Los templos de Abú Simbel, templo de Nefertari
África Egipto

La sombra de Ramsés II y Nefertari: los templos de Abú Simbel

Escrito por la
el
25 abril, 2022

1265 a.C. Año 24 del reinado de Usermaatra Setepenra – Ramsés Meriamón, más conocido como Ramsés II, el gran faraón del Imperio Nuevo. En la frontera sur de Egipto se inauguraban los templos de Abú Simbel. Dos hipogeos excavados en la roca dedicados a la gloria del propio Ramsés junto a los dioses Amón, Ra y Ptah el grande; a Hator, la diosa del amor y a Nefertari el templo menor. Habían transcurrido 20 años desde que el rey los mandara construir con motivo del triunfo en la batalla de Kadesh. Reafirmaba así su liderazgo y poderío frente a sus vecinos nubios. Aunque la eternidad de su fama quedó enterrada bajo las arenas del desierto durante tres milenios y a punto estuvieron de desaparecer, hoy su belleza impresiona a los viajeros de todo el mundo que se acercan a contemplarlos cada amanecer.

El gran templo de Abú Simbel

El gran templo de Abú Simbel

Una visita a los templos de Abú Simbel.

Visitar los templos de Abú Simbel es una de las principales excursiones que hacer en Aswán, la metrópoli blanca del sur. No están precisamente cerca: a 300 kilómetros por carretera cruzando el desierto; es por ello que los buses turísticos parten de noche. Ubicados en la orilla occidental del lago Nasser, en los años 70 tuvieron que ser trasladados piedra a piedra desde su emplazamiento original para evitar que las aguas los inundasen al construir la presa. Para ello solicitaron ayuda internacional y varios países acudieron al rescate; entre ellos España y en agradecimiento el gobierno egipcio le regaló un santuario menor: el templo de Debod, hoy en Madrid.

El gran templo de Ramsés II.

Cuatro estatuas sedentes -todas ellas del Gran Ramsés- están esculpidas en la fachada de 33 metros de altura. Sobre un pedestal se alza con rostro sereno, portando la doble corona: la del Alto y Bajo Egipto. A sus pies, pequeñas estatuas representan a algunos de los miembros de la familia real: Nefertari, la reina madre Tuya y sus primeros ocho hijos -se estima que engendró un centenar entre mujeres y concubinas-. En la parte superior de la fachada del templo, esculpidos en el friso, aparecen veintidós monos babuinos adorando a Ra, el dios Sol.

Estatuas de Ramsés II en la fachada

Estatuas de Ramsés II en la fachada

Una puerta rectangular da acceso al interior del hipogeo. Se impone contener la respiración al penetrar a ese espacio sagrado, casi prohibido, oculto durante miles de años. Una gran sala hipóstila domina la estancia con ocho grandes columnas que hacen de pilares. En ellas de nuevo el rostro de Ramsés vinculado al culto de Osiris, dios del Inframundo.

Estatuas de Ramsés II en Abú Simbel

Estatuas de Ramsés II en Abú Simbel

Los bajorrelieves de las paredes hablan de la vida del faraón, de sus victorias en las batallas contra los nubios o los hititas. Con estos últimos selló la paz contrayendo matrimonio con una princesa, la hija del rey Hattusili III. Las capillas laterales muestran al faraón en escenas de ofrendas a los dioses.

Capilla interior, templos de Abú Simbel en Egipto

Capilla interior, templos de Abú Simbel en Egipto

El fenómeno luminoso del templo grande.

En la sala del fondo destacan las estatuas sedentes de Ptah, Amón, Ramsés II y Ra, cuyos rostros se iluminan por los rayos de sol dos veces al año. En concreto: el 21 de octubre y el 21 de febrero, los días del nacimiento y coronación de Ramsés II. Sin embargo este fenómeno lumínico ha sido modificado con el desplazamiento forzoso del templo al 22 de octubre y 20 de febrero. Este espectáculo es admirado cada año por cientos de turistas que acuden en estas fechas a los templos de Abú Simbel.

Los cuatro dioses sedentes y el fenómeno solar de Abú Simbel

Los cuatro dioses sedentes y el fenómeno solar de Abú Simbel

Templo de Nefertari.

«Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol». Inscripción en la entrada del templo de Nefertari.

Dedicado a la diosa Hathor -protectora de las madres y diosa del amor- y a la reina Nefertari, la esposa favorita de Ramsés II, este es uno de los pocos templos de Egipto construido en gloria de una mujer. Talladas en la rocas aparecen seis estatuas: son la reina y el rey al mismo tamaño, una extrañeza ya que lo normal es que la del faraón siempre sea mayor. Ramsés porta barba postiza y ambas coronas; Nefertari, divinizada, le ha tomado prestados los atributos a la diosa del amor: los cuernos de vaca y el disco solar entre dos plumas.

Templo de Nefertari, templos de Abú Simbel

Templo de Nefertari, templos de Abú Simbel

En el interior la presencia de Hathor impregna todo el recinto. Su cabeza aparece esculpida en las columnas, mientras que deidades menores, todas femeninas, aparecen en las paredes con jerogríficos que recitan oraciones y cuentan la historia de Nefertari y Ramsés. Casados desde la adolescencia, Nefertari fue una mujer de estado con importante poder político, negociando la paz en diversos conflictos armados con los países vecinos. Sin embargo, no llegó a ver finalizado este templo alzado en su honor.

Interior del templo de Nefertari en Abú Simbel

Interior del templo de Nefertari en Abú Simbel

Los templos de Abú Simbel nunca tuvieron la pretensión de monumentos funerarios: Ramsés III mandó excavar una de las tumbas más espectaculares de las que se han descubierto en el valle de los Reyes, en la ciudad de Luxor (antigua Tebas), así como la momia de Nefertari se depositó en la más grande y bella tumba del valle de las Reinas. Seguro que el gran Ramsés nunca llegaría a imaginar que sus restos morales llegarían a tener pasaporte y viajarían en avión hasta la misma Francia, para que un comité de expertos examinara su momia. Sin duda logró su objetivo en vida: conquistar la eternidad.

Ofrendas a las diosas, templo de Nefertari

Ofrendas a las diosas, templo de Nefertari

Visitar los templos de Abú Simbel, datos prácticos.

Se puede llegar desde Aswán por barco -hay cruceros de varios días que recorren el lago Nasser- en coche o incluso en avioneta. La forma más económica es contratar una excursión de un día, partiendo en plena noche para llegar al amanecer a Abú Simbel. ¡El madrugón merece la pena! Puedes reservar el tour a los templos de Abú Simbel desde Awsán pinchando aquí.

Interior del templo de Ramsés II, visitar los templos de Abú Simbel

Interior del templo de Ramsés II, visitar los templos de Abú Simbel

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