La rosas de Sos del Rey Católico

Las rosas de Sos

El tímido sol del invierno calienta los muros antiguos de Sos del Rey Católico. Pueblo apacible y solitario, hasta hace apenas cien años tan sólo era Sos, “sobre un alto”. Una atalaya rocosa desde la que se divisan los llanos aragoneses y las montañas de Navarra, al fondo, desdibujadas por la bruma. Un baluarte que ha sido testigo de guerras y escaramuzas fronterizas, conquistas y derrotas. Historias que el viento del oeste ya se llevó. Como sus vidas, las de ELLAS, las mujeres que Sos vio nacer y morir, marcharse para no volver o simplemente caminar por sus calles por una razón fortuita, visitantes ilustres y efímeras de esta villa memorable.

Tejados, Sos del Rey Católico

Tejados, Sos del Rey Católico

Hoy te invito a ti, viajera, a un paseo sin igual por el noble Sos del Rey Católico a través de sus mujeres, reales o figuradas, cuya esencia quedó impregnada en sus piedras y paredes. En la actualidad, uno de los pueblos más bonitos de España.

Sos del Rey Católico, uno de los pueblos más bonitos de España

Sos del Rey Católico, uno de los pueblos más bonitos de España

Mujeres de Sos del Rey Católico. 

Anónima, la guerrera celta.

Ni tan siquiera el viento del oeste recuerda su nombre. Quienquiera que fuera luchó con la cara pintada en azul junto a los líderes de la rebelión suessetana hasta el fin, contra el romano invasor. Perdieron. Fue vendida como esclava. Había nacido Hispania.

Sos, tierra fronteriza entre Aragón y Navarra

Sos, tierra fronteriza entre Aragón y Navarra

Yahya, la goda-musulmana. 

Suena en las colinas de las Cinco Villas la voz ronca del almuédano: es la hora de la oración. El conde Casio se ha convertido al islam para conservar sus tierras y privilegios; ahora es Kumis Qasi. Su linaje como la noble Yahya se educan en la fe del profeta. Pero los tiempos andan revueltos. Arden las hogueras. Suenan las trompetas de guerra a un lado y a otro de la delgada línea fronteriza, que se desplaza con demasiada facilidad. Yahya y su dogma tienen los días contados. Pronto llegará el rey navarro, Sancho Garcés II, que alzará sobre la Peña Feliciana un castillo defensivo. Se funda oficialmente Sos.

Castillo de Sos del Rey Católico

Castillo de Sos del Rey Católico

Estefanía, la reina navarra.

Año 1035. El sarraceno ha retrocedido hacia el sur. Lucen recién estrenados los estandartes del nuevo reino de Aragón. La diócesis de Sos, por su cercanía, pertenece al obispado de Pamplona, capital del reino de Navarra. La reina Estefanía decide donar sus joyas para construir un templo católico en Sos: la iglesia de San Esteban. Bajo el castillo comienzan las obras de la que hoy es una de las joyas del románico aragonés, con una pila bautismal del S.VIII. Las impresionantes pinturas murales de la cripta de la Virgen del Perdón se mantienen en excelente estado de conservación, gracias a la cal que las cubrió durante siglos.

Iglesia de San Esteban, Sos del Rey Católico

Iglesia de San Esteban, Sos del Rey Católico

Constanza, la ilegítima. 

Por las estrechas travesías va. Se desliza por la lonja con porte elegante acompañada de una sirvienta. La capa gruesa protegiendo su torso del frío helador y sus ricos ropajes la delatan. Las vendedoras murmuran a su paso. Constanza, la casi princesa. La hija bastarda de Pedro II, la medio hermana del rey Jaime I de Aragón, quien en su infinita generosidad le cedió un señorío: el de la villa de Sos.

Calles de Sos del Rey Católico

Calles de Sos del Rey Católico

Juana Enríquez, la reina MADRE. 

El portal de la Reina la vio acceder, presurosa, en avanzado estado de gestación. La hija del almirante se había casado en segundas nupcias con el rey Juan II de Aragón y Navarra. En plena disputa por la sucesión entre su marido y su hijastro, de urgencia se dirige a dar a luz en tierras aragonesas. El palacio de la familia de Sada le da cobijo a la insigne visitante. El 10 de marzo de 1452 nacía su pequeño príncipe Fernando,  destinado a ser el Católico Rey de Aragón. En la juventud del monarca, Juana urde un astuto plan para su hijo que determinaría el futuro de toda España: casarlo con la infanta castellana Isabel I. Deseo cumplido que sin embargo Juana no llegó a presenciar: murió un año antes de cáncer de mama.

Palacio de Sada, Sos del Rey Católico

Palacio de Sada, Sos del Rey Católico

La elección de Juana para el nacimiento del rey Fernando significaría privilegios y reconocimientos en todo el reino de Aragón para Sos. Sus habitantes fueron bendecidos por el distintivo de “francos y libres”, perpetuamente infanzones por Decreto Real, pudiendo acudir a las Cortes de Aragón. Sos quedó marcada. Hoy en el caserón de Sada habla la voz de un monarca atravesando la barrera del tiempo, de su vida y obra, en un museo testimonio del comienzo de uno de los capítulos que harían Historia. Mucho más tarde, en los albores del S.XX, sería otro rey de otra casa, la borbónica, quien concedería la coletilla al nombre de la villa y se convertiría para la posteridad en Sos del Rey Católico.

Busto de Fernando el Católico, palacio de Sada

Busto de Fernando el Católico, palacio de Sada

Sara, la hereje. 

Su padre trabajaba el cuero desde que tenía memoria. Ella y su madre vendían las piezas de artesanía por toda la comarca, siendo muy apreciadas. Hasta la gran traición. Ese rey nacido al abrigo de esta muralla firmaba el cruel decreto que no dejaba otra alternativa: conversión o expulsión. Habían escuchado de incidentes, no era infrecuente en estas católicas tierras el odio y la persecución. Sin embargo, esto era un punto de no retorno. La familia de Sara recogió sus pertenencias y señaló la puerta de casa, soñando con volver. En 1492 la Judería Medieval de Sos quedó desolada. La sexta parte de los vecinos de toda la villa se embarcaron en un éxodo de no retorno con el resto de judíos sefardíes, los malditos.

Judería Medieval, Sos del Rey Católico

Judería Medieval, Sos del Rey Católico

Mujeres de Sos del Rey Católico: Doña Úrsula.

Úrsula Babila de Jaz enviduó pronto. Su marido don Joseph Gil, de oficio aduanero, fue abatido a pistoletazos en los portales de Sos por defender la causa borbónica al término de la Guerra de Sucesión. Quedó sola con su pequeño Isidoro, de ocho años de edad, a quien inculcó el amor por el Arte, la Filosofía y los valores Ilustrados. De carrera prometedora, pronto ejerció altos cargos llegando a Ministro del Consejo de Castilla. Pero su hijo volvió, abogando por la extensión de la enseñanza. Donó sus bienes para la construcción de un colegio en donde hoy se ubica la plaza de la Villa.

Plaza de la Villa, Sos del Rey Católico

Plaza de la Villa, Sos del Rey Católico

María a secas.

Sos sitiado. Otra contienda. Esta vez contra los franceses invasores. El guerrillero navarro Espoz vence a Pâris, quien abandona los fortines de Sos, su último baluarte ya inservible. María se santigua al ver a los franceses marchar. Atrás dejan casas quemadas, una villa destrozada y derruida. Las fuentes están inservibles, María tiene que ir a pie a por agua, a una larga distancia. Víctima del saqueo y la vejación, casi desnuda, sólo le queda empezar otra vez.

Armaduras, palacio de Sada

Armaduras, palacio de Sada

Manuela Pérez de Biel, la benefactora. 

La viuda Manuela Pérez no tenía hijos, pero sí bienes. A principios del XIX compra a la familia Español de Niño su casa palacio y funda una escuela de niñas, en pro de la escolarización y la educación gratuita en tiempos en los que el analfabetismo resulta ser el pan de cada día. Las piadosas hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl se encargan de enseñar entre Padrenuestros, Avemarías, coser y cocinar a escribir y a leer.

Sos del Rey Católico

Sos del Rey Católico

Pilar Bueno Ibáñez, la rosa roja. 

La torre del castillo de su Sos natal la ve migrar a la capital, Madrid, para no regresar. Modista de profesión, durante la Guerra Civil Pilar se afilia al PCE y trabaja como voluntaria con los niños huérfanos de esa guerra que devasta España de norte a sur. Tiene 26 años cuando su sangre roja se derrama por la tapia del Cementerio del Este, al comienzo de la Dictadura Franquista. La historia de las Trece Rosas constituye uno de los crímenes más atroces del Fascismo en España.

Plantas, Sos del Rey Católico

Plantas, Sos del Rey Católico

Violeta Cela, flor de Berlanga. 

Luces, cámara y acción. Las calles de Sos del Rey Católico se filman en un título de gran éxito de los 80: La vaquilla, dirigida por Luis García Berlanga. La Guerra Civil contada en clave de humor y con moraleja final, donde actores consagrados como Alfredo Landa, José Sacristán y una joven Violeta Cela, actriz y sobrina del escritor, ayudan a reflexionar sobre lo absurdo de una guerra donde, al final, todos pierden. Una estatua homenajea al director, a pie del castillo.

Estatua a Berlanga, Sos del Rey Católico

Estatua a Berlanga, Sos del Rey Católico

Ellas, mujeres de Sos del Rey Católico, ya se marcharon  de la capital de las Cinco Villas. Pero su aroma permanecerá siempre. Escucha sus voces. Recuérdalas cuando camines sus calles silenciosas.

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cosmopolillaCarol Autores recientes
Carol
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Carol

Precioso post! Qué forma tan bonita de contar la historia de un pueblo. 🙂