Hay momentos en los viajes en los que toca frotarse los ojos con las manos. Volver a abrirlos y decir «Wow, esto es real…» Estar frente a la plaza del Registán es uno de esos. Un sueño cumplido. Lugar épico, legendario, sublime: el sitio más espectacular que ver en Samarcanda te hace sentirte dentro de unos de esos cuentos que contaba Sherezade a la luz de la luna al sultán, en «Las Mil y una noches», antes de dormir… Te pellizcas y sí, esto es real. Y aún hoy miro las fotos y se dibuja una amplia sonrisa: la de yo estuve allí. Si tú también quieres vivir esta fantasía de ciudad, la más famosa -y con razón- en una Ruta por Uzbekistán, te cuento mi experiencia con todos esos rincones inolvidables. ¡Porque esta urbe es mucho más que una plaza!
Del Registán al mausoleo de Tamerlán y la mezquita de su favorita, Bibi Khanum. De la impresionante necrópolis Shah-i-Zinda -una auténtica ciudad de los muertos tapizada de azulejos azules y cúpulas- a lugares menos conocidos y locales como la mezquita de Hazrat Khizr. ¡Reserva al menos dos días para visitar Samarcanda! La ciudad más mítica de la Ruta de la Seda te conquistará para siempre. Al final del artículo te dejo un mapa de Samarcanda con todas las localizaciones y mis restaurantes favoritos donde probar la típica comida uzbeka.

Contenido del artículo
Datos prácticos para visitar Samarcanda.
Pero antes de meterme en harina, unos datos prácticos sobre esta fascinante urbe:
Cómo llegar a Samarcanda.
- En avión: hay vuelos internacionales desde varios aeropuertos. Por ejemplo Turkish Airlines ofrece conexiones desde Estambul. Lo malo es que no son muy económicos (sale más barato volar a Tashkent, la capital uzbeka).
- Tren de alta velocidad: baratos, rápidos y cómodos. Desde Tashkent tardan unas 2 horas y puedes comprarlos por Internet. Consejo: si puedes selecciona los trenes tipo Afrosiyob, son los Talgo españoles. Tienen cafetería. Ten en cuenta que la estación de tren de Samarcanda se encuentra a las afueras del centro histórico, por lo que al llegar tendrás que coger un taxi al hotel o un Yandex Go (el uber uzbeko).
Internet en Samarcanda.
Te recomiendo comprar antes de viajar a Uzbekistán una eSIM con datos ilimitados y así tener siempre conexión: para pedir los taxis, mirar Google maps, buscar restaurantes etc. es fundamental, ¡además de estar comunicada con tu familia! Yo usé la eSIM de Holafly, si usas mi código LACOSMOPOLILLA tendrás un 5% de descuento. Consíguela aquí: eSIM de Holafly.
Alojamiento recomendado en Samarcanda.
Me alojé en el Hotel Vazira. Ubicado a unos pasos del mausoleo de Tamerlán y a unos 15 minutos caminando de la plaza del Registán. Habitaciones amplias, terraza con vistas, buen desayuno y personal muy amable ¡lo recomiendo mucho!

¡No viajes a Uzbekistán sin seguro de viaje!
Por lo que pueda pasar (retrasos, cancelaciones, enfermedad y necesidad de atención médica u hospitalización, regreso anticipado etc.) yo recomiendo viajar con un buen seguro que cubra todos estos imprevistos. Yo confío en la compañía Heymondo -con la que viajo desde hace años- y si compras el seguro desde mi web, tendrás un 5% de descuento en Heymondo (acumulable a otras ofertas del momento) por ser lector o lectora de La Cosmopolilla.
Lugares que ver en Samarcanda en 2 días (ruta de imprescindibles)
Y ahora sí, con las mochilas en el alojamiento, ¡lista para recorrer Samarcanda y sus bellezas! ¿Empiezas ya a sentirte como Jazmín (o Aladdin) en busca de la lámpara mágica?
Unos datos rápidos: Con 2700 años, Samarcanda es una de las ciudades más antiguas del mundo aún habitadas. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ubicada entre China y el Mediterráneo, en el corazón de Asia Central, durante siglos fue parada fundamental en la Ruta de la Seda. Su época de mayor esplendor fue como capital del imperio fundado por el gran conquistador Timur o Tamerlán, allá por el siglo XIV de nuestra era. De aquella época dorada son sus principales edificios como el Registán, madrazas y monumentales mezquitas.
La Plaza del Registán.
¡Dicen de esta plaza que es la más bella del mundo! A mí desde luego me encandiló. Posiblemente sea la imagen más famosa ya no de Samarcanda, de todo Uzbekistán. Su nombre significa en persa «Lugar de arena» y en ella, tres imponentes madrasas (Ulugh Beg, Sher Dor y Tilla-Kari) se miran entre sí en un rectángulo perfecto. Este era el centro filosófico y cultural de la ciudad medieval, por donde pasaban las caravanas de la Ruta de la Seda repletas de oro, especias y otras mercancías que viajaban de Oriente a Occidente y viceversa. La visión de la fachada de las tres madrasas (escuelas coránicas), cambia con la luz del sol. Los mosaicos brillan en diferentes tonos dorados, así como las cúpulas turquesas, creando un juego de colores y tonalidades con mil matices en los que la mirada se pierde.

Qué ver en el Registán:
- La Madraza Ulugh Beg (1417-1420): situada a la izquierda de la plaza (si la miras desde enfrente), su fachada está decorada con motivos geométricos, típicos en el arte islámico. Flanqueada por dos esbeltos minaretes, el patio es cuadrado y tiene una mezquita, salas de conferencias y las celdas donde dormían los estudiantes. Fue una de las mejores universidades para el clero del Oriente musulmán en el siglo XV. En esta madraza estudió el gran poeta y erudito persa, Abdul-Rahman Jami, en el siglo XV.
- Madraza Sher-Dor (1619-1636): la joya de la corona. Su nombre significa en persa «Portaleones», aunque lo que deslumbra en su portada son los mosaicos de tigres con un sol naciente en la espalda. Pero también se pueden apreciar cervatillos y otros animales. Dentro, sin embargo, es más «pobre», ya que no hay mezquita, solo celdas de estudiantes hoy convertidas en talleres artesanos y tiendas de souvenirs.
- La Madraza de Tilya-Kori (1646-1660), al fondo, también sirvió de universidad. La mezquita del interior es espléndida, ricamente decorada.

Consejos para la visita al Registán: tienes que visitar la plaza, al menos, dos veces. De día para apreciar todos los detalles y de noche, cuando la iluminan y hacen el espectáculo de luces (pregunta al guardia porque leímos direntes horarios… Cuando nosotras estuvimos la proyección la pasaron a las 21 h). Para la visita matutina te recomiendo madrugar mucho (abren a las 7) para verla con tranquilidad y sin tanta gente. Después, vuelve a entrar antes del atardecer. Con el sol poniente, la hora azul y, minutos más tarde, contemplar cómo se ilumina, es realmente mágico. Y si quieres una foto desde las alturas, pregunta a alguien de seguridad si puedes subir al minarete de la Madraza Ulugh Beg… En teoría no está permitido (le pagamos un extra… Pero yo no te lo he dicho).

Necrópolis de Shah-i-Zinda.
Me traslado ahora a las afueras del centro histórico para hablarte de mi segundo lugar favorito que ver en Samarcanda. Se trata de un sitio sagrado y en activo -aún hoy se realizan enterramientos y acuden a diario fieles a rezar-. La necrópolis de Shah-i-Zinda es un cementerio cuya avenida central tiene las tumbas reales más bellas de la ciudad. Según la tradición, aquí están enterrados nobles, parientes del sultán y un primo del mismo Mahoma: Qutham ibn al-ʿAbbās. Fue gobernante de La Meca y uno de los responsables de la expansión del Islam por Asia Central. De ahí su importancia histórica y su opulencia.

Otros personajes famosos enterrados en la necrópolis son el astrónomo Kazy Zadé Roumi (siglo XV), la madre del emir Hussein (general de Tamerlán), la hermana del conquistador o Bouroundonk, otro general de Timur. Los mausoleos están cubiertos de bellas baldosas mayólicas de color azul verdoso, que según cómo incide la luz solar, destellan. ¡Una maravilla! De esos lugares imprescindibles de Samarcanda que no perderse.

Consejo: de nuevo te recomiendo que lo visites a primera hora ¡este lugar es muy popular!
Observatorio de Ulugh Beg.
Cerca de la necrópolis se encuentra el mirador del nieto de Tamerlán, gobernador del imperio por obligación pero astrónomo por amor. Su fama saltó a Europa ya que construyó un inmenso sextante astronómico de 3 pisos de altura, uno de los más grandes de la historia, para medir las posiciones de las estrellas con una precisión sin precedentes. Se destruyó en 1449 pero su legado y conocimientos perduraron. Hoy este lugar es un museo.
Mezquita de Hazrat Khizr y mausoleo de Islam Karimov.
Ubicado entre la necrópolis y la mezquita de Bibi Janum, este lugar sagrado para el islam es mucho menos frecuentado por los turistas -verás gente local y fieles-. Aunque la mezquita no es tan antigua (la actual es del siglo XIX) se erigió sobre un antiguo lugar de peregrinación, asociado al profeta islámico Khizr.
¿Por qué merece la pena venir hasta aquí? Aparte de las vistas, este es el lugar donde recientemente (2018) se enterró al primer presidente de la República de Uzbekistán, Islam Karimov, desde la independencia del país en 1991, tras la caída del régimen soviético. Su mandato duró 25 años (hasta su muerte) gobernando Uzbekistán con puño de hierro en un régimen político totalitario, eliminando al resto de partidos políticos y persiguiendo (y encarcelando) a los opositores.

El Mausoleo Gur-e-Amir.
¡Otro de los sitios imprescindibles que visitar en Samarcanda! Su nombre significa en persa «Tumba del Rey» y aquí descansa el conquistador Amir Timur, más conocido como Tamerlán. El héroe nacional que fundó en el siglo XIV el imperio timúrida en Asia Central. Su arquitectura octogonal cubierta de mosaicos azules y verdosos, coronado por una gigantesca cúpula bulbosa, es espectacular. Tan ricamente ornamentada que inspiró la construcción de la tumba más conocida de todos los tiempos: el Taj Majal en la India.

El complejo funerario está dotado de madrasa, ribat y cuatro minaretes, además de la monumental sala del sepulcro (el iwán). La construcción del mausoleo comenzó en 1403, tras la muerte repentina del sultán Muhamad, el heredero y nieto predilecto de Tamerlán. Esta era su inicial función, pero acabó convirtiéndose en la cripta familiar de la dinastía timúrida gracias al otro nieto de Tamerlán, el astrónomo, quien dipuso que su abuelo Timur fuera también enterrado aquí tras morir en una campaña militar en China. Durante su reinado, que heredó de rebote, Ulugh Beg amplió y decoró el mausoleo, dándole un aspecto soberbio para honrar así las lápidas de sus antecesores, colocando un gran bloque de jade verde sobre la tumba de Tamerlán. Su lápida también se encuentra en este mausoleo, así como la del consejero fiel del conquistador, Mir Said Baraka.

Si vas caminando al mausoleo desde la plaza del Registán al mausoleo de Tamerlán, encontrarás varios monumentos:
- El Memorial de los Tigres de Samarcanda. Una escultura en bronce con el símbolo de la ciudad.
- La estatua de Amir Temur.
- El mausoleo de Rukhobod, muy sencillo pero con su importancia histórica. Lo mandó a construir el mismo Tamerlán en vida, como tumba de su amigo, teólogo y místico islámico Sheikh Burhaneddin Sagaradzhi.
Mausoleo de Aksaray.
A unos pasos de la tumba de Tamerlán se encuentra otro mausoleo menor, más sencillo -el exterior es de ladrillo desnudo- pero mucho menos frecuentado por los turistas y concurrido. La belleza está en el interior, donde se abre una bóveda celeste y dorada, para albergar la tumba de varios descendientes de Tamerlán, como Abdal-Latif Mirza, el hijo de Ulugh Beg.
Mezquita Bibi Janum.
Situada cerca del Registán, este es uno de los monumentos más importantes y bonitos que ver en Samarcanda. Bibi Hanim se traduce del persa como «la esposa Mayor» y, según la tradición, fue levantada en el siglo XV en honor a la mujer favorita de Tamerlán. Durante siglos fue una de las mezquitas más grandes y hermosas de toda Asia Central. Tardó 5 años en construirse (finalizó en 1404) y su exterior es sublime: está cubierta de azulejos de cerámica y una gran cúpula turquesa, a juego con las madrasas de la plaza. No se escatimó en decorarla, con dibujos de motivos vegetales y figurativos, así como versículos del Corán.

Sin embargo, pronto reveló problemas estructurales la mezquita fue deteriorándose hasta quedar en ruinas. El terremoto de 1897 terminó de devastarla. La recuperación y restauración de su esplendor se realizó durante el periodo soviético (años 70), cuando Uzbekistán formaba parte de la URSS.
Mercado Siab.
Junto a la mezquita se localiza otro de los sitios emblemáticos en Samarcanda, ideal para hacer unas compras: el Bazar Siab. Si bien es muy turístico, sus cerámicas, pañuelos de seda o dulces resultan un buen regalo o recuerdo de la ciudad turquesa. Eso sí, ¡hay que regatear para conseguir el mejor precio! Ojo porque los lunes cierra. No solo en el mercado, en la calle principal que comunica la plaza del Registán con la mezquita Bibi, hay muchas tiendas con alfombras, tapices, y todo tipo de objetos decorativos. Ir de compras o al menos cotillear entre las artesanías es algo obligado que hacer en Samarcanda sí o sí. ¡Yo me compré un cuenco de granada muy bonito!

Barrio Judío.
Al este de la Mezquita Bibi Janum se ubica el barrio judío de Samarcanda, donde está la Sinagoga Gumbaz (hay que pagar un donativo para visitarla); callejuelas variopintas ya fuera del meollo turístico, donde ver la vida local, la mezquita Mubarak Mahallah y una tienda de antigüedades: Choychana Mubarak. Muy curiosa, con mil cachivaches de época soviética.

Cómo organizar la visita a Samarcanda en 1 ó 2 días.
- Día 1: Plaza del Registán por la mañana. Mezquita Bibi – Khanym y mercado Siab. Después de comer, vuelve a la plaza del Registán para verla al atardecer y el espectáculo de luces después de cenar. Puede parecer excesivo pero merece la pena.
- Segundo día: madruga para visitar la Necrópolis de Shah-i-Zinda (pide un yandex go). Después, para en la Hazrat Khizr Mosque y el mausoleo de Makhsum Baba. Desde aquí puedes volver caminando al centro y dar un paseo por el barrio judío. Por la tarde, visita el mausoleo de Tamerlán y el de Aksaray. ¡Despídete de Samarcanda con un rico té!
- Si tienes tiempo extra: puedes acercarte a las ruinas de Afrasiyob -los restos de la Samarcanda primitiva- y al observatorio astronómico de Ulugh Beg. En mi opinión, no merece mucho la pena visitar (y pagar) la tumba del profeta Daniel.
Dónde comer en Samarcanda.
Apunta estos locales y anímate a probar la gastronomía tradicional uzbeka ¡mucho más que plov! Los sabores de Asia Central son intensos, aromáticos, inolvidables:
- Emirhan Restaurant: uno de los mejores restaurantes de la ciudad, situado tras el Registán.
- Old City Restaurant: un poco alejado del Registán, comida local con buena atención y relación calidad – precio.
- Caucasia Samarcand: ciudad cosmopolita y cruce de caminos, tiene mucha influencia de población de Georgia y Armenia. Este elegante restaurante está un poco alejado del centro pero si quieres probar la típica comida georgiana, merece la pena coger un yandex go.
- Bibikhanum Teahouse: si te apetece un té con dulces en un agradable ambiente. Céntrico y también se puede almorzar / cenar.
- Sam Craft Pub: cerveza artesana e internacionales, buena música y ambiente internacional. Aquí hicimos tiempo (y nos refugiamos del frío) mientras llegaba la hora para el espectáculo de luces nocturno en el Registán, ¡está al lado!

Sitios que ver cerca de Samarcanda / excursiones:
Una ruta por Uzbekistán al uso seguiría por Bujara, otra ciudad Patrimonio de la Humanidad en plena Ruta de la Seda. ¡Así lo hicimos nosotras en tren! Sin embargo, desde Samarcanda se pueden hacer excursiones a lugares cercanos y fascinantes. Sugerencias:
- Como amante del senderismo y las montañas, me quedé con ganas de hacer esta excursión a los Siete Lagos de los Montes Fann, ya en el vecino Tayikistán. ¡Tendré que volver!
- Otra opción es un tour de un día a Shahrisabz, ciudad a 92 km al sur de Samarcanda con madrasas, templos y palacios Patrimonio de la Humanidad.
Mapa de Samarcanda:
- Plaza del Registán.
- Necrópolis de Shah-i-Zinda.
- Observatorio de Ulugh Beg.
- Lugar arqueológico de Afrasiyob (vieja Samarcanda).
- Mausoleo Gur-e-Amir.
- Memorial de los Tigres de Samarcanda.
- Mausoleo de Rukhobod.
- Estatua de Amir Temur.
- Mausoleo de Aksaray.
- Mezquita Bibi Janum.
- Mercado Siab.
- Sinagoga Gumbaz.
- Hazrat Khizr Mosque.
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