Entre Katmandú y Pokhara: Bandipur, un mirador al Himalaya

Bandipur, un mirador al Himalaya

Viajo despacio. Dilatando el tiempo. Saboreando el camino. No hay otra forma de hacerlo en Nepal. Aquella famosa frase de «Prisa mata, amigo» que me dibujaba una sonrisa permanente en Marruecos aquí se eleva al cuadrado. Viajo despacio. ¡Y cómo me divierte! A pesar de los baches, la carretera ruinosa, las paradas interminables… Me gusta viajar lentamente. Los valles se apretujan. El paisaje se transforma. Siempre junto a un río de aguas salvajes y grandes dimensiones, en el camino de Katmandú a Bandipur.

Paisajes de Nepal

Paisajes de Nepal

Bandipur, un mirador al Himalaya. 

Los primeros días en Nepal han sido para conocer el valle de Katmandú, explorar la capital y sus ciudades medievales como Patan y Bhaktapur. Acostumbrarme al trajín. Al caos de motos y vacas sin orden ni concierto por la carretera. A que me lloren los ojos con un plato de momos bañados en salsa picante. Llega la hora de recoger la mochila y poner rumbo a las montañas: a Pokhara, la ciudad del lago. Punto de partida del trekking al Campo Base del Annapurna. Pero ya dije que viajo despacio. A mitad de camino quiero hacer un alto en Bandipur, un pueblo newar con vistas a los imponentes picos del Himalaya. En concreto, se localiza a 143 kilómetros de la capital nepalí y a 80 de Pokhara.

Bandipur, vistas desde la colina

Bandipur, vistas desde la colina

Cómo llegar a Bandipur.

¿Cómo llegar a Bandipur desde Katmandú? Pregunto al amable encargado del hotel. Existen dos formas: el autobús turístico y el local, el mismo que va a Pokhara. El local hay que encontrarlo en el barullo de autobuses que pululan por el parque Ratna, a eso de las 7 de la mañana. Cuesta unas 300 rupias y tarda, al menos, 6 ó 7 horas. El turístico cuesta el doble y tarda un poco menos, «iréis más cómodos, con aire, sitio para sentaros y dejar el equipaje». Los trayectos entre Katmandú y las ciudades del valle han sido de pie, apretujados, con las mochilas bailando entre las botas. Para este trayecto largo nos decidimos por el turístico, 6$ nos sigue pareciendo barato. El mismo encargado del hotel nos consigue los billetes y nos recomienda el alojamiento familiar de su primo, escribiéndonos una nota en nepalí.

Autobús turístico de Katmandú a Pokhara

Autobús turístico de Katmandú a Pokhara

Viaje en el autobús turístico a Bandipur.

A las seis y media me despido de Katmandú. En la recepción uno de los jóvenes me unta la frente de rojo y me desea un buen viaje. Nos acompaña por el laberinto de callejuelas hasta el autobús turístico. El viaje es largo. Nada más salir de la extensa capital y su denso tráfico ya se van más de dos horas. El cristal se llena de gotas de lluvia. Los paisajes de Nepal comienzan a deslizarse lentamente. Nubes. Sol. Campos de arroz…

Vistas de Katmandú

Sólo en atravesar Katmandú se tardan horas

Aventuras nepalíes…

… Y el conductor se pasa Dumre, donde nos teníamos que haber bajado, sin que nos avise su ayudante. Nos percatamos en la parada para el almuerzo, que sabemos que es después. El conductor nos pide disculpas, con las mismas detiene un autobús local en medio de la carretera y nos manda a deshacer lo andado, ahora sí: de pie, entre nepalís que nos miran con caras extrañas y divertidas, sujetándome con una mano a la barra y con la otra sosteniendo la mochila. Una hora más tarde, por fin, nos apeamos en la carretera que cruza Dumre. Bandipur se encuentra a 6 kilómetros, sobre una colina. El bus cuesta 50 rp; un taxi, 500.

Alojamiento en Bandipur. 

La carretera retorcida entre verdes arrozales desemboca en la entrada de Bandipur. La única con coches, ya que en todo el centro está prohibida su circulación. ¡Un auténtico descanso después de la loca Katmandú! Nos adentramos por la calle principal del casco viejo, papelito en mano, en busca del hotel. Está unos metros más adelante: Kakshya Café. La habitación es bonita y espaciosa, con una terraza con vistas al valle. Aunque el Himalaya por lo pronto no se deja ver, cubierto de nubes. Nos quedamos. Necesitamos almorzar y una ducha. En el mismo bar del hotel el primo de nuestro amigo nos prepara unos deliciosos noodles mientras charlamos de lo que más nos ha gustado de Katmandú. Junto a nosotros dos habitantes juegan una partida de una especie de damas. Este pueblo es tranquilidad pura, y me encanta.

Plaza de Bandipur

Plaza de Bandipur

Bandipur, una aldea newar en el corazón de Nepal. 

La tarde en Bandipur es para explorar todos los rincones de la villa, de tradicional arquitectura newar, muy bien conservada, una de las principales etnias nepalíes. Pequeños templos hindúes. Calles de piedra, casas con balcones de madera y flores en las puertas, que permanecen abiertas. Hay gallinas sueltas, cabras, gatos dormitando al sol. Los niños juegan en la calle. Las mujeres limpian el maíz. La vida trascurre a otro ritmo en Bandipur.

Bandipur

Bandipur

Cabra en Bandipur

Cabra en Bandipur

Un pueblo anclado en el pasado.

Y es que ha sido un pueblo aislado en el tiempo, olvidado: hasta los comienzos del siglo XXI sólo se podía acceder por un camino rural y en tractor. Razón que ha hecho que se conserve como en los siglos anteriores. Aunque ahora hay un pequeño flujo de turistas que disfrutan de las terrazas y pequeños logdes, dotándole también de un cierto aire europeo que, queramos o no, nos hace sentirnos un poco en casa.

Calles de Bandipur

Calles de Bandipur

De paseo por Bandipur

De paseo por Bandipur

Buscando a los dioses de Bandipur.

Tras el hospital de Bandipur se localiza la explanada de Tundikhel. Las higueras sagradas, representación de los dioses hindúes Visnú, Brahma y Hanuman guardan la entrada a esta meseta enclave de reunión de los comerciantes que antaño atravesaban Nepal trasportando mercancías entre el Tïbet y la India.

Higueras sagradas, Bandipur

Higueras sagradas, Bandipur

La colina de Gurungche: el mejor mirador de Bandipur.

Al atardecer ascendemos la colina de Gurungche hasta el templo de Thani Mai. Bandipur queda abajo, como un cuadro de casas de tejados azules, entre los verdes huertos, arrozales y campos de mostaza. Pierdo el aliento y no sólo por la escarpada subida de la escalera de piedra, breve aperitivo de lo que nos esperará para subir al Campo Base del Annapurna, unos días después… ¡Qué vistas tan maravillosas! Dicen que aún es mejor el amanecer, si está despejado, con vistas panorámicas de los majestuosos ocho miles del Himalaya: el Dhaulagiri y el Masnalu.

Templo de la colina de Gurungche

Templo de la colina de Gurungche

Vistas desde el mirador

Vistas desde el mirador

¿Cuántos días son suficientes en Bandipur?

Dos días son suficientes para explorar Bandipur y alrededores: adentrarse a las profundidades de Siddha Gufa, la cueva más grande de Nepal, a una hora y media caminando desde el pueblo. O hacer el sendero de cuatro horas hasta el pueblo magar de Ramkot, de tradicionales casas redondas. Nosotros decidimos continuar al día siguiente nuestro camino a Pokhara, en autobús público desde Dumre, sólo por la sencilla razón de que según las previsiones el Monzón da una tregua y, al parecer, va a mejorar… Empeorando unos días después, para subir al Annapurna. Ese macizo de montañas soñadas que hasta ahora no se han dejado ver, tímidas, entre las nubes.

Buscando el Himalaya en Bandipur

Buscando el Himalaya en Bandipur

¡No viajes sin seguro! Yo recomiendo InterMundial. Si lo compras a través de mi web tienes un 20% de descuento usando mi código LACOSMOPOLILLA10. Lo puedes conseguir pinchando aquí


Echa un vistazo a la ruta de 20 días por Nepal por libre.

Código ético: este artículo contiene enlaces de afiliados. Esto significa que si reservas a través de ellos obtengo una comisión sin que por ello se incremente el precio final. Así me ayudas a seguir con el blog. 

1
Deja un comentario

avatar
1 Comentarios
0 Respuestas
0 Seguidores
 
Comentario con más reacciones
Comentario más polémico
0 Autores
Compañeros de Ruta: de Nepal a Gandía, pasando por Cuba, la Selva Negra y Lalín – ¡Turismo guay! Autores recientes
trackback

[…] nos enseña la belleza del Nepal en un recorrido por Bandipur, entre Katmandú y Pothara. Nos encanta la visión del Himalaya que nos describe en su Crónicas de una […]

¡No olvides contratar tu seguro de viaje!