Por qué Edimburgo me robó el corazón

Dean Village, qué ver en Edimburgo en dos días

¿Alguna vez te has enamorado de una ciudad? Yo sí. Me sucedió en Edimburgo, verano de 2010. Sólo caminar por las calles del Old Town me hizo feliz. Sentí que conectaba con sus edificios góticos, con su alma antigua. Que de, alguna extraña forma, una parte de mí pertenecía a aquel lugar. Entonces, la locura del festival de agosto se había apoderado de parques y plazas, convirtiendo la Royal Mile en un espectáculo de música y arte viviente. Partí rumbo a las Highlands con la promesa de volver en la quietud del invierno. La cumplí. Muchos destinos, incluyendo preciosas ciudades, habían pasado por mi vida dejando una huella más o menos profunda. Pero mi amor por Edimburgo seguía intacto. Amante devota, regresé en otoño a sus brazos con la excusa de conocer el sur escocés. ¿Es posible enamorarse de Edimburgo en dos días?

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Edimburgo, atardecer en Calton Hill

Cómo enamorarse de Edimburgo en dos días. 

¿Escuchas el sonido de gaitas que invade la Royal Mile en dirección al Castillo? ¿El quejido de las gaviotas remontando el vuelo hacia el mar del Norte? ¿Ves a ese Highlander barbudo que viste un kilt? Edimburgo, la capital escocesa, mantiene la esencia de la tradición. Leyendas de fantasmas, casas encantadas y cementerios embrujados con historias tan tiernas como la de Bobby, el perrito fiel. Por sus calles de piedra parece que el tiempo se ha detenido. Realmente, esperas que aparezca el gran William Wallace portando su espada y hostigando a la rebelión. Y sí, finalmente, aparece. ¡Libertad!

Gaitero, Royal Mail, Edimburgo

Gaitero, Royal Mail, Edimburgo en dos días

Recorrer la Royal Mile, el corazón de Edimburgo. 

El primer flechazo ocurre, inevitablemente, nada más poner un pie en el Old Town. La Royal Mile, con sus 1,8 km (una milla escocesa) es la gran arteria que cruza el casco viejo, conectando el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood. Torres puntiagudas. Ambiente de tiendas y pubs típicos. Callejones un tanto tenebrosos -sobre todo el Real Mary King´s Close – tapiado hace 400 años por un brote de peste. Lawnmarket, el mercado del Lino. La Catedral de St. Giles, con más de nueve siglos de historia y considerada el núcleo de la región de Midlothian. ¿Cuánto tiempo se puede quedar una “atrapada” bajo el hechizo? ¿Parando en cada rincón de la Royal Mile?

Royal Mile, Edimburgo

Royal Mile, Edimburgo en dos días

El Castillo de Edimburgo, el honor de Escocia.

Sobre un macizo de roca volcánico, dominando la ciudad, se alza la gran fortaleza. Cada día, a la una en punto, un cañonazo estremece el centro de Edimburgo. Cruzar la gran explanada y el puente levadizo nos traslada a otro siglo. Visitando el castillo de Edimburgo se siente y se aprende la Historia del pueblo escocés. Su interior guarda los Honores de Escocia: las Joyas de la Corona Escocesa, de los siglos XV y XVI. Sobre la “Piedra del Destino” (la Piedra de Scone) eran coronados los reyes escoceses. Reyes que rezaban en la pequeña capilla de Santa Margarita, dormían en las habitaciones reales y condenaban a los presos en los sótanos, ocupados por las siniestras prisiones. Reyes que fueron vencidos y, su reino, dominado por sus enemigos y vecinos, los ingleses.

El castillo de Edimburgo

El castillo de Edimburgo

Robert the Bruce, castillo de Edimburgo

Robert the Bruce, castillo de Edimburgo

En la actualidad, el castillo de Edimburgo es la atracción turística más visitada de Escocia.

Cañón a Edimburgo

Cañón del castillo, Edimburgo en dos días

Palacio de Holyrood, el palacio de la reina.

Hablando de juegos de tronos, este palacio ubicado al final de la Royal Mile sigue siendo la residencia oficial de la reina de Inglaterra cuando visita Edimburgo. Sin embargo, sus primeras piedras fueron puestas mucho antes: cuando David I de Escocia fundó un monasterio en 1128. Las huellas de ese pasado sagrado se conservan en las ruinas de la Abadía Agustina, cuyo techo se desplomó en el siglo XVIII después de haber sido testigo de bodas reales y coronaciones. Los aposentos, salas y salones del interior del palacio ofrecen una visión de la lujosa vida real. Aunque dentro no se permiten tomar fotografías, merece la pena su visita.

Palacio de Holyrood

Palacio de Holyrood

Abadía de Holyrood

Abadía de Holyrood

Greyfriars, el lugar más embrujado de Gran Bretaña.

A pesar del tiempo, probablemente lluvia y frío, Edimburgo se disfruta caminando. Desde la Royal Mile una de mis calles preferidas es la colorida Victoria Street. Seguir sus adoquines hasta Greyfriars, el cementerio de los malditos. Justo antes de entrar, se impone el saludo a la estatua dedicada a Bobby, el perrito que no quiso abandonar la tumba de su amo hasta el fin de sus días. Su nariz desgastada es culpa de una tradición que siguen casi todos los turistas: frotarle el hocico.

Bobby, Greyfriars

Bobby, Greyfriars

Greyfriars, pese a que se dice que está habitado por los espíritus de los Covenanter y el abogado “Bloddy”, siempre que he venido a Edimburgo me resulta un paseo en solitario que me llena de paz.

Cementerio de Greyfriars

Cementerio de Greyfriars

The Elephat House. 

¡Edimburgo inspira! De vuelta a la Royal Mile, si eres fan de Harry Potter echa un ojo al café The Elephant House, donde J. K. Rowling escribió parte de la saga. ¿Tal vez ese aire de leyenda, lo sombrío del invierno llame a las musas?

The Elephant House

The Elephant House

Galería Nacional de Escocia.

¿Amante del Arte? El edificio neoclásico entre la estación de tren y los jardines de Princes Street es mucho más que una gran pinacoteca escocesa, ya que alberga obras de grandes genios como una virgen de Botticelli, cuadros de Monet, Rembrant o Gauguein. Incluso de pintores españoles del siglo de Oro como Velázquez.

Castillo de Edimburgo y Galería

Castillo de Edimburgo y Galería

Princes Street, el New Town.

Sin duda el New Town no tiene tanto encanto como el Viejo, pero desde sus jardines y el Monumento a Walter Scott se admira un maravilloso contrapicado de las fachadas de piedra y el castillo sobre la roca. Princes Street está cuajada de cadenas de ropa, cafeterías, hoteles… Un ambiente de “realidad” que rompe con esa magia del medievo y te trae de vuelta al siglo XXI. Sin embargo, a unos pasos están dos de los lugares que encandilan más de Edimburgo…

Monumento a Scott

Monumento a Scott

Circus Lane, la calle más bonita de Edimburgo.

O eso dicen… En el barrio de Stockbridge, una fotogénica travesía de fachadas tapizadas de plantas, con la iglesia de St Stephen’s al fondo. ¿Cómo no enamorarse de Edimburgo con esta postal bucólica?

Circus Lane, la calle más bonita de Edimburgo

Circus Lane, la calle más bonita de Edimburgo

Dean Village, la aldea dentro de Edimburgo.

Fundada en el siglo XII por los frailes de la Abadía de Holyrood, a orillas del río Water of Leith, Dean Village es una pequeña aldea dentro de la ciudad. En ella se siente el verdor y la frescura del agua que corre, olvidando por un momento que se está en una gran urbe. Uno de mis lugares preferidos para pasear por Edimburgo, ¡sobre todo durante una soleada tarde!

Dean Village, Edimburgo

Dean Village, Edimburgo

Atardecer en Calton Hill.

Pero, lo que conquistó mi corazón definitivamente, fue contemplar Edimburgo en conjunto. ¿Dónde? Mi lugar favorito para la puesta de sol es y sigue siendo Calton Hill. La colina que se alza al final de Princes Street. El National Monument es una réplica del Partenón, lo que le ha valido a Edimburgo el sobrenombre de “la Atenas del Norte”.

Calton Hill, Edimburgo

Calton Hill, Edimburgo

Edimburgo en dos días: ambiente y pubs de South Brigde.

La capital de Escocia también enamora por la noche. El ambiente de sus pubs, la música celta en directo, degustar una pinta… Y contagiarse de la alegría y buen talante de los escoceses, divertidos y hospitalarios. Aunque no todos sean Jaime de Outlander.

Pendiente: coronar Arthur´s Seat.

En mi ruta de Edimburgo en dos días no es tiempo suficiente para un gran pendiente. Confieso que, a pesar de haber visitado tres veces la ciudad, aún no he completado: subir a la montaña de Arthur´s Seat, el volcán extinto bajo el cual se asienta la ciudad.

Arthur´s Seat, Edimburgo

Arthur´s Seat, Edimburgo

Y si ya, como yo, te has enamorado de Edimburgo, tal vez estés preparada para dar un paso más. Seguir el camino hacia las Tierras Altas en busca de ese círculo de piedras mágico, a otro mundo, otra realidad.

Datos prácticos. Alojamiento barato en Edimburgo.

Es complicado encontrar alojamiento económico en Edimburgo. Especialmente durante la época estival y el festival de verano, los precios se disparan, por lo que es necesario reservar con mucha antelación. Yo recomiendo el hotel Britannia, económico y básico con parking para dejar el coche, ubicado junto a Dean Village, a 15 minutos caminando del Old Town.

Sigue viajando por Escocia en el blog:

Abadía de Kelso, ruta por el sur de Escocia

Abadía de Kelso, ruta por el sur de Escocia

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cosmopolillaViajar y Otras PasionesMaleta para tresKrisA Veces Veo Viajes Autores recientes
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Invitado/a

Hola Patri, No me extraña que te enamoraras de Edimburgo, ¡porque es una maravilla! De hecho, la primera vez que viví en UK a donde quería ir es a Edimburgo, pero me salió curro antes en Kent y me tuve que conformar con una visita rápida… que me supo a… Leer más »

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