Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del turismo de masas que invade Canarias. De cómo muchos canarios se han puesto en pie de guerra -como antaño los nativos- y han dicho «Basta», reclamando otro modelo más respetuoso con el medio ambiente y la población local. El reto es complicado y se necesita algo más que palabras por parte de las autoridades y los actores implicados. Pero, al menos, una ola de concienciación ha sacudido las islas como ese magma en erupción de un volcán a punto de emerger. El mensaje es claro: Turismo, sí. Pero sostenible. Y aquí vengo a hablaros de una iniciativa en línea con los valores de viajar de forma responsable, respetando el medio, la naturaleza y la cultura: el Anaga Biofest. Un festival que se celebra desde hace 4 años en la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga, entorno único y maravilloso ubicado al norte de Tenerife.

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Reserva de la Biosfera de Anaga, un paraíso diverso y excepcional.
Por motivos personales, hace más de una década que viajo a Tenerife, al menos una vez al año. Aunque mi «campamento base» es el Puertito, siempre trato de escaparme a Anaga. Sus montañas picudas, las playas de arena negra volcánica con roques misteriosos. El bosque de laurisilva -¿dónde están las hadas?-, los miradores al Teide y al mar, los caseríos escondidos entre la niebla… Me conquistaron hace mucho con su belleza salvaje y abrupta. Sin embargo, no es una de las zonas más populares ni famosas que ver en Tenerife. Los «guiris» se apelotonan al sur, en lugares que yo personalmente trato de evitar, como Los Cristianos o Las Américas.

¿Y qué tiene de especial Anaga? Para empezar, es uno de los puntos calientes de la biodiversidad del planeta: existen nada menos que 21 especies endémicas, que no se pueden encontrar en otras partes de las islas Canarias o la propia Tenerife. Esto es debido a las especiales condiciones de humedad y aislamiento. También hay dragos, gomeretas o sabinas, plantas típicas de este archipiélago y la region macaronésica. Además de aves como la pardela cenicienta, el cernícalo o las palomas rabiche y turqué. Un tesoro ecológico que proteger y cuidar debido a su alta sensibilidad. No es de extrañar que por Anaga discurran algunas de las rutas de senderismo en Tenerife más bonitas ¡es espectacular!

Territorio Anaga.
Dividido en tres municipios -Santa Cruz de Tenerife, La Laguna (Patrimonio de la Humanidad) y Tegueste- en el corazón de la Reserva de la Biosfera se extiende el bosque de laurisilva de Anaga. Una de las selvas más antiguas del mundo (40 millones de años), ya que es un reducto que sobrevivió a la última edad glaciar del planeta. Su aspecto es el de bosque de cuento de hadas gracias a los helechos gigantes, musgos y líquenes que crecen en las umbrías: aquí se produce el fenómeno de la «lluvia horizontal». En palabras de los pastores, los árboles «ordeñan» las nubes, atrapando las gotas de agua de la neblina que recorre Anaga para mantener al bosque siempre fresco y verde.

Pero la Reserva de la Biosfera abarca más allá de su bosque encantado: Anaga se extiende desde las montañas hasta el mar, con escarpados barrancos de pitas y roques -antiguas chimeneas volcánicas-. Paisajes de contrastes que disfrutar caminando sin prisa, saboreando la brisa de los vientos alisios que susurran historias de los guanches, los antiguos pobladores de Tenerife.

¿Qué es el Anaga Biofest y cuál es su objetivo?
Con la sostenibilidad por bandera, el festival Anaga Biofest nace con un enfoque de «turismo regenerativo». En un entorno tan especial como el macizo de Anaga se busca atraer a personas que viajan de manera resposable. Que quieren implicarse con el lugar, con los locales, dejando un impacto positivo. Entender qué significa visitar una Reserva de la Biosfera. Que no sólo van buscando la «foto» -la moda del selfie and go que sólo pretende los likes en Instagram-.
¿Y cómo se consigue? A través de un programa con diferentes actividades basadas en las experiencias personalizadas, el consumo de productos kilómetro cero, el uso del transporte público o la conexión con la cultura y la naturaleza del lugar. Escuchar, aprender, respetar y disfrutar. Porque lo que no se conoce, no se ama. Y si no se ama, no se valora ni protege.

Mi experiencia en la edición de otoño del Anaga Biofest.
Con esta promesa de hacer un turismo consciente llego a Tegueste, pintoresco pueblo a sólo 12 kilómetros del aeropuerto de Tenerife Norte, sede de la edición del festival de otoño del Anaga Biofest. En la plaza de San Marcos, frente a la iglesia, están ya montando un pequeño escenario para los conciertos nocturnos y el mercadillo de productos locales. Carpas donde artesanos, agricultores y viticultores de la zona se disponen a exhibir sus productos.

Cata de vinos ecológicos y maridaje.
Aquí, en esta misma plaza de San Marcos, comienzo las actividades propuestas para esta edición del Anaga Biofest con el mejor sabor de boca posible. Una cata de vinos del valle de Tegueste con maridaje de un montadito realizado a base de productos kilómetro cero. La Asociación Vitivinícola de Tegueste (AVITE) es la responsable de presentar estos vinos de uva malvasía volcánica tan especiales, que sólo se producen en estas islas del Atlántico. Vinos que a mí, particularmente, me encantan. Fiel al espíritu del Anaga Biofest, la cata es en petit comité: 15 personas máximo, la mayoría venidas de diferentes partes de Tenerife.

Taller de decoración floral y agua guisada.
A unos pasos de la plaza y en un edificio histórico, paralelo al maridaje, Natalia Molina imparte un taller práctico sobre las sutilezas de la decoración floral. Propietaria de una granja local en Tegueste, donde la recolección de flores y la ornamentación se realiza de forma sostenible, esta actividad es perfecta para relajarse y desconectar haciendo manualidades y aplicando la creatividad.

Ruta de leyendas guanches por los montes de Tegueste.
Anaga proviene de una palabra guanche que significa «Por arriba» o «Por encima de», definición orográfica de un terreno escarpado y arisco en las alturas. La ruta guiada del sábado consiste en una caminata por Pedro Álvarez y el valle de Tegueste, adentrándonos por el bosque hasta una umbría vaguada conocida como «El llano de las brujas». Según una de las leyendas canarias más populares, en esta zona de Anaga se reunían las mujeres guanches para sus rituales y oraciones, realizando peticiones a los dioses de la naturaleza. Aquí nos espera Tayri Taucho, personaje caraterizado por la narradora Silvia Torrents, para poner en valor el papel de la mujer guanche.

Las historias sobre la conquista de Tenerife. El papel que jugó el último rey de Anaga, Beneharo, conocido como «El mencey loco»… Acompañan un recorrido a caballo entre el mito y la memoria colectiva de un pueblo que se transmitió de generación en generación. En la era conocida como «La Degollada», bajo la Mesa de Tejina, ya se divisan los tejados y fachadas coloridas de Tegueste al fondo. ¡Qué experiencia tan didáctica y enriquecedora! Conocer el pasado para construir (y mejorar) el presente es imprescindible.

Ruta a la cueva escondida con taller de queso.
El Anaga Biofest es un no parar y dentro del marco de actividades propuestas no me resisto a mezclar senderismo con etnografía y gastronomía. Una ruta hasta la llamada antaño Cueva de Vargas por el bosque de Anaga. Un lugar de paso para las gangocheras que comercializaban productos desde las montañas hacia el valle de Teguese, Punta del Hidalgo o Bajamar. Como colofón a la caminata, un taller de queso de cabra artesanal de la mano de una productora local. ¿Sabías que a los cabritos recién nacidos, mientras que toman leche, se les llama «baifos»?

Senderismo etnográfico de Tegueste a Bajamar con yoga.
Bienestar del cuerpo y la mente. El impresionante barranco de la Goleta es el escenario por donde transcurre una ruta de senderismo de Tegueste a Bajamar. Ocho kilómetros, sólo ida, conociendo las particularidades de la flora gracias a las explicaciones del guía. Con parada para un picnic -de productos kilómetro cero- admirando las vistas al mar, el camino concluye con una sesión de yoga en un estudio, ideal para relajarse y volver a la calma.

Pero antes de volver a Tegueste en la guagua número 50 -otro de los puntos fuertes del festival es potenciar el uso del transporte colectivo- no hay quien se resista a un refrescante baño en las piscinas naturales de Bajamar. ¡Qué día más completo y maravilloso en la Reserva de la Biosfera de Anaga!

Otras actividades planetadas en esta edición del Anaga Biofest -a las que no pude asistir por coincidir en horario- han consistido en un taller de educación medioambiental dirigido a toda la familia, con el foco en las aves como claves para la conservación. Taller de cestería y experiencias de agroturismo, incluyendo un voluntariado ambiental con limpieza de especies exóticas invasoras en el entorno de La Degollada y el Murgaño, en el valle de Tegueste. El conocimiento y el involucrarse con el entorno es clave para las nuevas generaciones y asegurar un futuro de convivencia más amable con el entorno.

Anaga Biofest, próximas ediciones.
Si te ha parecido interesante la experiencia, puedes consultar el programa de actividades de las próximas ediciones del festival en su página web: Anaga Biofest. Una iniciativa de ecoturismo sostenible y saludable que ya ha sido llevado a otras Reservas de la Biosfera de las islas Canarias, como la isla del Hierro o la vecina Gran Canaria. Sí, otro turismo es posible y Anaga Biofest es la prueba.

Agradecimientos: gracias a la organización de Anaga Biofest por invitarme a participar en la edición de otoño 2024 y vivir desde dentro este festival de ecoturismo. También gracias a los patrocinadores oficiales del evento: Tenerife Despierta Emociones e Islas Canarias Oficial, por apoyar esta gran iniciativa que pone en valor la riqueza natural, cultural y etnográfica de la Reserva de la Biosfera de Anaga. Un patrimonio inmaterial excepcionalmente valioso.