La arbolada Avenida de Gaudí conecta en un agradable paseo dos de los monumentos modernistas de Barcelona más icónicos: la basílica de la Sagrada Familia con el Hospital de Sant Pau. Obra de Antoni Gaudí la primera; el segundo se lo debemos a otro gran arquitecto de la época: Lluís Domènech i Montaner. Quien también diseñó el maravilloso Palau de la Música Catalana. Edificios imprescindibles en una Ruta del Modernismo en Barcelona, el Hospital de Sant Pau -aunque ya no funciona como tal- es en la actualidad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ¡Además del recinto modernista más grande del mundo! ¿Me acompañas en esta visita?

Muchos turistas que visitan Barcelona en 3 días ó 4 no incluyen al Recinto Modernista de Sant Pau en su itinerario. ¡Error! ¡Menuda joya se pierden! Es el lugar ideal para admirar su arquitectura y disfrutar de un espacio amplio sin el agobio de turistas del centro de la ciudad. Te recomiendo reservar el acceso con antelación en este enlace: entrada al Recinto de Sant Pau.
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Hospital de Sant Pau, la ciudad – jardín para el paciente.
Barcelona, 1902. Este es el año en el que se inician las obras para un nuevo complejo hospitalario basado en un concepto totalmente innovador. Hasta ese momento el único hospital en funcionamiento de la ciudad era el de la Santa Creu, ubicado en el corazón de la Ciutat Vella. Con la revolución industrial Barcelona había crecido exponencialmente y necesitaba un nuevo espacio para atender las necesidades médicas de la población.
Las normas de higiene y ventilación se aplican en un complejo basado en los espacios abiertos y luminosos. El diseño modernista, con el empleo de las vidrieras, cerámicas, esculturas y otros elementos propios de la arquitectura de esta época son la base para un recinto que hoy deslumbra con su armonía y belleza. ¡Uno de los monumentos más increíbles que ver en Cataluña sin duda!

Pau Gil, mecenas del hospital.
El ambicioso proyecto del Hospital de Sant Pau pudo ponerse en marcha gracias a la generosidad de un banquero catalán, Pau Gil. A su muerte, legó gran parte de su fortuna personal (más de 3 millones de pesetas) para la construcción del nuevo hospital. Un centro dotado de las últimas innovaciones médicas y de cuyo proyecto tenía que encargarse el reputado arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. Los terrenos elegidos se ubican a las afueras, a más de 2 km del centro de la ciudad, cerca de la incipente basílica de la Sagrada Familia, cuya primera piedra se había puesto en 1882. La escultura de su mecenas vigila la entrada al recinto desde la escalera principal, dando la bienvenida antaño a los pacientes; hoy a sus visitantes.

Ochenta años como centro de la salud.
La construcción del recinto se llevó a cabo entre 1902 y 1930, siendo inaugurado por el rey Alfonso XIII como Hospital de la Santa Creu y de Sant Pau. Una extensa ciudad – jardín compuesta por doce pabellones separados -pero unidos entre sí por más de un kilómetro de galerías subterráneas-. La luz natural, el aire fresco y la contemplación de la naturaleza en los espacios ajardinados tenía su función terapéutica: se plantaron naranjos, tilos, olmos y plantas medicinales.

Durante 80 años, el Sant Pau fue un hospital puntero y referente de la medicina en el país. Hasta el año 2009, cuando dejó de funcionar como tal. Los servicios médicos se trasladaron a un nuevo hospital más moderno. Entonces se emprendió la rehabilitación de los pabellones para abrirlo a las visitas turísticas y poder contemplar este tesoro de la arquitectura modernista.

Visita al Hospital de Sant Pau.
A la hora de visitar el Recinto Modernista de Sant Pau hay que tener en cuenta que es un complejo enorme. ¡Se tardan varias horas! Con ocho de los doce pabellones restaurandos, cuenta con espacios expositivos de material médico de la época, un espacio de recreación histórica e incluso un recorrido por los túneles.
Sala Hipóstila.
La fachada principal del Sant Pau es el elegante edificio del pabellón de la Administración. Pero éste, el más ricamente decorado y lujoso, es mejor dejarlo para el final. La visita al hospital de Sant Pau comienza a la derecha de la entrada, por la Sala Hipóstila. Una amplia estancia que ya ofrece una idea de lo que se espera en este singular complejo. Se trata del vestíbulo principal del edificio, diáfano espacio de 465 metros cuadrados con columnas de ladrillo y cerámica.
El espacio expositivo.
La sala dando paso al espacio de exposiciones ubicado en el llamado pabellón de San Salvador. Es la parte más antigua del hospital y el primer lugar que acogió a mujeres enfermas, desde 1916. Hoy hace de emplazamiento de la memoria, ofreciendo al espectador un auténtico viaje en el tiempo: un recorrido por la historia del hospital de Sant Pau desde su fundación. Fotografías, vídeos, objetos, proyecciones… Nos dan una idea de ochenta años de complejo sanitario destinado a la más encomiable de las funciones, salvar vidas humanas.

En este primer pabellón del Sant Pau ya se advierte que este no es un hospital cualquiera. Los esmaltes, cerámicas, bóvedas, estrellas y otros elementos simbólicos que decoran techos y paredes integran a la perfección belleza y utilidad. Y es que esta era la máxima o la esencia del Modernismo, que el arte y la eficacia caminaran juntos de la mano sin estar reñidos.

Pabellón de Sant Rafael.
Atravesando los jardines, que como ya indiqué también tenían su función sanadora, la recreación histórica ocupa el espacio del antiguo pabellón de enfermería de Sant Rafael. Este espacio aparece «congelado» en el tiempo tal y como era en la década de 1920, con hileras de camas con sábanas blancas que recuerda a la escena de alguna película antigua. En un lateral se encuentra la pequeña «sala de día», donde los pacientes recibían las visitas. Los azulejos en color agua marina son los originales, brillantes gracias a la luz del sol que penetra por los ventanales.

En esta sala alargada también hay vitrinas con material quirúrgijo o una primitiva máquina de Rayos X. Un poco más arriba, llegando casi al final del complejo, está el acceso por unas escaleras a los túneles del recinto, donde hoy hay una colección de fotografías de diferentes épocas.
La Casa de Operaciones.
Ubicado justo en el centro del complejo, la enorme sala circular y acristalada fue el quirófano principal. Atención a la fachada: aparecen apellidos de varios médicos ilustres que ejercieron su profesión en este hospital.
Pabellón del Carme.
Aún sin rehabilitar, es posible asomarse a un espacio original para hacerse una idea del trabajo de reconstrucción que conlleva la completa recuperación del Sant Pau. Una fotografía muestra cómo era esta gran nave de enfermería en los años 20.

Pabellón de la Administración.
Sin duda el más espectacular a nivel arquitectónico de todos los edificios que componen el hospital de Sant Pau. De exageradas dimensiones, en la fachada puntiaguda fachada rematada con la torre del Reloj, se representas las virtudes en cuatro esculturas. Una escalinata de piedra conduce a un lujoso vestíbulo revestido de azulejos con cúpulas rosas, rematadas con los años de comienzo y finalización de este pabellón en los medallones: 1905 y 1910.

Los pasillos que llevan a la biblioteca -en un ala- y a la capilla en la opuesta, están decorados con gran variedad de colores y elementos simbolistas. De nuevo cerámicas, vidrieras, ventanas neogóticas de estilo veneciano, hierro forjado… Muchos de los elementos típicos de Domènech i Montaner que también están presentes en el Palau de la Música Catalana, creando su particular universo de fantasía donde más que un edificio público parece un palacio medieval. El despacho del la Administración, el estudio de un rico noble o gobernante, con las mejores vistas desde esta parte del complejo: a las torres de la Sagrada Familia, aún inacabada, al fondo de los árboles.

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