Al salir de clase: Diario de una estudiante en Malta

Marsaxlokk, qué ver en Malta

"Yo creo que fuimos nacidas hijas de los días.
Cada día tiene una historia.
Y nosotras, somos las historias que vivimos".
Eduardo Galeano

La Valetta desde Sliema, qué ver en Malta

La Valeta desde Sliema, qué ver en Malta

Sirenas de barcos. Gaviotas. Vendedores de pasajes con destino a Gozo. Autobuses, turistas, trajín de coches. Atardece en el concurrido muelle de Sliema. A mi espalda se prenden las bombillas de la fachada de alguna iglesia que recibe a los fieles para la oración de las ocho. Pero no giro la cabeza. Tengo la mirada absorta en las vistas de enfrente. Observar cómo las fachadas de La Valeta se van tornando anaranjadas me cautiva. Se apaga el sol. Otra jornada que se escurre en esta isla de Malta. Hora de regresar a la escuela, a mi campus de Pembroke en St Julians. Un día más, un día menos…

Fachadas de La Valetta al atardecer

Fachadas de La Valeta al atardecer

Diario de una estudiante. 15 cosas que ver en Malta al salir de clase. 

Día 1. Domingo. Aterrizo en Malta.

Un mediterráneo azul intenso y acantilados color tostado es mi primera imagen de Malta desde la ventanilla del avión. Desembarco en un país insular, el más poblado de Europa, en medio del Mediterráneo. Una tierra árida salpicada de molinos, ciudades de veraneo y casas tono tierra con balcones de colores. Colonia británica hasta los años 60, me abruma el caos circulatorio -conducen por la izquierda- y lo extraño que suena el maltés, mezcla de italiano, árabe y griego. Aunque el inglés es el segundo idioma oficial. Me instalo en la escuela. Los próximos días los voy a dedicar mitad clases, mitad hacer turismo, explorando a fondo todo lo que ver en Malta.

Malta desde el avión

Malta desde el avión

Día 2. Lunes. Primera semana en Malta. La Valeta. 

Grupo asignado. Me encanta mi profesor y mi multicultural clase. Se me hace extraño comer a las 12. A las 14.30 estoy fuera. Recojo libro y cuaderno. Estoy impaciente por explorar La Valeta, la pequeña capital del país de Malta. “¿Eres italiana?” “No, española”. El autobús nº 14 me deja en la fuente del Tritón, en el vestíbulo de la ciudad amurallada, Patrimonio de la Humanidad.

Fuente del Tritón, La Valeta

Fuente del Tritón, La Valeta

Atravesar el puente y penetrar a la vieja ciudad de La Valeta es viajar al S.XVI. A los tiempos de su fundador Jean Parisot de La Valette, gran maestre de la Orden de Malta y defensor de la ciudad de la invasión otomana en 1565. Monumental y barroca, atesora grandes joyas arquitectónicas en cada esquina: la Catedral de San Juan, el Museo Nacional de Arqueología, donde se custodian la Venus de Malta, el Teatro Manoel o los Jardines altos de Barrakka, con vistas panorámicas sobre el puerto y uno de los mejores lugares para contemplar el atardecer.

Vistas de La Valeta, qué ver en Malta

Vistas de La Valeta, qué ver en Malta

Disfruto de perderme por sus callejuelas y escalinatas con fachadas de piedra, balcones de colores, iglesias, gatos y macetas. El mar sereno la rodea surcado por embarcaciones de recreo. Las cabinas rojas me recuerdan su británico, poniendo un punto disonante a un perfecto cuadro mediterráneo en el que vivo un déjà vu entre las islas de Grecia o Palermo, la capital de Sicilia.

Callejeando por La Valeta

Callejeando por La Valeta

Gato en La Valeta

Gato en La Valeta

La Vieja Valeta

La Vieja Valeta

Día 3. Martes. Relax en la escuela Sprachcaffe. 

Jornada de relax en las instalaciones de la escuela. Una tarde de piscina, conocer a las compañeras, explorar el animado barrio de Peaceville con tiendas y bares en los que saborear un cóctel al atardecer.

Día 4. Miércoles. Acantilados de Dingly, la Blue Grotto y St Peter´s Pool. 

Salgo corriendo de clase. Bikini. Mochila. Me he apuntado a uno de los tours que ofrece la escuela. La primera parada son los impresionantes acantilados de Dingli, unas verticales paredes de roca que recortan la parte oeste de la isla con 250 metros de altura. La caída al mar es vertiginosa en un paraje desolado y ventoso, con la silueta de Filfla, un islote rocoso, enfrente.

Acantilados de Dingli, Malta

Acantilados de Dingli, qué ver en Malta

La siguiente parada del tour es la conocida como la Cueva Azul o Blue Grotto, seis cavidades escondidas bajo la montaña donde la luz dibuja distintas tonalidades de azul según la hora del día. El autobús para en el pequeño pueblo de restaurantes y tiendas de recuerdos en torno a una vieja torre defensiva. Del puerto salen las barquitas que recorren la gruta por 8€. Lo merece. Adentrarse a las profundidades de esta caverna de aguas cristalinas es una de las mejores experiencias que ver en Malta.

Blue Grotto, Malta

Blue Grotto, Malta

La excursión termina con un chapuzón en otro paraje popular de la isla, St Peter´s Pool: una piscina natural excavada en la roca a capricho del mar.

St Peter´s Pool, Malta

St Peter´s Pool, Malta

Día 5. Jueves. Un paseo por Sliema. 

Me voy aprendiendo el recorrido del bus 14. Hoy me bajo en la terminal de barcos de donde parten en dirección a las otras islas del país de Malta: Gozo o Comino, en el concurrido muelle de Sliema. Tiendas, heladerías, cafés, turistas… El bullicio del verano se vive y se siente en una terraza con una refrescante Cisk.

Vistas de La Valetta desde Sliema

Vistas de La Valetta desde Sliema

Día 6. Viernes de playa. 

El excelente clima mediterráneo de Malta regalan largos otoños y primaveras. Mayo resulta perfecto para relajarse en la playa tras mi largo invierno en Madrid… Playas en Malta las hay de todos los gustos. Urbana y con ambiente de chiringuitos como la de Paceville; virgen y solitaria como la Ghajn Tuffieha Bay.

Ghajn Tuffieha Bay

Ghajn Tuffieha Bay

Día 7. Sábado de gozar. 

El fin de semana no hay clase. El sábado compro un pasaje en Sliema a Gozo, la segunda isla del país de Malta, mucho más pequeña y rural. Con el autobús turístico la recorro bajando y subiendo en sus lugares más emblemáticos: la capital Victoria, una ciudad amurallada en el corazón de la isla; la desaparecida Azur Window por un temporal o los templos megalíticos de Ggantija. De colinas con viñedos, campos de cereales y molinos, Gozo me resulta encantadora y colmada de paz comparada con la a veces caótica Malta.

Isla de Gozo, Malta

Isla de Gozo, Malta

Lo que queda de la Azur Window en Gozo, Malta

Lo que queda de la Azur Window en Gozo, Malta

Casas tradicionales maltesas, Gozo

Casas tradicionales maltesas, Gozo

Día 8. Domingo. Excursión a Comino. 

Toca madrugar para navegar por las transparentes aguas hasta Comino, la isla situada entre Malta y Gozo. Un paraíso donde no existen los vehículos a motor y sólo hay censadas cinco personas. Las barcas atracan frente a la famosa Blue Lagoon, un estanque marino de color imposible. A mí que soy tan de playa me parece una maravilla, aunque bastante saturada de turistas. Camino diez minutos hasta la Crystal Lagoon, entre ventanas en las rocas por donde se cuela el azul.

Blue Lagoon de Comino

Blue Lagoon de Comino

Crystal Lagoon de Comino

Crystal Lagoon de Comino

Día 9. Lunes. Segunda semana en Malta.

Hoy no hay excursión al salir de clase. Por la tarde grabamos otro programa de El Vuelo Sonoro en el que me conecto on line al estudio. Episodio especial: Malta. Aquí puedes escuchar el podcast.

Día 10. Martes. Las tres ciudades históricas de Malta.

Frente a La Valeta se construyeron tres ciudades antiguas y fortificadas: Vittoriosa (Birgu), Senglea (Isla) y Cospicua (Bormla). Esta vez son dos autobuses urbanos desde St Julians pero merece la pena. Me conquista Birgu, con sus callejones medievales de puertas de madera y ropa tendida, solitaria y silenciosa.

Callejuelas de Birgu

Callejuelas de Birgu

Día 11. Miércoles. Mdina, “Desembarco del Rey”. 

¡No puedo creer lo rápido que se pasan los días! Mi tiempo en Malta se agota y aún no he conocido una de las ciudades más bellas de Malta: Mdina, The Silent City. En la que fue la antigua capital de Malta se rodaron escenas de Juego de Tronos de la Primera Temporada. Monumental y recogida, es una delicia adentrarse por sus pasajes e iglesias. Extramuros se sitúa Rabat, pintoresca ciudad con las catacumbas de San Pablo y la fábrica de vidrio donde se trabaja el apreciado cristal de Mdina. Vuelvo completamente de noche a la escuela, pero me quedo con ganas de repetir y conocer más de la fascinante Ciudad del Silencio.

Mdina, The Silent City. Qué ver en Malta

Mdina, The Silent City. Qué ver en Malta

Calles de Mdina

Calles de Mdina

Balcones de Rabat

Balcones de Rabat

Calles de Rabat, Malta

Calles de Rabat, Malta

Mdina glass

Mdina glass, qué ver en Malta

Día 12. Jueves. Excursión a la Coral Lagoon. 

Un tour de la escuela me lleva a conocer la Coral Lagoon, otra de esas misteriosas cavidades tan fotogénicas que abundan en Malta. Se abre en el acantilado un agujero al cielo, al que unos irresponsables guiris saltan a su interior. Prefiero observar el paisaje con Comino y Gozo al fondo, cuyas costas vigila la Torre Blanca.

La Coral Lagoon

La Coral Lagoon

Terminamos la tarde en la Golden Bay, una playa de arena dorada protegida por otro torreón defensivo, con fantásticas vistas al mar. Codiciada por piratas e imperios extranjeros, la costa de Malta está repleta de atalayas.

Golden Bay

Golden Bay

Día 13. Viernes. El pueblo de pescadores de Marsaxlokk.

Un viernes por la tarde Marsaxlokk resulta un plácido pueblo de pescadores. Sus barquitas azules con el ojo de Osiris se balancean con la brisa. Sin embargo, los mercados de los domingos donde se venden desde pescado a artesanías atraen a multitud de curiosos y turistas.

Marsaxlokk, pueblo de pescadores de Malta

Marsaxlokk, pueblo de pescadores de Malta

Otro autobús local me deja en la vecina Marsaskala, menos pintoresca que Marsaxlokk pero con un bonito paseo junto al mar donde las olas juegan a dejarse atrapar por sus salinas.

Salinas de Marsaskala

Salinas de Marsaskala

Día 14. Sábado. Patrimonio de Malta. 

Malta se ubica en medio del Mediterráneo, lugar de paso de Oriente a Occidente. Multitud de pueblos vinieron y se quedaron, aportando cultura y conocimientos. Pero antes que árabes, romanos, griegos e incluso fenicios el ser humano ya habitaba Malta. Nos dejaron sus huellas, construcciones milenarias como la antigua necrópolis subterránea del Hipogeo de Hal Saflieni o los templos megalíticos de Hagar Qim y Mnajdra. Excavados y reconstruidos, se guardan de la erosión de sol y viento bajo una gran carpa. Mi penúltimo día en Malta aprovecho para hacer este viaje al tiempo de la Prehistoria cuando la naturaleza castigaba o premiaba en forma de dioses terribles, a los que se les adoraba entre estas piedras.

Templos megalíticos de Malta

Templos megalíticos de Malta

El recorrido por el patrimonio de la isla no sería completo sin una parada en la espléndida basílica de Mosta. Construida en 1860, presume de tener la cúpula más grande de toda Malta (y la tercera de Europa). En el interior del templo se conserva una bomba que cayó en la Segunda Guerra Mundial.

Iglesia de Mosta, Malta

Iglesia de Mosta, Malta

Cúpula de Mosta

Cúpula de Mosta

Mi noche de despedida la disfruto en los bares de Paceville, saboreando con nostalgia una Cisk…

Día 15. Domingo. ¡Adiós Malta!

Recojo mis bártulos. Me despido de la escuela, de mis nuevas amigas… ¡Fue bonito ser estudiante otra vez!

Anexo. Otras cosas que ver en Malta (que yo no vi). 

A pesar de que 15 días parecían muchos… ¡Me quedaron pendientes cosas que ver en Malta! Por ejemplo, la aldea de Popeye, escenario de rodaje de la película. O el mítico Café del Mar en St Paul´s Bay, famoso por sus atardeceres junto a la piscina… Así pues, como turista o como estudiante ¡tendré que volver!

St Peter´s Pool, Malta

St Peter´s Pool, Malta

Agradecimientos: muchas gracias a la escuela de inglés Sprachcaffe por la oportunidad de estudiar inglés en Malta, una experiencia maravilllosa.

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4 Autores
cosmopolillaNetikertyKrisjordi (milviatges) Autores recientes
jordi (milviatges)
Invitado/a

Ya veo que te dio para mucho en Malata. Pero… ¿tu estudiabas? 😉 Malta me encantó en su moemtno pero tengo la espinita de no haberme podido bañar en la laguna azul porqaue no era época. de manera que espero regresar. y el hipogen es una de las contrucciones antiguas… Leer más »

Kris
Invitado/a

Y digo yo. Entre tanta playa, tanto paseo y tanta visita ¿cuándo estudiabas? Desde luego, con clases y estudios o sin ellos Malta me parece una pasada. Yo estuve valorando ir este verano, pero al final cambié de destino. Y leyendo tu post me pregunto si no debería haberme quedado… Leer más »

Netikerty
Invitado/a

No es el primer post que leo sobre Malta para ir a aprender inglés, y me apetece un montón vivir esa experiencia… además, con todo lo que hay para ver al salir de clase…. una idea se está formando en mi cabeza …

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