El gaitero solitario y la muñeca de Annie: fantasmas y leyendas de Edimburgo

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Una montaña de muñecas apiladas es el regalo para la pequeña Annie de los turistas que visitan cada día el Mary King’s Close. Callejón tapiado por un brote de peste en el S.XVIII, dicen que una niña vaga por sus tenebrosas estancias. En la parte alta de la Royal Mile, coronada por el castillo, este baluarte medieval alberga un buen puñado de las historias y leyendas de Edimburgo más famosas. Entre ellas, las de un gaitero solitario perdido para siempre en sus túneles subterráneos y el tamborilero, quien avisa tocando el tambor de los ataques enemigos. Si visitas Edimburgo en 2 días ó 3 verás que toda la ciudad está encantada. No es de extrañar que inspirara a J.K. Rowling para escribir «Harry Potter», pues magos y hechiceros parecen habitar en cada esquina.

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Leyendas de Edimburgo
Colina de Calton Hill. Leyendas de Edimburgo

Leyendas de Edimburgo: brujas y fantasmas de la capital escocesa

Hay muchos lugares que ver en Edimburgo y qué mejor forma de hacerlo que siguiendo el paso de sus personajes más tétricos. Espíritus errantes, macabros sucesos e historias para no dormir se encuentran en sus monumentos más populares. Y es que esta ciudad de alma vieja y arquitectura gótica, tallada en una piedra oscura que se cubre de verdor por el frío y la humedad… A menudo se despierta inmersa en la niebla. Esta que trae de vuelta a los Covenantes, la «maldita» Maggie la «medio ahorcada» o los tristes reyes de Escocia que perdieron su trono en favor de los ingleses.

Los fantasmas del castillo de Edimburgo.

En Escocia hay cientos de castillos repartidos por páramos solitarios, islotes rocosos en medio de un lago o en lo más alto de una montaña. Pero sin duda el más famoso es el castillo de Edimburgo, fortaleza medieval y residencia de los reyes de Escocia durante siglos. Construido en el S.XII, entre sus recios muros guardan algunas de las historias y leyendas de Edimburgo más populares. Hay quien afirma que es uno de los lugares más encantados del país, ya que muchos visitantes a menudo han dejado constancia de haber presenciado sucesos paranormales. Apariciones, extrañas luces o esferas flotando en las estancias o incluso ser tocados por seres invisibles, especialmente durante la visita a las mazmorras del castillo.

Mazmorras del castillo de Edimburgo
Mazmorras del castillo de Edimburgo

Consejo: haz una visita guiada al castillo de Edimburgo, ¡te encantará conocer todos los detalles de este histórico baluarte!

La Dama Gris.

Entre las apariciones o fantasmas del castillo de Edimburgo más frecuentes está la Dama Gris (¿inpiración para el espíritu de Helena Ravenclaw de la saga «Harry Potter»?) quien solloza por las alcobas. Dicen que es el alma en pena de la noble Janet Douglas, Lady Glamis, condenada a muerte por brujería en el S.XVI. Apresada en el castillo familiar, fue trasladada a la mazmorra y quemada viva en la explanada del castillo de Edimburgo en 1537 ante su hijo pequeño. La orden fue dada por el mismo rey Jacobo V de Escocia, quien estaba enemistado personalmente con la familia Glamis y Janet acabó pagando el pato injustamente. No fue la única: unas 200 personas -mujeres en su mayoría- fueron quemadas en este lugar acusadas de herejes. Hoy se les recuerda con un pequeño monumento llamado el «Pozo de las Brujas».

Visita al castillo de Edimburgo en Escocia
Visita al castillo de Edimburgo en Escocia

El tamborilero sin cabeza.

Cuentan que la figura de un tamborilero sin cabeza aparece en las almenas del castillo de Edimburgo cuando éste está en peligro. Visto por primera vez en el siglo XVII, durante el asedio de las tropas de Oliver Cromwell, se dice que es un niño que tocaba el tambor para alertar a los soldados del peligro, cuando fue decapitado por un cañón enemigo.

Leyendas de Edimburgo en la Royal Mile.

La Milla Real es la calle principal del centro histórico de la capital escocesa, repleta de comercios, pubs, hoteles, restaurantes ¡y vida! Con 1,8 kilómetros de largo -una milla escocesa- comunica de punta a punta el castillo de Edimburgo con el palacio de Holyrood. Sus callejones laterales, plazas y rincones, cómo no, están impregnados de las leyendas de Edimburgo más espeluznantes o variopintas, muchas de ellas con base real. ¡La Royal Mile rezuma historia en cada rincón!

El palacio de Holyrood en Edimburgo
El palacio de Holyrood en Edimburgo

Aquí van algunas de las más típicas:

James Douglas, el caníbal de Edimburgo.

Al final de la Royal Mile, junto al palacio de Holyrood, se localiza el edificio del Parlamento de Escocia. Antaño este espacio estaba ocupado por las casas de los más nobles de la ciudad, quienes vivían lo más cerca posible de la corte real, entre ellos el marqués de Queensberry, a principios del S.XVIII. Cuentan que tuvo un hijo llamado James con un tipo de demencia que lo hacía violento y peligroso, por lo que su existencia la mantenían en secreto y permanecía encerrado en la mansión Queensberry.

En 1707 el marqués fue uno de los nobles escoceses que firmó el Acta de Unión con los ingleses, lo que le llevó a ganarse el odio del pueblo escocés. Para llevar a cabo esta tarea, tuvo que llevarse a todos sus guardianes para ser protegido frente a la multitud enfurecida, dejando a su hijo con un joven sirviente. Cuál fue su sorpresa al regresar a casa: James había logrado escapar del cautiverio y tras asesinar al criado lo estaba asando en una hoguera, «porque tenía hambre y nadie le había puesto la cena». La noticia del marqués caníbal corrió como la pólvora y fue encerrado hasta su muerte, en 1715.

La gaita fantasma de la Royal Mile.

El gaitero perdido en la red de pasadizos subterráneos bajo la Royal Mile es otra de las leyendas de Edimburgo más populares. Cuentan que el alcalde mandó a un gaitero explorar la red de pasadizos subterráneos que existen bajo la ciudad para saber hasta dónde llegaban. Éste lo hizo mientras un grupo de personas seguían su música en la superficie. Pero el sonido de la gaita cesó súbitamente a la altura de la iglesia de Tron Kirk y nada más se supo del gaitero. Desapareció para siempre aunque cuentan que a veces se escucha el eco de una gaita sonar bajo tierra

Gaitero en la Royal Mile de Edimburgo
Gaitero en la Royal Mile de Edimburgo

El callejón de Mary King’s Close.

Una de las leyendas de Edimburgo más conocidas tiene como escenario un siniestro callejón tapiado durante una epidemia de peste en el siglo XVIII: The Real Mary King´s Close. Esta red de pasadizos forma parte de la llamada ciudad subterránea de Edimburgo en pleno corazón de la urbe, siendo fuente de numerosas historias de fantasmas y aparecidos. Como la pequeña Annie, una niña que busca su muñeca y cuya presencia han sentido muchas personas. Y es que desde que el callejón fue reabierto al público, es una de las atracciones turísticas de la ciudad, ya que se hacen tour guiados por sus profundidades, visitando las viviendas que quedaron selladas y donde murieron familias enteras en la oscuridad y la pobreza. ¿Te atreves?

Cementerio de Greyfriars: uno de los lugares más embrujados de Gran Bretaña.

En esta lista de sitios de leyendas de Edimburgo no puede faltar uno de mis lugares favoritos: el cementerio de Greyfriars. Considerado uno de los lugares más encantados de toda la isla de Gran Bretaña -se dice que en él suceden fenómenos poltergeist-, es uno de los camposantos históricos de la ciudad, con tumbas y mausoleos del S.XVIII.

El cementerio de Greyfriars en Edimburgo
El cementerio de Greyfriars en Edimburgo

Motivos para visitarlo:

Ruta «Harry Potter».

¿Fan de «Harry Potter»? Dicen que J.K. Rowling encontró inspiración en varias tumbas del cementerio para dar nombre a algunos de sus personajes. En concreto, las lápidas de Elizabeth Moodie’s, la familia Black, Thomas Riddell’s o  William McGonagall.

Bobby, el perrito fiel.

Una de las leyendas de Edimburgo más tiernas es sobre la historia del perrito Bobby, un terrier que se hizo famoso por permanecer junto a la tumba de su amo a finales del XIX. Aunque no está probada la existencia real de Bobby, la tradición cuenta que el can perteneció a un vigilante nocturno llamado John Gray. Inseparables durante dos años, John murió de tuberculosis y fue enterrado junto a la iglesia de Greyfriars. Bobby pasó el resto de sus días, nada menos que 14 años, junto a la tumba de su amo, siendo alimentado por los visitantes. Cuando el perrito murió se enterró justo al lado del cementerio y hoy tiene una estatua a la que los turistas frotan el hocico para que les de suerte.

Estatua de Bobby en Edimburgo
Estatua de Bobby en Edimburgo

La cárcel de Los Covenanters.

El camino por el sendero principal de Greyfriars conduce a la cárcel de los Covenanters, una de las historias reales más siniestras de la ciudad de Edimburgo. La revolución de los Covenants fue liderada por un grupo de escoceses que promulgaban la libertad social y religiosa. Unas 1200 personas fueron encarceladas en el año 1679 por orden del rey en una prisión de Greyfriars en condiciones infrahumanas, por lo que muchos murieron allí mismo, esperando el juicio. Encarcelados por el malvado abogado George Mackenzie, apodado «Bloodie Mackenzie», dicen que aún se escuchan gritos de desesperación en medio de la noche que provienen de la antigua prisión. La tumba de Bloodie Mackenzie también está en Greyfriars, personaje maldito condenado a vagar por las lápidas en castigo a sus crímenes.

Más leyendas de Edimburgo y sus fantasmas.

¡Las historias de fantasmas en Edimburgo pueden ser infinitas! La última nos lleva a la bulliciosa plaza de Grassmarket, no muy lejos del castillo y Greyfriars, para encontrar un mítico pub que lleva el nombre de Maggie Dickinson, la «medio ahorcada».

Casada a la fuerza con 14 años, su marido la abandonó poco después, por lo que tuvo que huir de Edimburgo al estar «repudiada». Al sur de Escocia, en la región de The Scottish Borders, encontró trabajo en una posada. A Maggie le fue bien hasta que se enamoró del hijo de la posadera. Al quedar embarazada trató de ocultarlo y abandonar al bebé en el río. Pero fue atrapada en el intento y condenada por adulterio a la horca. Pero la ejecución pública en el Grassmarket no salió del todo bien: en el ataud camino del cementerio, Maggie comenzó a dar golpes en la caja: seguía viva. Y la ley decía que no se podía juzgar a una persona dos veces por el mismo delito. Así pues, se convirtió en la «medio – ahorcada«, famosa en toda la ciudad. Despreciada por sus vecinos, cuentan que tras su «verdadera» muerte ronda el Grassmarket con la soga aún atada al cuello. O tal vez solo es fruto de la imaginación de quien ha tomado demasiadas pintas en el pub…

Plaza de Grassmarket en Edimburgo
Plaza de Grassmarket en Edimburgo

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