Carta de un peregrino inglés en el Camino del Norte

Querido hermano, te escribo estas letras desde el pequeño camastro donde descanso tras una larga jornada caminando. Una lluvia suave tintinea en la ventana, lenta pero persistente. "Orbayu" la llaman aquí. La travesía por mar fue tormentosa, la nave zozobraba con olas furiosas y un mareo se alojó dentro de mí, sólo apaciguándose al tocar tierra, por fin, en el puerto de Gijón. En esta ciudad comenzó mi camino que me llevará, si Dios lo quiere, a redimirme ante Santiago el Mayor.

Camino del Norte, Gijón

Camino del Norte, Gijón

Asturias, siglo XVIII. Bahía de Gijón. El cerro de Santa Catalina envuelto en la bruma recibe a los peregrinos ingleses que lo bordean y arriban en sus orillas. La aventura marítima sólo ha sido el preludio de la que les espera por tierra: completar catorce etapas por el Camino del Norte hasta la plaza del Obradoiro, antesala al Pórtico de la Gloria y a un abrazo repleto de lágrimas, liberación, promesas. O tan «sólo», la tremenda satisfacción de haber alcanzado la meta: ese lugar donde el dolor y el cansancio se transforma en sonrisas felices.

Plaza del Obradoiro, Camino de Santiago

Plaza del Obradoiro, Camino de Santiago. Fuente: Shutterstock

Gijón, un puerto al Camino del Norte.

Sus ojos claros los delatan: sienten alivio al avistar la costa, – excepto para los viejos lobos de mar el hombre es un animal terrestre – al pisar la dorada arena de la playa de San Lorenzo, vigilada por la torre de la iglesia de San Pedro. Quizá ninguno repare en que bajo estos muros se ocultan vestigios de la ciudad romana: las termas de Campo Valdés. Tampoco se posarían sus pupilas sobre el Elogio al Horizonte, coronando la colina. Las letronas que tantas instantáneas capturan con ese afán de dejar constancia del «Yo estuve allí». Andan, sólo andan. Empieza el Camino. La brisa del Cantábrico, el quejido de las gaviotas y el olor a salitre se impregnarán a su piel como compañeros inseparables de fatigas.

Playa de San Lorenzo, Gijón

Playa de San Lorenzo, Gijón

«Te preguntarás, hermano, qué locura es esta de atravesar el mar y lanzarme a caminar por tierras extrañas. Como sabes el Apóstol Santiago anduvo predicando las enseñanzas de su maestro por la península ibérica, antes de ser decapitado en Palestina. Sus discípulos retornaron con sus restos mortales al norte. Pero con la conquista romana las pistas de su tumba se perdieron o cayeron en el olvido. Hasta que en el año 812 un ermitaño descubrió su sepulcro de piedra. Se comenzó a construir una catedral para conservarlos y venerarlos, una de las más hermosas del Viejo Mundo. Desde entonces, miles de peregrinos se desplazan para contemplar este milagro. Para presentar ofrendas y para redimir sus pecados. Ya sabes por qué estoy aquí. Necesito el perdón para vivir en paz.»

Camino del Norte, de Gijón a Avilés

Camino del Norte, de Gijón a Avilés

Camino del Norte: de Gijón a Avilés. 

Puede que las huellas de esos peregrinos ingleses aún sigan impresas en Cimadevilla, por las callejuelas del casco antiguo, frente a la regia fachada del recién estrenado palacio de Revillagigedo, mandado a construir por el primer marqués de San Esteban del Mar. El don Pelayo de mirada pétrea se alzaría en esa misma plaza, pero un siglo después. Y aún tendrían que pasar algunos años más, hasta 1918, para que se edificara la impresionante Casa Paquet. De inspiración renacentista, en un futuro cercano acogerá a los nuevos peregrinos del S.XXI a su paso por Gijón en el Camino del Norte.

Casa Parquet, futuro albergue de peregrinos del Camino del Norte, Gijón

Casa Parquet, futuro albergue de peregrinos del Camino del Norte, Gijón

Tampoco la ciudad industrial se encontraría como hoy, tras vivir sus momentos de esplendor y decadencia en ese ocaso de los Dioses a la española que fue retratado en la magistral «Los lunes al sol». La industria trajo modernidad y riqueza; también contaminación. Si el peregrino de ayer contemplaba la transformación de un Gijón rural en uno de los puertos más importantes del Cantábrico, el viajero de hoy camina en dirección a Avilés por el barrio de la Calzada entre las sombras de fábricas derrumbadas o inexistentes. Reminiscencias de un pasado que recuperar para no olvidar, porque la historia de los obreros es también la historia del pueblo, de los de abajo, de aquellos anónimos que murieron trabajando Asturias.

Placa, fábrica de Cerillas en Gijón

Placa, fábrica de Cerillas en Gijón

La cuesta se hace más pendiente. Las casas se van esparciendo. Gijón se desdibuja en la distancia. Verde, ahora sólo verde… Aunque persisten algunas fábricas grises, con sus torres humeantes, creando este paisaje de contrastes que colisiona y resulta un tanto contradictorio. El Camino del Norte sigue… Paso a paso. Hasta sumergirse en los prados de Asturias. Vacas blancas y negras que observan con curiosidad a los peregrinos. Campesinos labrando la tierra. Imágenes que pasan fugaces pero se clavan profundas y perdurarán en las retinas de los peregrinos.

Vacas, Camino del Norte

Vacas, Camino del Norte

«Hermano, no debes alarmarte; somos muchos los que caminamos juntos. Cada vez más. Creo que este santo Camino seas religioso o no, debería de hacerse, al menos, una vez en la vida… Hoy he compartido queso, pan y un trago de vino con otro peregrino junto a un arroyo. No entendía una palabra de lo que me decía, sonriendo, entre bocado y bocado. Pero el sentimiento de hermanamiento, la fraternidad, es lo que prima entre los peregrinos del Camino de Santiago. El aire estaba templado, era delicioso, bañado de sol. La campiña, una extensión de fértiles y ondulados campos de cultivo, tan verdes como en nuestra Inglaterra, abrazados por la espesura de un bosque de coníferas. Confieso que me está sorprendiendo en demasía. Imaginé una España más árida y baldía».  

Peregrinos a Santiago, Camino del Norte

Peregrinos a Santiago, Camino del Norte

Camino del Norte: Avilés.

Tramo completo. Los 30 kilómetros del Camino del Norte que discurren entre Gijón y Avilés han sido superados por los peregrinos. Para aquellos que comenzaron en Irún y van bordeando la cornisa cantábrica es nada menos que la etapa 21. Ya están un poquito más cerca del destino y toca descansar. Una pena que en el S.XVIII no existiera el albergue Pedro Solís, dotado de 56 camas para invitar al sueño reparador que permita continuar una nueva jornada. No sin antes dejarse seducir por el bello casco histórico de Avilés y su enjambre de calles medievales.

Avilés, caso viejo

Avilés, caso viejo

En Avilés la vida se siente en la plaza del Mercado. En los soportales de la calle Galiana. En los silbidos de los pájaros del parque de Ferrera, jardines de estilo inglés que a los viajeros británicos los hubiera transportado un ratito a casa… Aunque sólo podrían observarlos desde el muro. Pertenecientes al marquesado de Ferrera, no fueron públicos hasta finales del S.XX.

Avilés, plaza del Mercado

Avilés, plaza del Mercado

Y es que la época en la que Avilés comenzó a brillar con luz propia fue en el XIX, cuando se construyó la iglesia de Santo Tomás de Canterbury o el cementerio de la Carriona, una ciudad para los muertos donde los mejores escultores y arquitectos de Asturias trabajaron para convertir el arte funerario al servicio del Más Allá de la nobleza y burguesía local.

Cementerio de La Carriona, Avilés

Cementerio de La Carriona, Avilés

Tampoco aquellos peregrinos de siglos pasados pudieron disfrutar de las metáforas arquitectónicas que Óscar Niemeyer modeló a orillas de la ría de Avilés: una ola, una montaña, un río y un árbol para una plaza abierta a todo el mundo. Para un espacio de arte y paz: el Centro Niemeyer.

Centro Niemeyer, Avilés

Centro Niemeyer, Avilés

Si disfrutarían los peregrinos, antes de seguir su marcha, de las sabrosas delicias asturianas como la sidra, sus quesos, los infinitos placeres marineros… Es algo que me queda la duda. Yo, confieso, al caer la noche no puedo resistirme a las exquisitas sugerencias de un local auténtico como el Tierra Astur. Y desear, entre escanciado y escanciado, que llegue ese deseado momento de coger botas y mochilas y atreverme, por fin, a vivir esta experiencia cultural, mística, sin igual, de completar todo el Camino del Norte. Brindemos.

Camino de Santiago, Camino del Norte

Camino de Santiago, Camino del Norte

«Ahora he de descansar, querido hermano, pues mañana debo partir de nuevo al alba. Rezo por madre. Rezo por ti. Aunque me fallen las fuerzas no pararé hasta el fin del camino. Nuestro corazón se hace puro a cada paso. Nuestra alma, se colma de armonía con cada atardecer.»

Atardecer en Gijón, Camino del Norte

Atardecer en Gijón, Camino del Norte

Sigue viajando por Asturias en el blog: 

Agradecimientos: gracias a Turismo de Gijón y a Turismo de Avilés por la invitación al blogtrip #ElCaminoXixón #ElCaminoAvilés.

6
Deja un comentario

avatar
3 Comentarios
3 Respuestas
0 Seguidores
 
Comentario con más reacciones
Comentario más polémico
4 Autores
cosmopolillaMargalliverDinkyViajerosMaria Jose Moron Gomez Autores recientes
Maria Jose Moron Gomez
Invitado/a
Maria Jose Moron Gomez

Patri, muchas gracias por el post. Nos va a servir de mucho!! En un mes y algo, JP estará por allí y estoy segura que disfrutará muchísimo!! Un besazo

DinkyViajeros
Invitado/a

Cuando el pasado mes de mayo estuvimos en Santiago de Compostela coincidimos (lógicamente) con muchos peregrinos que terminaban el Camino. Desde entonces la idea de hacer el Camino del Norte nos viene rondando en la cabeza. Y es que, a pesar de ser medio asturianos, nunca estuvimos en Avilés… Así… Leer más »

Margalliver
Invitado/a

Este año estuvimos apunto de hacer el camino francés, pero al final por falta de tiempo no pudimos… este camino del norte que nos enseña también tiene muy buena pinta, así que tenemos otra alternativa para el próximo año .. a ver cual hacemos finalmente 😛

Un saludo!!