El Templo del Cielo de Beijing

Hagamos un viaje en el tiempo, a principios de mil cuatrocientos…

… Un emperador de la dinastía Ming llamado Yongle miraba al cielo, a la casa de los dioses. Les rogaba por las nubes y la lluvia, que regara los campos dando vida a las cosechas de primavera. En otoño, para dar las gracias por los frutos recibidos. Pero él sentía que sus plegarias eran pequeñitas y se perdían en la inmensidad del firmamento. Decidió entonces levantar el mayor templo jamás construido. Un Templo del Cielo para hablar directamente a esa cúpula azul que nos provee de todo: luz, techo y cobijo.

Templo del Cielo

Templo del Cielo

Han pasado seiscientos años en China. La dinastía Ming fue barrida por el tiempo.  También la Qing,  última estirpe de estos faraones asiáticos, quienes continuaron la tradición de rendir culto al Dios Celestial. Pero su obra ha sobrevivido como legado de un gran imperio, integrándose en el moderno Beijing que nunca duerme. En la actualidad, el Templo del Cielo sigue siendo el mayor de su clase en la toda la República Popular de China.

Visita al Templo del Cielo de Pekín.

Hoy estoy ante las puertas de este templo entregado a la cúpula azul y divina. Un enorme complejo de construcciones situado al sur de Pekín, en el parque Tiantan Gongyuan.

Mapa del Templo del Cielo. Fuente: www.willgoto.com

Mapa del Templo del Cielo. Fuente: www.willgoto.com

Ya he mencionado anteriormente mi «desencuentro» particular con la capital de China. Cómo fue un conjunto de coincidencias que me hicieron no congeniar con Pekín… (Ver «Beijing, la ciudad prohibida sigue estando vetada»). Sin embargo, la prohibición de circular vehículos y el cese de la frenética actividad industrial del cinturón de la ciudad, debido al desfile militar, trae algo muy bueno para la vista y los pulmones: un cielo completamente azul, nítido, resplandeciente. Insólito en esta gran urbe.

Templo del Cielo

Templo del Cielo, excepcionalmente AZUL en Pekín

Con esta limpia atmósfera accedo por la puerta este. Me pierdo enseguida entre árboles y senderos. El Templo del Cielo es un gigantesco jardín con flores, árboles centenarios poblados de simpáticas ardillas. En medio de este vergel se salpican los edificios religiosos, altares de plegarias, recintos sagrados para la oración, la meditación y el sosiego.

Parque del Templo del Cielo

Parque del Templo del Cielo

Árbol del dragón

Un tronco con tantos nudos como historia: el del árbol del dragón

Tras caminar un buen rato me presento ante su emblemático edificio, el más fotografiado: Qinian Dian, el circular templo dedicado a las plegarias por las cosechas. Asentado sobre tres terrazas de mármol y coronado por una gran bola de oro, su vistoso revestimiento de azul es el que simboliza propiamente el cielo.

Templo del Cielo

Templo del Cielo

En este escenario no es difícil imaginar al emperador y su corte sumidos en los sagrados rituales. En la Bóveda Imperial, los mismos jefes de las dinastías Ming y Qing se dedicaban a la meditación durante la fecha señalada: el solsticio de invierno. En el Altar Circular se sacrificaba un animal para cerrar así la ofrenda.

Bóveda Imperial

Bóveda Imperial

Templo del Cielo

Objetos sagrados para las ceremonias

Pero sin duda lo que más me fascina del Templo del Cielo es el encuentro con las tradiciones y cultura de China: en el Gran Corredor, un largo pasillo de madera con 340 metros de longitud, pequineses de todas las edades se reúnen a diario para jugar a las cartas y al ajedrez chino. Pierden. Se enfadan. Se ríen. Y vuelta a empezar…. Niños haciendo volar cometas. Sobre la hierba fresca un pequeño grupo realizan gráciles movimientos al unísono, practicando ese ancestral arte llamado Tai-chi.  Músicos que nos traen sonidos de antaño, con extraños instrumentos de cuerda y expresiones rígidas. Me quedo embelesada escuchándolos…

Casi sin darme cuenta, hemos gastado toda la mañana recorriendo el Templo del Cielo. Incluso, para quien no tenga prisa, podría pasar todo el día entre sus muros de piedra. Traer comida, relajarse un buen rato entre esta recreación de lo sublime, representación de la belleza de otra vida, otra época.

Templo del Cielo

Templo del Cielo

Y así, entre olorosas flores de colores, un beatífico silencio… Consigo por fin abstraerme del caos de la ciudad, olvidando que reina, allí fuera.

Coordenadas del Templo del Cielo: metro Tiantan Dongmen (línea 5). Entrada completa: 35 yuanes.

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Post recomendado: Templo del Cielo de Pekín, uno de los más bonitos monumentos de China, de Milviatges.com.

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Netikerty

Unas fotos preciosas y que envidia me estás dando con tu viaje China… 🙂

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