Partenón, visita a la Acrópolis de Atenas en Grecia
Europa Grecia

Una visita a la Acrópolis, la Ciudad Alta de Atenas

Escrito por la
el
14 junio, 2021

El Partenón. La tribuna de las Cariátides. El templo de Atenea… Palabras sagradas para las personas que amamos el arte clásico y que, inspiradas por los mitos griegos soñamos con un viaje al corazón de la cuna de la cultura occidental. La Atenas de Pericles, faro de luz en el mundo en su época, ya no resplandece como antaño. Pero sus vestigios permanecen coronando la colina que se alza omnipresente sobre la capital griega. Cualquier persona que aterriza en esta ciudad tiene una obligada visita a la Acrópolis de Atenas. Piedras milenarias que si hablaran ¡lo que contarían! Lugar histórico con un aura irresistible, vamos a perdernos un ratito por sus misterios.

El Partenón, la Acrópolis

El Partenón, la Acrópolis

Patrimonio de la Humanidad, la Acrópolis de Atenas se eleva 156 metros sobre el nivel del mar, que se intuye a pie de templo, entre la bruma. Y es que El Pireo, puerto ateniense de donde zarpan los ferris rumbo a las islas griegas, se encuentra tan sólo a 8 kilómetros en línea recta. Si quieres saber qué visitar en este imprescindible recinto arqueológico, cómo llegar a la Acrópolis de Atenas, precios y horarios… ¡Sigue leyendo! Vamos a hacer un viaje dos milenios y medio atrás en el tiempo.

Sin duda la Acrópolis de Atenas es uno de los lugares más míticos que ver en Grecia, ¡es raro el viajero que pisa el país y no sube hasta ella!

Alojamiento en Atenas: reservar un hotel cerca de la Acrópolis.

Como capital de Grecia, hay una gran variedad de hoteles disponibles para turistas. Mi recomendación es que te hospedes en el barrio de Plaka, la mejor zona de Atenas y el barrio donde se ubica la Acrópolis, para poder llegar temprano y evitar tanto las largas colas y la muchedumbre, como las horas de más calor. Si la visita a la Acrópolis de Atenas se hace en pleno verano créeme, puede ser asfixiante. Mis recomendaciones:

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La Acrópolis de Atenas: el esplendor del siglo de Pericles. 

Siglo XIII a.C. Los primeros templos dedicados a Palas Atenea, diosa de la sabiduría, se alzaban en este promontorio bajo la civilización micénica. Pero los templos que se mantienen en la actualidad pertenecen al siglo V a.C., edad dorada de la polis ateniense bajo el mando de Pericles. Ubicados en el corazón de Atenas, sobre la colina -Acrópolis significa “ciudad alta”- el recinto sagrado sido arrasados por los persas en el año 480 a.C. Pericles ordenó su reconstrucción poniendo al mando al escultor Fidias, quien llevó a cabo la ejecución de Erectión y el templo de los templos: el Partenón.

Vistas de la Acrópolis

Vistas de la Acrópolis

Durante los siglos siguientes la Acrópolis continuó teniendo uso religioso bajo el imperio bizantino como iglesia e incluso mezquita durante la era otomana. La recia estructura del Partenón aguantó bien los embistes del tiempo, sin embargo, sufrió la guerra: se convirtió en un polvorín durante la ocupación turca, estallando en un bombardeo en 1687, deteriorándose gravemente. En el siglo XX se realizaron varias rehabilitaciones, reconstruyendo columnas y devolviendo parte de su antiguo esplendor. Hoy el Partenón es la principal atracción que ver en la Acrópolis de Atenas, aunque no la única de este paseo por la historia.

El Partenón

El Partenón

Cómo llegar a la Acrópolis de Atenas.

La primera vez que contemplé la silueta de la Acrópolis me quedé sin aliento. Realmente impresiona, erguida en el monte, con sus templos resplandecientes bajo el brillo de Helios -el dios Sol-. Visible desde muchos puntos de la ciudad, la parada de metro más cercana es la estación de Monastiraki, a tan sólo 10 minutos caminando de la entrada principal de la Acrópolis. El recinto arqueológico tiene dos accesos: la puerta habitual y la entrada secundaria, al sureste, ambos con taquillas donde comprar la entrada.

Subida a la Acrópolis

Subida a la Acrópolis

¿Mi recomendación? Si vas a visitar la Acrópolis muy temprano o en temporada baja, usa la entrada principal, puerta histórica de este complejo legendario. No obstante, si no puedes llegar a primera hora o es época muy turística, lo mejor es acceder por la entrada secundaria, a unos metros de la estación de metro Akropoli, mucho menos saturada de visitantes y, por lo tanto, menos cola.

Precios y horarios para visitar la Acrópolis de Atenas.

¿Cuánto cuesta entrada a la Acrópolis? Depende de la época, el precio a la Acrópolis de Atenas varía.

  • Precio de verano (abril a octubre): la entrada genera cuesta 20€. Precio reducido: 10€ (mayores de 65 años residentes en la UE y estudiantes universitarios). Horario: de 8 a 20h.
  • Precio de invierno (noviembre a marzo): 10€ para todo el público. En los meses de inviernos la entrada a la Acrópolis es gratuita los primeros domingos de mes. Horario: de 8 a 17h.
  • Entrada combinada: 30€. Incluye la visita a la Acrópolis de Atenas con otros lugares arqueológicos: el Ágora antigua, ágora romana, la biblioteca de Adriano, Kerameikos -los restos del barrio alfarero de la antigua Atenas- y Templo de Zeus Olímpico. Es más que recomendable si se va a estar más de un día en Atenas y/o se quiere visitar varios monumentos además de la Acrópolis, ya que es válida para 5 días consecutivos.

Dónde comprar las entradas para la Acrópolis:

  • Las entradas están disponibles en las taquillas de ambos accesos.
  • Para visitar el museo de la Acrópolis (visita muy recomendada tras o antes de subir al conjunto arqueológico) puedes comprar las entradas con antelación en la web oficial: the Acropolis museum.
  • También puedes reservar una visita guiada a la Acrópolis con entrada sin colas.

Qué ver en la Acrópolis de Atenas.

El camino de piedra asciende por un paisaje mediterráneo, entre olivos, quedando abajo los tejados y los ruidos de la gran capital. Los Propileos, entre hileras de columnas dóricas, es la gran puerta que da acceso a la Acrópolis, recinto sagrado donde aún moran los dioses de la Antigüedad. En el ala norte se situó la primera pinacoteca del mundo, con pinturas del artista Polignoto de Tasos, entre otros.

Entrada a la Acrópolis de Atenas

Entrada a la Acrópolis de Atenas

Justo antes de penetrar al recinto por los Propileos, se divisan las gradas del Teatro de Dionisio: construido aprovechando la ladera en el siglo VI a.C. Con capacidad para más de 17.000 espectadores, las gradas centrales disponían de 67 asientos de mármol decorados, destinados a reyes y sacerdotes. Durante la Grecia clásica, en el teatro de Dionisio -dios de la fertilidad y el vino- se representaron las obras de Sófocoles o Aristófanes. Cerca del teatro se ubica el Odeón de Pericles, recinto edificado para las representaciones musicales. ¿Tal vez la primera sala de conciertos del mundo?

El Teatro de Dioniso, la Acrópolis de Atenas

El Teatro de Dioniso, la Acrópolis de Atenas

Templo de Atenea Nike.

En el lado sur de los propileos se ubican los restos de este santuario dedicado a la Atenea victoriosa, construido por el arquitecto Calícrates en el 421 a.C. Con ocho columnas jónicas y un friso que relataba las Guerras Médicas, los frontones estaban dedicados a la gran diosa griega protectora de la ciudad. El templo que se conserva en la actualidad es una reconstrucción realizada entre 1936 y 1940.

Templo de Atenea Nike, Acrópolis de Atenas

Templo de Atenea Nike, Acrópolis de Atenas

El Santuario de Artemisa.

Antes de encontrarnos frente al Partenón, sobre la hierba seca permanecen restos del templo de Artemisa. Una antigua leyenda narraba cómo los habitantes de Braurón -a 37 kilómetros al este de Atenas- habían matado a una osa, el animal sagrado de Artemisa. La diosa protectora de los animales salvajes y las vírgenes, enfadada, exigió que se destinaran a su culto y servicio niñas de siete a once años. Niñas que vivían en el templo y recibían el nombre de “osas”, venerando a la estatua de Artemisa construida por Praxíteles, albergada entre sus columnas. Estas no eran las únicas sacerdotisas que habitaban en la Acrópolis en la Atenas clásica: en la parte norte, en el edificio de nombre Arreforión vivían las arréforas, doncellas encargadas de tejer la túnica de Atenea -llamada peplo- y de realizar un ritual nocturno transportando objetos sagrados al santuario de Afrodita y Eros ubicado en la ladera norte de la Acrópolis.

Templos de la Acrópolis, Atenas

Templos de la Acrópolis, Atenas

El Partenón y la crisoelefantina.

El templo cumbre de la Atenas clásica fue encargado por el gobernante Pericles al escultor Fidias y los arquitectos Ictino y Calícrates. Su fachada principal, con ocho gigantescas columnas dóricas de más de 10 metros de altura, mira hacia el oriente: al punto donde sale el Sol. En la sala más grande se colocó la estatua de Atenea Partenos, esculpida por Fidias. Una gran diosa en oro y marfil de quince metros de altura, vestida con túnica, lanza, casco y escudo, sosteniendo la victoria alada en una mano. Aunque la escultura original se perdió, existen varias reproducciones en el mundo: la más próxima a la real, una copia romana en mármol del siglo II, en el Museo Arqueológico de Atenas. Otras copias realizadas por artistas romanos se conservan en el Museo del Prado de Madrid, el Museo del Louvre y el Museo Nacional Romano, en Roma.

Partenón, la joya de la Acrópolis

Partenón, la joya de la Acrópolis

Aunque hoy no se puede caminar por el interior del Partenón, basta contemplarlo desde fuera para poder imaginarse cómo pudo ser. Las diecisiete columnas laterales del Partenón dejaban un pasillo entre las salas donde se guardaba el tesoro de la diosa y la deidad misma: por él los atenienses lo rodeaban en los ritos y celebraciones. La perfección y armonía del Partenón se basa en que las columnas, que parecen rectas, en realidad se esculpieron ligeramente curvas para contrarrestar los efectos ópticos de la perspectiva. Muchos de los frisos, frontones y metopas del Partenón, tesoro escultórico donde se narran fiestas, procesiones, las guerras con Troya o escenas de los mitos griegos, hoy se pueden admirar en el Museo Británico, Londres. Un expolio que los griegos han reclamado frecuentemente, sin conseguir su devolución.

Vista lateral del Partenón, visita a la Acrópolis de Atenas

Vista lateral del Partenón, visita a la Acrópolis de Atenas

El Erecteión.

Existió en su lugar un templo arcaico dedicado a Atenea, destruido durante las Guerras Médicas por el ejército persa. En el 421 a.C. se inicia la construcción de un nuevo santuario, también dedicado a la diosa ateniense, aunque con dos oratorios anexos dedicados a Erecteo -antiguo rey de Atenas en la mitología- y Poseidón, dios del mar. El segundo oratorio se consagró al dios del fuego Hefesto y a Butes el argonauta.

Erecteión, visita a la Acrópolis de Atenas

Erecteión, visita a la Acrópolis de Atenas

Pero lo más llamativo del Erecteión es la Tribuna de las Cariátides: seis columnas de 230 metros de altura esculpidas con forma de mujer. Atribuidas a Calímaco, ayudante de Fidias, las que se ven son copias. Las Cariátides originales se encuentran en el Museo de la Acrópolis y una sexta en el Británico. Al noroeste del Erecteión se plantó un olivo: el lugar donde según la leyenda Atenea lo hizo crecer al conseguir el patronazgo de la ciudad de Atenas frente a Poseidón.

La Tribuna de las Cariátides, Acrópolis de Atenas

La Tribuna de las Cariátides, Acrópolis de Atenas

Museo de la Acrópolis.

La visita a la Acrópolis de Atenas no estaría completa sin conocer este moderno museo, ubicado a los pies del recinto arqueológico. Inaugurado en 2009, en él se exponen más de 4000 piezas halladas en el conjunto arqueológico de la Acrópolis, entre ellas las Cariátides o fragmentos del friso del Partenón. Esta es la web oficial para consultar precios y horarios: Museo de la Acrópolis.

Colina de Filopapo, el mirador de la Acrópolis.

La capital griega se extiende por un terreno irregular, de onduladas colinas de arbustos mediterráneos. Varios cerros se elevan sobre los tejados donde una de las experiencias inolvidables de la ciudad es, sin duda, subir al anochecer para ver el ocaso y la Acrópolis en la distancia, cuando se prenden las luces. El lugar más popular es la llamada “colina de las musas” -oficialmente colina de Filopapo- a 150 metros sobre el mar y tan sólo a 250 de la Acrópolis. Según la tradición, aquí fue donde murió Sócrates -el famoso filósofo del “Sólo sé que no sé nada”- tras ser prisionero en la cárcel excavada en la roca.

Teatro de Dionisio y colina de Filopapo

Teatro de Dionisio y colina de Filopapo

Para contemplar no sólo la Acrópolis sino también toda la ciudad de Atenas, otro punto es la cima del Monte Licabeto, a 278 metros de altura. Se encuentra a unos 15 minutos andando de la plaza Sintagma, aunque también se puede subir en funicular. Difícil resistirse a la magia de la Acrópolis, vestigio de una civilización que desde más de dos milenios atrás aún sigue cautivando al mundo.

“Si Atenas te parece grande considera entonces que sus glorias fueron alcanzadas por hombres valientes, y por hombres que aprendieron sus deberes” Pericles.

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