Si has llegado hasta aquí es porque una palabra resuena en tu mente: ALASKA. Así, en mayúsculas. Porque este no es un destino cualquiera: es una declaración de intenciones, un anhelo de aventura en estado puro por uno de los paisajes más vírgenes y salvajes del planeta. Créeme: Viajar a Alaska es épico. La inmensidad cobra más sentido que nunca al surcar las carreteras del 49º estado de EE. UU. Un lugar donde las montañas son más altas, los glaciares más azules y la vida silvestre campa a sus anchas: por algo Alaska es conocido como «The Bear Country». Pero, ¿cómo se explora una leyenda? Para que no te agobies ante tal magnitud -Alaska es 3 veces España- he creado esta guía práctica y personal sobre qué ver en Alaska: mis lugares imprescindibles. ¡Esos que no pueden faltar!
| 📌 En esta guía de Alaska encontrarás: |
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Esta Ruta por Alaska en carretera está basada en mi propia experiencia tras realizar un viaje legendario de tres semanas en camper de Anchorage a Fairbancks, pasando por Valdez, el PN Denali o la península de Kenai . Un itinerario con experiencias tan alucinantes como caminar sobre hielo milenario, navegar entre fiordos de glaciares congelados o buscar auroras boreales en la puerta del Ártico. ¿Que me ha dejado una huella imborrable? Totalmente cierto. ¿Qué estoy deseando volver? ¡Sin duda!
Contenido del artículo
Consejos y datos prácticos para viajar a Alaska.
Antes de meterme de lleno en la lista de lugares imprescindibles que ver en Alaska, unas recomendaciones prácticas y básicas para visitar este estado, al que no en vano llaman «la Última Frontera». ¡Bienvenid@ al confín del mundo!
Al final del artículo te dejo un mapa con los mejores lugares que visitar en Alaska, ¡guárdatelo!
¿Cuál es la mejor época para viajar a Alaska? Mi experiencia.
¡Depende de lo que busques! Sin duda el verano es la temporada alta, pero cada estación tiene su magia… Un resumen de lo que encontrarás según la época:
- Verano en Alaska: de junio a agosto son los meses de mayor afluencia de visitantes, mejores temperaturas y avistamiento de fauna. Días casi infinitos y con la fauna más activa. Es la mejor fecha para ver osos en Alaska, ya que es la temporada del desove del salmón en los ríos. En invierno estos grandes mamíferos hibernan.
- Otoño en Alaska: septiembre comienza a refrescar y los días se acortan. Menos turistas y colores espectaculares de los bosques: es la mejor época para visitar el Parque Nacional de Denali (hasta el 15 de septiembre, cuando cierra).
- Viajar a Alaska en invierno: de octubre a abril las bajas temperaturas pueden ser todo un desafío, especialmente entre noviembre y febrero, cuando el mayor hándicap son las pocas horas de luz. A cambio, apenas turistas, un paisaje nevado de cuento y Auroras Boreales coloreando el cielo.
- Primavera en Alaska: temporada media y temperaturas aún bajas; a partir de mayo los osos y bosques despiertan.
En mi opinión / experiencia: la mejor época para viajar a Alaska es finales de agosto y principios de septiembre. Ya ha bajado el flujo masivo de turistas, los osos están poniéndose las botas de salmón antes de su retiro invernal y en septiembre, gracias a la oscuridad nocturna, se pueden ver auroras boreales en Alaska. ¡Yo tuve mi encuentro con la «Dama Verde» en Fairbanks! El Denali y otros Parques Nacionales se visten con una paleta de colores ocres y dorados irresistibles.

¿Cómo llegar a Alaska desde España?
Hay varias opciones, aunque la principal puerta de entrada es el aeropuerto de Anchorage también el de Fairbanks tiene vuelos internacionales desde otras grandes ciudades de USA o Canadá. Las opciones que a mí me resultaron más directas e interesantes para llegar a Alaska fueron:
- Volar a Chicago desde España (hay vuelos directos desde Madrid y Barcelona con Delta) y de ahí a Anchorage. También hay vuelos desde Seattle o San Francisco.
- La compañía alemana Condor tiene vuelos Frankfurt – Anchorage directos a bajo coste. Solo tarda 9 horas ya que hace ruta polar. Esta fue nuestra opción por precio y tiempo.
- Como siempre recomiendo, lo mejor es mirar opciones en el buscador de Skyscanner, para comparar compañías y precios según las fechas del viaje a Alaska.
Moverse por Alaska: la libertad de una camper.
Para explorar los mejores lugares de Alaska la mejor opción es en campervan o autocaravana. La acampada libre está permitida en este estado por lo que es la forma más económica de recorrerlo; hay pocos hoteles y son carísimos, especialmente en verano. Hay varias compañías de alquiler de autocaravanas en Alaska como ABC Motorhome, Alaskan Holidays o Indie Campers (nuestra opción por precio aunque tuvimos algún pequeño percance).
Otros aspectos importantes para un viaje a Alaska:
- Al pertenecer a EEUU, es imprescindible tramitar la autorización ESTA online previamente al viaje. Me la pidieron para embarcar y en el control de pasaportes, junto con los vuelos de vuelta.
- No olvides contratar un buen seguro de viaje para EEUU, la sanidad es extremadamente cara por lo que elige un seguro que tenga buenas coberturas médicas. Si vas a hacer trekking o kayak, incluye deportes de aventura por lo que pueda pasar ¡un rescate en helicóptero en la montaña cuesta miles de euros! Yo recomiendo la compañía Heymondo y si lo coges a través de mi web, tendrás un 5% de descuento en todas las pólizas: seguro de viaje con descuento.
- Para tener Internet en Alaska -y así poder usar Google Maps, buscar supermercados, restaurantes, zonas de acampada etc- lo más práctico es comprar antes del viaje una eSIM de Holafly. Si usas mi cupón LACOSMOPOLILLA tendrás un 5% de descuento. Con Internet ilimitado y más barato que comprar una Sim Local al llegar ¡imprescindible!

Los 18 Lugares Imprescindibles que ver en Alaska (Mapa Incluido)
Ahora sí, estos son los lugares imperdibles que visitar en Alaska, lista basada en mi propia experiencia. Depende de cuántos días tengas para organizar tu ruta, ¡tendrás que elegir! Al final del artículo te dejo varias propuestas de itinerario por Alaska para ayudarte a montar el viaje de tus sueños a esta tierra prodigiosa.
1 – Parque Nacional Denali: El Gigante de Norteamérica.
Si hay un lugar que personifica el alma salvaje y la escala monumental de Alaska, ese es el Parque Nacional Denali. Un reino de más de 24.000 kilómetros cuadrados bajo una presencia magnética: el monte Denali, que significa “El Grande” en la lengua del pueblo atabascano, nativo de la región. Su pico de nieves perpetuas se alza a 6.190 metros, convirtiéndolo en la cumbre más alta de Norteamérica. Sin embargo, no se deja ver fácilmente; como un dios caprichoso, el 70% de los días permanece oculto tras un manto de nubes. Incluso el merchandising del parque bromea con ello, con camisetas que lucen un rótulo sobre la icónica montaña: «Pertenezco al club del 30%» (el de los afortunados que consiguieron verla).

Los «Big Five» del Denali NP.
Adentrarse en Denali es explorar un paisaje de belleza extrema, un tapiz de tundra infinita, ríos lechosos y valles glaciares. Una única carretera de grava lo recorre, y su acceso está restringido a los autobuses oficiales del parque a partir de la milla 15. Es precisamente en ese recorrido donde reside la verdadera magia: la que te mantiene pegado a la ventanilla al acecho de su fauna en libertad. Esto es lo más parecido a un safari americano, ya que este parque, el más famoso que ver en Alaska, es el hogar de los «Cinco Grandes»: el oso grizzly, el imponente alce, el caribú, el esquivo lobo y el carnero de Dall. Cada curva es una promesa y cada avistamiento, una descarga de adrenalina pura.
Además del safari en bus, en Denali se puede hacer senderismo por bosques de coníferas y junto a lagos glaciares habitados por castores —eso sí, imprescindible llevar spray antiosos y saber cómo usarlo—. Para una inmersión total, la experiencia más completa es reservar plaza en uno de los campamentos oficiales y pasar la noche bajo el cielo estrellado de Alaska.
Aviso importante sobre la carretera:
Actualmente, y desde hace unos años, la carretera del parque está cerrada a partir de la milla 43 debido a un desprendimiento. Esto significa que no es posible llegar hasta zonas más lejanas como Wonder Lake, donde está la mayor concentración de fauna. Aun así, la experiencia en el tramo abierto sigue siendo absolutamente espectacular e imprescindible.
2 – Parque Nacional Katmai: El Santuario de los Osos Grizzly.
Si Denali es una promesa de avistar fauna, Katmai es la certeza absoluta. Este remoto parque nacional, accesible únicamente en hidroavión, es el destino de peregrinación para cualquier amante de naturaleza. Aquí no vienes a buscar osos; vienes a presenciar su congregación anual en uno de los espectáculos más impresionantes del planeta. El epicentro de este milagro es Brooks Falls, una pequeña cascada en el río Brooks donde, cadaverano, miles de salmones rojos luchan por remontar la corriente para desovar. Esperándolos en la cima, pacientes y poderosos, se encuentran docenas de osos grizzly. Verlos pescar con una destreza increíble, a escasos metros unos de otros, es una imagen icónica que supera cualquier documental y que se graba en la memoria para siempre.

La aventura comienza mucho antes de ver el primer oso, con el emocionante vuelo en hidroavión sobre paisajes volcánicos y lagos de un azul imposible. Al aterrizar en Brooks Camp, la primera parada obligatoria es la «escuela de osos»: una charla impartida por los rangers del parque sobre cómo moverse con seguridad en su territorio. Desde allí parte el sendero a unas pasarelas de madera elevadas, que hacen de plataformas de observación sobre el río. Esta infraestructura es una obra maestra de coexistencia, permitiéndote contemplar el espectáculo de forma segura y sin interferir en el ciclo de la vida.
Datos prácticos sobre la excursión al PN Katmai.
No es una excursión económica, es cierto, pero la inversión se traduce en uno de los recuerdos más puros y salvajes que te llevarás de Alaska y, probablemente, de tu vida. ¡Es, ligeral, como meterse dentro de un documental! Yo la reservé con un par de meses de antelación ya que las plazas son muy limitadas (6 personas por avioneta): excursión al Parque Nacional de Katmai desde Homer. Si quieres ver una muestra, echa un vistazo a este reel que publiqué en mi cuenta de Instagram @lacosmopolilla. ¡Vello de punta cada vez que lo recuerdo!

3 – Homer: El Pueblo «al Final del Camino».
Pero antes de volar al Parque Nacional de Katmai es necesario hacer una larga parada en uno de los pueblos más bonitos y auténticos que ver en Alaska: Homer, donde el asfalto de la Sterling Highway o Carretera 1 se rinde ante la inmensidad del océano. El corazón de esta villa pesquera, capital mundial del halibut, es el Homer Spit, una increíble lengua de tierra de siete kilómetros que se adentra en las aguas turquesas de la Bahía de Kachemak. Este microcosmos bullicioso, repleto de galerías de arte, restaurantes de marisco fresco y el legendario Salty Dawg Saloon, contrasta brutalmente con el panorama al otro lado del mar: un horizonte épico de montañas nevadas, glaciares colgantes y volcanes. Es precisamente esta dualidad entre la autenticidad bohemia de sus gentes y la sobrecogedora naturaleza que lo rodea lo que convierte a Homer en una parada inolvidable que hacer en Alaska. ¡A mí me gustó mucho!

Consejo: atención al pasear por la playa, aquí es fácil ver a las simpáticas nutrias marinas nadando panza arriba o a las majestuosas águilas calvas, símbolo de USA. Si quieres probar el típico cangrejo rey de Alaska o el halibut, uno de los restaurantes más populares es el Captain Pattie´s. No es nada barato pero si quieres darte un capricho gastronómico en tu viaje a Alaska, este es un buen lugar. Para presupuestos más ajustados tienen chowder -deliciosa sopa de pescado o marisco- y otros platos.
4 – Parque Nacional de los Fiordos de Kenai: Hielo y Océano desde Seward.
¡Otro de los lugares top que ver en Alaska! Seward es un pueblo marinero encantador, rodeado de glaciares y montañas nevadas, puerta al Parque Nacional de los Fiordos de Kenai, uno de los paisajes más impresionantes de todo el estado. Este enclave es la base perfecta para disfrutar de Alaska en estado puro, un auténtico viaje a la «Era Glacial». Propuestas que hacer en Seward y alrededores:
Un glaciar asequible.
Subir en coche hasta la lengua del glaciar Exit, el único del parque accesible por carretera. Una red de sencillos sencillos permite acercase a pie hasta su imponente frente de hielo, sintiendo el frío que emana y observando las señales que marcan su dramático retroceso a lo largo de los últimos años, debido al calentamiento global.
Crucero por Resureccion Bay.
Embarcarse en un crucero por la Bahía Resurreción en busca de fauna marina como ballenas jorobadas, orcas, leones marinos o frailecillos es otra de las actividades turísticas más populares que hacer en Seward. El barco bordea la costa hasta el glaciar Aialik, con la esperanza de escuchar el fenómeno llamado «trueno blanco»: cuando un bloque de hielo del tamaño de un edificio se desploma sobre el océano. Una lección de humildad y uno de los recuerdos más sobrecogedores del Ártico. Te recomiendo reservar con antelación la excursión en este enlace.
Senderos en PN Fiordos de Kenai.
Y, por supuesto, para quien visita Alaska en verano el senderismo es una actividad top. Hay infinitas rutas de con diferentes niveles. Ejemplos:
- El Tonsina Creek Trail se adentra por el típico bosque lluvioso costero de Alaska, entre arroyos salmoneros, abetos y musgo (5,5 km ida y vuelta). Muy fácil y asequible y bonito, para un paseo sencillo lo recomiendo, especialmente si no hace muy buen tiempo como me pasó a mí.
- Para nivel más experto es el Lost Lake Trail, una de las rutas senderistas más populares que hacer en Alaska en verano: 22 km de caminata con vistas panorámicas de Resurrection Bay. Era nuestra idea pero se nos fastidió por la lluvia intensa y estar muy cubierto: tuvimos que cancelar y hacer el sendero costero ¡el tiempo en Alaska es así!

5 – Portage Lake.
Un pequeño desvío desde la carretera 1, antes de seguir hacia Cooper Landing o Seward, es la Portage Lake Road -que finaliza en la industrial población de Witthier. Esta conduce hasta un lugar que parece sacado del mundo de los sueños: el lago glaciar Portage. Uno de los paisajes más brutales que ver en Alaska, esculpido en hielo de intensos tonos azules. Mi recomendación es parar en el mirador del lago, donde hay una cafetería y Centro de Visitantes, y dedicar al menos media jornada a recorrer alguno de sus senderos. Por ejemplo, el Ice Blue Trail. De nuevo aquí nos fastidió el tiempo ¡qué pena! Pero como digo Alaska es lo que tiene, por suerte el resto del viaje nos lució un sol espléndido pero justo esta parte se nos quedó un poco gris…
Consejo: en la William Salmon Viewing Area se puede hacer acampada gratis y hay pasarelas de madera sobre el río para ver los salmones. Y, con un poco de suerte, algún oso negro tratando de pescarlos.

6 – Valdez: La Pequeña Suiza de Alaska.
A menudo apodada la «Pequeña Suiza de Alaska», Valdez te recibe con uno de los paisajes costeros más dramáticos del estado. El viaje para llegar hasta aquí por la Richardson Highway es ya una aventura en sí misma, atravesando el espectacular Thompson Pass y el estrecho Cañón Keystone, flanqueado por cascadas vertiginosas como «El velo de la novia». Pero es recorrer el último tramo de carretera cuando entiendes el apodo: la ciudad está encajada en un fiordo y rodeada por las imponentes montañas Chugach, que se elevan a más de 1.500 metros directamente desde el mar. Así, la ciudad de Valdez y sus alrededores es uno de los mejores lugares donde avistar fauna de toda Alaska.
¡No hay que perderse la factoría salmonera de Solomon Gulch! A sus puertas leones marinos, focas, águilas calvas y hasta los osos se congregan para darse un festín de salmón. Te puedo asegurar que Valdez se convirtió en uno de mis lugares favoritos que ver en Alaska, ¡esencial en la ruta! Todavía recuerdo a esas adorables nutrias nadando de espaldas… ¡Qué preciosas que son!

7 – El impresionante Glaciar Columbia.
Desde el puerto de Valdez parten tours en barco y hasta en kayak hacia un lugar que parece sacado de otro mundo: el colosal Glaciar Columbia. Una inmensa bahía de aguas tranquilas donde el sonido del hielo rompiéndose retumba en el alma. Algo que pude experimentar en persona gracias a la excursión en barco al glaciar Columbia al cruzar Prince William Sound. No solo impresionante icebergs aparecieron flotando a la deriva: también vimos frailecillos coletudos, primos de los que habitan en Islandia o las Feroe, leones marinos tomando el sol en las rocas, nutrias marinas y águilas calvas. ¡Qué día tan fabuloso!

8 – Cooper Landing: El Corazón Turquesa de la Península de Kenai.
El color del agua en Cooper Landing es, por sí solo, una razón para detenerse. Pero lo que realmente lo eleva a la categoría de imprescindible es que ofrece dos de las experiencias más auténticas de Alaska en un solo lugar. Primero, la belleza serena: deslizarse en canoa por el río Kenai, atravesando esas aguas turquesas rodeadas de un paisaje alpino. Segundo, atarse las botas y hacer cualquier caminata sencilla por la frondosidad de sus bosques. Dos de las rutas clásicas son el sendero que lleva hasta las Russian River Falls, para ser testigo de la increíble lucha del salmón y, con suerte, del oportunismo de los osos grizzly que vienen a pescar. O el camino que conduce hasta Juneau Falls, una fotogénica cascada enmarcada en un paraje increíble.
Cooper Landing no es solo un pueblo bonito y uno de los asentamientos históricos de Alaska; es una parada ideal entre Anchorage y Seward y/o Homer y un desvío con intención. La carretera de grava de Skilak Lake atraviesa uno de los bosques con mayor concentración de osos negros del estado: conduce con cuidado y, si acampas junto al lago, sigue todas las normas. ¡Aquí tuvimos la suerte de ver a una mamá osa con sus dos cachorros!

9 – Glaciar Matanuska: Camina sobre Hielo Milenario en Alaska Central.
Mientras que muchos glaciares de Alaska se admiran desde la distancia de un barco, el Glaciar Matanuska te ofrece una oportunidad única y emocionante: caminar sobre él. Accesible por carretera como una parada perfecta entre Anchorage y Valdez, este inmenso río de hielo de 43 kilómetros te permite calzarte los crampones y explorar un mundo de otro planeta. Guiado por expertos, te adentrarás en un laberinto de formaciones de hielo azul profundo, grietas impresionantes y seracs imponentes, sintiendo bajo tus pies el crujido de hielo milenario.
Es esta conexión directa y tangible con la Edad de Hielo, la posibilidad de tocar y sentir la fuerza monumental de un glaciar desde dentro, lo que convierte esta caminata en una de las experiencias más impactantes y memorables que hacer en Alaska. Si no te atreves a caminar sobre él pero si verlo, puedes parar en este área estatal de acampada: Matanuska Glacier State Recreation Site.

10 – Fairbanks: La Puerta al Ártico y las Auroras Boreales.
Nos acercamos al norte del norte con otros de los lugares imprescindibles que visitar en Alaska: la ciudad de Fairbanks, la segunda más poblada del estado, centro agrícola y comercial. ¿Por qué llegar hasta Fairbanks? En primer lugar, para darse un baño en las piscinas termales más antiguas y famosas del estado: las Chena Hot Springs.
El que sea uno de los mejores lugares del mundo donde ver la Aurora Boreal -por su latitud y la limpieza de sus cielos- también es un punto fuerte. ¡Presumen de tener más de 200 noches de auroras boreales al año! Así que si se dan las condiciones -actividad solar y cielos despejados- busca un lugar oscuro lejos de las luces de la ciudad, mira hacia el norte ¡y a esperar a que suceda la magia! Yo disfruté de dos maravillosas horas de fuego verde en un camping a las afueras (el KOA). A ver quién duerme con semejante espectáculo…

Avistamiento de aves migratorias en Fairbanks.
Pero si eres «pajarero» tienes la excusa perfecta: avistar a la grulla canadiense y otras especies boreales que pasan aquí el verano, concretamente en el Wedgewood Wildlife Sanctuary. Un extenso humedal protegido con varios senderos entre los juncos y plataformas de observación. A estas alturas no hace falta que lo diga: los prismáticos son un artilugio imprescindible en un viaje a Alaska.
11 – Talkeetna: El Pueblo con Vistas al Denali.
Con una única calle principal alineada de edificios históricos de madera que parecen sacados de una película del Oeste, Talkeetna quizá es la parada con más encanto y carácter de toda la ruta por Alaska. Pero su fama se la debe a su ubicación privilegiada, ofreciendo —cuando las nubes lo permiten— la que es posiblemente la vista más icónica y fotografiada del monte Denali reflejándose en el río. Este pueblo bohemio con salones, galerías de arte y tiendas de souvenirs no es solo un mirador o uno de los puntos más turísticos que ver en Alaska. Talkeetna es el campamento base oficial para los alpinistas que se atreven a escalar la cumbre, lo que impregna el aire de una auténtica energía de aventura.
El carácter excéntrico de esta población se resume en su historia más curiosa: la de Stubbs, el gato que fue su alcalde honorífico durante 20 años. Por esta mezcla única de encanto rústico, vistas y espíritu indómito, Talkeetna es una parada imprescindible para sentir el pulso humano de la región de Denali.

12 – Anchorage: la ciudad más poblada de Alaska.
Para la mayoría de turistas que llegan a Alaska, Anchorage es un lugar de paso: en esta ciudad de 290 mil habitantes (nada menos que el 40% de población de todo el estado) se localiza el aeropuerto internacional. Además de un puerto donde atracan todos los cruceros procedentes de Vancouver (Canadá) y otras ciudades de EEUU. Así, su privilegiada ubicación la convierte en la puerta de entrada a la aventura, donde comenzar a sentir y vivir la auténtica Alaska.
Pero desde mi punto de vista, es necesario dedicarle unas horas. ¿Razones para visitar Anchorage?
- Conocer la rica cultura de los pueblos nativos en el Alaska Native Heritage Center.
- Dar un paseo por el centro histórico de la ciudad (entre la Tercera y Sexta avenida) donde se ubica el mercado, varios museos y edificios históricos o restaurantes donde probar la comida local. Mi recomendación: el Glacier Brewhouse, con cervezas artesanas.
- Explorar los alrededores: el Parque Estatal de Chugach, uno de los más grandes de Estados Unidos, que abraza la ciudad con sus picos escarpados y senderos que se pierden en el horizonte.
- Buscar ballenas beluga en la bahía de Turnagain Arm, a pocos minutos en coche del centro de Anchorage.
- Recorrer alguno de los senderos de Bear Valley, hábitat natural del oso negro.

Otros lugares increíbles para ampliar tu Ruta por Alaska:
Alaska es casi infinita. Una vez que has sucumbido al encanto, siempre querrás volver a por más. Si tienes días extra o planeas un segundo viaje, aquí tienes algunas experiencias legendarias que transformarán tu ruta en aún más inolvidable:
13 – La cueva de hielo del Glaciar Castner.
¿Imaginas caminar dentro de un glaciar? A un lado de la Richardson Highway, entre Glennallen y Delta Junction, un corto paseo de 2 km (ida) conduce hasta la boca del Glaciar Castner. Allí, el agua de deshielo ha esculpido una cueva con un techo de cristal azulado que parece de otro mundo. ¡Es una de las cuevas de hielo más accesibles de Alaska! Eso sí, mucho cuidado en verano ya que con el deshielo el interior de la cueva no es accesible (y es peligroso), nosotros la vimos desde fuera…

14 – Denali Highway, la carretera escénica más salvaje de Alaska.
¡No confundir con la Parks Highway o carreterea que va por el interior del PN Denali! La Denali Highway (Ruta 8) es una carretera de 217 km, en su mayor parte de grava y tierra, que conecta Paxson con Cantwell. Se trata de una de las rutas en coche panorámicas más espectaculares de Norteamérica, cortada entre montañas y con la posibilidad de avistar alces, osos o caribús. Eso sí, ten en cuenta que solo se recomienda transitar con un 4×4.
15 – Parque Nacional Wrangell-San Elías.
Este es el parque nacional más grande de EE. UU. (más grande que Suiza). Ubicado al este de Alaska, en la frontera con Canadá, es un territorio salvaje y remoto, hogar de algunos de los picos más altos del continente y glaciares masivos. Es ideal para el senderismo de montaña, los vuelos escénicos sobre paisajes épicos y la exploración de las fascinantes ruinas de la mina de cobre de Kennecott. ¿Lo malo? Que es un desvío considerable en la ruta por Alaska, por este motivo yo lo descarté, aunque me quedé con las ganas.
16 – La isla Kodiak: la casa del oso gigante de Alaska.
No es fácil ni barato llegar a esta lejana isla al sur de la península de Kenai. Pero en ella espera un premio único: es el hábitat del oso gigante de Kodiak, también conocido como el oso gigante de Alaska. Una subespecie del grizzly que durante siglos de aislamiento genérico y dieta rica en salmón se ha convertido en un colosal especimen: los machos pueden superar los 600 kg de peso y alcanzar los 3 metros de altura sobre sus patas traseras.
Este archipiélago cubierto de bosque boreal es de los destinos más extraordinarios que ver en Alaska aunque me temo que no existe conexión terrestre: para llegar hay que volar desde Anchorage (con la aerolínea Alaska Airlines) o tomar un ferry en Homer con la Alaska Marine Highway System (de 9 a 15 horas dependiendo de la ruta y el estado del mar).
17 – Parque Nacional y Reserva del Lago Clark.
Otro de los lugares míticos donde ver osos en Alaska, en una experiencia más solitaria e íntima que el Parque Nacional de Katmai. Se llega en hidroavión (desde Anchorage o Kenai) en unos 30 minutos, contratando una exclusiva excursión, nada barata pero con garantías de ser una vivencia memorable.
18 – Juneau y el Pasaje Interior (Inside Passage).
Si decides tomar un vuelo interno o un ferry hacia el sur del estado, descubrirás la Alaska de los fiordos profundos y los bosques lluviosos. Accesible solo por aire o mar, la capital del estado de Alaska: Juneau, aparece encajonada entre montañas y el océano. De fondo, el impresionante Glaciar Mendenhall, uno de los más impresionantes y accesibles de USA.
Propuesta de Itinerarios: Ruta por Alaska en 7-20 días:
Depende del tiempo disponible para visitar Alaska, estas son mis propuestas.
Qué ver en Alaska en 7 días: Una Inmersión Intensa en la Naturaleza.
Con solo una semana, lo más recomendable es centrarse en una de las dos joyas naturales cercanas a Anchorage para vivir una experiencia completa sin prisas.
Opción A: PN Denali.
- Días 1-2: Anchorage y Talkeetna. A tu llegada a Anchorage, recoge el vehículo y pon rumbo al norte. Haz una parada en el encantador pueblo de Talkeetna, desde donde, si el tiempo lo permite, obtendrás las vistas más icónicas de la montaña Denali. Considera un vuelo escénico para comprender la inmensidad de la cordillera de Alaska.
- 3-4: inmersión en el PN Denali. Dedica dos días completos a explorar el parque. Recuerda que no se puede acceder con vehículo privado más allá de la milla 15. Reserva con antelación el autobús oficial del parque (el transit bus para más libertad o el narrated tour para una visita guiada) que te adentrará en el territorio del oso grizzly, el alce, el caribú y, con suerte, el lobo.
- Días 5-7: regreso a Anchorage. Emprende el camino de vuelta con calma, quizás explorando la zona de Hatcher Pass o con pernocta en Nancy Lake State Recreation Area. El último día, antes de tu vuelo, puedes visitar el Alaska Native Heritage Center en Anchorage o dar un paseo por la Senda Costera de Tony Knowles.
Opción B: PN de los Fiordos de Kenai.
- Días 1-2: Anchorage y la panorámica Turnagain Arm. Tras llegar a Anchorage, toma la Seward Highway, una de las carreteras más bellas del mundo. Dedica el día a conducir sin prisa hasta Seward, parando en miradores como el Beluga Point.
- 3-4: Seward y los fiordos. El plato fuerte es la excursión en barco por el Parque Nacional de los Fiordos de Kenai. Elige un crucero de al menos 6 horas para adentrarte en los fiordos, ver glaciares de marea desprenderse sobre el mar y avistar ballenas jorobadas, orcas, leones marinos y frailecillos. El segundo día, acércate a pie hasta la base del Glaciar Exit y por la tarde un sendero sencillo como el costero Tonsina Point.
- Días 5-7: Emprende el regreso a Anchorage. Puedes hacer un desvio a Cooper Landing o al maravilloso Portage Lake. Otra opción: parar en Girdwood para subir en teleférico al Monte Alyeska y disfrutar de una última vista panorámica antes de volver a la ciudad.
Ruta por Alaska en 15 días: la gran aventura del centro-sur.
Este itinerario es un «grand circle» por Alaska que combina fauna marina, osos legendarios, fiordos, glaciares y la cultura de los pueblos costeros.
- Días 1-3: Anchorage a Homer. Tras aterrizar, conduce hacia el sur por la península de Kenai hasta Homer, la «capital mundial del halibut». Explora su icónico «spit» (una larga lengua de tierra que se adentra en el mar) y disfruta de sus galerías de arte y restaurantes de marisco fresco. Puedes hacer una parada intermedia en Cooper Landing.
- Día 4: Excursión al PN Katmai para el avistamiento de osos grizzly en Brooks Falls. ¡La experiencia más increíble que hacer en Alaska!
- Días 5-7: De Homer a Seward. Deshaz parte del camino para llegar a Seward, la puerta de entrada al Parque Nacional de los Fiordos de Kenai. Dedica un día completo a la excursión en barco por los fiordos y otro a explorar el área del Glaciar Exit.
- 8-9: Whittier, Ferry a Valdez. Conduce hasta Whittier con parada en el Portage Lake, atravesando su peculiar túnel de un solo carril. Embarca en el ferry del Alaska Marine Highway System para una travesía espectacular por el Prince William Sound hasta Valdez. El viaje es un safari marino en sí mismo, navegando entre glaciares y montañas.
- Días 10-12: Valdez, la «Pequeña Suiza de Alaska» con sus cascadas y glaciares cercanos. Inicia el regreso por tierra hacia el norte por la histórica Richardson Highway, con paradas en el Glaciar Worthington.
- 13-15: Glaciar Matanuska y regreso a Anchorage.
- Opción B: en lugar de ir hasta Homer y PN Katmai puedes visitar el PN Denali ¡es tan difícil elegir!

Alaska en 20 días: De los Fiordos al Corazón del Interior.
- A la completa ruta de 15 días, le añadimos una incursión hacia el norte profundo, descubriendo la historia de la fiebre del oro y paisajes más continentales: Fairbanks más PN Denali. ¡Con parada en la cueva glaciar!
- ¿Y si tienes más tiempo? Sin duda añade el Parque Nacional Wrangell-San Elías, por la McCarthy Road (solo con 4×4). Explora las históricas minas de cobre de Kennecott y camina sobre el glaciar Root. ¡Es la definición de belleza remota y salvaje que también define a Alaska, la Última Frontera!
Mapa de mejores lugares que visitar en Alaska
Puedes ampliarlo en Google maps.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre un viaje a Alaska
| ¿Cuál es la mejor época para viajar a Alaska? | El verano (junio a agosto) es ideal por la temperatura y para ver osos pescando salmones. Sin embargo, mi recomendación es ir a finales de agosto o principios de septiembre: hay menos turismo, los bosques se tiñen de colores otoñales y ya es posible ver Auroras Boreales. |
| ¿Cuáles son los lugares imprescindibles que ver en Alaska? | No te puedes perder el Parque Nacional Denali para avistar los «Big Five», el Parque Nacional Katmai (el mejor lugar para ver osos grizzly de cerca), y los fiordos de Kenai o Valdez para ver glaciares y fauna marina. |
| ¿Es necesario alquilar camper o autocaravana? | Es la opción más recomendable y económica. En Alaska la acampada libre está permitida y, dado que los hoteles son escasos y muy caros en temporada alta, la campervan te dará total libertad de movimiento. |
| ¿Cómo tener Internet en el móvil en Alaska? | La forma más práctica y barata para evitar el costoso roaming europeo es viajar con una eSIM de Holafly. Se compra online antes del viaje y te proporciona datos ilimitados nada más aterrizar en el país. |
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