Ruta del Viaje a La Alcarria

Viaje a La Alcarria 70 años después

«La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir. Yo anduve por él unos días y me gustó». Cela, Viaje a La Alcarria.

Cifuentes, ruta del Viaje a La Alcarria

Cifuentes, ruta del Viaje a La Alcarria

Atocha: inicio de la ruta del Viaje a La Alcarria.

Este viaje literario comienza, como el de Cela, en un tren de pasajeros. En Atocha subimos al cercanías con destino a Guadalajara, la puerta de La Alcarria. Es la primera vez que voy, en septiembre de 2016. Cela lo hizo en junio del 46. Quiero convertirme en esa viajera descubriendo Castilla. Seguir sus pasos. Dejarme sorprender por sus gentes, por lo cotidiano. Ponerle color a sus letras. ¿Cómo habrá cambiado La Alcarria con el transcurso de los años?

Estación de Atocha

Estación de Atocha

«El tren sale; son ya las siete. Dos trenes salen a la misma hora y corren, paralelos, hasta que el otro tira para abajo. Es gracioso verlos correr, uno al lado del otro, mientras los viajeros se agolpan en las ventanillas para mirarse (…) En el fondo, no se sabe por qué, los viajeros de un tren envidian siempre a los viajeros de otro tren».

Torija: el Museo del Viaje a La Alcarria.

Imitando a Camilo, Guadalajara es solo ciudad de paso. Un autobús nos lleva a Torija por la autovía de Zaragoza. Desde la ventanilla voy ya atisbando el típico paisaje que será el que me acompañe en toda mi ruta del viaje a La Alcarria: vaguadas, olivares, colinas y cortados. El impresionante castillo de Torija destaca recortando el azul del cielo.

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Castillo de Torija, La Alcarria

Castillo que fue romano y templario, en el que los caballeros buscaron la mesa del Rey Salomón. El actual data del S.XV. En la Torre del Homenaje se ubica el Museo del Viaje a La Alcarria, con cartas, fotografías y documentos de la época.

Museo del viaje a La Alcarria

Museo del viaje a La Alcarria

«¡Buen castillo tienen ustedes ahí! La mujer mira a los ojos del viajero. Sí, es muy antiguo. Según dicen está ahí desde los moros.»

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Caballero templario en el castillo de Torija

Cae el sol en esta tarde de finales de septiembre. En la plaza juegan los niños. Suenan las campanas de la iglesia. Torija sigue siendo ese pueblo apacible que describió Cela.

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Plaza de Torija

Brihuega «la dichosa».

Los pasos de Cela nos conducen hasta la puerta de la Cadena, en la muralla de Brihuega, con su Purísima y lápida de mármol blanco. Nos internamos por sus callejuelas estrechas y sombrías. La canción del agua es la banda sonora de esta villa, que brota fría de manantiales en fuentes y lavaderos. Me asomo a sus cuevas árabes, iglesias románicas, palacios, conventos… Realmente estoy sorprendida de la riqueza patrimonial de Brihuega.

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Brihuega

«El sol está en la media tarde. Hay un momento en que el viajero ve hermosas a todas las mujeres. Se sienta sobre una piedra y mira, lleno el corazón de pesar, para un grupo de ocho o diez muchachas que lavan la ropa».

Lavaderos de Brihuega

Lavaderos de Brihuega

Me temo que don Camilo no tuvo el honor de conocer al profesor Max, el hipnotizador de Brihuega. Lástima que se nos eche el tiempo encima y no podamos visitar su curioso museo de Miniaturas. Lástima también que, por no ser primavera, no estén vestidos de violeta los campos de lavanda.

Campos de lavanda. Fuente: Pixabay.

Campos de lavanda. Fuente: Pixabay.

El atardecer nos atrapa en el jardín de la fábrica, una de las joyas de este pueblo. La fábrica sigue en ruina, sin fabricar, como escribía Cela, nada. Antes fabricaba paños. Sus jardines románticos son solitarios, bello lugar de recreo y fantasía,  ideal para los amores furtivos y las tragedias, como el huerto de Melibea.

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«El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia.»

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Jardines de la fábrica

Trillo, descanso entre cascadas en la ruta del Viaje a La Alcarria.

Después de una copiosa cena en la Hospedería Princesa Elima buscamos el descanso del viajero. El lugar elegido es el Balneario de Carlos III en Trillo, un centro moderno de salud termal donde aún se pueden ver los restos del antiguo, fundado por el mejor alcalde de Madrid. ¡Un placer para el cuerpo disfrutar de una relajante sesión en sus aguas curativas!

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Mi cara de felicidad tras disfrutar de un tratamiento spa en el Balneario Carlos III

En el nuevo día el camino sobre el Tajo nos lleva por un tramo de la senda que siguió Cela hasta Viana, intentando ser fieles a su ruta del Viaje a la Alcarria. Contemplamos el valle y sus emblemáticas Tetas. Lo que en los 40 aún no existía es la central nuclear. Para los que no estamos acostumbrados sobrecoge, con sus torres expulsando humo.

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Las Tetas de Viana

Cifuentes, huellas de la Guerra Civil.

Nuestra siguiente parada en la ruta del Viaje a La Alcarria es Cifuentes. En la visita a su casco histórico entramos a la parroquia del Salvador, mandada a construir por la amante de Alfonso X el Sabio, doña Mayor, a quien perteneció este señorío. La iglesia, de magnífica portada románica, es por dentro una pequeña catedral.

Parroquia del Salvador, Cifuentes

Parroquia del Salvador, Cifuentes

Su antiguo púlpito de alabastro, que no de jaspe, es el que según le cuenta el cura a Cela desapareció durante la guerra y tuvo que ir a buscarlo en camioneta a Madrid. Lo que omitió fue que el alcalde republicano lo donó a un museo al estallar la contienda, por temor a que fuera destruido. Encarcelado y condenado a muerte, el cura prometió interceder por su vida si le decía dónde se hallaba el púlpito, recuperándolo para Cifuentes. Supongo que este «olvido» se debió a que el alcalde continuaba preso. O simplemente, tenía miedo.

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Púlpito de Cifuentes

En el barrio judío la casa de la Sinanoga sigue habitada por nidos de golondrinas, aunque ya no esté el ama. El molino permanece intacto, como un cuadro con sus patos y balsa. Andamos el camino entre las alamedas hasta la fuente del Piejo, donde dicen los lugareños que «si bebes llegas a viejo». Aunque en la guerra fue rebautizada como «Fuente de la Victoria».

Camino a la Fuente del Piejo

Camino a la Fuente del Piejo

Durón, el mar de La Alcarria.

El almuerzo lo hacemos en el cruce de Durón, lo justo para contemplar el pueblo que tanta gracia le hizo a Cela porque rimaba con Padrón, su pueblo natal. La tarde se torna divertida practicando canoas en el Embalse de Entrepeñas con Multiaventura El Molino. ¡Una pena que el embalse estuviera medio vacío!

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Actividad de canoas en el embalse de Entrepeñas

De vuelta a Trillo previo a cenar en Casa Víctor fotografiamos sus magníficas cascadas, por las que se derrama el río Cifuentes antes de fundirse con el Tajo.

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Cascadas del río Cifuentes, Trillo

«La cascada es una hermosa cola de caballo, de unos quince o veinte metros de altura, de agua espumeante y rugidora. Sus márgenes están rodeados de pájaros que se pasan el día silbando.»

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Cascadas del Cifuentes, La Alcarria

Pastrana, la Alcarria de la princesa de Éboli.

Último día de la ruta del viaje a La Alcarria en Pastrana. En la plaza de la Hora, donde se alojó Cela, destaca el impresionante Palacio Ducal, por suerte ya restaurado. En sus ricos salones de techos de madera y paredes ornamentadas con azulejos de Toledo pasó los últimos años de su vida la princesa de Éboli, recluida por orden de Felipe II. Se cuenta que por la reja de su balcón se le permitía asomarse a la plaza una hora al día, de ahí su nombre.

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Palacio Ducal de Pastrana

«La habitación tiene un friso de azulejos bellísimo, de históricos azulejos que vieron morir a la princesa».

Habitación de la princesa de Éboli

Habitación de la princesa de Éboli

Paseamos por sus pintorescas calles buscando las huellas de personajes ilustres como Moratín: en Pastrana escribió «El sí de las niñas».

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Fuente de los cuatro caños

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Calles de Pastrana, La Alcarria

En la Colegiata de la Asunción sí que podemos admirar los impresionantes tapices flamencos. Catalogados como los mejores del mundo, narran la conquista de las plazas africanas por el rey de Portugal.

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Para terminar, como aperitivo a un espléndido almuerzo en el Convento de San Franciscono podía irme de La Alcarria sin probar su famosa miel. Luis, el único apicultor que queda en Pastrana nos muestra su fábrica artesanal. Nos habla preocupado de las abejas: cómo se han reducido en un 30% debido a pesticidas y contaminantes. La miel es deliciosa, por lo que tengo que contradecir a Cela cuando escribe que «en La Alcarria hay de todo menos miel, que la compran los acaparadores«.

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Deliciosa la miel de La Alcarria

«Por la plaza de la Hora se pone el sol.

Enlutada, una señora vela al Señor.

Suena triste una campana con suave amor.

Por el cielo de Pastrana vuela el azor.»

Muchas gracias a Turismo de Castilla-La Mancha por la invitación al blogtrip #descubreLaAlcarria. 

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cosmopolillaCristinaCarmenIreneCristina Autores recientes
Irene
Invitado/a
Irene

Qué chulo el recorrido y qué de cosas interesantes 🙂 Justo el otro día fui a Brihuega de excursión (junto a Sigüenza) y me sorprendí del patrimonio que puede tener un pueblo tan pequeño en principio 😉 me encantó. Y me has dejado maravillada con esa cascada de Trillo… además… Leer más »

Carmen
Invitado/a

He de reconocer que no he leido el viaje a la Alcarria de Cela, pero después de leerte me apetece y eso que Cela no me apasiona 😉 Completísimo recorrido, del que he sacado algunos apuntes para un futuro viaje por la zona. La verdad es que tu cara de… Leer más »

Cristina
Invitado/a
Cristina

Un bonito recorrido el que haces por la Alcarria, una comarca realmente bella y no demasiado conocida. La comunidad en la que vivo tiene en lujo de contar con un montón de lugares realmente únicos. Me han encantado Brihuega y Pastrana.

Gracias.