Sierra de Tramuntana, la cara más agreste de Mallorca

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El Puig Major, la cumbre de la isla de Mallorca, se alza a 1445 metros de altura. Este macizo calcáreo se precipita al mar en profundos cañones con verticales paredes como Es Torrent de Pareis, con desembocadura en Sa Calobra. Una de las calas más famosas que ver en la sierra de Tramuntana. Paisaje protegido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad gracias a la biodiversidad, los endemismos y las especies que habitan en ella, es una de las maravillas que no perderse en una Ruta por Mallorca. Te cuento varias paradas imprescindibles, en un itinerario recorriendo estas mágicas montañas de Andratx al cabo de Formentor. Imposible no enamorarse de este escenario de fantasía que combina tierra y mar.

Paisajes de la sierra de Tramuntana en Mallorca
Paisajes de la sierra de Tramuntana en Mallorca

10 Lugares que ver en la Sierra de Tramuntana

El precioso pueblo de Valldemossa, refugio de Chopin y la poetisa George Sand durante el invierno de 1838. Los viñedos de Banyalbufar. Localidades serranas atrapadas en el tiempo como Fornalutx o Deià. El encanto indiscutible de Sóller, la capital de la Tramuntana o Sa Foradada, quizá el acantilado más fotogénico de Mallorca. Agárrate que vienen curvas: ¡la carretera es sinuosa pero de arrebatadora belleza!

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1 – El mirador a Sa Dragonera.

Municipio de Andratx, sur de la sierra de Tramuntana. Comenzamos este roadtrip de infarto en San Telmo -Sant Elm en mallorquín-. Lo agreste de estas montañas que se extienden por todo el oeste de Mallorca como si se tratara de su espina dorsal se aprecia desde los miradores a la costa, entre bosques de pinos y esas aguas de azul imposible. Uno de los más típicos es el mirador a Sa Dragonera, islote rocoso que queda justo enfrente y forma parte de un parque natural, tesoro de las islas baleares.

Sa Dragonera
Sa Dragonera

2 – Los viñedos de Banyalbufar.

Seguimos en dirección norte. La segunda parada de esta ruta por la sierra de Tramuntana es el tranquilo pueblo de Banyalbufar, rodeado de terrazas de viñedos que miran al mar. Desde la época de los griegos y romanos ya se plantaban aquí la variedad de uva malvasía, procedente de Monemvasia en el Peloponeso, al otro lado del Mediterráneo. Esta parada es ideal para degustar uno de estos ricos caldos blancos y frescos en alguna bodega local como la Son Vives o la Can Pico, con vistas espléndidas.

Viñedos de Banyalbufar
Viñedos de Banyalbufar

3 – Valldemossa.

Dicen que los habitantes de Valldemossa no trataron muy bien a Chopin y a su amante, Aurora Dudevant, cuando estos decidieron pasar un invierno en Mallorca. La escritora se vengó publicando un libro que no dejaba a los lugareños en muy buen lugar, aunque sí abundaban los elogios a la belleza natural de la sierra de Tramuntana. Desde entonces, no son pocos los turistas que se han acercado a descubrir el encanto de este pueblo de callejuelas de piedra cuajado de flores y macetas, con la Real Cartuja como corazón.

Calles de Valldemossa
Calles de Valldemossa

4 – Sa Foradada.

La carretera serpea bordeando la costa. Seguimos hacia el norte disfrutando con calma de las curvas. Hay que hacer un pequeño desvío al mirador de Son Marroig, para apreciar una de las postales más famosas de Mallorca: el agujero en el acantilado que se adentra como un brazo en el mar, el de Sa Foradada. Según la leyenda, fruto de un cañonazo durante una batalla naval sucedida en las costas de Mallorca, en 1587, entre piratas berberiscos y caballeros cristianos.

5 – Deià.

Si Deià es el pueblo de los artistas, elegido por poetas, pintores y bohemios ¡por algo será! Encaramado en la ladera, rodeado de un espeso bosque, las casitas de Deià parecen caer al mar en un perfecto cuadro mediterráneo. El británico Robert Graves se enamoró de este lugar y estableció su residencia en este idílico escenario para siempre, ya que está enterrado en el cementerio local. Espero que hayas echado el bañador: pedregosa y de aguas transparentes, no podemos marchar sin darnos un chapuzón en la cala de Deià.

Cala de Deià, Mallorca
Cala de Deià, Mallorca

6 – Sóller, la capital de la Tramuntana.

Concurrida y animada, la pequeña urbe de Sóller es la capital no oficial de esta sierra tanto por población como por servicios. Un tranvía histórico recorre el centro del pueblo hasta el puerto pasando por las calles principales y las huertas de frutales, con olor a azahar gracias a sus naranjos y limoneros en primavera. En Sóller es obligatorio probar la coca y la ensamaida. No hay que perderse la iglesia neogótica de San Bartomeu, obra de un arquitecto modernista discípulo de Gaudí: Joan Rubió i Bellver.

Valle de Sóller
Valle de Sóller

7 – Fornalutx.

Mucho más tranquilo es el cercano Fornalutx, ubicado en la parte alta del valle de Sóller. Su bien conservado centro histórico de casonas tradicionales decoradas con esmero lo coloca entre los pueblos más bonitos de España. Imperdible.

8 – Sa Calobra.

La carretera se estrecha. Toca tener pericia y paciencia para bajar (y luego subir) hasta una de las mejores playas de Mallorca: Sa Calobra. Su fama la merece. Esta pequeña cala atrapada en un vertical acantilado donde desemboca el Torrent de Pareis presume de grutas y aguas transparentes. Una auténtica belleza que evitar en época alta por estar saturada. Avisados quedáis.

Sa Calobra, Mallorca
Sa Calobra, Mallorca

9 – Santuario del Lluc.

Volvemos a la montaña para tocar las nubes. ¡Cómo sube la carretera en pocos kilómetros! El santuario del Lluc está en una aislada zona de la isla, donde el viento es frío y de noche sólo se oye el rumor de la brisa entre los árboles. Un maravilloso lugar sagrado rodeado de misterio: corren las leyendas de apariciones marianas, avistamientos OVNI y otros sucesos paranormales. Se puede dormir en la hospedería ¡sólo para valientes!

10 – Cabo de Formentor.

El fin de la carretera y donde la sierra de la Tramuntana muere en el mar: este es el punto más al norte de la isla de Mallorca, un panorama solitario y rocoso donde pastan las cabras. En lo más alto de la colina se alza el faro de Formentor, linterna de embarcaciones durante la noche y donde, según los locales, se «reúnen los vientos». Sin duda uno de los mejores sitios para terminar esta ruta panorámica y despedir al día con un espectacular atardecer de película. De esos dorados sólo posibles en las Baleares ¡qué islas tan maravillosas!  

Mar y montaña en la sierra de Tramuntana
Mar y montaña en la sierra de Tramuntana

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