Los Guájares, un valle escondido en la Costa Tropical granadina

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Leyendas de bandoleros, moriscos y una «fuente santa» impregnan tres pueblos blancos acostados en la ladera: Guájar – Fondón, Guájar – Faragüit y Guájar – Alto. Un trío que en conjunto forman Los Guajáres, ubicados en un valle interior de la Costa Tropical granadina. La palabra «Guájar» proviene del árabe y significa escapardo o abrupto. No hay mejor definición para este terreno vertical y angosto que dibuja el paraje de sierra litoral, cubierta por un bosque mediterráneo de pinares y encinas. Callejear por las cuestas y plazoletas de estos pueblitos de carácter rural y tranquilo o hacer una pequeña ruta al Castillejo, cruzando el río Toba, son los mejores planes que hacer en Los Guájares. Actividades ideales para abrir el apetito y degustar un clásico puchero de hinojos. ¡Qué rico!

Vistas de Guájar - Faragüit desde El Castillejo
Vistas de Guájar – Faragüit desde El Castillejo

Poco más de mil habitantes se reparten en los tres guájares, siendo el central -Guájar Faragüit- el más grande. El viajero que llega hasta aquí no lo hace por casualidad: hay que desviarse a propósito. A 62 kilómetros de Granada capital (casi una hora de coche) y a 22 km de Motril, el valle de los Guájares sigue siendo uno de los grandes secretos que ver en Granada provincia. Mucho menos conocido que las playas de la costa, la estación de esquí o la Alpujarra, pequeño paraíso en la ladera sur de Sierra Nevada, guarda el peso de las tradiciones populares y una historia de pasado árabe que aún puede leerse en sus piedras.

Alojamiento en Los Guájares.

Pueblos pequeños y poco turísticos, no hay mucho alojamiento disponible, excepto alguna casita rural como el Caserío Las Viñas en Guájar – Fondón. Otra opción de alojamiento por la zona es en el vecino pueblo de Vélez de Benaudalla. Con su jardín nazarí y pintoresco casco antiguo ¡también merece una parada!

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Ruta a El Castillejo.

Este es el lugar más interesante que ver en los Guájares: el yacimiento arqueológico El Castillejo. ¡Único en España! Emplazado en lo más alto de una colina, con privilegiadas vistas a todo el valle, este fue un próspero pueblo amurallado en tiempos de los almohades, allá por el S.XIII. La senda al Castillejo comienza en el centro de Guájar – Faragüit, en concreto en la calle Motril: inicio del sendero al Castillejo. Tras cruzar el río Toba, el camino se empina cada vez más, pasando junto a huertas y campos frutales primero; bosque frondoso de pinos después. Las canalizaciones centenarias construidas por los árabes para el regadío quedan a un margen del sendero. Rudimentarias estructuras hidráulicas que hacían de estas tierras fértiles y prósperas gracias a su clima benigno el mar y la montaña.

Río Toba, Los Guájares
Río Toba, Los Guájares

Un poblado del S.XIII.

El aljibe de la entrada muestra el camino hacia los muros hoy reducidos a las ruinas. Antiguas viviendas con sus hornos y patios se apretujan en diminutas callejuelas por donde apenas debía correr el aire y la luz. La técnica con la que se construyeron los muros fue la del tapial, a base de arcilla húmeda y madera, secada al sol. En cuanto a la actividad de su población, gracias a los restos de cerámicas encontradas se sabe que se dedicaron a la agricultura y la ganadería pero también a la producción de seda. El poblado fue abandonado súbitamente en la época de los nazaríes, sin que se conozca la razón exacta. ¿Un terremoto, una epidemia?

Yacimiento arqueológico El Castillejo, Los Guájares
Yacimiento arqueológico El Castillejo, Los Guájares

El hecho es que cuando los cristianos conquistaron estas tierras -dicen que en la Haza Real de Guájar Alto estuvo la reina Isabel acampando con sus tropas- El Castillejo ya era una aldea fantasma. Los moriscos de las alquerías se agruparon en los pueblos. Tras la rebelión de las Alpujarras, a las que se sumaron activamente, fueron expulsados de aquí para siempre. Los Guájares se repobló con castellanos y jiennenses, quienes accedieron a instalarse a cambio de un pedazo de tierra en este recóndito rincón del sur.

Horno en el poblado El Castillejo
Horno en el poblado El Castillejo

Los tres guájares.

De arrriba a abajo, tras el desvío de La Bernardilla el primer pueblo que encontramos es Guájar Bajo o Fondón. Coqueto y recogido, conserva en encanto de un típico pueblo andaluz encalado, con callecitas y tinaos. Algo más destartalado es el central, donde está el Ayuntamiento del municipio de los Guájares, Guájar – Faragüit. Al final de la carretera se localiza Guájar – Alto, el más pequeño y silencioso, excepto durante sus fiestas en honor a la virgen de la Aurora a principios de septiembre.

Casa en Los Guájares, Granada
Casa en Los Guájares, Granada

Guajar – Fondón.

Al igual que los pueblos de la Alpujarra granadina, comarca vecina, Guájar – Fondón conserva el trazado de aldea bereber. Tras la conquista de Granada los Reyes Católicos cedieron estas tierras a don Juan Ulloa, como agradecimiento por los servicios pretados a la corona en la guerra contra el reino nazarí. Sobre los tejados de las casitas blancas se alza la torre de la iglesia de San Antonio de Padua. Construida en el S.XV sobre la mezquita del pueblo, el templo se quemó en 1568, durante la rebelión de los moriscos, por lo que la actual data del XVII. Recorriendo sus callejuelas encontraremos algunos de los rincones más bonitos que ver en los Guájares. El empedrado Callejón de Agustín y patios cuajados de flores y macetas, donde los gatos dormitan al sol.

Vistas de Guájar Fondón desde El Castillejo
Vistas de Guájar Fondón desde El Castillejo

La «capital» del valle: Guájar – Faragüit.

Este pueblo corrió la misma suerte que su vecino. Los Reyes Católicos se lo asignaron a otro noble andaluz: don Luis de Portocarrero, capitán que había ganado numerosas batallas. En la calle principal se puede ver el Ayuntamiento de los Guájares, a unos pasos de la oficina del banco o Correos: es la «avenida» del valle. La calle Jesús conduce hasta la plaza de Andalucía y la iglesia de San Lorenzo, un modesto templo de estilo mudéjar construida a comienzos del siglo XVI. Desde el mirador de la Vega se puede contemplar el río de la Toba, con sus aguas claras y frescas que dan vida a este estrecho valle granadino. Cuentan que durante la rebelión morisca aquí se vivió uno de los episodios más sangrientos, pues el marqués de Mondéjar remotó río Arriba con sus caballeros, matando a todos los moriscos que se cruzaran a su paso.

Iglesia de Guájar - Faragüit, Los Guájares
Iglesia de Guájar – Faragüit, Los Guájares

¿Más lugares de naturaleza que ver en los Guájares? Al otro lado del barranco de Rendate se localiza un árbol centenario: el castaño de Jurite, con unos 350 años mide 30 metros de altura. Ideal para una ruta en bici por los Guájares, ya que está bastante lejos caminando.

Guájar – Alto.

En la cabeza del valle, Guájar – Alto es soleado y apacible. Patios y Tinaos desvelan su pasado árabe, que los vecinos decoran y mantienen con geranios y otras coloridas plantas. La iglesia de la Encarnación es la más antiga de los Guájares, construida apenas los cristianos se asentaron en la zona. Pero antes de llegar al pueblo, una parada indispensable en medio de la carretera es la cascada de la Toba. Una de las chorreras que alegran la vista en este valle, ¡aunque no es la única! Para quien quiera visitar los Guájares en verano, un buen lugar donde darse un chapuzón es la Poza de Guajar Alto, un poco más arriba del pueblo. Desde el mirador de la Era de las Casas Altas, hay una vista panorámica de las montañas. Aquí se almacenaban y trabajaban los cereales antaño.

Rincones de Los Guájares, Granada
Rincones de Los Guájares, Granada

La leyenda de la Fuentesanta.

Cuenta una leyenda que en la época de los árabes se ocultaba en este paraje un bandolero llamado Rendati. Operaba con un grupo de malhechores por todo el valle de los Guájares, siendo conocido el barranco del Rendate en su nombre. Los habitantes de las alquerías tenían miedo del bandido, especialmente las mujeres, ya que había asaltado y secuestrado a varias cuando iban a la fuente, a por agua. Así ocurrió que una joven llamada Yasmín se negaba en rotundo a ir a por agua, y tuvo su madre que obligar a la hermana pequeña a acompañarla.

Cuentan que de camino a la fuente las dos chiquillas encontraron una anciana, a la que la menor prestó ayuda ya que no podía coger agua por sus propios medios. Pero aparecieron los bandidos y Yasmín huyó atemorizada. Cuando todo parecía perdido, la anciana musitó unas palabras y se oyó un estruendo enorme, que espantó a los bandoleros. Había abierto una grieta en la montaña, por donde la niña pudo escapar y volver a su casa. Pero la hermana mayor nunca volvió a aparecer. Siglos más tarde, cuando las cristianas venían en busca de agua para las labores domésticas se sentían protegidas por la presencia de la anciana, «la santa».

Cartel de rutas de senderismo en Guájar - Faragüit
Cartel de rutas de senderismo en Guájar – Faragüit

Hoy el paraje de la Fuensanta es un ídilico paraje. Vergel de terrazas de cultivos subtropicales y albercas, al margen del río Toba, entre Guájar – Faragüit y Guájar – Alto, libre de fantasmas del pasado que vengan a alterar su pureza.

Dónde comer en los Guájares.

Apunta el Casa Carmen, en Guájar Alto, uno de los restaurantes más tradicionales para probar la gastronomía típica de la Costa de Granada. Platos como el choto al ajillo (es cabrito y no ternera), el puchero de hinojos, plato típico del invierno, o las migas de sémola de trigo. ¡Que aproveche!

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