África Marruecos

Razones para volver a Marruecos

Escrito por la
el
7 abril, 2015

Recién aterrizada y ya estoy deseando volver a Marruecos. Echo de menos la algarabía de sus plazas, entre bailes y tambores, el olor de las especias en el zoco, el intenso y dulce sabor de un té a la menta… En contraste la calma y silencio místico del desierto, cuando el sol tiñe de naranja las dunas al atardecer. Todo eso que he vivido durante una semana en Marruecos…

Erg Chebbi

Erg Chebbi

Reconozco que me costó dar este paso. Que he pasado muchos años mirando hacia el norte, recorriendo Europa. Esas pulcras y monumentales capitales, elegantes, primorosas. Había escuchado varias voces negativas: «suciedad», «mal olor», etc etc. que me causaban rechazo dibujando un panorama non-grato. Cierto que Marruecos puede resultar un caos al turista occidental. Que a los más escrupulosos no lo recomendaría. Yo creo que no es para todo el mundo y que, o lo odias o lo amas. No hay término medio.

Por mi parte, en mi segunda experiencia, sólo puedo decir que se ha incrementado mi fascinación y las ganas de regresar cuanto antes…

Valle del Draa

Valle del Draa

Mis motivos para volver a Marruecos:

1. Su acogedora gente.

Tremendamente hospitalarios y cálidos. Me he sentido tratada con cariño y con aprecio. Se preocupan por cuidarte y hacer que te sientas a gusto y atendida en todo momento. Me sorprende a la par que me divierte lo mucho que saben de España (en contraste con lo poco que sabemos nosotros de allí…) «Aquí está el pequeño Nicolás», «prisa mata, amigo»…

Jemaa el-Fna

Jemaa el-Fna

2. Sus paisajes de contrastes.

Del azul Atlántico salpicado de gaviotas, con pueblos amurallados, blancos y azules en la costa, a las cumbres nevadas del Alto Atlas. De las dunas doradas del desierto de Erg Chebbi al palmeral de 100 km del Valle del Draa. Montañas onduladas, granates y azules. Gargantas profundas donde brotan manantiales de agua fresca. Extensiones de verde sabana en las que los dromedarios pacen y duermen tranquilamente entre los arbustos.

El Atlas

El Atlas

3. Sus vibrantes ciudades.

Perderse por la medina de Tetuán, de encalados muros por donde se cuelgan las buganvillas. Regatear en el zoco de Marrakech, e irse a cenar a la siempre animada plaza Jemaa el Fna. Sentirse como una estrella de Hollywood entre decorados de los estudios de cine de Uarzazatewood. Recorrer los palacios de antiguos sultanes, tumbas centenarias, escuelas coránicas con reminiscencias de Al-Andalus y mi Granada…

Tetuán

Tetuán, volver a Marruecos

4. La deliciosa gastronomía de Marruecos.

Me pierde el sabor a cilantro fresco que impregna toda su cocina. Un cous cous con vegetales y pasas, un delicioso tajine de pollo recién hecho, o simplemente una harira para cenar, esa rica y espesa sopa a base de verdura y legumbres… Toda la gastronomía de Marruecos es riquísima.

Cous cous

Cous cous, qué rico volver a Marruecos

5. La seguridad en Marruecos.

Familiares y amigos antes de viajar no paraban de repetirme «ten cuidado», o incluso me recomendaron cancelar el viaje, a raíz de los recientes atentados terroristas en Túnez. He de decir que en Marruecos nunca he sentido miedo. La verdad es que hay bastante control y es un país muy seguro y se preocupan de cuidar a los turistas, una de sus principales fuentes de ingresos. Está claro que nunca se está a salvo del todo, pero por esta razón tampoco se viajaría a Londres, París o incluso Madrid, donde también ha habido atentados.

Assilah

Assilah

Lo peor de viajar a Marruecos.

Por supuesto no es oro todo lo que reluce, Marruecos también tiene sus sombras. Por ejemplo, la picaresca: como consecuencia del turismo «excesivo» en algunas metrópolis como Marrakech o Tánger el acoso al guiri puede resultar un tanto molesto: «ven a comer aquí»; «compra en mi tienda»… No estamos exentos de que nos timen (a unos amigos en Fez les guiaron por la medina y luego les amenazaron para que les dieran más dinero). Hay que contar bien el cambio y mantener las pertenencias a salvo de pequeños hurtos que nos pueden amargar las vacaciones (aunque esto sucede en todos los lugares céntricos, como en Sol en Madrid, por desgracia doy fe…) En la medina los niños se empeñan en guiarte y luego te pedirán algo de dinero a cambio…Hasta zonas de las ciudades más oscuras y sórdidas, donde viven jóvenes pegados a un pañuelo…

Pero que esto no os eche para atrás. Marruecos tiene muchísimas más cosas positivas que negativas. Sólo hay que estar un tanto «ojo avizor». Como yo siempre digo «con precaución, no con miedo». Y, por mi lado, reitero el anhelo de retornar a un país que ha sabido hechizarme.

Assilah

Assilah, volver a Marruecos

«Viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente» (Mark Twain)

Me despido por ahora con el recuerdo de un té al atardecer en Marrakech, en una bella terraza panorámica con vistas al «teatro más grande del mundo»…

Té en Marrakech

Té en Marrakech, ya estoy deseando volver a Marruecos

Pronto escribiré sobre este último viaje, a la ciudad más mágica de Marruecos y el fascinante desierto de Merzouga. Aprovecho para dar las gracias a Nuria y Hamid de Viajes Marrakech por el extraordinario tour que nos prepararon por el sur de Marruecos, un viaje inolvidable…

Referencia: mi primer viaje a tierras marroquíes, «Explorando Marruecos Norte«.

Escucha aquí el programa sobre Marruecos que grabamos para Radio Viajera:

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38 Comentarios
  1. Responder

    saritaviajera

    30 mayo, 2015

    ¡Qué guay! Yo siempre he querido viajar a Marruecos, pero desgraciadamente aún no he podido hacerlo. Leyendo tu post solo me entran más ganas de ir.

    ¡Muchas gracias por compartir! 😉

    • Responder

      @lacosmopolilla

      30 mayo, 2015

      Gracias, sarita viajera. No dejes de ir, aunque sea una breve escapadita, yo creo que merece la pena la experiencia. Un abrazo

  2. Responder

    xevimayo

    3 junio, 2015

    ¡Estoy completamente de acuerdo en todas y cada una de las razones que has enumerado para ir a Marruecos! Las subscribo todas y tan solo quisiera aportar una más…

    Ese exótico país de gentes amables y paisajes maravillosos, lo tenemos a un tiro de piedra, apenas 15 kilómetros separan la costa andaluza de Marruecos; un país tan cercano y tan desconocido al mismo tiempo.

    En realidad así es para la mayoría de los habitantes de la península, a nosotros nos queda algo más lejano (1200 km. desde Girona). Aun así decidimos hacer nuestra particular descubierta de Marruecos con el coche y nos pegamos la paliza de conducir hasta Algeciras para embarcar en el ferry. No se nos hizo muy pesado y disfrutamos enormemente de poder disponer de nuestro propio vehículo en todo momento. Además, en la vuelta aprovechamos para parar en Andalucía, que siempre tiene algo nuevo que ofrecer ;-), esta vez disfrutamos de Ronda y los pueblos blancos y de Jaén y el parque natural de Sierra Magina. Valió y mucho la pena del montón de kilómetros recorridos para descubrir Marruecos y disfrutar una vez más de Andalucía.

    Yo aún no he escrito nada, bueno en cierto modo he escrito algunos artículos pero no los he publicado por el momento. Pero sí que tengo algunas fotos de Marruecos colgadas en mi web, si te apetece y tienes un ratito me alegraría que les dieses un vistazo 🙂

    Aquí te dejo el link: http://www.xevimayo.cat/es/pictures/country/morocco

    • Responder

      @lacosmopolilla

      4 junio, 2015

      Muchas gracias, Xevimayo, menuda paliza os disteis pero si parasteis por el camino os mereció la pena, y más por mi bonita Andalucía je je 😉
      En mi caso las dos veces que he estado he ido en avión, desde Madrid no se tarda nada (una hora a Tánger, hora y media a Marrakech) y eso creo que es lo más sorprendente, tan cerca y un mundo completamente diferente. Mis amigos que viven en Andalucía sí que lo han hecho cruzando en ferry, que si me apuras tiene su toque más romántico, por lo de ver alejarse la costa de la península y llegar a la de África (con el avión se pierde todo romanticismo). Eso hice cuando fui a Melilla desde mi pueblo (Motril).
      Voy a ver tus fotografías, seguro que son espectaculares como siempre. ¡Un abrazo enorme!

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