las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que fue duramente bombardeado por parte de los aliados.

Casas de Randazzo

Casas de Randazzo

Iglesia de Randazzo

Iglesia de Randazzo

Un viaje de ida y vuelta.

16.40 Vuelta a Catania. Llueve en la montaña. En el mar brilla el sol. Sale el arcoiris. Qué belleza de Sicilia en invierno. A pesar de que apenas queden unos minutos de luz, disfrutar de estos paisajes, de estos pueblos, en la soledad del venir fuera de temporada… Me hace sentir como una auténtica viajera de otro tiempo más romántico, cincuenta años atrás.

Vagón del tren a Randazzo

Vagón del tren a Randazzo

Datos práticos. Ruta el Etna en tren.

Duración de la ruta: todo el día, dependiendo del tiempo de las paradas. Hay un tren cada hora u hora y media aproximadamente, hasta las 19 horas.

Coste de la ruta: 11 euros ida y vuelta. El tren parte de la estación Borgo de Catania. Y de ahí al volcán, rodeando el Etna en tren por uno de los paisajes más asombrosos que he visto nunca.

Alojamiento: Los días que estuve en Catania me alojé en Dimora de Mauro, un precioso apartahotel con excelente calidad – precio en el centro de la ciudad, donde nos facilitaron toda la información para hacer el Etna en tren por nuestra cuenta. Con el desayuno incluido a elegir en la cafetería de enfrente, probé los exquisitos croissants de crema de pistacho.

Apartahotel en Catania, Dimora di Mauro

Apartahotel en Catania, Dimora di Mauro

Pronto escribiré sobre qué ver en Catania y la excursión al anfiteatro griego de Taormina. ¡Sicilia me robó el corazón! Aunque también me conquistó el estómago a través de sus platos típicos (Gastronomía de Sicilia).

Queso de Sicilia, platos típicos sicilianos

Queso de Sicilia, platos típicos sicilianos

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4 Autores
cosmopolillaIrene CorchadoMaruxaina Bóvedajordi (milviatges) Autores recientes
jordi (milviatges)
Invitado/a

Caramba, este es un viaje casi literario! Si lo lee Paul Therraux, uno de los mejores escritores de viaje y que ha publicado varias veces acerca de sus viajes en tren, te lo copia! Me ha encantado.

Maruxaina Bóveda
Invitado/a
Maruxaina Bóveda

¡Qué recorrido tan bonito!Tengo muy pendiente conocer Sicilia y esta visita en tren me parece perfecta. Un abrazo guapa.

Irene Corchado
Invitado/a

Estoy en la etapa «inspiración» de un viajecito a Sicilia en octubre y tus entradas me van a ser muy útiles. No me había planteado lo de hacer excursiones en tren y me gusta la idea, así que la apunto en mi lista provisional de planes sicilianos. Y esos cruasanes… Leer más »

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