Montilla, donde canta el vino, canta el aceite

Qué ver en Montilla, Córdoba

"No sólo canta el vino también canta el aceite, vive entre nosotros con su luz madura y entre los bienes de la tierra aparto, aceite, tu inagotable paz, tu esencia verde, tu colmado tesoro que desciende desde los manantiales del olivo." Pablo Neruda

Qué ver en Montilla, olivares.

Qué ver en Montilla, olivares.

Hoy madrugué para seguir al sol. Sus primeros rayos calientan la tierra calcinada y cobriza de finales de verano de La Mancha, paisaje raso que pronto dejo atrás en el tren de alta velocidad en el que viajo. Vuelvo al sur, a mi Andalucía. A conocer la localidad que vio nacer a Diego Fernández de Córdoba, el Gran Capitán de todas las batallas: Montilla. Ubicada en el corazón de la Campiña Sur, su nombre me sabe a vino dulce e intenso ya antes de pisarla. Un fin de semana para acercarme a su cultura y patrimonio, sus gentes y costumbres. No prometo no embriagarme, al menos de alegría.

Lagares y bodegas de Montilla, Córdoba

Lagares y bodegas de Montilla, Córdoba

Qué ver en Montilla. Entre olivos y viñedos. 

“Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada en sorbo y, como con las películas, nace y renace en cada saboreador.” Federico Fellini.

Vino blanco de Montilla

Vino blanco de Montilla

Patrimonio cultural de Montilla: romanos de ayer y hoy.

En el antiguo edificio de la fábrica de la luz, hoy museo de historia local, puedo seguir las huellas de lo que fue Montilla antaño, cuando aún no era llamada así, hasta lo que es hoy. Esta tierra fértil y generosa estuvo habitada desde tiempos inmemoriales, exponiéndose en sus vitrinas piezas del Paleolítico y el Neolítico. Sin duda las más importantes son las del Tesoro de Montilla, halladas en la tumba de un príncipe en el 4.500 a.C.

El Tesoro, qué ver en Montilla

El Tesoro, qué ver en Montilla: museo de Historia.

El diminuto exvoto ibérico -sólo hay dos piezas en la península- es otra pequeña joya que custodia este museo. Aunque lo más destacable es la colección de objetos romanos, usados desde lo cotidiano hasta la sepultura. En Montilla no había como tal un municipio, pero sí fue zona de villas y recreo de los herederos y compatriotas de Claudio Marcelo.

Museo histórico, qué ver en Montilla

Museo histórico, qué ver en Montilla

Restos romanos, Museo histórico de Montilla

Restos romanos, Museo histórico de Montilla

Lapilla, el "Tres en raya" romano

Lapilla, el “Tres en raya” romano

De nuevo al aire libre y avanzo un poco más en el tiempo. La conocida como Montilyana en los tiempos de al-Andalus fue tras la Conquista la cuna del famoso Gran Capitán, en 1453. Pero, después de conseguir extraordinarias victorias en Italia y negociar la rendición de Granada, don Diego cayó en desgracia y el castillo de Montilla, en lo más alto de la atalaya, fue demolido por orden del rey Fernando. En su lugar se alzó un Granero Ducal con la misma forma del castillo. Bordeo su perímetro con magníficas vistas a la campiña montillana, su paisaje de olivos y viñedos.

El Granero Ducal, qué ver en Montilla

El Granero Ducal, qué ver en Montilla

Suenan las campanas de la iglesia de Santiago. Hora de caminar por el barrio de la Escuchuela, el más antiguo de Montilla. Un encantador trazado de callejuelas blancas que suben y bajan, en cuesta. ¡Pura Andalucía!

Iglesia de Santiago, qué ver en Montilla

Iglesia de Santiago, qué ver en Montilla

Vistas de la campiña montillana desde el balcón de la Escuchuela.

Vistas de la campiña montillana desde el balcón de la Escuchuela. Foto de Objetivo Viajar.

La ruta monumental que discurre por el centro de Montilla conduce a mis pies por iglesias y conventos como el de Santa Clara, tras los pasos del santo patrón del clero español, San Juan de Ávila. Una puerta solemne se abre a la Casa del Inca Garcilaso de la Vega. Escritor e historiador nacido en Cuzco en el S.XVI, fue uno de los primeros mestizos de la época, hijo de un caballero español y una princesa inca. A la muerte de su padre se trasladó a Montilla y durante 30 años de su vida escribió entre estas paredes, las de una casona en las que aún flota su presencia.

Biblioteca, casa del Inca Garcilaso

Biblioteca, casa del Inca Garcilaso

Patio de la casa del Inca Garcilaso, qué ver en Montilla

Patio de la casa del Inca Garcilaso, qué ver en Montilla

El arte de personajes más cercanos a nuestra época se exhiben en el Museo Garnelo, pinacoteca dedicada a un pintor de finales del S.XIX cuyos trazos impresionistas y de las vanguardias del momento arrojan al espacio luz y colorido. Profesor del mismo Picasso y subdiretor del museo del Prado, José Garnelo y Alda resulta para mí un descubrimiento.

Veturia y Coroliano. Museo Garnelo, qué ver en Montilla

Veturia y Coroliano. Museo Garnelo, qué ver en Montilla

El arte más contemporáneo visten las paredes de Montilla: la tradición de la vendimia, el recuerdo al Inca Garcilaso… Se han estampado en siete murales de la mano de Gisel Rosso, una argentina que amó Montilla y quiso plasmar todo lo aprendido durante los meses viviendo en ella.

Murales de Montilla

Murales de Montilla, la vendimia

Así es posible combinar tradición con modernidad, que lo clásico conviva con lo rompedor. La Montilla de hace siglos ha ido evolucionando pero manteniendo su esencia. Como el desfile la centuria durante su Semana Santa: los romanos que hace más de mil años habitaban estos lares cobran vida. En su estandarte está bordado en letras de oro “Munda”, ya que según la leyenda la famosa batalla de Julio César contra los pompeyanos se libró en los cercanos Llanos de Vanda.

Trajes de los romanos de Montilla

Trajes de los romanos de Montilla

¡El vino nos hace felices! Bodegas y lagares de Montilla. 

Dichos populares sobre el vino, Montilla

Dichos populares sobre el vino, Montilla

“El vino es un ser vivo. Está en constante movimiento, en reacción y reducción. No permanece estático”. Los ojos de Mai y su marido brillan de entusiasmo mientras explican las peculiaridades de los vinos de la denominación de origen Montilla – Moriles, la bandera de la comarca. Nos han preparado con cariño una degustación con cata y maridaje en su cálido alojamiento, Lujo Pobre. Las copas esperan en la mesa cambiando de color y aroma según su contenido.

Maridaje en Lujo Pobre, Montilla

Maridaje en el hotel boutique Lujo Pobre, Montilla. El anfitrión nos explica las cualidades de un vino amontillado.

Un joven tinaja, suave, blanco y afrutado. Un vino fino, de crianza ecológica bajo velo de flor. Un sabor seco y a la vez fragante al paladar. Un amontillado, de sabor intenso y tonalidad dorada oscura, como de oro viejo, que adquiere al envejecer con la pérdida del velo de flor. El oloroso es el más añejo y “generoso” de todos, vino con mucho cuerpo y de alta graduación. De postre, la dulzura de un Pedro Ximénez. Se trata de vinos complejos, que hay que comprender. ” Porque para amar algo, antes hay que conocerlo”.

Vino fino con "velo de flor"

Vino fino con “velo de flor”

Y para entender estos procesos de fermentación que producen en este caldo de dioses las levaduras naturales, nada mejor que hacer una ruta de lagares y bodegas, desde el mismo centro histórico de Montilla hasta su sierra, coronada por el cerro Macho. Pequeñas y tradicionales, otras inmensas y de abolengo, la cultura del vino es una pasión que se contagia. Se impregna gracias al amor y al cariño que se destila en cada cosecha, destinada a hacer felices a cientos de personas.

Vino tinaja, lagar Blanco

Vino tinaja, lagar Blanco

Lagar Blanco, la Toscana montillana. 

Hemos dejado atrás las casas blancas, adentrándonos por los caminos hasta el lugar más alto de Montilla: el Lagar Blanco. A nuestros pies un paisaje de colinas cuajadas de viñedos, que comienzan a amarillear anunciando el otoño. Miguel Cruz, su regente, nos muestra las diferentes estancias donde se recoge y almacena la uva, las tinajas pálidas donde se fermenta. Si acerco mi cabeza puedo escuchar cómo canta el vino, en burbujeante movimiento.

La Toscana montillana

La Toscana montillana, qué ver en Montilla. Ruta de bodegas y lagares.

Tinajas de vino de Montilla, Lagar Blanco

Tinajas de vino de Montilla, Lagar Blanco

Lagares familiares de la Primilla y los Raigones. 

También en la sierra se ubican los lagares de estilo andaluz La Primilla y Los Raigones. En esta última nos preparan un delicioso almuerzo, consistente en un arroz campero, acompañado de sus sabrosos vinos. Me quedo con el Caballo cordobés, un homenaje a todos los animales que durante siglos han servido a los humanos en las duras tareas agrícolas y a los que nunca les estaremos lo suficientemente agradecidos.

Bodega los Raigones, qué ver en Montilla

Bodega los Raigones, qué ver en Montilla

El caballo cordobés, vino de Montilla

El caballo cordobés, vino de Montilla

Bodegas Alvear, la más antigua de Andalucía. 

“Sólo los miembros de la familia pueden poseer acciones de las Bodegas Alvear“. De vuelta al casco urbano de Montilla, imprescindible visitar esta bodega fundada en 1729 por don Diego de Alvear. A su entrada ya se percibe que es una bodega con solera: la segunda más antigua de España. Con el Pedro Ximénez como emblema, las gigantescas naves que guardan las barricas han ido pasando de generación en generación. El pasear en silencio y semioscuridad por los largos pasillos entre las barricas me produce una extraña sensación de paz.

Bodegas Alvear, qué ver en Montilla

Bodegas Alvear, qué ver en Montilla

Cata en las Bodegas Alvear

Cata en las Bodegas Alvear, Vero de Sin mapa.

Un Viña verde en Bodegas Pérez Barquero.

Un Viña Verde afrutado me sabe a ligero, a esas tardes de verano junto al mar. Estoy en Pérez Barquero, otra de las bodegas más representativas de Montilla, inmensa y con ambiente cordobés, en la que también es posible realizar visita guiada con cata de sus vinos y vinagres.

Patio andaluz, bodegas Pérez Barquero

Patio andaluz, bodegas Pérez Barquero

Un Pedro Ximénez en las Bodegas Pérez Barquero

Un Pedro Ximénez en las Bodegas Pérez Barquero

Sigue tu cepa en Bodega Robles. 

“El vino también se come”. La gelatina de fino y la mermelada de Pedro Ximénez tienen una textura aterciopelada. Son de esos productos gourmet que saboreo con la sensación de algo distinto, único. Y es que su propietario, Francisco Robles, es un revolucionario del viñedo, apostando por una producción ecológica y sostenible que le ha llevado a ganar varios premios. Sus vinos son diferentes; su proyecto de vida también: “Artes del vino”, o cómo plasmar de manera gráfica sentimientos y sensaciones generadas con la cata y “Sigue tu cepa”, donde es el viñedo quien amadrina a una persona. El ahijado se encarga de podar y vendimiar a su madrina. Una bella forma de concienciarse, de amar a la tierra y a la planta desde antes que el vino comience a nacer en estos campos que rodean a las Bodegas Robles.

Vinos de las Bodegas Robles

Vinos de las Bodegas Robles

Almazaras de Montilla: también canta el aceite.

No sólo de vino vive Montilla – aunque sea su producto estrella-. El aceite de oliva también se produce en esta tierra y es posible acercarse a una almazara como el Molino Juan Colin. Ubicado en un huerto de olivos centenarios que inspira a reflexionar sobre las virtudes de éste, hacer una cata de Virgen Extra es degustar un cachito de cielo y, como escribía Vargas Llosa, de eternidad.

Molino Juan Colín, qué ver en Montilla

Molino Juan Colín, qué ver en Montilla

Almazara de Juan Colín

Almazara de Juan Colín

Quizá la simbiosis perfecta de lo que es la tierra montillana se encuentre en la Hacienda Bolonia, donde se cultiva y elabora tanto vino como aceite de manera ecológica, con la consigna de cuidar el medioambiente.

Viñedos de la Hacienda Bolonia

Viñedos de la Hacienda Bolonia

Fábrica de cerveza artesanal Capitán. 

¿Hay lugar en Montilla para la cerveza? Con la pasión que sienten por el vino a priori pensaría que no. Sin embargo, en este nuevo proyecto de cerveza artesanal Capitán la cebada se envejece en barricas de oloroso y Pedro Ximénez. La naranja es suave y fresca, la azul tiene un toque intenso y la negra es para amantes de la cerveza fuerte. Una interesante opción que demuestra que no son dos polos opuestos -vino o cerveza-.

Cerveza artesanal Capitán

Cerveza artesanal Capitán

¡A comerse Montilla! Gastronomía cordobesa regada de fino.

Cómo me gusta todo lo que se cocina en Córdoba: la cremosidad de un salmorejo. Un delicioso flamenquín. Unas gachas de mosto. El crujir de unas berenjenas a la miel. Unas croquetas de rabo de toro. O unas alcachofas a la montillana, aderezadas con ajo, jamón y un toque de vino de la tierra… Es la primera vez que pruebo el arrope, una reducción del mosto que da un toque de dulzor a una tostada de pan con aceite virgen.

Arrope, reducción de mosto

Arrope, reducción de mosto

El mejor plan de domingo en Montilla es ir de tapeo por los bares de la plaza de la Rosa, junto al teatro Garnelo: restaurante los Arcos y la Taberna los Barriles. Hace un sol espléndido y puedo disfrutar de la terraza, admirando la hermosa fachada azul de la casa de los azulejos. Otro bar céntrico donde probar las delicias locales es la Carrasquilla.

Flamenquín, gastronomía de Montilla

Flamenquín, gastronomía de Montilla

La noche del día anterior ha sido una fiesta: la feria del vino y la tapa, música y diversión servida en un evento gastronómico: una gran carpa donde comer y beber hasta que el cuerpo aguante. Se viene celebrando desde hace poco más de una década a mediados de septiembre.

Feria del Vino y de la Tapa, Montilla

Feria del Vino y de la Tapa, Montilla

La lección mejor aprendida en Montilla: siempre hay que dejar hueco para el postre. Me vale cualquiera de las delicias de la pastelería Manuel Aguilar. Ubicada en un antiguo convento franciscano en 1886, asomarse a sus vitrinas es la perdición de cualquier goloso. Su especialidad son los alfajores, un exquisito bocado de almendra y el enorme pastelón, pero a mí me conquistan las lenguas, hojaldres recién hechos rellenos de crema.

Pastelería Manuel Aguilar

Pastelería Manuel Aguilar: póngame uno de cada, por favor.

Otras actividades en Montilla: ¡a volar!

¡Todo no va a ser comer o beber! ¿O sí…? Con el estómago feliz y los ojos brillantes, la campiña montillana también ofrece turismo activo como la ruta de las Fuentes, un recorrido circular de 11 kilómetros que completar a pie o en bicicleta, a través de campos y fuentes históricas.

Ruta en bici por Montilla

Ruta en bici por Montilla

Aunque sin duda la mejor experiencia es contemplar esa campiña a vista de pájaro en un placentero y tranquilo vuelo en globo al amanecer. Ya lo había probado en la Capadocia hace unos años y no me puede gustar más la sensación. Realmente, ¡es adictivo!

Alojamiento en Montilla.

¿Sugerencias? Unos días de relax en la Casa Buytron, una finca familiar entre olivos y viñedos reconvertida en casa rural. No es una vivienda cualquiera: perteneció al Gran Capitán, siendo la huerta que surtía al castillo. En ella vivieron sus descendientes, los marqueses de Priego, y el administrador Buytron. Ahora es Rafaela quien la regenta, decorando las habitaciones con mimo y esmero, con los muebles de su familia. “Una casa con alma“.

Casa rural Finca Buytron, Montilla

Casa rural Finca Buytron, Montilla

Otras opciones: darse un Lujo Pobre en pleno centro histórico en una casa boutique, familiar y coqueta. El hostal Bellido, económico y funcional junto al Ayuntamiento de Montilla o el hotel Don Gonzalo, en el extrarradio.

Lujo Pobre, alojamiento en Montilla

Lujo Pobre, alojamiento en Montilla

Datos prácticos para una escapada a Montilla.
  • Montilla se encuentra a media hora en coche de Córdoba.
  • Sus museos son de entrada gratuita: el museo Arqueológico, la casa del Inca y el museo Garnelo.
  • El vuelo en globo sobre Montilla lo ofrece la empresa Tnt Aventura.
  • Para una visita guiada con cata de vino en sus bodegas y almazaras es necesario reservar con antelación en la web de estas.

Agradecimientos: muchas gracias a Turismo de Montilla por la invitación al blogtrip #Amontíllate. 

3 Comentarios

  1. Responder

    Kris

    13 octubre, 2017

    Menudo tour completo por Montilla. Yo reconozco que no soy de vinos, pero me apunto lo del vuelo en globo. Me ha encantado ver la casa del Inca Garcilaso. Yo solo conozco su casa en Cuzco ¡y eso que la tengo mucho más lejos que la que me has descubierto en el post!
    Un abrazote.

  2. Responder

    jordi (milviatges)

    14 octubre, 2017

    Pues he de reconocer que no habia hablar jamas de Montilla y no somos mucho de vino. Pero me ha encantado el reportaje y sobretodo las vistas de las vides.
    (perdona que no tengo tildes en este pc…).

    • Responder

      cosmopolilla

      22 octubre, 2017

      Muchas gracias, Jordi 🙂

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